Diario intermitente (3)

por Quintín

16 de mayo

Me desperté pensando en lo que pasó el jueves en Boca – River (una primera medida de cordura sería dejar de llamarlo “el superclásico”) y todavía no lo entiendo. En realidad, me parece que nadie lo entiende más allá de una evidencia indiscutible: la tensión era tan grande y el fútbol argentino está tan podrido que cualquier desgracia era previsible. Por suerte, esta vez no murió nadie y apenas se suspendió el partido. Lo cual para la FIFA es tremendo, porque atenta contra la lógica sagrada de que el circo debe continuar.

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Otra evidencia del jueves fue que, una vez que cuatro jugadores de River quedaron inutilizados para jugar porque alguien les tiró gas pimienta, la cara les quedó como un tomate, no paraban de llorar y presentaban escoriaciones varias, los responsables no supieron qué hacer. Policía, seguridad privada, dirigentes, veedor de la Conmebol, periodistas. Hubo jugadores insolidarios con sus compañeros de trabajo y un árbitro al que se sigue defendiendo pero fue el gran equivocado de la noche: Herrera debió asumir la responsabilidad que le confiere su función y suspender el partido inmediatamente. En lugar de eso, seguía diciendo ayer que hizo lo posible para que el partido se reanudara, como si se hubiera tratado de un corte de luz, frente al que hay que tener paciencia para que se solucione. Pero es declaración refleja bien del despiste generalizado. Salvo el del público, que se mantuvo relativamente calmo (en ningún momento hubo peligro de que se desbordara, como pretende el mitómano Berni).

Lo de Herrera fue inexplicable, intentando que otros tomaran la decisión por él, cuando todos los reglamentos de todas las competencias del mundo le confieren al árbitro la absoluta potestad de reanudar o no un partido. Pero aun más inexplicable fue lo de algunos periodistas que especulaban sobre el día y la hora en la que se jugaría el segundo tiempo, aprovechando que no hay fútbol local (nada menos que por duelo por la muerte de un jugador cuya cabeza chocó contra una pared antirreglamentaria), cuando era evidente que a esa hora el árbitro no había redactado su informe ni la Conmebol se había reunido para decidir si se jugaba o Boca perdía los puntos, decisión que a esta altura parece inclinarse contra Boca, como era lógico suponer.

Apenas terminado el partido se asistió al esperable intento de utilizarlo políticamente, empezando por las payasadas habituales del secretario de seguridad y candidato a gobernador Sergio Berni. El gobierno le echa la culpa a Macri y viceversa, pero es muy aburrido entrar en ese terreno.

De lo que en comparación se habló poco, es del incidente en sí. Quiero decir, no es común que alguien rompa un alambrado, el acrílico y la manga para tirarle gas pimienta a los visitantes. Eso puede ocurrir por dos razones. Una es porque se intentó una travesura, molestar un poco a los jugadores sin medir las consecuencias (que la manga iba a potenciar el efecto hasta dejalos inutilizados). La otra posibilidad es tenebrosa y, por el contrario, pasaría más bien por un atentado cuyas consecuencias fueron menores a las esperables.

Pero supongo que nunca nos enteraremos de nada. Habrá miles de notas en los medios, pero no sabremos qué hubo detrás de esto si es que hubo algo. En realidad, preferiría no seguir hablando de este tema y asumir que el episodio es simplemente un clavo más en el ataúd del fútbol argentino.

Foto: Flavia de la Fuente

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8 comentarios to “Diario intermitente (3)”

  1. Yupi Says:

    Se diría que de este bochorno no se vuelve. Supera al bochorno de jugar sin público visitante, lo que parecía imposible. Pero no. Mañana nadie recordará nada. El copioso Closs y el escaso Niembro estimulados por el coro autista de FPT garantizan la continuidad del disparate. Ayer leí comentarios que criticaban a Niembro, no por ser un periodista pésimo, sino porque al parecer vota al PRO. Desde FPT hablan de “tiempo recuperado”, porque el actual gobierno recuperó la democracia… El otro día hice una broma sobre Ponzio creyendo que hablaba de un juego. Me equivoqué completamente. Ponzio quiso volver a jugar en la Argentina, lo mismo que Osvaldo, no sé si incluso no pusieron plata de su bolsillo, y por el sentimentalismo fue gaseado como si estuviera en Auschwitz. Curiosamente, Osvaldo fue el único jugador de Boca que se acercó a preguntar por su salud. Los demás se mantuvieron con valentía lejos de los rivales, no fuera a malinterpretarlos la hinchada.

    En fin, para qué abundar. Ese es el panorama, que probablemente terminará en el eterno chiste. Jo jo jo.

  2. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Lo lamento pero esta vez debo coincidir con Berni: lo que ha caracterizado a la década (bien) ganada es la anormalidad en que se vive en todos los aspectos, por lo tanto, lo que ocurrió en la bombonera, es totalmente normal, lo anormal hubiera sido que el partido se hubiera desarrollado normalmente.
    Cuando Berni dice que el operativo de seguridad fue exitoso, me hace recordar el cuento del médico que sale de la sala de operaciones y le dice a lo familiares: la operación fue un éxito total, lamentablemente el paciente falleció.

  3. pedro spinelli Says:

    ¿ Y qué más se puede comentar acerca de este disparate del jueves 14 de mayo en la cancha de Boca ? . Nada más que decir pobre Argentina , cada vez peor , cada vez más decadencia .
    Cristina , Macri y todos sus aduladores , por favor , no mientan más y si fuera posible , ¡ desaparezcan , son impresentables ! .

  4. David (idu) Says:

    Lo peor de la política y lo peor de la delincuencia y la prepotencia autoritaria se da en el ámbito del fútbol.

    Y los negocios, claro.

    Calma, todo seguirá igual.

    El contribuyente, feliz.

  5. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    El jueves un bombazo al corazón del macrismo.
    El viernes el lanzamiento de la campaña de Recalde, con la cadena de Cristina incluida.
    Como dice Cristina:
    “Todo tiene que ver con todo”
    ¿Habrá sido así?

  6. Hugo Abbati. Says:

    llegué a la patria de visita hace unos pocos días. café con uno de mis hijos en libertad y lavalle. en veinte minutos ocurrieron tres cosas: un taxista se agarra a trompadas con uno que iba en moto, un transeúnte le grita a un colectivero (¡negro de mierda!, decía, y repetía el insulto una y otra vez), un pibe intenta afanar a un conductor estacionado por el semáforo. al otro día, fútbol y gas pimienta. como decía t. s. eliot: demasiada realidad. me voy a monte, a casa de unos amigos, junto a la laguna. uno de mis amigos enciende el televisor… atrapado sin salida.

  7. Yupi Says:

    Me dijeron fuentes futboleras que la sanción será grave, pero no tengo manera de confirmarlo y temo algún negociado in extremis. En fin, pasen un buen sábado.
    http://www.youtube.com/watch?v=ECSjeTAA2Uw

  8. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Tenías razón, la sanción fue grave, pero para la justicia, que si bien es privada, no tiene problemas en juzgar acorde a los tiempos en que vivimos.

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