El gran enigma

Publicada en Perfil el 18/1/15

por Quintín

François Furet murió en 1997 por jugar al tenis a los 70 años. En su obituario, Tony Judt dijo que era uno de los hombres más influyentes de la Francia contemporánea. Hoy suena como un disparate en la Argentina donde pocos lo han leído y sus libros solo se encuentran en la internet pirata. Pero si Furet no es tan importante para el pensamiento político como pensaba Judt, merecería serlo. La evidencia resulta de leer El pasado de una ilusión, publicado en 1995 con el subtítulo Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, una experiencia fascinante que dura ochocientas páginas.

patitos

Furet nació en 1927 y como historiador se especializó en la Revolución Francesa, que interpretó por fuera de la obligatoria lectura en términos de lucha de clases que impuesta por la historiografía marxista y estructuralista. Pero Furet fue un miembro del Partido Comunista desde 1949 hasta 1956, año de la invasión soviética a Hungría y nunca dejó de reflexionar sobre ese momento de su vida. El núcleo emocional de El pasado de una ilusión está en la página 624 donde Furet recuerda su lectura como militante de El cero y el infinito, la parábola de Arthur Koestler sobre los procesos de Moscú que culminaron en la confesión y el fusilamiento de los viejos bolcheviques: “Yo admiraba que el juez y el acusado pudiesen convenir en que servían a una misma causa, el primero como verdugo y el segundo como víctima. En esta versión filosófica me complacía la marcha de la razón histórica cuyo culto bárbaro, por el contrario, había querido denunciar Koestler.”

El pasado de una ilusión es el trabajo de un historiador perplejo ante su propia aceptación de la crueldad y la patraña, reflejo subjetivo de una paradoja generalizada: que a pesar de su irrefutable cronología de hambrunas, asesinatos, persecuciones y miserias, el comunismo haya concitado una adhesión que dominó el siglo XX y hasta llevó a quienes no eran sus partidarios directos, en especial a los intelectuales, a la ceguera y la complicidad con sus crímenes. Ser comunista fue siempre tentador, ser anticomunista sigue siendo sospechoso.

Furet se propone desentrañar un misterio que él mismo declara no del todo resuelto. Así, revisa el pasado comunista y encuentra sus regularidades: organización férrea y obediencia ciega, omnipresencia de la policía, de la mentira y de la propaganda, fracaso económico, fe casi religiosa en la ideología. Desde el monolítico bloque estalinista de posguerra a los desmadrados experimentos tercermundistas que aun perduran, el comunismo es diverso pero es idéntico en su promesa de una democracia verdadera destinada a reemplazar a la burguesa, cuyas libertades reclama en la oposición pero nunca está dispuesto a tolerar desde el poder. De hecho, los comunistas pactaron con los nazis como hizo Stalin, profundizaron el capitalismo con los chinos actuales, convirtieron el internacionalismo en chauvinismo, pero nunca admitieron un pensamiento autónomo y pluralista. Una y otra vez, contra la razón de Kautsky o de Raymond Aron, contra las denuncias de Souvarin o de Solzhenitsin, el comunismo impuso una racionalidad perversa y autoritaria cuyo embrujo se apoya en la insuficiencia del orden burgués para contener las frustraciones humanas. Pero si uno no lee a Furet, no llega a comprenderlo del todo.

Foto: Flavia de la Fuente

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9 comentarios to “El gran enigma”

  1. Daio Says:

    No se puede poner en dudas la importancia de la obra de F. Furet, ocultada en estas playas por razones obvias, y también de peso: leer un extenso libro, asusta a mucho. Tony Judt no podía dejar de destacarlo, especialmente en cuanto comparte esa visión del comunismo. En esa línea de pensamiento Judt nos dice que: “Fue el hegelianismo el que introdujo en el pensamiento de Marx la discernibilidad del propósito y el significado último de las cosas, y a través de él en la interpretación leninista del legado marxista. De esta forma, los propósitos últimos de la historia -alcanzados y entendidos a la luz de la revolución- se convertían en homólogos del alma inmortal: tenían que ser salvados a toda costa. esto, por tanto, iba más allá de una fe o creencia en un sentido trivial. Durante décadas, a la revolución se la asoció a un misterio y un significado que podía justificar, y de hecho justificaba todos los sacrificios, especialmente los de los demás, y cuanto más sangriento mejor.” “Así las víctimas del comunismo podían ser cómodamente redescritas (y a menudo lo eran) como víctimas no del hombre, sino de la historia. De este modo, el comunismo pasaba por ser como el espíritu de Hegel haciendo el trabajo de la historia en países en los que la historia no había podido realizar el trabajo ella sola” Judt, Tony.Pensar el siglo XX. Taurus. Buenos Aires. 2014. Páginas 101 y siguientes.

  2. Guiasterion Says:

    Estimado Q.:

    Absolutamente de acuerdo, si hay un ensayo indispensable del siglo XX es éste. Lo leí hace casi veinte años y mi memoria es fragil, pero creo recordar que Furet es quien ha señalado las inquietantes coincidencias entre la Revolucion Francesa y la Rusa como la militarización extrema de la sociedad y la progresiva concentracion del poder: una concluyó en Napoleón, otra en Stalin, dos brutales y habiles hombres de Estado que se consolidaron en el cargo gracias a la policía secreta. Por cierto, a los intelectuales de finales del siglo XVIII y principios del XIX (también a los argentinos) también les fascinaba el jacobinismo.

    En papel, el Fondo de Cultura Económica asimismo ha traído a la Argentina el exquisito intercambio epistolar entre Furet y el historiador Ernst Nolte en torno a la naturaleza del fascismo. Si la memoria no me engaña, el frances demuele la polemica tesis del aleman de que el nacionalsocialismo no fue otra cosa que una reacción exacerbada e injustificada al desafío bolchevique. La lectura de esta obra de cien paginas es deliciosa.

    Mis respetos

    G.B.

  3. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Guiasterion:
    La concepción de la revolución como ilusión, ya había sido adelantada por Füret en su Pensar la revolución francesa, publicada en 1980 por editorial Petrel.
    FCE publicó también la obra cumbre de Nolte, que tanta polémica originó: La Guerra Civil Europea -1917-1945, vale la pena leerla.
    No debemos olvidarnos que cuando Hitler hablaba de judíos, hablaba también de comunistas, y cuando se refería a los comunistas, se refería también a los judíos. Ese era el mundo ilusorio en que se movía, y se movían también sus seguidores, y que si bien era falso, ellos creían que era verdadero, como lo describe muy bien Jeffrey Herf en El enemigo judío, publicado por editorial Debate.
    Cada día conocemos más del siglo XX y no dejamos de horrorizarnos anta tanta barbarie, aunque el XXI parece estar haciendo méritos para superarlo.
    Saludos.

  4. Daio Says:

    Guiasterion:
    La concepción de la revolución como ilusión, ya había sido adelantada por Füret en su Pensar la revolución francesa, publicada en 1980 por editorial Petrel.
    FCE publicó también la obra cumbre de Nolte, que tanta polémica originó: La Guerra Civil Europea -1917-1945, vale la pena leerla.
    No debemos olvidarnos que cuando Hitler hablaba de judíos, hablaba también de comunistas, y cuando se refería a los comunistas, se refería también a los judíos. Ese era el mundo ilusorio en que se movía, y se movían también sus seguidores, y que si bien era falso, ellos creían que era verdadero, como lo describe muy bien Jeffrey Herf en El enemigo judío, publicado por editorial Debate.
    Cada día conocemos más del siglo XX y no dejamos de horrorizarnos anta tanta barbarie, aunque el XXI parece estar haciendo méritos para superarlo.
    Muchos Saludos.

  5. janfiloso Says:

    Impresiona lo poco que leí y que conozco luego de leer estas notas y los comentarios.
    En cualquier caso, una pregunta para GUIASTERION: ¿recuerda la tesis central de Furet cuando refuta a Nolte? La idea central me refiero.

  6. Guiasterion Says:

    Estimados Q, Janfiloso y Eduardo:

    Releyendo mi subrayado de “Fascismo y comunismo” (Fondo de Cultura Económica, 1999) veo que Furet replica a su colega que el nazismo no fue solo “hostilidad” al bolchevismo sino básicamente “imitación”. Ambos movimientos totalitarios tienen el mismo padre (la I Guerra Mundial); y Hitler y Stalin ofrecen a lo largo de su carrera muchos ejemplos de “complicidad beligerante”.

    En el libro que cita Eduardo, Nolte buscó las motivaciones “racionales” del hitlerismo (lo que le valió el anatema de los ignorantes) y encontró el miedo al comunismo como motivación intelegible de las bestias pardas, lo que no los exculpa de sus espantosos crímenes, sino todo lo contrario. Furet responde que los elementos antiliberales de la cultura alemana -previos a Lenin- son los elementos decisivos del genocidio judío y otros.

    ‘Fascismo y comunismo’ es una maravilla; un intercambio epistolar del más alto nivel intelectual, repleto de expresiones tan elegantes como certeras. Sentía anoche el mismo placer que la primera vez que lo leí.

    Abrazo

    G.B.

  7. Daio Says:

    Guiasterion:
    A diferencia de Füret, diría que no solamente los elementos antiliberales de la cultura alemana contribuyeron al nacimiento del nazismo. Había mucho más, y en cierta forma lo dice Thomas Mann, cuando considera que:
    “Evidentemente, la cultura no es lo contrario de la barbarie, más bien es, cuántas veces un salvajismo con estilo (…) La cultura es cierre, estilo, forma, postura, gusto, es algún tipo determinado de organización intelectual del mundo, no importa cuán aventurado, peculiar, salvaje, sangriento o espeluznante todo eso sea. La cultura puede abarcar oráculos, magia, pederastia, demonio, sacrificios humanos, formas de culto orgiásticas, inquisición, autos de fe, coreomanías, cazas de brujas, frutos de asesinatos por envenenamiento y las más variadas atrocidades.”
    Esta cita la he tomado del interesante ensayo de Wolfang Martynkewicz, Salón Deutschland. Intelectuales, poder y nazismo en Alemania (1900-1945), Edhasa. Barcelona. 2013, cuyo autor tratará de explicar cómo un personaje como Hitler pudo haber sido recibido, con mucha empatía, en uno de los salones más representativos de la cultura de Munich.
    Es un libro denso, pero vale la pena el intento.

  8. janfiloso Says:

    Gracias GUIASTERION. Pienso ahora que la oposición al comunismo no está efectivamente en la escénica del fascismo, pero sí en su marketing. Que este “relato” le permitió la adhesión popular.

  9. janfiloso Says:

    Escénica = escencia

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