Mar del Plata 2014

Publicada en Perfil el 7/11/14

por Quintín

Fue una muy buena edición la del Festival de Mar del Plata. Alegría en el ambiente, gran convocatoria, proyecciones impecables (la nueva tecnología invita a ver películas en pantalla grande), público cálido y democrático, una programación de gran estilo. Claro que en Mar del Plata siempre ocurren cosas que no deberían, como que aparezca Capitanich y reclame el Auditorio (la sala más grande) para un congreso de alcahuetería audiovisual y las funciones de ese día deban trasladarse o suspenderse con la consiguiente frustración de los espectadores. Es que sobre Mar del Plata pende la espada de Damocles de un Estado que piensa que el festival (como tantas otras cosas) es una concesión graciosa y así como la otorga puede quitarla cuando quiera.

Marce,FyQ

Pero vuelvo a la programación, que incluyó en la competencia internacional tres películas argentinas que superaron la media de otros años, películas de directores muy distintos cuya obra sigue una dirección consistente y personal. Las películas que presentaron en Mar del Plata son sólidas y muestran una afirmación en sus respectivas carreras. Es bueno para el festival que Lisandro Alonso, José Campusano y Ezequiel Acuña hayan estado en competencia, es bueno para el cine argentino que los festivales incluyan películas autorales y es bastante malo que ninguna se haya llevado ningún premio del jurado oficial ni de los múltiples jurados paralelos (algunos francamente inexplicables). Creo que la discrepancia entre la jerarquía de las películas y la falta de premios para ellas revela no solo la mala integración de algunos jurados, sino cierto rencor entre lo que uno podría llamar «el cine profesional» y tres directores que si bien ahora reciben fondos para filmar, están de algún modo a contramano de lo que se espera de ellos, como si estuvieran obligados hacer un cine de consenso, menos ligado a las obsesiones de cada uno.

Alonso no solo se volvió sin premios de Mar del Plata (un integrante del jurado vociferó que solo se los iba a llevar sobre su cadáver), también viene de fracasar el estreno de Jauja en Buenos Aires. Hizo otra película sobre un hombre solitario en medio de la nada, pero con una estrella internacional en lugar de un actor amateur y algunos críticos lo castigaron con ensañamiento. Si a Alonso se lo acusa de aburrido, el pecado de Campusano sería una supuesta desprolijidad, porque sus actores «actúan mal», como me dijo un irritado colega suyo a la salida de la proyección. Pero así como hay pocos directores en el mundo capaces de trabajar con la abstracción y el misterio del paisaje como Alonso, hay pocos capaces de narrar con la velocidad y eficacia de Campusano, como queda demostrado en El perro Molina. En ambos casos, aunque por razones distintas, hay una enorme tensión en cada plano que filman. Acuña, por su parte, está empeñado en contar historias sobre adultos que quieren seguir siendo adolescentes. El título de su película, La vida de alguien, es revelador de que hay un modo de estar en el mundo que el cine de Acuña se empeña por sacar de la oscuridad. Pero es evidente la falta sintonía entre los programadores, que saben que el camino del cine pasa por la afirmación de lo personal y lo diverso, y quienes se aferran con ahínco a la ceguera de la costumbre.

Foto: Luna Moon

5 respuestas to “Mar del Plata 2014”

  1. Yupi Says:

    Tal vez la culpa fue del primer cartelito “Basada en hechos reales”, que instaló en las películas el espectro de la escritura, lo que a su vez hizo retroceder la obligación de los directores de escribir con imágenes. En este contexto es clave la dirección de actores (el modelo es la actuación de Gloria Swanson en Sunset Boulevard de Billy Wilder). De ahí el problema que plantea el crítico irritado: tiene razón, y es una razón no cinematográfica. Con lo cual me pregunto si existirá la crítica de cine en la Argentina. Seguramente sí, a juzgar por los textos entre otros de un señor que firma como tío Koza, un señor Monteagudo, un señor Cuervo (cuando no lo ciega el peronismo) y nuestro anfitrión, célebre ogro sanclementino, más conocido como Quintín. Buenas tardes.

  2. saint jacob Says:

    …Agrego a la lista de Yupi (entre otros) a Marcela Gamberini… gusto de su escritura…

  3. juanorfull Says:

    Tal vez la «enorme tensión» en cada plano que filman, impide desarrollar otras cosas importantes para una película y hay mucha gente, que aprecia del cine, esas que justamente faltan . Enorme tensión en cada plano es una característica de las series de TV más exitosas. No se es una modesta forma de verlo.

  4. Johny Malone Says:

    Lindo oasis el de los cineastas. Supongo que no habrán hablado del informe de Lanata sobre películas caras que nadie ve. Se rompía la buena onda.

  5. Yupi Says:

    El problema de las listas es que siempre se nota lo que falta. Entre los críticos agrego a Prividera y David Oubiña, más teórico. Me gustan sus ensayos, aunque me cuesta seguirlos porque no conozco tanto de cine. De algún modo me quedé en la época en que Warner compró la Vitaphone.

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