Dietario marplatense (9)

por Quintín

Domingo 30. Ayer se entregaron los premios, que fueron muchos. Dicen que los del jurado oficial fueron espantosos, pero lo más llamativo es que las tres películas argentinas en competencia internacional (Alonso, Campusano, Acuña) no se llevaron nada. No solo de Paul Schrader y su cría sino del montón de jurados insólitos que dieron premios extraoficiales. Ese trío de películas (muy distintas entre sí) es el mejor de la historia en las selecciones oficiales de Mar del Plata. Que se vayan sin nada de un modo tan escandaloso revela que el medio profesional del cine (tanto internacional como nacional) detesta la audacia y la frescura pero ama la mediocridad y el academicismo. Nada nuevo.

Pedro Costa ganó una mención (por la fotografía, una ofensa). La ceremonia, con todos esos premios, debe de haber sido atroz (sin mencionar los discursos). Con Flavia no asistimos y nos fuimos, en cambio, a comer al restaurante japonés donde más tarde se nos unió el crítico ruso Boris Nelepo (un nuevo amigo, niño cinéfilo y cariñoso, a quien a la tarde habíamos llevado con Flavia y Cecilia Barrionuevo a ver lobos marinos y comer churros), que fue jurado de la competencia latinoamericana y cumplió con su deber premiando una película de la que hablamos aquí: Branco sai, preto fica de Adirley Queiros. Pero acaso el premio más insólito sea el que se otorga a la mejor película de la sección Panorama Argentino, es decir a una película que no entró en ninguna competencia. Tal vez se podría haber instituido un premio más, a las películas argentinas que no entraron en las competencias pero tampoco en el Panorama, como por ejemplo El paseo de Flavia de la Fuente. Tal vez así nos podríamos haber traído un premio de Mar del Plata.

Lobosmarinosymardel

El sábado lo dedicamos al paseo y la gastronomía pero el viernes, antes de que se interrumpiera este dietario, pude ver tres películas. La primera fue Queridísimos verdugos de Basilio Martín Patiño, una de sus películas realizadas en la clandestinidad durante el franquismo. Patiño sigue a tres verdugos, los encargados de aplicar el garrote vil a los condenados a muerte en España. Pero también cuenta la historia de esa pena e iguala en el dolor a los familiares de las víctimas y de los ajusticiados. Me hubiese gustado ver más películas de Patiño, un director secreto cuya retrospectiva fue otro acierto del programa marplatense.

También vi Alive del coreano Park Jung-bun, que también protagoniza la película (ganó el premio al mejor actor), tres horas de sufrimientos ininterrumpidos para un hermano y una hermana, que sufren más que los protagonistas de Love Streams de Cassavetes. Es una película rara, masoquista, social, excesiva que después de mostrar que la vida es algo espantoso termina con una invocación mística a tono con la canción de los títulos finales, que es una versión en coreano de A hard rain’s gonna fall. No está nada mal está locura.

La última película que vimos en Mar del Plata fue L’intrus de Clarie Denis, una película donde todo es bello: las mujeres, los hombres, los perros, los árboles, los paisajes, las casas, los objetos. Hasta los cadáveres son bellos. Uno debería considerar la obra de Denis desde esa perspectiva, aunque me alguien decía alguien que en Bastards (que no vi) todo es más bien feo. Quiero decir que no se trata de la fotografía (aunque el trabajo de Agnès Godard sea siempre impresionante), ni menos aun de que el cine sea un arte decorativo, sino de la idea de que la belleza es una cuestión mucho más profunda, una idea que asoma cuando Denis habla con el público e intenta llegar al fondo de las cosas. Después de la perplejidad que siempre me acompañó frente a su obra, me doy cuenta ahora de que Claire es una directora platónica, es decir alguien para quien belleza y verdad son la misma cosa. Su principio estético sería que un cineasta es aquel para que solo tiene derecho a manifestar la tragedia del mundo si va hasta el fondo y encuentra, en el camino, que el mundo resplandece. Un arte clásico, una amiga.

Otro amigo, Marcelo Alderete, tuiteaba eufórico después de la ceremonia de ayer. El festival había salido muy bien y él había hecho lo suyo para que eso ocurra. Recuerdo lejanamente esa sensación. Efectivamente, fue una muy buena edición de Mar del Plata. Me quedé con ganas de ver unas cuantas películas más. Flavia está feliz porque volvemos a casa.

Foto: Flavia de la Fuente

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Una respuesta to “Dietario marplatense (9)”

  1. Iván Suasnábar Says:

    Creo recordar un Diario de Mar del Plata del año pasado en el que recomendabas “Le salauds”. De hecho, yo la conocí gracias a ese comentario. :) Por lo demás, muy buena la cobertura del Festival, como siempre. Un abrazo, Iván.

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