Primera página (107), respuesta

El cuento del gallo de oro, de Alexander Pushkin

por Flavia de Fuente

Domingo soleado y caluroso en Helvecia, Entre Ríos. Me siento a escribir en la mesa frente al río que ya estamos extrañando por anticipado. Hoy nos vamos de la Hostería del Pescador con rumbo a La Paz, Entre Ríos. Como el litoral me contagia una cierta pereza, sigo con los libritos de Gadir para niños. Hoy le tocó a El cuento del gallo de oro de Alexander Pushkin, de quien hasta hoy no había leído nada. ¡Qué vergüenza! En casa me esperan muchos de sus relatos. Porque lo cierto es que con lo que leí hoy no puedo juzgar al gran poeta ruso, así que pido una moción especial para tener derecho a comentar más adelante otro libro de Alexander Pushkin, ya que este cuentito no llega a las dos páginas y, al contrario de El príncipe feliz, no alcanzó para darme la menor idea de la talla del escritor.

El cuento del gallo de oro es un relato tradicional ruso. Narra la historia de un rey llamado Dadón, un hombre muy belicoso, ambicioso y sanguinario que, cuando llega a la vejez, decide que es mejor vivir sus últimos días en paz, en calma, en armonía absoluta con el mundo. Pero resulta que sus vecinos, acostumbrados a su continuo guerrear, lo siguen atacando sin piedad. Así que una y otra vez el viejo Dadón se ve obligado a mandar a sus ejércitos a la lucha y vive en un estado de constante zozobra. Desesperado, un día decide llamar a un sabio astrólogo para pedirle consejo. El sabio llega al palacio con un gallito de oro y le da las siguientes instrucciones: “Pon a este pájaro en una veleta muy alta. Mi gallito de oro será tu fiel centinela. Si la paz reina alrededor, permanecerá quieto, pero en cuanto tengas amenaza de guerra por alguna parte, o una invasión de una hueste enemiga, o cualquier otro mal indeseable, mi gallito enseguida levantará su cresta, dará un grito de alarma, sacudirá sus alas y se girará hacia allá donde esté el peligro.” El rey estaba tan feliz que lo recompensó con montones de oro y le dijo: “Por un favor de tal magnitud el primer deseo que tengas se cumplirá como si fuera mío”. Lo del gallo funcionó a las mil maravillas. Cuando el gallo se movía, el ejército partía en la dirección indicada y siempre volvía victorioso de las batallas. Con el tiempo, los pueblos vecinos, hartos de tantas derrotas sangrientas, dejaron de atacar a Dadón y así fue como el gallo permaneció inmóvil durante un tiempo. Sin embargo, tras el período de paz una mañana el gallo empezó a agitarse de nuevo, a gritar y a sacudirse. El rey envió de inmediato a un ejército liderado por su hijo mayor a ver qué pasaba. Transcurrió una semana sin que hubiera novedades de los soldados ni de su hijo. El rey, azorado, decide enviar otro ejército liderado por su otro hijo para ver qué había sido del primer batallón. Pasa otra semana y no hay noticias tampoco del segundo ejército. Muy inquieto, Dadón decide esta vez encabezar él mismo una tercera expedición. Parte en su carroza y con todo la comitiva. Llega al lugar del hecho y encuentra el terreno sembrado de cadáveres de soldados y también a sus dos hijos muertos, uno al lado del otro, cada uno asesinado por la espada de su hermano. ¡Cuánto dolor experimentó el rey! ¡Cuánta amargura! Sus hijos se habían matado entre sí. De pronto, de una carpa de seda roja aparece un joven doncella, bella como el alba. La reina de Shamaján lo invita a pasar a su tienda, le convida vino y lo mima en su cama de brocado. El rey permanece en la carpa muchos días hasta que decide volver con la dulce reina al palacio. Dadón, para ese entonces, había olvidado todas sus penas. Se sentía joven y era nuevamente feliz. Ni bien entra a su reino, se cruza en el camino con el sabio que le había regalado el gallito de oro. El sabio le dice que desea llevarse a la reina de Shamaján. El rey, violando su promesa, le dice que no, que le puede dar todo el oro del mndo, pero a la reina no. Que le pida otra cosa. Pero el sabio insiste en que él lo único que quiere es la bella joven. Pero Dadón no cede. Su no es rotundo. El sabio se aleja desilusionado y, en ese mismo momento, el gallito de oro, cae desde lo alto de la veleta y se incrusta en la nuca del rey, matándolo en el mismo instante. “Y la reina desapareció de repente, como si no hubiera existido jamás.”

En la página siguiente leemos: “Sea cierta o falsa esta historia tiene su moraleja, así que aprovechadla si vuestro juicio os deja.”

No está mal la fábula sobre la fidelidad de la palabra, los peligros de la lujuria. Pero no tengo nada para decir sobre Pushkin de quien solo sé que tengo que leer más. Se aceptan sugerencias para ver por qué libro empezar.

Lo que sí me encantó de este libro son las ilustraciones del ruso Ivan Bilibin. Según dice el prefacio: “Bilibin fue uno de los ilustradores más populares de Rusia en el siglo XX. Dibujaba sobre todo el folclore y la cultura tradicional rusos. Su estilo estuvo influido por movimientos como el Orientalismos y el Art Nouveau. Es un estilo muy detallista y en su obra hay cuadros preciosos de la cultura y el paisaje rusos, de la vida campesina, de los palacios zaristas y la arquitectura de madera.”

La verdad es que los dibujos me impresionaron, fue lo que más me gustó de todo. Acá les dejo una foto de un par de ilustraciones del cuento.

Alexander Pushkin nació en Moscú en 1799 y murió en San Petersburgo en 1837.

7 respuestas to “Primera página (107), respuesta”

  1. dasbald Says:

    en el mahabharata se dice que en el mundo se pueden encontrar las mismas cosas que en se narran en el mahabharata a la vez que no se encontrara nada en el mundo que no este en el mahabharata. lo mismo se podria decir de pushkin y su relacion con la literatura rusa?

  2. dasbald Says:

    yo leeria el eugenio oneguin en la traduccion de anatole saderman, ed corregidor. se tendria que escribir mas sobre este tipo que llego a la argentina y tradujo algunas cosas de manera increible. las memorias de su madre estan publicada en de la flor, tambien son imperdibles. vivio casi toda su vida haciendo fotos hermosisimas. que te parece ese colega flavia?

  3. lalectoraprovisoria Says:

    El eugenio oneguin lo estuvo buscando Gabi a lo loco. Se lo voy a pedir, si es que no me lo prestó y no me acuerdo. También tengo un libro de relatos. Me quedé con las ganas.

    Y para cuándo más Walser, señor traductor? Está quedando espectacular y quiero leer más.

    Besos,

    F

  4. dasbald Says:

    me dice gabi, una cabeza hace mas que dos en este caso, que antes de irme te regale el oneguin, es decir lo deje en sus manos. mañana seguimos quedando bien, dontworry…

  5. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias por el regalo, Dasbald! Estoy feliz de saber que me está esperando Eugenio Oneguin en San Clemente. A veces está bueno ser desmemoriada. Me diste la alegría dos veces.

    Besos desde el río Uruguay,

    F

  6. lilia Says:

    Apoyo moción especial y amplío a que se anule la regla de un solo autor, hay muchos que ameritan varias primeras páginas!
    Deliciosas las ilustraciones de Bilibin.

  7. octaviocta Says:

    quizá les guste a los interesados ver lo que se hizo con El Gallo de Oro en animación, una fiesta de color…….http://youtu.be/rChqqD-8sw4

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