Primera Página (98), respuesta

Cómo escribí algunos libros míos, de Raymond Roussel

por Quintín

Raymond Roussel es uno de mis grandes fracasos como lector. No logré entender ni disfrutar ni terminar Locus Solus y lo mismo me ocurrió con Impresiones de Africa, los dos libros suyos que circulan en castellano. Cuando Dasbald tuvo la gentileza de regalarme Como escribí algunos libros míos pensé que esa podía ser la vía de acceso a Roussel. El libro es muy corto, pero debo decir con orgullo que lo terminé y puedo, desde ahora en más, simular que entiendo ese bendito asunto del procedimiento.

En realidad, el texto se divide en dos partes. La segunda es una pequeña autobiografía (muchas veces citada y repetida), o más bien un relato delicioso, cargado de ironía (y de una palpable desesperación) sobre los fracasos editoriales de Roussel, escritor tan incomprendido en vida como elevado a la categoría de culto después de muerto.

La primera es más específica y detalla el famoso procedimiento, pero es bueno notar (sobre todo por lo que viene a continuación) que ambas partes responden al título aunque de una manera distinta: una habla de la técnica de la escritura y la otra de sus circunstancias. Esa dualidad es esencial al tema, porque el procedimiento de composición de Roussel se basa en homógrafos, homófonos y parónimos, es decir, en locuciones que se escriben igual, suenan igual o parecido. El primer ejemplo que da Roussel es el de las frases Les lettres du blanc sur le bandes du vieux billard y Les lettres du blanc sur le bandes du vieux pillard, de grafía casi idéntica pero cuyo sentido es totalmente distinto y cuenta que a partir ellas se propuso escribir un cuento que empieza con una y termina en la otra.

Otros caso es la búsqueda de expresiones del tipo sustantivo1 à sustantivo2, como por ejemplo maison à espagnolettes que tanto puede significar una casa cuyas ventanas son a fallebas como de modo más rebuscado) una dinastía de españolitas. Una vez encontrada la frase con los dos sentidos, se trata de producir un texto en el que uno de ellos se disuelva en la presentación del otro, a la manera de los viejos —y casi imposibles de resolver— jeroglíficos que todavía se publicaban en los diarios cuando yo era chico. Dice Roussel “tal es el origen de las dos gemelas de las que desciende la raza de los Talú-Yaur” en Impresiones de Africa. Detrás de esa extraña casa real iniciada por las españolas se oculta la expresión más común maison à espagnolettes que hace germinar la historia pero no figura en ella.

Otro recurso de Roussel es tomar un verso de Víctor Hugo, una canción popular o una publicidad y deformar un poco el sonido hasta hasta que el original queda oculto. Así: Tu ne l’auras pas (tú no la tendrás) se transforma en Dune en or a pas (duna de oro tiene pasos). El asunto es tan intrincado que Roussel señala que ha olvidado en muchos casos de la frase que le permitió, tras un gran esfuerzo, componer un fragmento de su obra. De hecho, el proceso de construcción es completamente diferente al del descifrado, al de la vuelta al esquema original, y tal vez este no sea siquiera necesario. Así, esos libros de Roussel (no todos fueron escritos así) funcionan un poco como una encriptación de la que se perdió definitivamente el código (o del que solo quedan claves parciales), idea que puede servir para una definición rouseliana de poesía: el texto deja entrever que hay ciertos mecanismos operando detrás, pero estos permanecen casi completamente fuera del alcance del lector. De ahí la perplejidad frente a Locus Solus o Impresiones de Africa: es como decodificar un mensaje producido con claves públicas sin conocer los números primos que las generan. Sin embargo, en el caso de la prosa de Roussel, emerge algo que podríamos llamar magia a falta de un nombre mejor para las huellas que deja este alambicado proceso de creación: notamos la existencia de un orden, pero los principios de ese orden no aparecen.

Roussel agrega que el trabajo de apoyarse en el procedimiento se parece al del poeta que construye versos rimados: se trata de una restricción que puede ser o no fructífera. Así como hay buena y mala poesía, hay buena o mala prosa elaborada con el procedimiento. (Entre paréntesis, hay una tendencia que parte de Roussel a referirse al procedimiento en singular, cuando bien se podría hablar de procedimientos, distintos en cada caso. Ignoro la razón)

La edición de Tusquets incluye un prólogo de Foucault tomado del primer capítulo de su conocido libro sobre Roussel (quienes entraron esta mañana al blog, encontraron la primera página de Foucault y no la de Roussel; ahora hemos corregido el error). Debería releerlo, pero me da la impresión de que Foucault no entiende lo que dice Roussel y se pierde en una especulación sobre la posibilidad de que el escritor solo haya sembrado con el texto pistas falsas y que, a su vez, haya un secreto detrás de esta supuesta revelación de un secreto. La hipótesis de Foucault no me parece acertada ni tampoco muy interesante: es como si se le hubiera pasado por delante lo que Roussel explica sobre el procedimiento y prefiriera, en cambio, crear su pequeña ficción borgeana. En algún momento, como dudando de su interpretación, Foucault dice que parece haber cierto esoterismo hermético en este texto, aunque reconoce que Roussel nunca creyó en esas cuestiones. Suena un poco irreverente, pero me da la impresión de que mientras el texto de Roussel es una pieza increíble, única en la historia de la literatura, el ensayo de Foucault es irrelevante.

Cómo escribí algunos libros míos me deja el deseo de intentarlo de nuevo con los libros de Roussel y también de aclarar alguna vez por qué habla con tanta devoción de Julio Verne, un escritor que siempre me pareció muy menor.

Una respuesta to “Primera Página (98), respuesta”

  1. lilia Says:

    ¡Guay con Raymond Roussel! Me fui a revisar su biografía para confirmar que este buen señor se había vuelto loco. Lo dicho. No se juega impunemente con el lenguaje, es cosa muy peligrosa. Atractiva y terrible.
    Espero que Foucault haya malinterpretado a Raymond o haya tomado una gran distancia… confío mucho en su lucidez. No me extraña que hable de esoterismo hermético… habrá sido sin saber, pero algo de eso hay, que se podría decir de otras maneras… y no seré yo quien las diga, je.

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