Luz, poesía, pintura VI

Wallace Stevens y Paola Vega

por Dasbald

En otro post se habla del precio de los libros, de lo caro que están, de cómo esto impide la circulación de la lectura. La poesía no escapa a este mal. Un libro de Sharon Olds cuesta $76, uno de Rexroth $86, Carl Sandburg $85. Por suerte hay pequeñas editoriales como Gog y Magog o Imprenta Argentina de Poesía, entre otros muy buenos, que oscilan con sus precios entre los $6 y los $15. Bajo la Luna tiene traducciones, algunas no tan buenas, podría recomendar la de Guillermo Piro de Valerio Magrellis, aunque a un precio un poco más subido; pero si queremos comprar poesía deberemos caer en las garras de alguna editorial española. Un poco la función de este espacio de LLP en el que se traduce poesía es acercar autores o poemas que, o bien no han sido traducidos, o no encuentro traducciones que me satisfagan, o bien hay traducciones buenas pero carísimas. Este trabajo comenzó hace ya algunos meses con un poema de Bonnefoy sobre las nubes, acompañados por unas imágenes de Flavia.

El poeta que elegí para hoy es ampliamente conocido, es considerado el poeta más importante de Estados Unidos y ofició de puente entre el simbolismo francés, Baudelaire y la poesía modernista norteamericana, logrando como resultado una poesía intelectual de fuertes resonancias sensuales y literarias, donde la biografía y las emociones se encuentran en una zona elíptica de las palabras. “La bondad pura de la teoría”, poema que presentamos a continuación, posee el rigor de una preposición de un filósofo del lenguaje, una experiencia crítica y analítica de la metáfora y la individualidad del poeta que sutura las palabras, en este caso, con una fluidez y una cualidad oral, que en cierto punto ya anuncia a poetas como John Ashbery, tal vez quien mejor ha llevado a cabo la tarea emprendida por Stevens. Gertrude Stein, al hablar de pintura escribió una vez: “Cuando uno quiere hacer algo, resulta tan difícil el trabajo de hacerlo que a veces sale feo, pero aquellos que hacen el mismo trabajo, después que uno lo ha hecho ya, no tienen los problemas que atormentan al que lo hace por primera vez, y por eso pueden obtener mejores resultados”. Wallace Stevens fue el primero en hacer mucho de lo que hoy se sigue haciendo tal vez más pulido, más eficaz, con andamiajes teóricos más precisos, pero nadie puede negar que ha provocado uno de los tres o cuatro epicentros de la poesía del siglo XX convirtiéndose en la excepción al enunciado de Miss Stein. Las pinturas que elegí para acompañar el poema nos hablan de una sensualidad pura, del hecho puro de pintar. Tanto es así que los que vean a Paola Vega pintar, podrán notar cuán cerca está su pintura, no solo del producto final, sino también de la performance. Gesto y color son las huellas de la performance de esta pintora joven de Bahía Blanca que no se reduce ni a abstracción ni a figura.

 

La bondad pura de la teoría

1. Cada preludio a la felicidad

Es el tiempo el que percute en el pecho y es el tiempo
El que golpea enfurecido contra la mente, discreto y orgulloso,
Y la mente la que sabe está siendo destruida por el tiempo.

El tiempo es un caballo que galopa en el corazón, un caballo
Sin jinete en un camino nocturno.
La mente solo lo percibe y lo escucha cabalgar.

Alguien camina rápidamente por la calle.
El lector sentado junto a la ventana ha terminado el libro
Y se da cuenta de que es tarde porque la calle ha quedado en silencio.

También al respirar el tiempo percute, es decir:
Una manera de retrasar la golpiza,
Un caballo grotescamente cargado de brío, un caminante

Bajo las sombras que hay entre el cielo y el infierno… Si pensamos
En una escultura de gran tamaño, una persona de entidad platónica,
Libre del tiempo e imaginamos el discurso que no puede pronunciar,

Una forma, digamos, que protegida del ataque del tiempo, podría
Madurar: tal ser bien podría reemplazar
Al caballo oscuro y al caminante apresurado.

¡La felicidad! El tiempo es un enemigo oculto,
Una música hostil, el espacio hechizado
En el cual un preludio hechizado se desarrolla.

 

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2. Descripción de ese alguien platónico

Y de pronto llegó de Brasil un alimento para el romántico
Demacrado que se podía comprar por kilo: un verde ofidio
Luminoso hirviendo lento como un río sinuoso,

Un verde luminoso y un centro turístico y un mundo
Futuro, en el cual a las cosas se les había borrado
Todo rastro del recuerdo, y la bandera desnuda ondea,

La bandera desnuda sobre el centro turístico.
Pero aún queda un inválido en esa luminosidad verde,
Bien oculto por ese pañuelo llamado bandera, severo,

Una señal, una personalidad puramente solitaria,
Que representa aquello que cada uno fue y es aún,
Que permanece en cama contra el muro oeste del mar,

Afectado por preguntas como por una enfermedad,
Afectado por una pregunta imborrable en su pensamiento,
Infeliz debido a cierta definición de la felicidad.

¿De qué se trata? ¿Un significado y más allá la inteligencia?
¿Puede el futuro descansar en un significado y estar a la vez
Más allá de la inteligencia? ¿Sobre qué descansa el presente?

Este alguien platónico que descubrió un alma en el mundo
Y se dedicó a estudiarla en su retiro de vacaciones.
Si no era un judío europeo, bien podría haberlo sido.

 

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3. Monstruos de fuego en la Mente Láctea

El hombre, que no ha nacido de una mujer sino del aire,
Que llega en su carruaje solar,
Prefiere una retórica de la narrativa visual.

Sabemos que uno de sus padres fue de origen divino,
Adán el de la mirada hermosa, o bien la gorda Elysia,
Cuya mente mal formó esta metáfora matutina,

Mientras de cada hoja caía una gota de oro. La mañana era creada por su Mente mientras él dormía. Se despertó en una metáfora: una
Metamorfosis del paraíso,

Mal formada, eso era el mundo, un paraíso mal formado…
Entonces, el oído se dedica a escuchar atentamente las variaciones
De esta música precaria, el cambio de clave

Que no se pudo detectar en el momento del cambio
Y, ahora, se percibe en su tremenda disimilitud.
Decir que el carro solar es basura

No es una variación sino un fin.
Aun si hablamos del mundo entero como una metáfora
Hablamos de los contenidos de la mente

Y del deseo de creer en una metáfora.
Es permanecer junto al conocimiento más benévolo de la
Creencia y creer que lo que este sabe no es verdadero.

 

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4. Pájaros disecados silban en el follaje azul

Nunca se trata de la cosa misma sino de una versión de la cosa:
La fragancia de una mujer y no la mujer,
Su ser en sus amaneramientos y no la forma compacta,

El día en sus colores sopesando el tiempo,
El tiempo en su clima, nuestro señor, nuestro soberano,
El clima en palabras y las palabras en los sonidos de los sonidos.

Estas destrucciones son los divertimentos
De un devastador ser espiritual que cava como un perro,
Aúlla en su agujero y pide que sus cachorros lo vengan a ver,

Salta de su lecho, si es grande, y en el polvo,
Si es pequeño, inscribe sus alfabetos feroces,
Vuela como un murciélago que se expande mientras vuela,

Hasta que sus alas lo llevan lejos de la bruja de la noche;
Sin embargo permanece igual, una bestia de luz,
Expresando con un apagado gruñido gutural

La necesidad de su elemento, la necesidad final
De acceder finalmente a su elemento.
Acceder, como si una página de un libro raro,

Fuera alcanzado de repente y tan solo por un momento
Por la llama universal, ese momento en el cual podemos leer y repetir
Las elocuencias de las facultades de la luz.

 

 

Traducción: Dasbald

Ilustraciones: Paola Vega

7 respuestas to “Luz, poesía, pintura VI”

  1. Charly W. Karl Says:

    En realidad el problema no es el precio de los libros, sino el bajo poder adquisitivo de gran parte de la población. Agudizando el ingenio quienes no disponen del dinero suficiente pueden tener acceso a la buena lectura, recurriendo a algunas bibliotecas, la compra de libros usados o el método más antiguo que es prestarlos o recibirlos en préstamo, el problema es que muchas veces no son restituidos. Toda dificultad puede convertirse en una oportunidad para quien tenga una mentalidad positiva.

  2. janfiloso Says:

    …el que le presta un libro a un amigo,
    pierde ambas cosas,
    al libro y al amigo..
    (mi abuelo dixit)

  3. dasbald Says:

    Entonces hay que prestárselo a un enemigo!!
    Para los enemigos todo, para los amigos ni libros!!

  4. janfiloso Says:

    …metáforas paradojales…
    (no se que quiere decir, pero me parece que acá quedaba bien )

  5. lalectoraprovisoria Says:

    «Un Sharon Olds cuesta $76, un Rexroth $86, un Carl Sandburg $85.»

    ¿No parecen marcas de whisky?

    Q

  6. janfiloso Says:

    si realmente, parecen los bourbons que te ofrecen en nueva york.

  7. carlos Says:

    yo todavía estoy pensando en una frase de Wallace Stevens en su Adagia: «el dinero es una clase de poesía»

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