Pesadillas pequeñoburguesas 2

Omnibus, lomos de burro y malos sentimientos

por Flavia de la Fuente

Viajar en micro. Se acaba de tomar el micro a Buenos Aires mi señora madre. Antes de salir para la estación, nos acordábamos de que el año pasado tuvo que posponer el viaje porque había tormenta y el micro de Plusmar tenía un par de ventanillas rotas. Nos reímos recordando la anécdota, que después de todo, no le causó ningún percance. Es más, tanto ella como mi amiga Gabi y su marido Javier ligaron un día más de vacaciones gracias a la decadencia del sistema de transporte argentino.

 

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Pero volvamos al día de hoy. Antes de salir para la estación tomamos un café con pan dulce a manera de despedida navideña. Después saqué el auto del garaje y nos fuimos muy tranquilos para la estación de San Clemente, que queda a 8 cuadras de casa y es un auténtico desastre: ni siquiera está asfaltada. Se pueden imaginar lo agradable que es cuando llueve.

Llegamos a la estación. Como es un día muy ventoso, salimos del auto y empezamos a tragar tierra. Cada auto o micro que pasa levanta una polvareda insoportable. O sea que el problema no es solo los días de lluvia. También es horrible cuando no llueve. Para fijar las ideas, la estación es como una cancha de tenis de polvo de ladrillo gris que no se riega jamás. Además, la confitería está casi siempre cerrada y cuando está abierta es horrible. Los baños son una mugre infame y la Shell de enfrente, que tenía un barcito decente y baños limpios, cerró como explicamos en la entrega anterior de las pesadillas.

El ómnibus venía demorado. Tenía que salir a las cuatro de la tarde. Nos sentamos a esperar en un banco desvencijado, pero banco al fin. Se agradece que haya un par de bancos en la estación de micros.

A las cuatro y veinte llegó el vehículo de El Rápido Argentino. ¡Y venía con la ventana de los choferes emparchada con cartón y cinta adhesiva! Mi vieja me dijo: “No miro y me lo tomo igual. Mañana tengo que trabajar”. Mi mamá partió entonces en un micro agujereado. Así está todo.

 

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Buenas noticias. Para aquellos que recorren la ruta 2 como nosotros hoy es un día glorioso. Hace meses que sufrimos la entrada a Buenos Aires. Viniendo desde el sur, después de la parrilla del km 42, una institución para los habitués de la ruta, comenzaba el desvío y el calvario de los lomos de burro. Ya no sé si eran 8, 11 o 16. Pero eran muchos. Y cuando uno iba cansado se hacían interminables. Con Q nunca alcanzamos a imaginar lo dantesco que debía ser ese desvío a la hora pico.

Lo empezamos a sufrir a fines de febrero de este año. Probamos otras alternativas. Tomamos la ruta 6 que sale en Brandsen, pasa por Canning y sale a la autopista a Ezeiza. En fin, ese trayecto lo hicimos solo dos veces porque aunque era tranquilo se hacía demasiado largo ya que la ruta 6 también estaba destruida y en obra, por lo que había que ir a 70 km por hora. Pero no nos quejemos más. Hoy, 12 de diciembre de 2007, todo ha cambiado. Estamos viviendo un día muy especial (al menos en la Ruta 2). Se acabaron los lomos de burro. La Argentina avanza.

Llegó Scioli. Al pobre Solá no solo lo quisieron mandar bien lejos, a Francia, sino que ni siquiera le dejaron inaugurar la autopista.  Hace un mes que Q me viene diciendo: “Che, esto parece estar terminado. Para mí que están esperando al 10 de diciembre.” Y por una vez, mi paranoico marido tuvo razón. Hoy, según La Nación, en un artículo titulado “El gobernador debutó con un vertiginoso estilo”, se lee al final. “Hoy el mandatario compartirá, por primera vez como gobernador, un acto con la presidenta Cristina Kirchner, en la Ruta 2, en la localidad de El Pato.” Scioli y CFK nos han liberado de un largo tormento. En estos días, mientras cabalgábamos los lomos de burro, observábamos los carteles que decían: “Se viene Daniel”. Era verdad. Llegó Daniel y hoy es nuestro héroe. Daniel cumple. Cristina dignifica. Que no nos tilden de gorilas.

 

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Malos sentimientos. Estoy harta de la moda de los malos sentimientos. Hoy Estrella sacó el tema a raíz de la plomífera conferencia de Houellebecq. Bradley contestó: “La amenaza del retorno a los buenos sentimientos es más concreta que la del calentamiento global. No hay que esperar nada de Francia.” Yo no entiendo nada. ¿Qué tiene de malo la virtud? ¿O mejor dicho la búsqueda de la virtud? ¿Por qué es cool tener malos sentimientos? Parece que hay algo que se me escapa. O no. Pero eso da para otro post porque el tema de los malos sentimientos también es una pesadilla pequeñoburguesa.

Fotos: Flavia de la Fuente

31 respuestas to “Pesadillas pequeñoburguesas 2”

  1. janfiloso Says:

    Cuando estalló la guerra de las malvinas, yo, lleno de buenos sentimientos, juraba que la ganábamos; alguien opinó distinto (malos sentimientos) y yo le dije que era un pesimista; me respondió :
    un pesimista es un optimista bien informado (creo que es de Shaw, pero digo creo porque después Galois me caga a pedos); vos querés tener buenos sentimientos y te tiran esta frase como diciendo no sólo sos tonto sino además inculto (y encima a veces tienen razón).

  2. Carlos Says:

    Flavia, me encantan tus crónicas. Yo creo que la buena prensa de los malos sentimientos viene por el lado de cierto realismo mal entendido, se supone que los buenos sentimientos son iguales a ingenuidad. También puede ser considerado cool porque los buenos sentimientos te hacen vibrar e ilusionarte, con una emoción positiva pero riesgosa, si las cosas no salen bién, si no se hace justicia se sufre. En definitiva, me parece medio snob ese culto a la maldad o a la malicia, una provocación poco interesante y previsible. Otra modalidad rescatable de maldad es aquella que confronta con la bondad y da un testimonio al mundo. En difinitiva, es un desafío a la bondad (no a la blancura, por favor). Pienso en las películas americanas, pero en esos casos uno no se identifica con el malvado, uno se interesa por los caminos sinuosos que la bondad debe recorrer para triunfar. O sea que, pensándolo bien, más que una modalidad rescatable de malicia es un visión de la bondad no predeterminada, no garantizada, más viva.

  3. Hernán Says:

    Se asocia la inteligencia al pensamiento crítico, a una hiperlucidez para detectar todo lo que falla, lo malo, lo que no funciona. Como contrapartida, lo amoroso, lo expansivo, lo optimista suele ser visto como ingenuo, näif, falto de compromiso, incluso condenable… Los escépticos, los hipercríticos, expanden su veneno y lo venden como inteligencia o como la única forma posible de la inteligencia. Es una buena manera de diseminar la propia neurosis y hacer de la incapacidad un supuesto valor.

  4. enana vieja Says:

    Evita vuelve, Perón vive. Gracias Cristina y Scioli. La autopista maravillosa.
    Ahora solucionen la angustia de llegar a Retiro. 3/4 hora de atraso porque no se podía circular.

  5. enana vieja Says:

    Con respeto a las Malvinas yo fui pesimita bien informada. Los norteamericanos se aliaron a los ingleses. Estaban de partida con la Argentina.

  6. janfiloso Says:

    ! Bien Hernán levantando la autoestima de varios ¡
    Ahora ayudame con esta :
    «Piensa mal y acertarás»

  7. janfiloso Says:

    Enanavieja, bienvenida a Buenos Aires, aquí no hay tanto viento como en San Clemente, aunque ahora no se qué comerán Q y F.
    Ud. tiene razón, los yankis nos jugaron una mala pasada y qué decir de los chilotas. ! Vamos Francia ¡ (que quería saber cómo andaban los exocet) y Perú que nos prestó los Mirage (creo que les devolvimos unos Pampa poco usaditos).

  8. lilia muñoz Says:

    qué bueno lo que dijiste, Hernán.

  9. Addison Says:

    F, olvidemos a Tomás, los bancos, los médicos y los agujeros en los micros volvamos a las crónicas cotidianas relajadas…

    Perdonen, debe ser que algo de ingenuidad me queda, ¿pero había que ponerse contento por una guerra como esa? ¿O por cualquier guerra? No me sale eso.

  10. yokrlos1 Says:

    Viajo 3 veces por semana a Brandsen. Conozco el tramo en reparaciòn desde hace màs de 1 año, todo un rècord por la poca cantidad de kilòmetros involucrados (me gustarìa saber cuanto costò realmente). Lo de Solà era previsible. El MatrimoinioK lo usò para quedarse con el aparato de Duhalde sin Duhalde. Son de un Pragmatismo brutal y descarnado, no dejan heridos en el camino. Solà lo sabìa desde que le negaron la posibilidad de la reelecciòn luego del fracaso de Rovira en Misiones. No se manejar, cuando nadie me lleva, voy hasta La Plata (tren o micro) y de ahì otro micro (no se muy bien porquè le llamamos micro a estos colectivos?) a Brandsen. Bajo unos km. antes de llegar a la ciudad. Hay 2 lìneas «El Ràpido Argentino» y «Brandsen», casi siempre llenos, a pesar de que està prohibido, viaja mucha gente parada, tarda 1 hora. Muchos estàn rotos, ventanillas, tapizados, el aire acondicionado pocas veces funciona. A la vuelta, lo tomo sobre la ruta, no muchas, pero a veces llegan retrasados y me como 30 ò 45 minutos al sol; ya perdì 3 paraguas, en parte por su cuestionable resistencia made in malasya y en parte por el viento que indefectiblemente acompaña a la lluvia cuando uno està desamparado en medio del ojo de una tormenta tropical inopinadamente transplantada por una milèsima de segundo donde yo decido abrir el puto paraguas malayo. A la vuelta casi siempre voy parado, ahì no me quejo de la prohibiciòn (despuès de todo soy argentino, tengo que confesarlo), entonces pongo en la balanza el respeto irrestricto a las Normas y el plantòn de 2 hs. hasta la llegada del siguiente micro (micro?) Mando el rigor principista a la mierda y viajo haciendo equilibrio en un pasillo poco preparado para la gilada que practica la infanterìa forsoza y forzada.
    En ocasiones experimento sentimientos encontrados respecto de una persona o situaciòn determinada, y entonces suelo interrogarme: como puedo ser tan indiferente? o porquè me irrita tanto?…Una buena persona puede experimentar malos sentimientos?, desear el mal a otra? Somos irremediablemente malos? Uno de los grandes dilemas socràticos es precisamente èse, Sòcrates reconocìa su fracaso al no poder encontrar en su discìpulo y amante Alcibìades, ninguna de las virtudes que el creìa le habìa inculcado. Es un tema complejo y apasionante.
    Bueno, me cansè, chau…

  11. lilia muñoz Says:

    Yo creo (‘creo’ como Janfiloso) que la buena prensa de la ‘maldad’ viene por darle una vueltita de tuerca a la ‘bondad’: los que están de vuelta en el camino por el que los ‘buenos’ recién van, presumen de: ‘soy tan bueno que reconozco mi maldad’.
    Pero esto es un berenjenal. Ya lo demuestra yokrlos en su vívido relato de sus idas y vueltas por el camino de Brandsen, con paraguas malayo para colmo. No es raro que lo encuentre a Sócrates y su dilema por ahí, lástima que se cansó, también se podría haber topado con el amigo Nietzsche. Ay, a mí me cansa de solo imaginarlo, mejor lo dejo ahí.

  12. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Los buenos pensamientos no están tan mal si el bien-pensante es, digamos, checo. El problema son los franceses. Eso creo haber dicho. Como para que no me acuerde si siempre digo lo mismo. Pero el aburrimiento sobre mí mismo es otro tema. El problema no lo tengo con los que pinsan «bien» sino con los franceses. Trato de ser consecuente dentro del sectarismo: «Piensa mal de un francés que piensa bien y cartarás» …. ¿Quién habrá dicho semejante barbaridad?

  13. Hernán Says:

    Janfiloso, voy con tu frase: “Piensa mal y acertarás”.
    Es una frase que responde a una visión desencantada de la vida. El ser pesimista vive pensando en que las cosas van a salir mal. Y, evidentemente, en algún momento -en mayor o menos medida- hay problemas, dificultades, y las cosas salen mal. Cuando esto sucede, cierra perfecto su teoría, y se regodea en su hiperlucidez anticipatoria.
    A ver si me explico: Hay personas de 60, 70 años (también de 20) que dicen: «Yo soy desconfiado o escéptico porque ya vi muchas cosas en mi vida» (pongamos que esta frase la dice mi viejo). Y la cuestión es al revés: Yo creo que ese sesentón que dice lo que dice, ya tenía una visión desencantada en su juventud. Es decir, importó una visión del mundo hipercrítica y luego fue tratando de confirmarla empíricamente. Claro que también están los que le «miran lo bueno» a todo. Son, simplemente, los tipos y las tipas que le ven el lado positivo a todos los asuntos. Eso también me parece patológico. Todas estas ideas las estoy copiando desprolija y malamente de A. Rozitchner. En su blog hay un texto que me parece execsional, en el que describe cómo las personas que nacimos en una familia poco amorosa, poco fluída, estresada, luego incluso nos llegamos a hacer toda una teoría acerca de la familia como institución burguesa limitante de la libertad y de la expansión personal. Yo, de chico, jodía mucho a un amigo con que en su familia eran los Ingalls. Todos se sentaban a comer juntos, nadie se levantaba hasta que no hubieran terminado de comer todos (no se levantaban porque así lo sentían), se daban besos… En fin, después, con el tiempo, le confesé que lo mío era puro resentimiento. Abrazo. Gracias por el blog.

  14. Rouse Cairos Says:

    Aguante Hernán. Coincido mucho y es como una red de coincidencias porque él confiesa a su vez pasar ideas afines de otro blog personal. En fin, no creo en la bondad ingenua construida en la negación de lo oscuro (algo parecido al comienzo de demian, cuando describe su infancia y el ambiente que se respiraba en su casa).

    Algo parecido también a la onda new age almibarada y etcétera. Creo que si miramos en el periplo del héroe, es decir el recorrido mítico o real de cualquier persona, siempre hay un «descenso al infierno», pero no es para quedarse sino para impregnarse de conocimiento o sabiduría o como quieran llamarlo.

    En síntesis, sobre el tema del mal, en mi caso apelo a una frase de Italo Calvino que dice más o menos que «hay que tomar del infierno lo que no es infierno, y darle espacio y hacerlo crecer.

  15. Sebastián Says:

    Reflexiones varias: 1) ¿qué carajo hace el intendente y/o el Consejo Deliberante de San Clemente City con los jugosos impuestos que -uno imagina- recauda durante el verano? ¿no se les ocurrió que para preservar la única fuente más o menos considerable de ingresos que -uno imagina- el municipio posee, es decir el turismo, no hay mejor idea que invertirlos en mejorar la infraestructura turística (por ejemplo con una terminal de micros en condiciones? ¿o es que la explotación de la terminal está concesionada a una empresa privada?
    2) Sin dudas, mejor viajar en un bondi con las ventanas puestas y enteras. Pero si no, bueh… un poco de tierrita del camino y algún que otro bicho que entre por los parabrisas rotos no puede matar a nadie!!
    3) ¿Viste, F, cómo el matrimonio K cumple los sueños y anhelos del pueblo? ;-)
    4) Pareciera que mostrar malos sentimientos, u ocultar los buenos, es tomado como síntoma de poca inteligencia. Disiento. Se nos ha acostumbrado a pensar que cuanto más enojado, agresivo, cínico y sarcástico uno se muestre, más inteligente parece. A quien manifieste un poco de optimismo se lo tilda de ingenuo; a quien demuestre un poco de tolerancia se lo califica de tibio; quien revele en sus dichos un tono conciliador es acusado de falta de compromiso. Viejas manías argentinas, creer que tener opiniones equivale a ser militante. Creo que es un grave error.

  16. lalectoraprovisoria Says:

    Según cuentan las malas lenguas en el pueblo, se iba a hacer una terminal nueva a la entrada y la de ahora era solo provisoria. Pero según parece, en alguna intendencia anterior se quedaron con la guita pero contablemente simularon que se había construido. De modo que el Consejo Deliberante aprobó la construcción y, por lo tanto, no se puede hacer de nuevo. Así dicen, al menos. En muchos partidos del GBA pasa lo mismo con las calles que se pavimentan falsamente. Después, para poderas asfaltarlas en serio, el único recurso es cambiarles el nombre. En este caso, la solución sería construir una terminal pero llamarla, por ejemplo, «helipuerto».

    No sé si nada de todo esto es cierto, pero es una linda leyenda urbana.

    Q

  17. medusa Says:

    Hernan
    lo del pesimismo es todo un tema, pero la verdad que no considero a rozitchner hijo un gran filosofo
    los «ingalls» tambien son patologicos, generalmente esconden algo en el closet
    yo, por mi parte soy mas tipo Los Locos Addams y voy viendo si da ser pesimista u optimista segun el caso
    ahora estoy medio contaminada por el optimismo navideño (somos todos buenos) y por la mala onda de mis amigos que no se bancan esta etapa del año
    Saludos
    Medu

  18. medusa Says:

    Estrella: Volvì!!!

  19. Odio los delfines Says:

    Lo peor de S.Clemente no es la terminal, sino Mundo Marino. Deseo que sea demolido y que se entreguen las orcas a un buque japonés.

  20. lalectoraprovisoria Says:

    Medusa. Me alegro de que hayas vuelto y te doy la bienvenida en nombre de LLP. Pero ya que estamos, me gustaría hacerte una observación. No es lo más agradable para un lector del blog encontrarse con cinco comentarios de la misma persona seguidos, que además están formulados, por así decirlo, a la ligera. Por supuesto, cada uno interpreta este espacio como quiere, pero a mí me parece que no es una sala de chat, donde uno anda saludando a los demás, o metiéndose en cada post para tirar una frase. En los últimos días, noté que los comentarios tienden a ser reflexivos, humorísticos, apasionados, consistentes o una mezcla de las cualidades anteriores. Me parece que un comment debería incluir algún elemento que alegrara, reconfortara, indignara o instruyera al lector anónimo, como para que este no sienta que pierde su tiempo recorriendo los comments de LLP, cosa que probablemente le ocurra cuando se encuentre con lo que parece un fragmento de conversación privada.
    Saludos
    Q

  21. penal y gol es gol Says:

    Flavia estoy a muerte con vos no entiendo porque queda bien tener malos sentimientos Hacete un post (no un potz) sobre eso Para todos tus sufrimientos tengo una reflexión oy veiz

  22. Hernán Says:

    Medusa:

    Pueden ser patológicos los Ingalls. Por eso dije que los optimistas a ultranza también me parecen patológicos. Igualmente, no me acuerdo mucho de la serie, yo era muy niño cuando la daban. Creo que los Ingalls del mundo no toleran las dificultades y el caos del ídem, así como los pesimistas (¿j.p.feimann? ¿verbitsky?) no toleran las bondades del ídem ídem.

    No sé si Rozitcher hijo es un gran filósofo. No tendría que haberlo mencionado y debería haberme apropiado de sus ideas directamente, ya que, con sólo mencionarlo, la blogosfera se crispa inmediatamente. A mí me interesan muchas de sus ideas. Preferiría hablar sólo de ellas, y no de él. Para hablar de los Rozitchner, es preferible leer el post viejo del viejo enfant terrible.

  23. estrella Says:

    Hace unos meses hablabamos con Flavia sobre este tema. Por lo menos yo, durante años no hacía más que leer libros de una oscuridad dantesca.
    Reconozco cierto regodeo en mí, como si me sientiera cómoda instalada en el medio del enchastre, o sea, de la verdad más cruda.
    Sentía que era mi manera de posicionarme en el mundo: yo sabía de qué iba la vida. Podía mirar la oscurdiad de frente, descendía y descendía, cuanto más abajo mejor.
    Hasta que un día no pude más. Me acuerdo el exacto momento en que dejé un libro a mitad de camino porque me estaba despedazando.
    Desde entonces, y después de unos cuantos sopapos que me dio la vida, dosifico mis viajes a infelicidades ajenas, como dice Vila-Matas. La tendencia a ir hacia allí la sigo tieniendo, pero sé cuándo y cómo.
    A veces necesito imperiosamente creer en los buenos sentimientos, en la buena gente. Hasta en los buenos modos.

  24. sinchi Says:

    COMO SIEMPRE UN PLACER LEER ESTOS POST

  25. medusa Says:

    «Desde entonces, y después de unos cuantos sopapos que me dio la vida, dosifico mis viajes a infelicidades ajenas, como dice Vila-Matas».
    Gracias por la idea Estrella.

  26. Hernán Says:

    Estrella, a mí me pasaba, en mis peores momentos de odio, de sentirme como un poquito más allá de las cosas. Como si eso a uno le diera un prestigio, una sabiduría… El odio, la bronca, cuando es muy fuerte, puede ser como una droga… Por otra parte, el odio, el malor humor, la hosquedad creo que a veces es como la buena prensa de la depresión, las limitaciones, la timidez, las incapacidades. Asumirse y mostrarse como vulnerable y extremadamente sensible a los problemas y a lo que nos daña quizás sea más difícil que mostrarse furioso y desencantado con el mundo. Siempre es más fácil, además, poner en algo ajeno las causas de nuestras insatisfacciones. También habría que pensar cómo se ve desde afuera: ¿qué prefiere la «sociedad» (no sé como llamarlo): un ser humano sensible y endeble o un ser aparentemente fuerte pero hosco?
    En fin, un placer este intercambio.

  27. alberto Says:

    el origen de tu apellido: Así, a dos personas llamadas Pablo, se las distinguía como Pablo el herrero y Pablo el de la fuente, costumbre que más tarde originó los apellidos Herrero y De la Fuente.

    http://www.perfil.com/contenidos/2007/12/13/noticia_0066.html

  28. alberto Says:

    a mi me parece que leer libros sobre «malos sentimientos» es en general mas interesante porque por lo general el mal sentimiento es porducto de un no poder sincronizarse con la realidad circundante, asi que son, en general, formas criticas de análisis, como búsquedas de que es lo que falla. los libros con ¨buenos sentimientos¨ son en general relatos de como uno se siente cómodo en la realidad que lo rodea, asi que son mucho mas previsibles y menos interesantes.

  29. Jorge Says:

    Estrella, debés haber leído, entonces, «Memorias del Subsuelo» de Fedor Dostoievski. Te lo recomiendo, Alberto, si es que no lo has leído, aunque supongo que sí.

  30. Carlos Says:

    Alberto, entiendo lo que decís, pero me parece que es al revés. Sufrís cuando ves que el mundo per se mucha bondad no tiene, sufrís cuando tratás de inyectársela y no pasa nada o los resultados son ínfimos o las inercias de indiferencia pueden más. John Ford, fue uno de los pocos directores que filmó esa tensión sin demagogia ni sentimentalismo, con un pudor y honestidad únicos. La gloria en la derrota, a veces, la mayoría, lo último que nos queda.

  31. Superann Says:

    La descripción de la estación terminal de San Clemente, es lamentablemente un fiel reflejo del estado deplorable en que se encuentran la mayor parte de las terminales de micros del país. Estén ubicadas en pueblitos chicos o ciudades importantes.
    No tan lejos de San Clemente está Mar del Plata , la ciudad más grande de la costa Atlántica , la que mas visitantes recibe y la de mayor tradición turística y cuenta con una estación de ómnibus que parece un potrero, lúgubre , mugrienta, malolienta ,sin ninguna comodidad para sentarse bajo techo, si es que eso que está en algunas partes por arriba de nuestras cabezas merece llamarse así.
    La terminal es lo primero que ve el turista al llegar y lo última al concluir su visita, sería muy bueno que los intendentes lo tuvieran en cuenta

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