Tradiciones sanmartinianas

Sobre Derrumbe de Daniel Guebel

por Quintín

Hay una película en la que Kevin Costner hace de un golfista genial pero suicida que apuesta todo a un tiro absurdo. Hay algo así en Derrumbe, una novela desquiciada por el deseo irreprimible de su autor de exorcizar demonios que exceden largamente los de su vida privada. Guebel es un escritor de gran talento y un personaje tan querible como desesperante. Nacido en 1956, ha llegado a la edad adulta como un adolescente angustiado que se desvive por el insuficiente reconocimiento a una obra que lo merece. Ese escritor brillante y ese personaje inmaduro se han combinado para producir uno de los libros más bizarros que ha dado la literatura argentina reciente.

 

dannyguebel.jpg

 

En Derrumbe, Guebel pone en escena un alter ego que sufre por partida doble. Por un lado, por su convicción de que es un genio ignorado mientras sus mediocres colegas alcanzan distintas formas del éxito. Por el otro, por una separación conyugal que no pudo evitar y que lo alejó de su hija. En una entrevista que apareció el domingo en adncultura, Guebel plantea una oposición interna entre esas dos fuentes de dolor y describe la novela como

un juego entre la voluntad sacrificial del narrador que cree que sacrificó su vida por el arte, sin haber conseguido nada, quejándose y (…) eliminar toda idea sobre el estúpido valor del arte, en pos del amor a los demás y por lo más cercano que uno tiene, que son los hijos.

Detengámonos un momento en esta afirmación. Unas líneas antes, Guebel afirma que “detesta la literatura burguesa”. Pero ¿hay algo más burgués que la sacralización del amor a los hijos? Más adelante, Guebel habla sobre la razón para escribir el libro:

Lo escribí porque si ni lo escribía creía que me moría. Es un libro escrito para que mi hija sepa qué pensaba su padre, de acá a quince años, en caso de que no esté vivo.

¿Qué tontería es esta? Si quería decirle lo que pensaba a la hija, ¿por qué no le mandó una carta o le dejó un video grabado? ¿Guebel piensa que es San Martín escribiendo las máximas para Merceditas? Tal vez sea otro reconocimiento a las tradiciones literarias argentinas (volveremos sobre el punto). Lo cierto es que a Guebel le gusta describirse como un pequeño burgués cuyos valores mezquinos y cínicos solo ceden en ocasiones frente a la literatura. Derrumbe es el combate entre un escritor dotado y su implacable neurosis arbitrado por una honestidad brutal (que, a su vez, tampoco deja de ser del todo una pose). La entrevista aclara un poco esa perspectiva

Por eso detesto a Olivera, de Rayuela. Detesto al autor que utiliza un alter ego para posar de inteligente, de culto, de sabiondo a la violeta. El autor supremo es aquel que borra su marca y deja que el puro ello aparezca. Y el que no tiene que hacer la payasada de fingir ser mejor que él mismo.

Es verdad que el Guebel que narra y protagoniza la novela no se pretende demasiado bueno. Pero lo del ello suena más bien a una trampa, una excusa para la falta de selección del material y para las variaciones de tono, incluso para las partes menos felices de Derrumbe. La novela tematiza el hecho de que Guebel no puede jugar a la impostura del escritor, no tiene paciencia para sostener las estrategias de posicionamiento y disimulo de algunos de sus colegas

El mito del genio necesita del sostén de una “personalidad carismática”. La identificación del genio se produce a partir de la figura pública fuerte que “fabrica” a posteriori la condición genial, reforzando esa identificación.

pero, paradójicamente, Derrumbe parece un intento absurdo por conquistar la fama por asalto mediante el exceso y la exposición personal como herramientas de cierta demagogia sensiblera. La novela empieza muy bien. Con el desaforado y jocoso monólogo de un escritor frustrado por el fracaso.

Sucede simplemente que, por error o pereza intelectual, esos libros maravillosos que ofrendé al mundo y que el mundo no parece advertir de modo alguno, fueron arrastrados por la corriente dominante. Basta repasar los nombres de los autores de mierda que aparecen en la tapa de los suplementos culturales. Basta por hoy.

Luego de la descripción de la escena de El Padrino III donde Sofía Coppola muere en lugar de Al Pacino, su padre en la ficción, y luego de la historia de Segovia, un padre que no puede ser feliz con su nueva mujer porque ha abandonado a la madre de su hijo, se entra en uno de los momentos tenebrosos de la novela. En una cena en la casa de Montes-Bradley, el anfitrión le presenta una yanqui rubia al protagonista. Este destruye su pretensión de aprender a bailar el tango y la humilla con una pormenorizada descripción de las tradiciones de esa práctica. Son dos páginas tan inútiles como eruditas, que me hicieron pensar en unos pasajes de Sobre héroes y tumbas en los que un personaje explica el verdadero estatus de cada apellido argentino.

Pero pensemos a favor de Guebel. Digamos que el personaje está furioso y la reciente separación hace que la mujer lo irrite hasta en sus posibilidades eróticas (“horas de horror, ensopándome en esas carnes blancas que se abren como una medusa fosforescente”). Digamos también que Guebel hace un punto de romper siempre el relato con digresiones escatológicas, que se resiste a la prolijidad y el buen tono. En El día feliz de Charlie Feiling, un relato escrito a cuatro manos con Sergio Bizzio, se lee lo siguiente:

A mí, la idea misma de elegancia me resulta ajena. Quiero decir, la puedo reconocer (…) Pero para mí… no. Pero apostar la escritura a un efecto de elegancia, además de una impostura, me parece una limitación de lo más boluda.

Es como si Guebel entendiera por elegancia el dandismo de Feiling o la precisión de Alan Pauls y renunciara a competir con ellos en su propio terreno. Sin embargo es otro tipo de elegancia, pero elegancia al fin, lo que le permite a Guebel sobrevolar sus chanchadas, incluir groserías que en otro escritor serían abominables y que en él no molestan. La prosa de Guebel es aérea: hay en él una condición intrínseca de humor y de ligereza acompañada de una maldad un poco ingenua. Pero aun así, no hay nada que justifique el capítulo con la gringa en la que los tres invitados masculinos se la cogen en el baño. Es un acto de misoginia infantil y sin atenuantes. Y en un tono parecido Guebel le inventa una familia adoptiva al protagonista y la describe con la misantropía de un Céline reblandecido:

Subimos al coche. Fuimos apretados por las tres lechonas malolientes de mis primas. (…) ¿Qué mejor oportunidad que aquella para eliminar de una vez y para siempre toda esa colección de inmundicias (pelos, gases, grasas, dientes, mal aliento y cretinismo) en que se resumían él, su mujer y sus hijas?

En la cena y en otros encuentros se pone de manifiesto otro núcleo de la literatura de Guebel, uno de sus soportes ideológicos o espirituales que ocupa el centro en la novelita sobre Feiling, escrita en un estado de gracia: la amistad masculina como filtro de todo discurso sobre el mundo y sobre el arte. Pero aquí ese registro es insuficiente, funciona apenas como una distracción, como un lugar de transición que produce los momentos verdaderamente incómodos de la novela. Es curioso: mientras las escenas de dolor y desesperación son sutiles y cristalinas, las digresiones del club de Tobi son de una prescindible y confusa banalidad. Aunque Guebel diga (siempre en la entrevista)

Muy rápidamente, me di cuenta de que la novela armaba una forma musical, una serie de variaciones. Hay una continuidad entre la teoría del arte, la banalidad y el reviente del yo expuesto y el amor por la hija. (…) Derrumbe es una novela que tiene una unidad secreta, aunque el texto esté escrito por fragmentos.

Siempre se puede atribuir la falta de percepción de esa unidad y de esa musicalidad a un error en la lectura. Pero creo que si hay una unidad en el texto no viene dada por una supuesta y secreta adecuación entre sus tres temas y registros (la ruptura matrimonial, las dudas del escritor, las conversaciones entre amigos) sino por la tensión permanente entre dos fuerzas de sentido contrario en la literatura argentina.

Yo he sido burgués toda la vida, le he temido a las drogas, tengo reflujo esofágico de modo que tampoco puedo dedicarme al alcohol. Quisiera tener una vida más o menos razonable y a veces escribir como un reventado. Creo que en un punto los mejores escritores argentinos son reventados. Tal vez sea un mito de los sesenta. Los mejores, Osvaldo Lamborghini, Jorge Di Paola, Héctor Libertella, todos han terminado de mala manera. El lenguaje es un virus que lleva a la destrucción. El escritor que quiere curarse de algo debería no seguir escribiendo, estar más allá de las palabras.

Está claro que el párrafo anterior es un alarde sentimental y un homenaje irrelevante. Pero juega un papel importante en la estructura de Derrumbe, donde se contrapone a un saxofonista que siguió tocando a pesar del cáncer y contra la indicación médica con un violinista que renunció a su originalidad para alimentar a su familia. La literatura no tiene nada que ver con esto, pero con esa dualidad como fondo (en el sentido de un fondo musical), Guebel construye los mejores momentos del libro, los que describen el amor del protagonista y la inexplicable distancia que siempre lo separó de su mujer. El misterio de ese desencuentro y la angustia que surge de esa condena implacable y dictada de antemano ocupan el centro del libro y lo justifican.

Y desde ese centro se escribe también un capítulo excelente, en el que se da cuenta de la dificultad que tiene la literatura para lidiar con el dolor en estado puro y la autonomía del mundo de las palabras. Si alguien quiere constatar la potencia de la escritura de Guebel, bastan las páginas 113 a 115, que terminan así:

Es por eso que el registro de los hechos de mi dolor asume la apariencia de lo risible. Mi tragedia es ser un autor cómico por aberración de la forma.

Acaso para justificar la frase, Derrumbe está compuesta también de esos momentos banales de diversa índole que funcionan como una bomba colocada en su interior. Son tan insustanciales las dos páginas dedicadas a lo que le ocurrió al cineasta Jorge Acha en Olavarría como las que se ocupan de sugerir que Henry james inventó a Joyce contra Proust en su lecho de muerte. No hay ello que justifique esos capítulos. Por el contrario, su inclusión suena plenamente consciente, como si Guebel, harto de que se lo compare con César Aira y con Alan Pauls, además de parecerse al primero en el final precipitado y los razonamientos obsesivos y al segundo en el relato de degradaciones autobiográficas, quisiera incursionar también en el territorio híbrido de las ficciones de Fabián Casas y proponerse como un gran contador de anécdotas. Sobre el lugar de la novela, dice Guebel en la entrevista:

El registro autobiográfico está presente siempre en la literatura argentina. Tal vez lo que no había era una especie de exhibición tan obscena de la subjetividad como herida que supura, combinada con ciertos rasgos de humor.

Y es posible que esa sea también una descripción admisible de Derrumbe. Pero un libro tan desparejo, que parece interpelar al lector con un revólver para que elija si ama al autor a pesar de todo o lo rechaza por sus debilidades, puede ser también un síntoma del malestar en cierta zona de la narrativa argentina. Y Guebel el emisor de un grito más representativo que el de su frágil y omnipresente ego: tal vez sea el primero en haber llegado al acabamiento de una era.

Foto: Montes-Bradley

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67 comentarios to “Tradiciones sanmartinianas”

  1. estrella Says:

    Q, terminé hace unos días el libro de Guebel. Me habían gustado mucho algunos de sus libros anteriores. Cuando hojeé este en la librería, no lo dudé y me lo llevé. Me gustan las historias intimistas. Por eso, debo confesar, me salteé algunas páginas donde cuenta anécdotas que no me interesaba. Yo solo quería que el protagonista me hablara de su derrumbe. En algo me hizo acordar a Intimidad, de H. Kureishi. Intimidad es más doloroso. Derrumbe duele de a ratos. Y el final también me pareció precipitado.
    A pesar de esot, si alguien me preguntara, lo recomendaría sin chistar. Como vos bien decís, tiene páginas muy logradas. El lector, siempre agradecido.

  2. ¿El fin de una era? « tomashotel Says:

    […] Diciembre 4, 2007 · No Comments Quintín lee Derrumbe, la última novela de Daniel Guebel. […]

  3. gabys Says:

    La compré hoy. El sábado me lo crucé con Gianera por Cabildo.
    Me dio curiosidad, ante mi proipio “derrumbe” y porque la hija de Guebel y la mía fueron compañeras hasta el año pasado en el jardín
    El mundo más que pequeño, es promiscuo, creo.
    Pese a haberme cruzado tantas veces con Guebel, en el colegio de las nenas, en las épocas de mi Facu, en Sueños de una noche de Belgrano, nunca lo había leido.
    Gianera me lo recomendó y el tema me asusta un poco.
    Partes de lo leido se acercan mucho a mis apuntes íntimos de mi propio derrumbe.
    Pero acuerdo con el final de tu comentario.
    Y me interesa leer a alguien que tiene frágil ego. Como yo.
    Pero…¿será realmente así? me pregunto, porque para desnudar ese dolor en 188 páginas, no sé….
    Sigo leyendo

  4. Charlie Says:

    aira, casas, fulanito y menganito, esas personas son alguna suerte de famosos dentro de algun mundito?

    esta no la entendi: “hay algo más burgués que la sacralización del amor a los hijos”, porque? pensaba que las categorias de burgues y proletario se referian a quien era el dueño de la fabrica…

    saludos!

  5. pancho d. Says:

    Guebel era el que entrevistaba todas las semanas a una modelo en la revista noticias, y se burlaba de manera miserable haciéndoles preguntas eruditas. Un chabón copado.

  6. gabys Says:

    Charlie: sos un capo!

  7. janfiloso Says:

    Gabys, para comparar derrumbes o “yo´s” frágiles no me hace falta leer un libro, no me hace falta mas que mirarme al espejo o salir a caminar por cualquier lado; estás describiendo la historia misma del hombre. Dificilmente una historia pueda ser original, en cambio puede ser original la forma de contar una historia.
    En inglés, story y history tienen, obviamente la misma raiz, pero story quiere decir “cuento, ficción” y history “historia, realidad”. Siempre me llamó la atención esta sutileza.

  8. gabys Says:

    Janfi: acabo de terminar de leer Derrumbe. Y me gustó raramente. Coincido en lo desparejo del libro, pero me gustó. Hay algo ahí que no vi antes, porque no pensaba (qué prejuiciosa!) que pudiera interesarme.
    Y me gustó no por la comparación con mi historia, que más bien es su antítesis, sino por la forma de contar. La historia, tal vez sea la misma. Como la canción.
    Esa alternancia de cinismo,desgarro, humor, frivolidad, amor. Me pareció interesante. Pese al final.
    A veces me emocionó (soy una tana llorona), a veces me hizo pensar en estudiado efecto a generar…me he vuelto desconfiada hasta de la mismísima ficción (y buá, estudié Letras).
    Y sí, esa sutileza entra justo en la discusión que están armado en otro lado acá mismo, sobre las notas de Ñ.

  9. janfiloso Says:

    Me alegro Gabys; respecto de “lo desparejo”, acordate que Homero Manzi escribió en Milonga del 900 : Me gusta lo desparejo y no voy por la “vedera”.

  10. Ernesto Blaquier Says:

    ¿Sacralización del amor por los hijos? ¿sólo los burgeses “sacralizan” el amor por sus hijos? Frases desafortunadas las de Quintín.

  11. janfiloso Says:

    Creo que entendí lo que quiso decir : no es que sólo los burgueses sacarlizan el amor por los hijos, es que es una actitud burguesa “usar” el tema del amor por los hijos al punto de sacralizarlo.
    A mi también me chocó la frase al principio, pero creo que la inteligencia no es “saber todo” y yo me tomé tiempo para tratar de entender lo que Q estaba diciendo en el contexto que lo decía.
    Algunos necesitamos mas tiempo que otros, pero nos tomamos el tiempo antes de ser desafortunados.

  12. Sebastián Says:

    Leí la nota de ADN el otro día, ahora leo esta. Nunca leí a Guebel, la verdad es que no sé muy bien qué pensar acerca de esta novela. Confieso que cuando terminé de leer la nota de La Nación me provocó una cierta incomodidad, me imaginaba una especie de “diario de separación” con nombres propios y situaciones reales, lo cual por alguna razón que no sabría explicar me provoca bastante rechazo. Qué se yo …uno que es un tipo pudoroso, quizás hasta introvertido, que se siente incómodo hasta cuando oye conversaciones íntimas en un ascensor o en un bondi, imagínense ese tipo de cosas publicadas en un libro …y después el mismo autor saliendo en un diario a hablar de esos temas …qué quieren que les diga, admiro a todo aquél capaz de asumir y enfrentar sus problemas personales y salir bien parado de ello, pero de ahí a publicar un diario y hablar con los diarios sobre este tipo de temas …no sé, me suena a estrategia de marketing para vender más libros. Pero tal vez soy un malpensado.

  13. Sebastián Says:

    Perdón, donde dije “publicar un diario” quise decir “publicar un libro”.

  14. estrella Says:

    Sebastián, puede ser que te provoque incomodidad, entonces es probable que no sea el libro para vos. Pero el escritor mucha veces escribe sobre lo que conoce, sobre lo que vive, sobre las cosas que le pasan: hay una historia ahí.
    El libro es corto, se lee en unas horas. Animate y después contanos.
    Saludos.

  15. Eduardo Montes-Bradley Says:

    No puedo creer que me nombre una sóla vez en toda la novela mientras que a su hija se refiere infinitas veces. Está claro que el libro no está llamado a perdurar.

  16. lalectoraprovisoria Says:

    Montes, si no está llamado a perdurar es porque te nombra demasiadas veces. No lo terminé todavía, pero te nombró al menos en cuatro o cinco ocasiones.

    F

  17. Eduardo Montes-Bradley Says:

    ¡Qué espanto! Me quedo más tranquilo.

  18. Lord Cheselín Says:

    ¿Será el Sebastián de Halifax?

  19. Tyrano bramante Says:

    Da lo mismo saber si Guebel se lo monta a Montes. Lo que no se entiende es la afición del señor Q. por leer los libros en términos de subjetividad de los autores y estrategias de mercado, criticarlos por lo que los autores declaran acerca de lo que escriben, y recomendarles medios más idóneos (a su juicio) que la literatura para decir lo que quieren, bien o mal.
    Además, Q. lee mal. Acusa a Guebel de erudito en tango, cuando la escena de su relato a la turista (que no es yanqui), claramente indica función paródica y no saber supuesto. Y ni siquiera es “su” relato. Es el relato que un “yo” que no se nombra -ni siquiera tiene la categoría nominal del alter ego- a una mujer a la que no toca, por lo que el presunto menage a cuatro termina siendo un polvito entre tres.

  20. lalectoraprovisoria Says:

    1. Si da lo mismo saber si Guebel se lo monta a Montes, ¿por qué es importante saber si a la gringa se la cogen dos o tres o uno (es decir, si la penetran, por que los tres hombres están efectivamente en el baño). Yo no dije que lo hicieran.

    2. La gringa en cuestión es llamada americana, lituana, letona, transilvana y finlandesa. ¿Cómo sabe el Tyrano que no es yanqui? ¿Estuvo ahí? ¿Por eso sabe que es un polvito de a tres y no un menage a cuatro?

    3. “Función paródica y no saber supuesto”. ¿En qué idioma está dicho eso? porque castellano no es. El narrador exhibe un conocimiento profundo sobre algunos aspectos del tango bailado y humilla a la mujer con él. O imagina que la humilla. O lo sueña. Sí, es literatura. “Un yo que no se nombra y una mujer que no toca”. Sí la toca, al menos contribuye a llevar en andas al baño. Y el yo es el del narrador, evidente alter ego de DB. ¿O Montes es Montes y lo mismo el resto, pero Guebel no es Guebel? Por supuesto, con las licencias con las que que los personajes reales aparecen en las novelas. Vamos.

    4. Si el autor declara lo que declara y explica su novela a la prensa, estoy en todo el derecho de utilizar esas declaraciones. Es muy útil, además.

    5. Pero si el Tyrano no lo cree así y tiene el buen método para escribir la reseña adecuada, que lo haga. Estoy esperando leerla. Espero también ver su firma al pie.

    Q

  21. Tyrano bramante Says:

    No me dedico a la psico crítica, y a veces no escribo en castellano correcto porque soy extranjero, polaco para más datos. Más allá de los detalles (es evidente que el señor Q. ha leído la novela que comenta con más atención que yo), lo que objeto vigorosamente es leer una obra a partir de las afirmaciones que el autor hace sobre lo que escribe. Mi apellido verdadero es anagrama de la firma.

  22. lalectoraprovisoria Says:

    ¿La objeción es de qué índole? ¿Académica, piscológica, pragmática, moral, cívica?
    Q

  23. janfiloso Says:

    ! Que bueno F tenemos un concurso ¡
    hay que formar el anagrama con el nombre correcto de Tyrano bramante
    el que lo logre obtiene un gorro de dasbald
    (si lo conseguimos a dasbald y si dasbald teje un gorro, o sea que el premio tiene un doble condicionamiento que el concursante acepta como condición esencial de su participación en el concurso).

    Para mi se llama : Matenbra Ontyar (igualito al polaco goyeneche)

  24. Lord Cheselín Says:

    Tayron T. Braman

  25. Tyrano bramante Says:

    Frío frío. Tal vez una consonante funcione como inicial del segundo nombre. No puedo dar más ayudas!
    Que la lectura del señor Q. no sea académica produce tanto desconcierto como complacencia. Peor es entender a la señorita Ludmer. Lo que molesta es que el señor Q. parece asumir un rol un tanto dictatorial -extraño para un liberal al estilo americano como él-, presumiendo que un autor debería emplear algunos recursos en una práctica y otros en otra, p.ej., cuando critica al señor Guebel (que, debo decir, no es de mis autores preferidos, a mí la obscenidad de sus textos no me parece rescatada en absoluto por esa presunta levedad de su escritura) y le indica lo que debería hacer con sus confesiones (grabarlas, etc). En eso es solidario con el propio autor, que en su entrevista se la pasa diciendo cómo deberían escribir o pensar los demás autores. Me siguen sorprendiendo, los argentinos.

  26. lalectoraprovisoria Says:

    En un site de anagramas encontré estos:

    Entramaban Tory
    Tramontaban Rey
    Tramaban Rentoy
    Yantaban Tremor

    Nada mal.

    ¿Por qué supone el Sr. Tyrano que soy un liberal al estilo americano? Ese es Sr. Bradley.

    Por último. ¿Por qué supone que soy un señor?

    Q

  27. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Tayron B. Traman
    Tayron B. Mantra
    Que Traman Tayron y Mantra.
    Será Bayron T. Mantra?
    Eso Bayron me convence más que Tayron
    No Tema T Yabrán…
    Lo tengo: NO T MATE YABRÁN!!!!!

  28. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Ahora bien quien podrá ser el que se esconde detrás del flamante Tyrano Bramante. Porqué firmar “No T Maté Yabrán” y esconder la mano. La respuesta sólo puede ser un palíndromo sirio. Me temo lo peor.

  29. janfiloso Says:

    No medí las derivaciones de mis acciones; lo siento F
    Eduardo y Q tirando anagramas tiene una creatividad impresionante
    lo que me preocupa es pasar de los anagramas a los palíndromos (¿ sirios ?) Necesito a Estrella, ella es experta en cuestiones gramaticales.

  30. santiago Says:

    Guebel utiliza la palabra ‘chitrula’, detalle que me desanima de leer su novela.

  31. lilia muñoz Says:

    si es polaco el nombre puede ser Roman. Pero ¿quién acierta con un apellido polaco? uuhh

  32. Gonzalo Garcés Says:

    “La respuesta sólo puede ser un palíndromo sirio”. EMB tiene talento para el thriller. Todavía tiemblo.

  33. Tyrano bramante Says:

    Chitrula también aparece en Bakakai, de mi compatriota Witoldo.

  34. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Lilia: ¿Y si llegara a ser romano el nombre podría ser Poland?

  35. Ernesto Blaquier Says:

    No leo autores argentinos modernos pero la crítica de Q me llevó a conseguir Derrumbes. Mientras lo hojeaba recordé la frase de Cécil, el alter ego de Francois Sagan en Bonjour Tristesse: “Hoy ya nadie lee a Proust” y se me ocurrió pensar ¿dentro de setenta u ochenta años algún joven y brillante escritor o escritora dirá “hoy ya nadie a Guebel”? Tiré Derrumbes por la ventana.

  36. lilia muñoz Says:

    Eduardo: Polan… ? sí, me parece que debe ser Roman Polanski, lo del anagrama lo dijo para despistar

  37. Emilio Salgari Says:

    ¡Cómo te gusta Google Blaquier! PS. Tirar cosas por la ventana es impropio de gente civilizada. Para eso está la basura Ernesto.

  38. janfiloso Says:

    ! Que palurdo ¡ pagar por un libro y tirarlo por la ventana; siempre puede servir para nivelar una mesa o subir un proyector.

  39. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Creo recordar que Chitrula es un poblado vecino de Ciudad Juárez donde Reed enamoró a la doble agente Nilde Beluga (relación amorosa que acabó costándole diez días de sacudones innecesarios en la madre Rusia). También había una canción que decía algo así “Toda la gente en Chitrula y Ciudad Juarez / Muy asustada y asombrada se quedó,/de ver tanto gringo y carransista / Que Pancho Villa de los postes les colgó…” Creo estar llegando a descubrir algo: ¿Y si fuera cierto que Witoldo escribió sobre Pancho Villa en Bakakai? ¿Y si Bacacay no fuera peatonal? ¿Y si Tyrano no diera Abasto? Demasiadas preguntas, demasiadas intrigas, incluso para un tipo como Gonzalo Garcés que se tiembla con la solapada amenaza de un thriller.

  40. Gonzalo Garcés Says:

    ¿Cómo “se tiembla”? ¿Qué es temblarse?

  41. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Buena pregunta… Seguramente se trata de un imperdonable error.

  42. Ernesto Blaquier Says:

    Janfi, no uso proyectores y cuando una mesa se me desnivela va a parar con la leña.

  43. alucinita Says:

    Debo decir que leí Derrumbe y como soy madre separada, lloré. Le dije a Guebel esto, con quien me une una suerte de amistad extraña de hace años (nos tenemos mucho cariño pero nunca sabemos nada el uno de la otra, a menos que él publique y yo le mando un mail diciéndole algo de su libro). Siempre me pareció un escritor formidable, que hincha las pelotas (las propias y ajenas) con un deseo de reconocimiento que va más allá de la crítica o las ventas. Guebel busca una satisfacción total como devolución de su obra, y convengamos que se trata de lecturas, de empatías pero no de una compra en Garbarino. Me dijo a vuelta de correo, después de la confesiòn de mi llanto, que habìa saldado una deuda con el género humano, etc. etc., que había hecho llorar a una mujer. No soy la Chitrula que menciona en la nota de ADN, pero me encantaría llevar ese mote. Derrumbe me gustó mucho, me gustó profundamente: me parece descarada, dolorosa como una fractura expuesta, y escrita como los dioses. En esas escenas donde el dolor parece distraerse al calor de la amistad masculina (misógina por definiciòn), creo que hay parte de la resppuesta a la pregunta de por qué fracasa este hombre en sus relaciones amorosas. Esa niña que parece amarlo incondicionalmente en la infancia, le dice -ya mujer- lo que seguramente le habrán dicho algunas de sus novias: dejá de dar lástima! Guebel: desde aquí y humildemente: dejá de dar lástima, asumite como un escritor estupendo y disfrutalo, viejo. (Bradley, tu post me hizo llorar de risa).

  44. Eduardo Montes-Bradley Says:

    ¿La leña para? ¿Cómo sería un paro de leña? En ese caso los compañeros serían unos troncos y la cosa estaría que arde.

  45. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Gracias por lo que me toca Chitrula.

  46. janfiloso Says:

    Bradley, la próxima vez que se te desnivele una mesa y la quieras para leña, avisame y la voy a buscar; flete a cargo mío dentro de la pcia. de buenos aires; por las dudas el flete lleva 100K de quebracho para compensar la pérdida.

  47. Ernesto Blaquier Says:

    MB: yo vivo en el campo

  48. Eduardo Montes-Bradley Says:

    Janfi, no nombres a Quebracho a ver si aparecen. EB: Se nota.

  49. boudu Says:

    Blaquier, si te gustó ‘Bonjour Tristesse’, te perdono tu psicopatía política. Viste la peli?

  50. Ernesto Blaquier Says:

    Boudu: la leí cuando tenía 17 o 18 años y me pareció sencillamente fantástica. A raíz de la expresión “que nadie lee hoy ya a Proust” me zampé de cabeza en À la Recherche Du Temps Perdu y descubrí a Proust. La peli la vi también pero hace mucho, creo que era con ¿Mireille Darc? La verdad que no la recuerdo nada.

  51. Galois Says:

    Se nota: es con Jean Seberg. Ni para eso te sirve Google.
    http://www.imdb.com/title/tt0051429/

  52. Ernesto Blaquier Says:

    Galois: Jean Seberg, es cierto. Es raro que vaya a Google, no tengo paciencia. Pero si lo hiciera no veo cual es el problema, supongo que es como un diccionario, te sirve para algún dato puntual, pero yo paso normalmente; como habrás visto cuando no estoy seguro de algo pongo “creo”. Supongo que encontraron un latiguillo con el tema de Google pero no parece muy brillante, es mucho mas inteligente y sutil Asís cuando habla de “cultura de contratapas” aunque entre los comentaristas del blog no es muy fácil encontrar sutileza e inteligencia.

  53. janfiloso Says:

    no

  54. Galois Says:

    Leyendo tus comentarios, concuerdo plenamente con tu última afirmación.

  55. santiago Says:

    Inteligente y sutil… ¿inteligente y…sutil?… ¡¡¡inteligente y..sutil!!!

  56. Divina Soarez de Olivera-Wilson Says:

    Que curioso que ponga “creo” cuando duda Blaquier. El creer es un acto de fe y en la fe no hay duda que valga. Las suposiciones y las creencias no van de la mano. Supongo que lo que usted quiso decir es que supone. Creo.

  57. janfiloso Says:

    Creo suponer, que toda creencia supone cierta suposición y que, supuesta una cierta fe, las creencias y dudas terminan por superponerse a si mismas. Creo. Supongo.

  58. Ernesto Blaquier Says:

    Divina: ¿Cuantos supongas querés que ponga? Iba creo, creo, pero si te gusta más podría ser “pienso”, creo.

  59. Ernesto Blaquier Says:

    Santiago.
    Sutil: Agudo, perspicaz, ingenioso, fino, delicado.

  60. carlos Says:

    “tiré derrumbes por la ventana” así en minúscula me gusta más, la mejor frase que leí.
    Yo una vez tiré un zapallo, otra vez una radio, pero bueno… nunca seremos Locatti.

  61. estrella Says:

    Blaquier: “no leo autores argentinos modernos”: vos te los perdés. Y que es eso de tirar Derrumbe por la ventana. Aunque quizás alguien lo encontré y disfrutó del libro de Guebel.

  62. santiago Says:

    Agudo, perspicaz, ingenioso, fino, delicado. ¿agudo, perspicaz, ingenioso, fino, delicado? ¿¡agudo?!…¿¡perspicaz?!…¿¡ingenioso?!…¿¡fino?!…¿¡delicado?!!!!!!…

  63. Fabio Says:

    Q esto no es una crítica ni nada solo una pregunta que tengo ganas de hacerte hace tiempo y a patir de la nota si¿obre Guebel me acorde. ¿A la hora de hacer una crítica vale para argumentar a favor o encontra de la obra tomar frases de entrevistas que le hicieron al autor?. No te lo pregunto de mala leche es algo que siempre te quise preguntar. Es algo que soles hacer. Tengo presentes tu crítica sobre “La peste” y “Ciudad de ángeles” en donde tomabas dichos de los autores para posicionarte frente a la pelícual. Te pregunto porque soy de los que piensa que uno debe tomar solo a la pelicula o a el libro o lo que catzo sea. Y a partir de alli elaborar la crítica o la nota o como quieran llamarlo. Desde la obra manifestar que te produjo. Bueno era eso.
    Besos

  64. lalectoraprovisoria Says:

    Hubo varios que dijeron acá que era una barbaridad tomar las declaraciones de Guebel y usarlas en una reseña del libro. Pero la verdad es que no entiendo qué sentido pueden tener esas prohibiciones. No se trata de la correspondencia privada. Y aun así… A todos los escritores muertos se los estudia a partir de su correspondencia. No habría que hablar de las cartas de Kafka, por ejemplo. A mí me parece que las reseñas buenas (no digo que las mías los sean) son aquellas que vale la pena leer. Y si las declaraciones a la prensa ayudan a decir algo interesante sobre la obra, ¿cuál es el problema? Es decir, ¿ante qué tribunal se juzga una reseña? Es posible que en algunas redacciones no se admitan esos u otros recursos. Y creo que, de no haber tenido nuestra propia revista, yo jamás habría llegado a ser crítico de cine. Pero ahora están los blogs…
    Q

  65. Fabio Says:

    Se agradece la respuesta.
    Se me había pasado lo de las cartas de Kafka
    Besos

  66. Cuchu Says:

    Lo bueno de todo este debate es la gauchada que le estás haciendo a Guebel promocionando su Derrumbe. Es un libro para leer por una única razón: está bien escrito. Que se hayan cogido a la gringa, que moleste la descripción de la familia de idiotas, que se reviente en el ascensor ( muy Paul auster ) que haga lo que quiera, es una bentida ficción.
    Voto por Derrumbe y que venga otra de Guebel.

  67. Guebel vs. Guebel « Eterna Cadencia Says:

    […] (y de manera muy elogiosa) de la obra de Guebel, excepto claro está, de su exitosa novela Derrumbe, que publicó el año pasado por Mondadori. Luego fue el turno de Daniel, que habló del conjunto […]

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