Crónicas de Luwan – III

Ka la OK

por Gualterio Pulvirenti

“Hoy día, nuestro mundo parece particularmente susceptible a la brutalidad”
Graham Greene

Mañana. Después de dar unas vueltas por la fábrica Mr Wang nos llevó a su oficina, en el segundo piso de un edificio tembloroso de blanco bajo el sol de Harbin. Las escaleras se enredaban y giraban alrededor de una torre de peceras con bestias diversas: peces con apéndices, un axolotl inmenso, tortugas, hipocampos, cazones. Entramos a la oficina, y nos indicó que pasásemos por la puerta a su espalda, que siempre creí –aquella era la tercera visita a aquel lugar pero la primera invitación a entrar en ese cuarto– era el baño, o un depósito de papeles. Entramos, A. y después yo. Mr Wang entró después, y encendió la luz.

 

luwanp8121130.jpg

 

—¿Té? —dijo Mr Wang con una sonrisa amable. Se sentía el calor, se veía, en las estrellitas de hielo que se formaban en el sudor de la ventana, contra el vidrio, del lado de afuera.

Mr Wang se quitó los zapatos para prepararlo, y nos invitó con unas deliciosas pantuflas de monstruo para mí y de chanchito rosa para A. Subimos al tatami, nos sentamos, o mas bien nos recostamos como en esas figuritas en las que se ven unos tipos, chinos de trenza casi siempre, fumando opio. Tomamos té durante dos horas. Hablamos poco y nada: el mandarín de estos tipos es inentendible. Cuando faltaban doce minutos para el mediodía, de un salto se paró y dándole un golpecito con los nudillos a la pecera más selecta, la de las langostas, dijo que nos íbamos a comer y a “la fiesta” Dos amigos de Mr Wang esperaban abajo, llamado de celular a los gritos de por medio, en una camioneta de la empresa. Ka la OK, ka la OK, subrayaban el OK con algo parecido al gestito de idea de Balá, pensé.

Tarde. Comimos y volvimos a la camioneta con los amigos. Más gestito de idea, mucho más, con unas copas de aguardiente en el alma. Ka la OK, ka la OK, ka la OK. Uno de los amigotes, el que manejaba, se tambaleaba con cada carcajada. Por suerte para nuestra integridad física la camioneta del magnate de los fierritos era tan contundente que todos dejaban pasar al dinosaurio borracho.

Cruzamos los barrios obreros, al norte de las fábricas. Después cincuenta kilómetros de nada, a diez, quince grados bajo cero. Manejar borracho en esa pista de hielo no dejaba de ser divertido. Al menos el tipo se daba la cabeza contra el vidrio con cada vómito de risa, dejando un rastro de sudor grasiento en el parabrisas. Llegamos a Lanzhou, que parece una Moscú en miniatura, helada como la otra y un poco china. Vendedores de papas asadas y gorros de piel. Eso era lo que veía a través del vidrio empañado. No hay mendigos en este freezer. Obviamente. Bajamos, los chinos en camisa y eventualmente un saquito de lana, y gorro. A. y yo envueltos en nuestros abrigos ridículos a inofensivos para el viento. Al norte, un poco, pero no mucho, la Siberia de los cuentitos. Frente a nosotros, un edificio de cartón pintado, pintado de dorado y rojo y blanco, me hizo acordar a la fachada de juguete que tiene el bolichón de la iglesia universal en esa avenida, cerca de La Orquídea, a donde va la turra a escribir, pensé. Los chinos se adelantaron en dos saltos sobre el hielo hasta la puerta que se abrió escupiendo humo y vapores y cuatro o cinco chinos más, uniformados como payasos. Nos hacían gestos. Pasen pasen, bienvenidos, su brillosa presencia, pasen, nin hao, nin hao señor.

Noche.

Madrugada. Bajé del taxi chorreado de baba, ocultando la borrachera de mijiu. Claro que saludar al taxista en criollo no fue un acierto, pero un pelado barbudo rubio en este pueblucho agonizante no tiene modo de mimetizarse. Mejor no me engaño, pensé, y di rienda suelta a mi inestabilidad. Caí de cara sobre un montón de fideos con salsa que brotaban de una bolsa de basura descuartizada por perros con escarcha en el lomo. Los perros que comían aquella porquería me miraron, acercaron el hocico humeante y siguieron comiendo. Me pasé la lengua alrededor de la boca. La porquería era amarga, ácida. La pasta con salsa de hongos no es ni será mi plato predilecto.

Foto: Gualterio Pulvirenti

Anuncios

17 comentarios to “Crónicas de Luwan – III”

  1. janfiloso Says:

    ! Un relato realmente asqueroso ¡
    ¿ realismo mágico ?

  2. Ernesto Blaquier Says:

    Creo que este tipo no ve a China sino a él mismo deambulando por ahí, podría haber escrito lo mismo en cualquier otra parte.

  3. lalectoraprovisoria Says:

    Ya atacaste a todos los que escriben en LLP. ¿Estás aburrido? ¿Querés hablar de Menem de nuevo? ¿De Rodríguez Saá? ¿De los logros del capitalismo?

    Justo hoy Gualterio nos mandó un mail preguntando por qué admitimos comments. Sus crónicas me parecen un orgullo para LLP. ¿Cuál es la razón para ensuciarlas con estos comentarios despectivos e irrelevantes? No lo sé.

    Q

  4. Ernesto Blaquier Says:

    El comentario que precede al mío es mas crítico. Emití mi opinión y eso es todo. Deben decidirse ¿permiten o no los comments? o ¿aceptan mis comments o no? Y eso también es todo.

  5. lalectoraprovisoria Says:

    Es verdad lo del comment anterior. No me dí cuenta. Pensé que era una broma porque Janfiloso suele ser muy moderado. Jamás pensé que calificaría una nota de LLP de asquerosa. Algo le habrá ocurrido.

    Respecto de los comments, tuyos o de quien sea, la pregunta no tiene una respuesta general. Depende de qué comments. Al menos, esa ha sido la política de LLP hasta ahora.

    Sigue siendo una cuestión abierta. Acá transcribo una opinión al respecto de un ex compañero de TP (no Gualterio) que me llegó por mail:

    “Son una cagada los comments, no sirven más que para joder (joder de
    distintas maneras, ya sea agrediéndolos a uds o agrediéndose entre los
    mismos que comentan o haciéndole creer al que lee -frustrándose una y
    otra vez- que después del artículo podría haber algo interesante). No
    son lo mismo que un comentario privado (o semi privado). Los tipos que
    ponen comments son como los que tratan de meterse cuando aparece una
    cámara de la tele en la calle, que pueden decirle a la cámara ‘tinelli
    forro’ pero no podrían conducir un bloque del programa de tinelli. O
    hacer algo mejor, en todo caso. Pura canchereada y morbo (y
    promiscuidad al final de la tira). Que los que comentan se jueguen y
    escriban un artículo. O que le manden los comentarios en privado, y ud
    ve si después alude a ellos en sus textos o no (o los publica como
    cartas de lectores o qué se yo). Estoy seguro de que el nivel de
    forrada bajaría cuantitativamente, mucho, si los forros no tuvieran su
    cuota de pantalla.”

    Q

  6. janfiloso Says:

    Nene, tratá de leer en contexto; yo usé el término “asqueroso” en el sentido del post de Q sobre ciertos pasajes del libro de Pauls; para que quedara claro (y fue espontáneo, no premeditado) formulé la cuestión del realismo mágico como pretendido recurso humorístico respecto del estilo del autor.
    Tu comentario es ácido, el mío, a lo sumo, inconveniente; entiendo perfectamente el comentario de Gualterio y la observación de Q.

  7. Sangolondrino Says:

    Saquen los comentarios: no sirven para nada, jamás aportan, son un lastre, un engaño. El que quiere decir algo, que escriba un post, que mande un email, o que se masturbe sentado en el inodoro y vuelva a la PC. No jodan, la pluralidad es una mierda cuando se ejerce en la cloaca: los Blaquieres flotan.

  8. lalectoraprovisoria Says:

    Para mí los comments son indispensables. Me aburriría mucho hacer el blog sin ellos. El problema es cómo moderarlos de un modo moderado. Creo que al final vamos a aprender a hacerlo.

    Q

  9. Mickey Says:

    Perdón… Si digo que me gustó. Que cierra bien en las crónicas anteriores. Que tiene(n) mucha atmósfera. Si digo eso, se enojará alguien conmigo?.
    Bueno, ya está. Me gustó, mucho, y espero la próxima….

    Respecto a los comments, si sirven o no; la verdad no sé.
    Si sé que revelan mucho de quienes los escribimos, y a veces dan vuelta o agregan algo al post.
    La primera virtud puede que caliente poco, pero la segunda es fundamental, sobre todo cuando se exponen ideas difíciles de acceder sin la colaboración de otro cerebro para algunos lentos como yo…

    LLP sin dudas podría evitarse los comments. De hecho confesé haberla seguido durante meses así. El tema, que aunque mantenga la calidad de post, se hace un poquitín más aburrido.
    Y me imagino que para quien escribe, también está bueno recibir un feedback (sea cual sea).

  10. Ernesto Blaquier Says:

    Ustedes saben como moderar los commentes, sólo tienen que seguir su propia Regla de Moderación que ponen en el blog: “No se aceptan comentarios que incluyan agravios a otros participantes del blog, es decir a los autores de las notas o de los comentarios. Esta regla será interpretada según el mejor saber y entender de los editores”. Como dijo el General: “dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada”. Por ej. mi comentario no debería haber sido aceptado por de “este tipo”, el de Janfi por lo de “asqueroso” y el de Sangolondrino por grosero y ordinario.

  11. janfiloso Says:

    1 lo de “nene” era para blaquier, no para Q
    2 mi coment fue escrito sin haber leído el segundo de Q
    3 nunca dije que la nota fuera asquerosa
    4 debí haber escrito que el relato de la caída sobre el tacho de basura fue una “digresión escatológica” (asqueroso es caerse sobre un tacho de basura y pasarse la lengua por la boca, no el relato)
    5 en cualquier caso pido disculpas a Gualterio por mi inoportunidad.

  12. Emilio Salgari Says:

    No sabía que había que estar en la China para escribir sobre China Blaquier. Tu comment “Creo que este tipo no ve a China sino a él mismo deambulando por ahí, podría haber escrito lo mismo en cualquier otra parte.” es una radiografía de tu incomprensión y escaso entendimiento. Verse a sí mismo deambulando por dónde sea es algo que deberías poner en práctica. Quizá verte deambulando por acá te ayudaría en la debida abstinencia. En cuanto a “lo mismo en cualquier otra parte”, no creo que haga falta agregar nada. Saludos míos y del tigre, desde Malasia, Ilinois.

  13. Ernesto Blaquier Says:

    Es Illinois, Emilio, doble ll.

  14. El comienzo Says:

    Comienza a pasarme: me abstengo de leer los comentarios de LLP por la existencia de insoportables como Blaquier. Es que soy un poco fóbico al aburrimiento y z zz zzz…

  15. Emilio Salgari Says:

    Gracias Blaquier, se me pasó. Finalmente te encontré una utilidad. Ahora fijate en los otros post si hay algúna errata y pasámelo para mandarlo al Departamento de Corrección. Buen laburo pibe!

  16. Ernesto Blaquier Says:

    Salgari ¡…! ¿y como lo leés ahora? ¿Iyinois? La verdad que te veo mas por Floresta que por Malaysia, Illinois.

  17. Mickey Says:

    Algo cambió en la LLP!.
    Por un lado es atractivo. Por otro un poco, como decirlo, estremecedor…
    Como sea, comentan escritores!. Gonzálo Garcés, y hasta desde el más allá, Emilio Salgari!!!!!.
    Es indudablemente Salgari, porque además opinó de un tema caro a él.
    Como sea, antes que los enojos del sitio lo hagan desistir de dejar el plácido lugar en que está, para venir a dar batallas baratas, le dejo mi saludo más emocionado, y mi eterno agradecimiento!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: