Diario de la Viennale 6

28 de octubre

por Flavia y Quintín

Sigue lloviendo en Viena, hoy más que los días anteriores. Seguimos sin ver el sol. Son las cuatro de la tarde y por culpa del cambio de horario ya es casi de noche. En la Argentina, el boca de urna ya debe dar una idea precisa del resultado electoral.

 

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En Austria, en cambio, no pasan demasiadas cosas. Q se va a buscar una cerveza al punto de encuentro y se encuentra con una periodista pelirroja y serbo-austríaca despotricando contra ¡Mark Peranson! Dice que después de una mesa redonda que moderó Peranson y en la que participaron Todd Haynes y Tom Kalin (otro director americano), Peranson se negó a firmarle un autógrafo a una viejita. Agregó luego la colorada que la actitud arrogante de Peranson se complementaba con la devoción que le demostraban las jóvenes admiradoras que lo rodeaban. Q le dijo que lo conocía desde antes, cuando era un periodista y no una estrella. Pero la leyenda continúa.

 

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Cyril Neyrat (izq.) y Mark Peranson (der.)

 

El viernes parece haber transcurrido hace mucho tiempo. Cuesta recordar, por ejemplo, lo que ocurrió en la mañana de ese día. Sin embargo, hacia las diez Q tuvo una experiencia inolvidable. Salía de la habitación rumbo al desayuno y se iba desperezando rumbo al ascensor. De pronto, se encuentra frente a Michel Ciment, director de la revista Positif, un personaje con el que nunca se llevó demasiado bien. Por un lado, Q fue siempre de Cahiers y, por el otro, Ciment le parece un dinosaurio antipático, autoritario y pomposo. Pero en fin, Ciment lo encara y, como si Q tuviera alguna responsabilidad al respecto, le grita: “¡El corto de los Straub es un escándalo! ¡Es inmoral comparar dos muertes casuales, de las que ni siquiera la policía tiene culpa alguna, con el asesinato sistemático de seis millones de judíos! ¡Es increíble que el público no proteste!” Y así hasta que el ascensor llegó a la planta baja ante la mirada azorada de los otros pasajeros. ¡Qué momento! Ciment nunca entendió la radicalidad cinematográfica ni en la forma ni en el contenido. Odia tanto las metáforas políticas como los planos secuencia. Aunque nadie lo puede acusar de que se calla sus ideas…

 

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A Q le tomó un rato largo recuperarse. Le pidió a F que lo acompañe a su tarea siguiente, participar en una mesa redonda sobre los festivales de cine, que tenía lugar a las cuatro de la tarde. La moderaba Hans Hurch, director de la Viennale, y los otros integrantes del panel eran Nuno Sena, director del Indie Lisboa, simpático festival que F y Q visitaron en 2005, y un personaje al que nunca habían conocido, pero del que habían oído hablar: Marie-Pierre Duhamel-Müller, entre otras cosas directora del festival Cinéma du Réel en el Pompidou de París y ex esposa de Marco Müller, el director de Venecia que antes lo fue de Pésaro, Locarno y Rotterdam. La mujer es un peso pesado del cine, pero de entrada nos llevamos bien. Por de pronto, coincidimos en que la película de Klotz era demasiado perezosa. De todos modos, no parece un personaje sencillo de tratar.

 

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Hans Hurch, M-P Duhamel-Müller, Nuno Sena y Q (de izq. a der.)

 

Yendo a la mesa redonda, Hurch lo presentó a Q como “una leyenda viviente”, pero después no se pusieron demasiado de acuerdo. Mientras Hurch insistía en el trabajo de la Viennale programando un cine todo el año y haciendo muestras itinerantes, Q se despachó con su teoría sobre el fin de la industria del cine como la conocemos y, en particular, sobre el fin de la distribución de películas en las salas, ya que, salvo las americanas, el resto no va a ninguna parte. Apoyándose en una intervención previa de M-P Müller y frente a algunos agentes de venta, productores y distribuidores, Q continuó diciendo que el tráfico cinematográfico dominado por personajes semejantes se orientaba a la uniformización y el lavado de cerebro de los nuevos directores, cuya suerte se juega frente a comités de disciplina cuasi fascistas. Y terminó afirmando que si de algo se arrepentía en su gestión al frente del Bafici es de haber estimulado los encuentros de producción como el Bal y otros mecanismos de mangueo y adoctrinamiento con gente como la del Festival de Nantes o el sinuoso Michel Reilhac, director de la cadena Arte. Cerró diciendo que lo bueno de la Viennale es que no tiene competencia ni mercado y que, por lo tanto, cuando uno va a desayunar no se encuentra con esa gente que logró apestar Rotterdam. Por otra parte, concluyó, aquí los directores visitan los museos en lugar de andar pidiendo plata. Un poco fuerte todo, pensó F.

 

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Hans Hurch, director de la Viennale

 

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Nuno Sena, director del Indie Lisboa

 

Tras ingerir algunos tragos, Q se dirigió al Film Museum, en el que como parte de la retrospectiva de films de ensayo de Jean-Pierre Gorin, había un programa doble cuya primera parte era Noche y Niebla de Alain Resnais, una película esencial de la historia del cine que Q, para su vergüenza absoluta, nunca había visto (tampoco vio nunca Ladrones de bicicletas). A continuación daban Strange Victory (1948), de Leo Hurwitz un cineasta americano ligado al Partido Comunista. La película es torpe y pesada: con infinitos planos de bebés (la mayor cantidad que se han visto en el cine, tal vez la única razón por la que la película debe ser recordada), Hurwitz repite y repite que los EE.UU. ganaron la guerra pero contra los nazis pero en su propio territorio se practica la discriminación (nadie le puede negar la razón en ese aspecto).

 

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Marie-Pierre Duhamel-Müller, directora de Cinéma du réel

 

Volviendo a Noche y niebla, es una película muy impresionante. Filmada en 1955, reúne una enorme cantidad de documentos visuales sobre los campos de concentración y es un compendio de buena parte de lo que aún hoy se sabe sobre el tema. Una voz en off y la música de Hans Eisler acompañan treinta minutos de imágenes desoladoras, definitivas. Q no tuvo tiempo de procesar lo que había visto pero, ya en compañía de Flavia, fueron a la cena del festival en el Englander Café donde se encontraron nuevamente con Mme. Duhamel-Müller que tenía su propio punto de vista sobre Noche y Niebla. Le hizo notar a Q que en el texto no se menciona jamás la palabra “judío” y que en esa época (y de algún modo todavía hoy) se hace lo posible por ocultar la Francia de Vichy y la colaboración. Según M-P M, la película (durante mucho tiempo obligatoria en las escuelas) fue un acto político de De Gaulle para cerrar el tema, omitiendo que los asesinados sistemáticamente en los campos, esos esqueletos famélicos y esos cadáveres vivientes que figuran en el film, fueron básicamente judíos y no otros prisioneros circunstanciales de los nazis.

Müller tenía más cosas que decir. Por ejemplo, que el el odio a los judíos sigue acompañando la vida francesa y que hasta Jean-Luc Godard es antisemita. Para probarlo sostuvo que basta ver JLG / JLG donde, mientras el director habla de las cabezas de estudio en Hollywood, con las manos hace un gesto que reproduce la estrella de David. Luego, la conversación se orientó a temas más cotidianos y nuestra interlocutora se manifestó un poco disgustada con Céspedes y Guarini, los responsables de Cine Ojo que en este momento llevan a cabo el Doc Buenos Aires con la colaboración de otros dos festivales, el de Nyon y el de Marsella, que de alguno modo compiten con Cinéma du réel, “Ellos (refiriéndose a Céspedes y Guarini) hicieron su elección”, lapidó Müller. A la vuelta de la cena, estos cronistas comentaban que Q se había encontrado con alguien más rotundo y exagerado que él.

8 comentarios to “Diario de la Viennale 6”

  1. Galois Says:

    Creo que Mme. Duhamel-Müller se equivoca, o da una visión interesada de la historia. Los judíos no son una “categoría” que esté al margen de las clases sociales. Los Nazis persiguieron, torturaron y exterminaron a millones de prisioneros, cuya mayoría, indudablemente eran judíos, pero hay otra “condición”, aún más importante que los distinguía: no pertenecían a las clases poseedoras. Los nazis, ante todo persiguieron a opositores políticos. Arrasaron con sindicatos, partidos, instituciones sociales y todo lo que oliera a “izquierda”. Dentro de esas organizaciones había muchos judíos, pero también había gente que no lo era. Ellos también fueron masacrados por los nazis. No decir esto oculta el papel jugado por los judíos de la burguesía, que zafaron e incluso apoyaron, por acción, u omisión, la matanza de millones de personas.
    Indudablemente que el componente racista era muy importante dentro del régimen nazi, pero fundamentablemente, venía a liquidar todas, absolutamente todas, las conquistas de la clase trabajadora alemana. Por el medio que fuera y, además, con la complacencia de los mismos poderes que luego, se les volvieron en contra. Su cruzada, en primer lugar era contra “los comunistas”.
    Los pueblos, mal que les pese a muchos, tienen aún, la división en clases, en Israel, Argentina, Francia, USA, o Burkina Fasso. Tan sencillo (y complejo) como eso.

  2. janfiloso Says:

    Galois, por un debate parecido hemos perdido varios blogers; me parece que tu “verdad” está como mínimo fuera de proporción; si limitamos las caracterísiticas del nazismo a tres : su cruzada contra el comunismo, su racismo y su pretensión de imperialismo, el racismo fue la que mató seis millones de personas y el imperialismo 60 millones (el 2% de la población de la época murió en la segunda guerra), pretender que su cruzada contra el comunsimo sea el elemento principal está, como mínimo, fuera de proporción.

  3. CristianSarra Says:

    Ganó Cristina, y con el 96% las mesas relevadas… igual… ya se sabia…

  4. Galois Says:

    Janfiloso: no es “mi” verdad, así como supongo que tampoco es “su” verdad la opinión de Mme. Duhamel-Müller que cité en mi comentario. Yo hablo de algo más importante que las “verdades” personales. Hablo del rigor histórico, las clases sociales, la lucha en que están embarcadas esas clases (aunque sea un tema que no está de “moda”) y las responsabilidades de esas mismas clases, que tienen en su seno, integrantes de diversas etnias, colores de piel, rasgos faciales, narices puntiagudas o anchas, carnets de clubes de fútbol, etc,etc. De lo que hablo es, en suma, de que la igualación por género o raza o lo que sea, encubre el rol de algunos componentes de esos conjuntos. Por poner un ejemplo burdo: ¿qué es lo importante en Condoleeza Rice? ¿que es negra? (afroamericana, si querés, para no herrir suceptibilidades), ¿que es mujer?, o que es una representante de un gobierno asesino que defiende los intereses del imperialismo yanqui? Un defensor de los derechos civiles de los negros, podría, si es lo suficientemente ciego decir que lo importante es que es una persona que ha llegado alto, perteneciendo a esa etnia. Una feminista, tan ciega como el anterior, podría decir que es una muestra del triunfo de la mujer, en una sociedad machista.
    A mí, obviamente su color de piel y su género, me tienen sin cuidado, al lado de lo verdaderamente importante.
    Otra cosa: fuera de proporción me parece la “perdida” de bloggers, por este, o cualquier debate.

  5. janfiloso Says:

    Bueno Galois, depende de la sensibilidad que toques o directamente de cuánto te afecte la sensibilidad de los demás.
    Por ejemplo, en tu tésis, el ejemplo de CR se entiende bien y no afectás sensibilidades; el ejemplo anterior, cuando ponés una cuestión teórica al lado de mas de 60 millones de muertos, entonces se entiende también las sensibilidades que afectás.
    En latín se dice “suaviter in modo, fortiter in re”; fuerte en la sustancia, pero suave en el modo; elegir los ejemplos que menos sensibilidades afecte es una forma de ser suave en el modo.
    Cualquier persona inteligente sabe qué cuerdas hay que tocar dependiendo que lo que busque sea levantar la agresión directa o el debate verdadero.

  6. Galois Says:

    Sin ningún ánimo de ofenderte, porque sos el que está debatiendo conmigo y creo que lo hacés de buena onda y sin mala leche (aunque te digo que puedo debatir con los que lo hacen con otras leches); te digo entonces, lo que más me afecta en este mundo, es la sensibilidad de los que no tienen nada, excepto su fuerza de trabajo. Creo, que son amplia mayoría. Otra cosa es el conjunto de los que viven del trabajo ajeno, que además de ser una ínfima minoría, su sensibilidad, poco me importa.
    Dicho esto, puedo entender que alguien que viva de su laburo, “crea” que por compartir algún “atributo” de los que mencioné más arriba, está unido a algún miembro de la ínfima minoría. Pero que yo entienda esa “creencia”, no significa que el que la sostenga, no sea un “inconsciente” en el sentido riguroso y marxista, si se me permite, del término.
    Insisto: la sensibilidad de Sharon o Elmert, me tiene sin cuidado, otra cosa es la sensibilidad de los que los sufren a estos personajes, a ambos lados de la frontera. Sean judíos, palestinos o residentes extranjeros. Creo que el debate es ése, no un debate sobre las razas o creencias religiosas.

  7. janfiloso Says:

    Un abrazo Galois; comparto contigo la buena leche y la buena onda, pero aún en ese espíritu te digo que tu debate está demasiado “ideologizado”, lo que no es necesariamente un defecto, pero si un obstáculo para mi. Un abrazo.

  8. Addison Says:

    Hola a todos. Los sigo desde hace un tiempo, me gustan los comentarios de Flavia y las críticas de Quintín.
    Me decidí a escribir porque me pareció bastante interesante y muy fuerte el descubrir que Marco Müller pone a Godard en el mismo lugar que Mel Gibson o Kiefer Sutherland, no sé si ponerme a reflexionar sobre el tema o simplemente reirme…

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