Otra obra maestra

Sobre La vida nueva de César Aira

por Quintín

En un libro reciente, Espectáculos de la realidad, Reinaldo Laddaga sugiere que la literatura —en particular la literatura latinoamericana— transita un cambio de paradigma. Dice Laddaga:

Yo diría que nos encontramos en el centro de una vasta transformación, transformación de la cual las fantasías de Noll, de Aira, de Bellatin son otros índices, y que se realiza en la confluencia de dos dinámicas: la dinámica depresiva que causa la multiplicación innegable de los “signos de obsolescencia” (la expresión es de Barthes) de la cultura moderna de las letras y la dinámica euforizante que causa la percepción de otras posibilidades que emergen en un mundo que sufre cambios sísmicos en todos sus niveles.

Al alejarse de esa tradición obsoleta y depresiva, redondea Laddaga, “toda literatura aspira a la condición del arte contemporáneo” y en ese tránsito los escritores dejan de ser “menos los artífices de construcciones densas de lenguaje o los creadores de historias extraordinarias” que productores de “espectáculos de realidad”. La literatura que se viene aspira a ser improvisada, instantánea, mutante y su producción se canaliza menos en libros que en actividades como las performances, “en situaciones de celebración en fiestas o en exposiciones, donde se encuentran articuladas a la música o a la moda”, ligadas al “diseño institucional” y a la “imaginación organizativa”. Esto es causa (o consecuencia, no me queda claro) de que “la letra escrita no está nunca enteramente aislada de la imagen (de la imagen en movimiento) y del sonido, sino siempre ya inserta en cadenas que se extienden a lo largo de varios canales”.

La revolución de Laddaga incluye una “finalidad ético-política” que concluye en un nuevo imperativo kantiano:

Opera de modo que tu ejercicio de las letras pueda articularse explícitamente con prácticas destinadas a incrementar las formas de la solidaridad en espacios locales.

No es de extrañar que estas ideas gregarias produzcan “un cierto debilitamiento de la ansiedad autoral y la valorización creciente de los artefactos verbales que favorecen el desarrollo de los lazos asociativos” y que quienes las practican, como los citados Aira, Bellatin y Noll, tengan “una influencia particularmente grande entre los escritores jóvenes” en la era de los “libros del final del libro” en la que todo objeto es “a la vez una membrana, todo punto de subjetividad es un espacio de filtraciones y todos los impulsos se reúnen en lo que el arquitecto Rem Koolhaas llama ‘junkspace’” y en la que ya ni siquiera corresponde hablar de literatura sino de “artes verbales”.

 

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Confieso que me da un poco de miedo ese futuro que Laddaga anuncia o más bien propone para la literatura. Me da miedo como “lector solitario y separado”, una categoría que pasa a ser ejemplarmente obsoleta en ese esquema. Pero me da miedo también que sea Aira uno de los escritores que encarne ese futuro de fiestas y performances, de artistas dedicados a “construir menos objetos concluidos que perspectivas, ópticas, marcos que permitan observar un proceso que se encuentra en curso” (o sea el fin de la literatura como la conocemos, su absorción por el mundo sin crítica de las artes visuales). Me da miedo, sobre todo, porque viajo poco a Buenos Aires y me gusta leer en casa. Por acá cerca tampoco hay muchos happenings aunque tenemos la Fiesta de la Corvina.

En los últimos años, Aira ocupa el centro de esa modernidad vistosa e insistente, a tal punto que se ha convertido en una fuente inagotable de estudios académicos y tesis doctorales que parten de lo que él mismo ha dicho de su obra y del trabajo del escritor. Es curioso que, por un lado, Aira hable poco en público y dé menos entrevistas a la prensa local que el matrimonio Kirchner y que, por el otro, sus pocas intervenciones sean el punto de partida de toneladas de papers, artículos y reseñas.

Aira se ha declarado un autor de procedimientos, alguien que no corrige lo que escribe, que improvisa sin plan en cada uno de sus libros, al que no le importa escribir mal (o más bien le parece bien escribir mal) y que cree más en la cantidad que en la calidad de la obra literaria. Para Laddaga, Aira es un ejemplo perfecto de “productor de espectáculos de la realidad”, uno de esos escritores que “toman los modelos para las figuras que describen menos de la larga tradición de las letras que de otra más breve, la de las artes contemporáneas.” En otro libro reciente, Fuera de campo, Graciela Speranza coincide con la idea y hace de Aira un heredero de Duchamp (al igual que Borges, Cortázar, Piglia, Puig, en fin…): “Como escritor, parece haber concluido Aira, es mucho mejor estar influido por un pintor que por otro escritor”. Speranza cita el fragmento de un artículo en el que Aira se incrimina como referente privilegiado del programa de Laddaga:

Preferiría que vieran en mí un procedimiento, como lo veo en mi amado Raymond Roussel. (…) El procedimiento definitivo sería el que permitiera hacer arte automáticamente, dándole la espalda al talento, la inspiración, las intenciones, los recuerdos; en una palabra a todo el siniestro bazar psicológico burgués. Es la salida al fin de la individualidad.

Hace unos días, como para morigerar un poco algunas de sus afirmaciones radicales, Aira sostuvo en una entrevista

Yo, como teórico, soy un estudiante de abogacía, simulo hacer teorías. Muchas veces me preguntan por alguna teoría que escribí en algún artículo o libro y me doy cuenta de que en realidad la escribí porque sonaba bien. En general los escritores tenemos una relación un poco irresponsable con el lenguaje: si algo suena bien, está bien.

Sería injusto utilizar esta segunda cita como impugnación de la primera (además de que se impugna a sí misma), pero tampoco se puede tomar todo al pie de la letra (qué haríamos con Godard que, según Speranza, sería otro heredero de Duchamp). Pero de todos modos es ilegal que los reos declaren contra sí mismos. Entre otras cosas, Aira gusta decir que un libro no es nada, que para un escritor lo que cuenta es seguir adelante con una obra. De allí se deduce que nada hay tan absurdo como reseñar un libro de un escritor que ha publicado más de cincuenta. Y eso vuelve en principio problemático escribir sobre La vida nueva, la última novela de Aira, su opus 63 según la solapa de la edición de Mansalva. La vida nueva empieza así:

Mi editor y recordado amigo Horacio Achával tenía una costumbre que es muy común en los pequeños editores que tratan personalmente con sus autores: Les daba fechas ilusorias de la aparición de sus libros, muy adelantadas a la realidad.

No parece, como señala Laddaga, un libro que se niegue a “producir representaciones de tal o cual aspecto del mundo”. Tampoco de uno que intente “construir dispositivos de exhibición de fragmentos del mundo que se presentan de modo tal que las posiciones de sujeto que se constituyen en escena que componen difieran de las que el largo siglo XIX les había atribuido a productores y receptores.” Más bien es un relato sencillo, en el que el lector hace de lector y el autor de autor, con las viejas máscaras que siglos de literatura le permiten.

Achával fue en la vida real el primer editor de Aira, el responsable de la editorial unipersonal que publicó Moreira en 1975. Como la novela databa de 1972, es posible que sus fechas hayan sido efectivamente ilusorias y que, como cuenta el libro, Achával fuera el gerente de producción de una editorial mediana que rechazó la novela porque, respondiendo a la demanda de la época, la edición se concentraba “en política, sociología, psicoanálisis y estructuralismo”, sobre las que Aira tenía un punto de vista “un tanto frívolo e irresponsable”. Achával (en el libro) decide entonces publicar por su cuenta la novela primeriza del narrador. Dice este, como haciendo suyas las palabras del editor:

Y él sí, aun siendo un hombre de larga militancia izquierdista y gran compromiso político y social, supo apreciar el soplo fresco de irreverencia que representaba lo mío y no era otra cosa, según él, que la libertad intrínseca de la literatura antídoto necesario de la seriedad o solemne empaque, ya francamente estalinista, que estaban tomando las ciencias sociales.

De entrada el relato nos instala en una circunstancia y un tono. Nada hay aquí de la posvanguardia de Laddaga, sino una historia con detalles costumbristas sostenida en la ironía con la que el narrador trata tanto a Achával como a sí mismo. A lo largo de setenta páginas, la anécdota se irá desarrollando hasta alcanzar un desenlace. Sin embargo, a partir del encuentro entre su homónimo y (el homónimo de) Achával, Aira construye una fábula con aristas fantásticas que se separa de este comienzo autobiográfico. Achával promete entregar el libro terminado en tres meses y le pide al escritor que lo llame para esa fecha. Este le da tres meses de gracia y lo llama a los seis. El editor le pone una excusa por la demora y pide que lo llame en un mes. El escritor llama al cabo de un año. Otra excusa y un plazo de quince días… A esa altura el lector adivina la estructura de lo que está leyendo: es El castillo de Kafka en el que Aquiles y la Tortuga corren su mitológica carrera. Es decir, una demora interminable de origen vagamente burocrático (el acceso al castillo, la publicación del libro) acompañada por una de las paradojas de Zenón. Esta última es objeto de una ligera variante que la expande, ya que los plazos que propone el editor se achican hasta lo infinitesimal (el último es de minutos) mientras que el tiempo que tarda el escritor en llamar va aumentando hacia el infinito.

Así pasan los años, pautados por una sucesión de escenas análogas: el llamado cada vez más espaciado del escritor y una nueva excusa del editor. Estas no son, sin embargo, idénticas. En cada etapa, Aira da una descripción precisa de un aspecto del proceso de fabricación de los libros (y sus dificultades), así como de las modificaciones de la tecnología y el negocio editorial en el transcurso de las últimas décadas. Asordinados, llegan también los rumores de la Historia que trae el eco de tragedias políticas y tendencias estéticas. Cada conversación entre los dos personajes es un remanso de comicidad, con sus inalterables reglas de cortesía minadas por la sospecha y el disimulo.

Hay algo obviamente borgeano en La vida nueva. Pero no solamente en el reciclaje de elementos biográficos, literarios, matemáticos y filosóficos que conforman la elegante estructura del argumento ni en la serenidad y la distancia que asume la exposición en primera persona en tensión con su callada ironía. Hay un misterio en el relato: por qué demora el escritor en hacer cada llamada, por qué parece resignarse a que su vida transcurra sin llegar a publicar. El narrador no tiene una respuesta, salvo la de que eligió otra vida, una vida que lo llevó a ser un exitoso empresario.

Aira pone así en escena a su doble, este empresario que quiso y no pudo (o no quiso) seguir su juvenil vocación de escritor. El doble puede ser simplemente la fantasía de una vida alternativa por parte de Aira. Alguien a quien el narrador de la novela imagina nostálgico al acercarse a la vejez, sospechando que tal vez ese no fuera su camino, arrepentido de las marcas que le dejó el mundo de los negocios que lo convirtieron en un individuo “pragmático y concreto y hasta brutal”. Pero el doble empresario no es solamente un espejo deformado en el que se mira el escritor sino también un juez que puede devolver la mirada y advertir que el mundo literario no es un paraíso. “Ese ambiente de editoriales y libros me parecía ajado, polvoriento, un poco sórdido”.

Pero a su vez el doble se desdobla. El empresario se imagina que es escritor y un periodista le pregunta a qué se hubiera dedicado en caso de no serlo. Y se sorprende inventando como respuesta que no podría haber sido otra cosa, que si no escribía habría terminado como un fracasado o un linyera. Siguiendo los desdoblamientos, las últimas páginas de La vida nueva registran las interacciones entre estos mundos paralelos que se iluminan mutuamente, que extraen sus múltiples verdades de ese juego de espejos (hasta hay una que conviene al proyecto de Laddaga de rescatar a la literatura del polvo y llevarla hacia un destino más glamoroso). Pero, finalmente, las tres vidas o los tres Airas (el empresario, el linyera, el escritor) se reúnen y se rinden frente a la fuerza de una frase:

Ni siquiera con ayuda de la imaginación podía reconstruir al joven de veinte años que quería ser escritor, y escribía.

El empresario no puede recordar cómo era el joven que quería ser escritor, pero Heráclito es todavía más astuto: es el escritor el que no puede recordar al escritor en sus primeros años.

(…) “olvido” en estos casos era una metáfora que equivalía a “transformación” o “evolución”. Y la índole gradual de ésta hacía que las figuras se desplazaran con el tiempo, y cuando el recuerdo apuntaba a una daba en otra. Sólo se podía pensar en otras vidas, no en la de uno. Pero evidentemente, había excepciones. La mía fue Achával. En él sí podía pensar, a él sí podía recordarlo. Y él traería consigo una vaga nostalgia, un anhelo sin nombre ni forma del que yo sólo podía decir que traía el aroma misterioso de otra vida, una vida no vivida. (…) De algún modo extraño, lo sentía vivo, un fantasma amable, protector, presidiendo mi juventud, o la juventud del escritor que no había sido (…)

La vuelta a ese punto del pasado real sirve como sostén de una mirada retrospectiva pero también de un argumento poderoso (y también borgeano, por cierto), una refutación del mito biográfico del escritor:

Con la vida de los escritores siempre se había fantaseado mucho, lo que a la larga debía de haber afantasmado un poco las vidas reales de los escritores reales, a tal punto que correspondía preguntarse si no sería todo una gran fantasía: vidas que no vivía nadie, ni siquiera los que las vivían.

La vida nueva es muchas cosas. Entre otras un cuento fantástico, un libro de memorias, la secreta documentación de una época y un oficio, un juego filosófico, una delicada y personal incursión en la nostalgia. Lo que no parece es un “artefacto verbal”: no hay nada en este librito extraordinario, en su ingenio, en su originalidad y en su humor que lo sugiera ajeno al viejo territorio literario. Pero tampoco importa demasiado. Acaso no sea importante adivinar qué es la literatura o predecir cómo va a ser en el futuro. Tal vez la literatura ni siquiera exista, sino tan solo los escritores. En ese caso, y en cualquier otro, Aira es uno de ellos. De los grandes.

Foto: Flavia de la Fuente

71 comentarios to “Otra obra maestra”

  1. dasbald Says:

    ¿Qué quiere decir eso de “ su absorción sin crítica del mundo de las artes visuales”?

    Aunque vayamos por parte. Aira es otro más de los artistas, aquí sí es pertinente dejar de lado la palabra escritores, que muerden la cola fin del siglo XIX y al comienzo del XX. En el caso de Aira este le muerde la cola a Roussel, pero también a Jarry y a la gran novela de Leonora Carrington, descatalogada creo totalmente y que Monte Avila publicó allá por la década del ’70 y que esta escribió a fines de los ’60; La trompetilla acústica. Allí tenemos un eslabón muy interesante entre la literatura de Roussel, el surrealismo y Aira. En la Trompetilla el procedimiento está dado no en la transformación del lenguaje desde el registro onírico sino a través de una relación excéntrica, maravillosa, entre causa y efecto, que no es otra cosa que uno de los componentes del continuo de Aira. Aira. Siguiendo a Leonora Carrington, no sé si conciente o inconcientemente, reformula el surrealismo, y ese querer escribir mal le otorga un carácter expresionista muy interesante, aunque para mi gusto es un elemento sobrevaluado.
    Antes dije artista en vez de decir escritor. Es que desde Roussel es verdad que nadie que siga sus métodos puede seguir siendo llamado simplemente escritor. Un escritor sería alguien demasiado austero, una austeridad anacrónica lo sustentaría, pero ojo que digo anacrónica como quien nombra otra cara de lo maravilloso. Roussel parece haber “escrito” toda la literatura contemporánea, el arte contemporáneo, eso ya es más que sabido, por los próximos cientos de años. Y lo asombroso de este procedimiento es que él ha sabido explotar al máximo el refinamiento del lenguaje literario, un lenguaje que permite hacer arte desde la literatura pero sin moverse de esta, como si para hacer un viaje de creación no hiciera falta moverse, como si un bosquejo, un simple trazo si se tratara de un dibujo, ya diera cuenta de todo un desarrollo conceptual en su gesto inmóvil, abriera perspectivas fantásticas. Aira creo entendió muy bien esto cuando dice que simula hacer teorías, dar un largo rodeo “solipsista”, excéntrico en el que saca del lenguaje literario el mejor arte conceptual, el mejor arte contemporáneo, y vaya uno a saber qué quiere decir contemporáneo, como ese mago suyo que sí hace magia y no trucos.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    No sé qué quiere decir “su absorción sin crítica del mundo de las artes visuales”

    Porque yo escribí “su absorción por el mundo sin crítica de las artes visuales”

    Que tampoco sé lo que quiere decir, pero no es lo mismo.

    Q

  3. Hipólita Says:

    acá donde yo
    se vota a binner
    y se adora a aira
    y un poco también a quintín
    cuando escribe sobre aira

    HipÓlita

  4. dasbald Says:

    Bueno cité mal, es que quedé atontado con esa afirmación, y dije prácticamente lo contrario. Igual ya me contestaste y sigo atontado.

  5. dasbald Says:

    No es genial el malentendido. Acabamos de ser actores del suplicio y el goce literario.

  6. Diego Says:

    Me gusto la critica, Q. Lo que dice Aira siempre hay que tomarlo con pinzas, no suele hablar en serio. Creo que siempre es preferible escribir bien, y me interesa la prosa que tiene un lenguaje trabajado. Las citas a Roussel y a Jarry me dejan en bolas, no tengo idea de que hablan. Si creo que Aira es un escritor sumamente original y que va a dar mucha tela para cortar a las proximas generaciones.

  7. PACHA CARDOZO Says:

    Aira es el Fassbinder nacional. macedonio, juanele, georgie, juan jose y el
    cada dia mas grande.
    pacha

  8. IBB Says:

    Buena critica.
    saludos desde http://laslucesdeagosto.wordpress.com

  9. astorcat Says:

    ¿cómo es posible que alguien que no conoce a Jarry (o mejor: que no sabe de qué se habla cuándo se habla de Jarry) sea capaz de creer que: “Aira es un escritor sumamente original y que va a dar mucha tela para cortar a las proximas generaciones”?

  10. Pablo E. Chacón Says:

    “Aira es un escritor sumamente original y que va a dar mucha tela para cortar a las próximas generaciones”.

    … qué notable

  11. estrella Says:

    Me gustan Aira y Bellatín. No todo, claro. El Tilo, de Aira, es uno de mis prefridos, aunque pasó sin pena ni gloria.
    Hablo desde mi lugar de lectora “solitaria y separada”.

    En este momento estoy leyendo un libro de Vila-Matas, en donde habla del mestizaje de la literatura de estos tiempos: son libros que mezclan la narración con la experiencia, los recuerdos de lecturas y la realidad, traída al texto como tal. Más que improvisación, creo que hay una intención de ser mutante. Pero, me parece a mí, que como dice Q el lector siempre hará de lector, y el autor, de autor.

    A la posvangurdia de Laddaga no llego siquiera a imaginarmela. ¿O es que ya está aquí y no la veo?

  12. gustavo corach Says:

    La crítica de Quintín invita a leer el libro de Aira. Para eso están los críticos, para invitar a otros a hacer ciertos recorridos. El comentario de astorcat debería ser filtrado por algún adminículo que detecte frases pedantes y pretensiosas y las envíe al cesto de reciclado.

  13. santiago Says:

    El cesto de reciclado de tal adminículo no tiene lugar: se llenó con frases de Aira.

  14. janfiensegovia Says:

    hoy estuve en segovia y me encontré con alan pauls (hay un festival de literatura, musica y cine); por supuesto el no sabe quien soy y no soy tan cholulo como para haberlo saludado; estaba también mi amada almudena grandes (muy criticada en este blog); me acerco a baires, abrazo para todos.

  15. Diego Says:

    Astorcat: Por favor, iluminame. ¿Donde esta la contradiccion en que no haya leido aun a Jarry y Aira me parezca sumamente original?

  16. Pía Says:

    Te llamaré Viernes, gran novela janfi. Castillos de cartón, ni hablar. Con Almudena te banco, janfiensegovia. ¿Qué tal el casorio?

  17. dasbald Says:

    Q me gusta esta nota sobre todo porque te mostrás vulnerable en un lugar que me conmueve: tu amor por la lectura.

  18. maiakovski Says:

    Diego, te ilumino yo antes que Astorcat: Aira toma mucho de Roussel y Jarry, así que lo que considerás original puede no serlo. Aira escribe bien, aunque diga que escribe mal, y Laddaga es puro chamuyo. Q. lo tomo como blanco fácil, lo que está mal. Podría elegir criticos de Aira más interesantes como contrincantes… Uy, ahora que lo pienso, no hay críticos interesantes de Aira. Qué porblema, sólo tenemos a Abraham y Quintín como hermeneutas del mejor escritor argentino. Estamos en el horno.

  19. catador oculto Says:

    leí “la guerra de los gimnasios” y me quedé profundamente conmovido: nunca había leído tantas pelotudeces todas juntas en un solo libro. pero bueno pensé que el equivocado era yo y probé con “como me hice monja” y otra vez mi cerebro fue atacado con una lluvia de pelotudeces soberbias. por supuesto, el equivocado soy yo, un retrógado de 38 años que disfruta de Bioy, Borges, Saer y hasta de Blaisten y Giardinelli, un retrógrado que no comprende a “los productores de espectaculos de realidad”. Ya alguna vez lo dije en algún blog, si el canon de la literatura argentina pasa por Cucurto y Aira, estamos hasta las pelotas muchachos. qué curioso! para ser escritor ya no se necesita escribir bien!!! y si Pity de Intoxicados es idolatrado también sabemos que para ser cantante tampoco se necesita saber cantar ni componer…Aira dejate de robar y andá a laburar!

  20. dasbald Says:

    Así como Lautréamont percibió que el encuentro de una máquina de coser con un paraguas sobre una mesa de operaciones poseía la fuerza revolucionaria de una belleza nueva, Aira ve en ese procedimiento un big bang que retoma y que tal vez le sirve para reescribir esa tradición desde un juego lúdico con la teoría. Un teoría sobre el tiempo se encuentra furtivamente con un espacio que se desdobla en el espejo ambas enfrentados en una especulación sobre lo fantasmático, digamos…aunque Aira pareciera que desconfía de la belleza tal vez, o al menos la cuestiona luego de Ema la cautiva, Canto Castrato, Una novela china…

  21. janfientoledo Says:

    Pia, todo mas que bien, muchas gracias; nuevos saludos.

  22. Hipólita Says:

    si en una lista
    están blainstein
    y giardinelli
    no hay más
    que hablar

  23. dasbald Says:

    Nunca compre grifería en Blainstein, ni coma en la cantina de Giardinelli.

  24. catador oculto Says:

    Giardinelli y Blaisten (Blainstein no, Blaisten) al lado de Aira son Borges y Miguel de Cervantes Saavedra juntos. saludos.

  25. estrella Says:

    Giardinelli y Blaistein son dos buenos escritores, Hipólita.
    El santo oficio de la memoria y Cerrado por melancolía dan cuenta de esto. Además, hay para todos los gustos, qué tanto.

  26. El zoilo Says:

    La muerte del autor? aira fue un gran novelista cuando empezó. ahora se repite y repite y puede estimular a criticos de cine trasnochados. bellatin es otra mentira notable. veran, lo unico bueno que escribio fabian casas -otra mentira andante- es un panfleto en contra de aira y afavor de cortázar.

  27. El zoilo Says:

    otro invento? florencia abbate y pedrito mairal, pero ahora viene la novela de juan forn, estamos tos listos, verán amigos, no quiero extenderme pero qué le ven a vila matas?

  28. maiakovski Says:

    Eso ¡ A favor de Cortázar, Blaisten, Giardinelli y Bioy Casares. ¡Viva la literatura argentina inteligente! ¡Abajo los boludos como Aira, quién se cree que es!

  29. catador oculto Says:

    boludo Aira? nada que ver! al contrario es un vivo barbaro! saca 10 novelas por año (y encima cada vez mas cortas!, la ultima tiene 77 paginas!! dentro de poco va a ser el creador del cuento-novela, je) y factura a lo pavote porque sabe que siempre va a tener un publico al que le interesa lo “loco-transgresor-vanguardista-moderno-miráelpirequetengo” que piensan que eso es lo mas, aunque el texto sea una cagada no importa, lo importante es que “no viste como rompe con lo anterior?” encima creó un personaje que se hace el enigmatico, no da entrevistas y la gente compra… de boludo ese muchacho ni un pelo, te puedo asegurar, la está haciendo muy bien y lo felicito. marketing a full!
    pero bueno, para ir redondeando porque veo que todos nos repetimos en nuestros argumentos creo que lo mejor es lo que dijo estrella, que cada uno lea lo que le guste. te gusta Aira? dale nomás con Aira! está todo bien, yo tengo otra idea pero bueno…cada lector con su librito…saludos a todos.

  30. maiakovski Says:

    Catador, ¿qué es eso de “facturar”? Aira no vende más de dos mil ejemplares por libro y eso no alcanza para mantener a anadie, son cuatro lucas por libro por año. Tu queridso Bioy Casares s+i que facturaba, con La Nación de su lado, sin contar el dinero de papá. Si querés hacerte el informado sobre literatura, informate, porque vos de catador no tenés nada.

  31. catador oculto Says:

    lo de catador es por mi adicción al malbec y el cabernet, je. y sí, de literatura no sé nada pero voy en camino, recién este año termino de cursar segundo año del secundario, meritorio no? a los 38, después de laburar todo el día me voy a la nocturna, tengame paciencia, ya voy a llegar a disfrutar de los grandes de la literatura. puede que el oriundo de Coronel Pringles venda poco acá pero fue traducido en varios idiomas y publicado en España, México, Italia, Francia, Inglaterra y más seguramente que desconozco. igualmente no creo que necesite un plan trabajar para llegar a fin de mes. un cálido abrazo aún en la disidencia y saludos para todos.

  32. dasbald Says:

    Mein Querrido Katador, te informo que Aira no necesita inventar la novela cuento, ya en el ’84 sacó un librito, para mí lo mejor que escribió, que ya era muy cortito y estaba compuesto por dos obritas. Una El vestidito rosa y el otro, una reescritura de Borges casi, llamada Las ovejas. Ambas cortas, de mínimo aliento, pero a una llamó novela y al otro cuento. Te dejo que los leas y reflexiones un poco porque Aira ya era este Aira desde siempre, solo había que buscarlo. Yo ya no se si leerlo, desde el 92, 93 que no me sorpende mucho pero si me entretiene aún en sus momentos más flojos.
    Algunas preguntas:
    Qué tiene de malo la brevedad?
    Cómo es posible resolver la cuestión solo diciendo que cada uno lea lo que quiera?
    Vos sabés de qué vive Aira verdaderamente? Y si factura miles con sus novelas cuál es el problema? Vos que un tipo que factura miles tiene que traducir bestseller berretas?
    Cuando decís marketing te referís a que Aira muchas veces resuelve la tradición surrealista patafísica por el lado más frívolo, o buscando la levedad del entretenimiento con el cual la actualidad todo lo juzga? O simplemente lo decís como cualquiera repite banalidades del tipo esa es literatura comercial, esa es literatura seria?
    en serio se les ocurre comparar a Blaisten con Aira, a Giardinelli con Aira? por favor lean un poco, lean para atrás al menos si queiren destruir a Aira, del cual quisiera aclarar no soy fan ni devoto. con quien vamos ahora con Isabel Allende, con marcela Serrano? Borges es Giardinelli? Hay que ser perverso! Si al menos habláramos de Aira y Copi…pero bueno parece que es pedir demasiado trascender el “gusto”.

    Bellatin es otra cosa, eso es un escritor de talento mientras que Aira es un escritor de genio. Donde el talento busca justificación en el estilo,en la cultura, el genio abunda en tautologías, en presencia.

  33. catador oculto Says:

    la brevedad no tiene nada de malo, de hecho yo soy autor de una novela de 1100 capítulos donde la particularidad radica en que todos tienen una sola letra o a lo sumo dos. Nobel de Literatura a Catador Oculto! claro si es que Aira no me lo saca antes!
    ahora hablando un poquito en serio: repito como dije en el primer comentario que leí “la guerra de los gimnasios” y “como me hice monja” me parecieron dos cagadas. mal escrito, delirio injustificado, cosas que no se sostienen en lo mínimo, argumentos sumamente pueriles que mi querido hijo de seis años podría pergeñar en su loca cabecita y que todos lo miraríamos diciendo “ay, mirá las cosas que se le ocurren al nene…” ahora yo les pregunto: a ustedes les parece interesante el argumento de esas dos novelas? les gustaron esos dos libros? en serio???
    Blaisten o Giardinelli te pueden gustar o no, pero no le faltan el respeto al lector, no escriben “según se les va ocurriendo una idea” y lo dejan ahí, total para que voy a corregir. dicen que Aira concibe toda su obra como una sola, bueno que nos avise cuando aprendió a escribir así lo leemos y nos ahorramos todos los “intentos” del medio. Entre un libro de Giardinelli o Blaisten y uno de Aira yo no dudo un segundo con cual me quedo…y si los ponemos a Borges, Bioy o Saer, bueno…Aira tiene que volver a la primaria…
    bueno por lo menos Aira no me costó mucho: “la guerra…”lo compré por $6 en Primera Junta y “como me hice…” me lo prestó alguien. Juro que no pienso insistir. y ahora viene el otro punto interesante que siempre ocurre en todos los blogs: alguien habla de un libro, salta uno y dice “es buenísimo” salta otro y dice “es un cagada”, todos argumentan. al final lo que ocurre (como en el caso que nos compete supongo) es que todos siguen en sus trece. ustedes seguirán consumiendo Aira y yo cada vez que lo vea voy a salir corriendo como si fuera el demonio mismo, mire. y por eso me parece bárbaro que cualquiera lea lo que se le cante, sino que hacenos: vamos a penales? nos batimos a duelo? esto me hace acordar al quilombo que se armó con Bolivia Construcciones y el caso Di Nucci. para mí ese tipo es un ladrón porque literalmente afanó partes de otro libro, sos un chorro hermano liso y llano. pero para otros (Link y sus amigos) se justifica por el intertexto, la literatura de todos, abajo el copyrigh y no se qué más… (me gustaría saber qué diría Link si le afanan a él medio libro que le llevó meses escribir…)
    marketing airano? y como le podemos decir sino a su postura de dar entrevistas sólo a medios extranjeros? querrá ser candidato a presidenta? los periodistas argentinos tienen sarna? creo quizás me equivoque que mucha gente entra a Aira por el personaje que él mismo armó y eso en mi barrio se llama marketing (antes le decíamos chamuyo, blef, globo, invento).
    Aira es un genio porque rompe los esquemas, porque es innovador, es la vanguardia, bueno saben qué me quedo con Marcelo Damiani, un pibe (tiene mi edad, je) que rompe los esquemas pero a diferencia de Aira escribe BIEN, sus argumentos se sostienen, tiene sentido lo que dice.
    Aira es un genio porque es re delirante, bueno saben qué me quedo con Laiseca que es un delirante pero escribe BIEN, sus argumentos se sostienen, no es delirio por delirio nomás como en el caso del hombre de Coronel Pringles.
    Gana mucha o poca plata? me importa un pito, ojala que se haga millonario, en serio, me importa un pito.
    Aira no me gusta, mil perdones, sé que he pecado, por suerte creo en la reencarnación y sé que tengo revancha. lo que me llevo de esta vida es que Aira a Bioy no le puede ni atar los cordones.
    un abrazo a todos, saludos cordiales

  34. dasbald Says:

    No se trata de desempatar o nada parecido, ni de la obligatoriedad de que algo deba gustar, se trata de tener alguna idea de qué es la literatura, idea que no veo que muchos tengan a la hora de escribir sus comments… bueno aunque algunos la tienen mejor dicho, digo, una idea de la literatura que se basa en quién le ata los cordones a quién, o una que se basa en el respeto que pedía la señorita en la escuela primaria. Esa también la compraste en Primera Junta?

  35. Pía Says:

    “Era más fea que lobizón con redecilla, pero tenía talento”. Frase que inicia un cuento muuuy divertido de Blaisten.

  36. Hipólita Says:

    catador oculto
    me hace vomitar

  37. maiakovski Says:

    Siempre se dice lo mismo no sólo de Aira, sino también de cierto cine y de cierta poesía: “delirio injustificado”, “se le podría ocurrir a un chico de seis años”, “le falta el rerspeto al lector”, etc. Lo único que se puede decir a eso es que cualquier chico más o menos avispado de seis años tiene más idea del arte que Blaisten, Giardinelli y Bioy Casaresd y que a los lectores, como a las damas, se les debe faltar el respeto.

  38. maiakovski Says:

    Dasbald, me olvidé: rompo por única vez mi regla autoimpuesta de no dirigirme a vos para comunicarte que es muy atinada tu referencia a La trompetilla acústica. Hay que reeditar ese libro ya. Sin embargo, es un libro feminista, ¿no lo observaste?

  39. maiakovski Says:

    Catador, con buena onda te lo digo: tu retraso escolar no es excusa. Yo terminé el secundario a los treinta y cuatro años. Arlt y Borges directamente no lo terminaron. No hace falta tener un título universitario pasra diferenciar entre buena y mala literatura, o para aprender a argumentar con ideas más válidas que “escribe novelitas cortas para cobrar más plata por menos laburo”.

  40. catador oculto Says:

    perdón y a ustedes quién les dijo que Aira es buena literatura? y que Bioy es mala? sobre qué se basan? vamos de nuevo porque o no me leen o no me entienden: Aira escribe mal (para mí, humildísima opinión, está mal? no se puede opinar? dónde está escrito que tengo que opinar como ustedes? así como ustedes dicen que Bioy escribe mal, bueno quien tiene “el decálogo del buen escritor”? me lo pasan por favor…) me aburren soberanamente sus libros y sus argumentos me resultan extremadamente pueriles, escritos (como él mismo reconoce además!!!) de un saque y sin corrección. es muy fuerte que algunos en este sitio se autoadjudiquen saber cuál es la buena literatura y cuál la mala…y que pontifiquen desde el púlpito…
    es más, se me critica no dar razones de mi opinión sobre Aira y hace cinco comments que lo estoy haciendo cuando por el contrario ninguno de ustedes puede articular una razón más o menos seria de por qué les gusta Aira, desde mi primer comentario estoy esperando alguien que me diga cuál es el mérito de “la guerra…” y “cómo me hice…” y nadie me contesta nada…a Bioy le dieron el Premio Cervantes en el 90, a Giardinelli le dieron el premio nacional de novela en Mexico y el premio internacional Romulo Gallegos, (premio que entre otros ganaron Vargas Llosa, Garcia Marquez, Carlos Fuentes, todos principiantes exponentes acabados de la mala literatura, no?)ahora, qué le dieron a Aira, cuantos premios dignos recibió?no me digan que en la primaria le dieron el Premio al Niño Sobresaliente en Letras porque ese no califica yo hablo de premios serios. sí, ya sé lo único que falta es que me digan que todos los que dan los premios no saben nada de literatura y ahí me voy nadando a Marruecos, sean serios muchachos…
    a ver qué tienen de extraordinario “la guerra…” y “como me…”? espero…

  41. Pablo E. Chacón Says:

    … sean serios, ja ja ja ja …

  42. catador oculto Says:

    sigo esperando ja ja ja ja

  43. Pablo E. Chacón Says:

    … ja ja ja ja …

  44. dasbald Says:

    Y todo lo que se dijo del surrealismo es nada, lo que se dijo de la articulación surrealista de la teoría no es nada? lo de relación excéntrica entre causa y efecto es nada? lo de genio y talento no es nada?y si agregamos los textos de Aiura a la tradición lúdico perversa de Carroll y Christina Rossetti y su reinterpretación desde nuestros días postestructuralistas no es nada? mein herr Katador hasta ahora yo he dado pocas pero algunas causas mientras que Ud nada más ha dicho, argumento insustancial o pueril( si querés cuentitos y argumentos andá a Robin Hood o a biblioteca billiken) que Aira es un escritor malo mientras que ha sido Ud quien lo ha comparado con otros escritores como si Ud tuviera el decálogo que reclama, y como si esto no fuera bastante, somete a Aira al juicio de los premios oficiales, como si se tratara de un concurso floral escolar. Me pregunto será tal vez porque está cursando el secundario que piensa esto de los premios.

    Como escribió mi tataratataraabuela madame de Staël en su ensayito llamado De la estupidez desdeñosa y de la mediocridad bondadosa, ” En todo país, la superioridad de espíritu y de personalidad es realmente rara, es por esto que aún conserva el nombre de superioridad, es así que para juzgar el carácter de una nación, es sobre la masa común que debemos posar nuestros exámenes”. Cito esto solo para querer decir que la literatura es un ejercicio y placer en extinción, mientras que la mediocridad bondadosa sigue repitiendo su dosis escolar de buena literatura, de escritura prolija y administrada. Quedará un rastro aristocrático en la risa literaria que nada podrá borrar por suerte, como nada puede borrar la risa del gato de Cheshire en el bosque encantado del sentido. Gracias señor catador por aclararme la visión de la literatura de la masa común.

  45. dasbald Says:

    Maiakovski,
    1. demasiadas reglas e imposiciones a las que debemos faltarles el respeto hay por ahí como para querer imponerse a uno mismo cosas absurdas, así que me parece bien que te saques cualquier autoimposición a la que te hayas sometido. Sos uno de los pocos poetas que me interesan en bloque, lo que escribís me gusta, y creo que cuaqndo te mueras va a quedar una obra y no un suspiro en verso. Me gusta tu poesía, no tanto como el insuperable Raimondi, el mejor de la generación del ’60 para acá, pero si los tengo a los dos como referentes de una literatura que miro fascinado por su apuesta fuerte, la tuya más sentimental, más cerca de la pureza. Así que sigamos hablando y gritándonos. En una nota sobre un libro de Onetti Quintín se preguntaba por qué este escritor no hablaba de ningún poeta al habalr de escritores. Acaso hay alguien acá entre tantos lectores que se le atreva a la poesía. es de extrañar que nadie hable de poesía. Digo de los que comentan. Vos sos de los que hablan d epoesía y eso me parece algo interesante, no para sentirme de un guetto, ya que siempre que hay consenso yo salgo corriendo pero sí para hablar de algo de lo que nadie habla. Bah Ricagno, Chacón..algún otro se me debe escapar, y muchos otros que no comentan.

    2. Con respecto a L carrington, creo que si bien ella tiene planteos que el feminismo tiene, por ejemplo L Carrington rechazó su lugar de musa y objeto de veneración venérea dentro del grupo estalinista que se constituyó como surrealismo bretoniano, y también trabajó temas que las feministas se complacen en desarrollar, creo que ella es periférica a cualquier anclaje debido a su hermetismo, a su locura antiinstitucional, a su molotov constante. aunque he leído confesiones fuertemente feministas de su porpia boca. Igual hay escritoras feministas que uno admira, Virginia Woolf, Charlotte Perkins Gillman, por nombrar algunas old school.
    saludos.

  46. catador oculto Says:

    bueno, supeditando la obra de Aira al surrealismo, podemos llegar a justificar cualquier cosa, a ver digamos todo delirio es bueno? la historia de la heladería en “cómo me…” para mí es paradigmática del sinsentido, de correr hacia adelante (Aira dixit) pero hacia dónde corre Aira? corre y sólo, solito se desbarranca, tropieza y llega a una meta imaginaria, donde no hay nada, uno se queda con el libro en la mano y se quiere matar cuando llega al final, pero se salva todo en nombre del surrealismo. a veces a Aira se lo nota incómodo en una situación de la que no sabe cómo salir, pero se mete solo. sólo por “salir de lo común” merece el aplauso? la escena de la heladería ilustra bien lo que digo, el hombre arranca y la historia lo lleva y bue con el resultado que conocemos. genio y talento: volvemos a lo mismo, cuál es el genio de Aira, cuál su talento? escribe bien? tiene frases que digas guau mirá lo que se le ocurrió a este tipo? delirar, delirar y delirar y arrastrar tras de sí al lector, interesante, pero alcanza con eso? Y si además le deja al lector una historia bien contada? Podrá Aira? (y no volvamos a la chicana fácil de la historia prolijita que en la visión de ustedes es lo único que queremos “los de la masa”)
    las menciones literarias… bueno, son para los que vapulean a los autores que cité. todos los premios que recibieron están mal dados? puede ser, pero es mucha casualidad, no?
    y respecto a billiken, bueno, para historias simples me alcanza con haber leído “como me…” la historia que menciono de la heladería es casi tan pueril (disculpen que repita el término, me parece simpático) como “el mono relojero” por ejemplo. o “la vaca aurora” o eso era de Anteojito?
    ah! y digale a su tataratataraabuela que realmente la felicito por saber distinguir la superioridad de espíritu y de personalidad que merecen algunos (pocos, obviamente) entre los cuales no me hallo (obviamente) y entre los cuales incluira a miembros de su familia (obviamente). Es curioso recibir un premio que uno mismo se da.
    y gracias por recordarnos que la literatura es un ejercicio y placer en extinción, que seguramente seguirá ese proceso si aplaudimos a cualquier escriba que asesina teclados en pos de lo nuevo, revolucionario y original. lástima que no estemos para verlo, pero casi apostaría unos pesos a que dentro de cien años pocos recordarán al ensayista de Pringles y al cumbiantero de Quilmes, a no ser que sean estudiados como experimentos curiosos de una elite insatisfecha que justifica cualquier cosa en aras de faltarle el respeto a las reglas. quizás alguien descubra la fórmula para romper esas reglas y además lo pueda hacer escribiendo bien. creanme que aunque a ustedes no les importe, somos muchos los que buscamos libros donde se cuenten buenas historias, dije buenas, no infantiles, simples y fáciles como aquí se me sugiere.
    ey! alguno de ustedes no recuerdo cuál me debe el decalogo de la buena literatura y como distinguirla de la mala asi no sigo cayendo en errores que son propios de la masa iletrada. desde ya, muchas gracias

  47. dasbald Says:

    No es curioso recibir un premio que uno mismo se da, es la felicidad pura, como esa frase de Lamborghini que decía publicar y después escribir!

  48. catador oculto Says:

    Quintín no te preocupes por las performances, seguro que las pasan por Internet

  49. dasbald Says:

    A ver si diciéndolo como un abc se aclara porque parece que no se lee lo escrito más arriba. Así como las máquinas en Locus Solus no necesitan ser materializadas para formar parte del mundo del arte y de su devenir, como si el Locus Solus fuera una utopía del arte por venir, (pensemos en las máquinas de Panamarenko como una especie de devenir Rousseliano, les dejo el link http://www.panamarenko.be/home.php para aclaralo con ejemplos gráficos) los aspectos performativos de cierta escritura, o mejor dicho los aspectos que llevan a desintegrar la literatura en algo más amplio llamado arte, arte contemporáneo, vida, no necesitan ser llevados a la realidad, al escenario de la realidad para ser tal, sino que dicha literatura provoca su performance en su interior, en su inmovilidad, debido a la extremada sutileza y sofisticación de su instrumento sensible. Pero será mucho pedir entender esto a un lector que como un niño llora en un taller literario porque no le dan las 10 reglas de dónde se debe poner una coma o una literatura estilizada. Ahí tienen a Yourcenar, sábato y una manada de dinosaurios aburridos con sus hijos Isabel Allende y demases.

  50. maiakovski Says:

    Pero catador, tratemos de comparar con la historia. ¿Qué hay más pueril y delirante que la historia de un hidalgo que cree que es un caballero andante y sale a corretr aventuras por una desolada y prosaica campiña? Eso es el Quijote. ¿Que hay más delirante y pueril que la historia de dos escribientes idiotas que se encierran en una casa de campos a tragar el saber universal? Eso es Bouvar y Pecuchet. Las grandes mnovelas son “delirantes” y “pueriles”, no son historias serias. Voy a trtar de explicarte por qué me gusta Cómo me hice monja, porque La guerra de los gimnasios la tengo menos fresca. Concentrémonos en la escena final, la de la heladería. La rige la lógica de la previsión natural equivocada. Es la lógica de la comedia. Si vos leés esa escena como una escena de una bnovela de Marcelo Damiani, lógicamente es insalvable. Pero está articulada perfectamente según una lógica humorística. El humor, lo dijeron muchos, es lo más serio que hay: esa escena habla de la disimetría de casi todas las comunicaciones humanas y de la sorpresa permanente que es la realidad cuando la miramos sin prejuicios.Mirá, si querés un día te cuento cómo se arman los premios literarios, la sucia politiquería ty comercvialismo que los rige. Te lo digo yo qwue me saqué un par. Bioy Casares no es exactamente malo: es sólo un escritor muy menor, que da para muy poco- Giardinelli, realmente, no sé. Me parece encontrar en tus comments, por otra partem, una visión muy angustiada de la actividad de leer. Es como si pidiras consantemente garantías de que lo que estás leyendo es bueno, es serio, es cultura. Esa posición contracturada es la peor que se piede tener ante la literatura y la vida en general.
    Dasbald: me sorprende agrdablemente que digas que te gusta mi trabajo en general, porque hasta ahora creía que sólo te gustaban algunos versos y que lo demás era “nerudiano de la frustración”. Veo que tu juicio crítico funciona: en efecto, Raimondi es el mejor poeta de mi generación, seguido de cerca por Gambarotta. En cuanto a Carrington, creo que es la escritora feminista más radical, de una radicalidad que hace imposible toda política y toda transacción: su noción extrema de defensa de la adscripción de una mujer tan mítica como real a la cinta de Moebius de lo imaginario la lleva directamente a plantear como deseable la destrucción del género humano, irremisiblemente corrompido por el patriarcado. Claro que no hay que ser tan yanqui para tomar esto al pie de la letra, es una hipérbole, pero justamente la elección de lo imaginario lo vuelve de una claridad alucinatoria que a mí por lo menos me conmovió. Después de eso, nadie puede tomarse en serio el feminismo de Diana Bellessi y sus discípulas. Aira no abreva sólo de la lógica narrativa de esxe libro, sino que le afana motivos precisos, como el tema de la catástrofe climática que reaparece en tantos de sus libros. En fin, Carrington da para mucho. Ignoro si hay otras novelas de ella traducidas al castellano, pero pagaría dos sueldos por una.

  51. dasbald Says:

    Maia, hay cosas de Gambarotta que me gustan mucho, pero nada se compara con Raimondi. Si hay un intelecto que dispara directamente con sensibilidad e inteligencia sobre la poesía ese es Raimondi. Cuando uno se encuentra con un poeta no hay dudas, este se impone, tiene una precencia metafísica casi. Con solo este tipo ya la Argentina tiene un poeta en el fin de siglo.

    de Leonora, no sé si Aira roba o participa de la sensibilidad de ella. L C tiene otros textos no tan largos pero que pueden ser considerados novelitas. Por ejemplo el Pequeño Francis que comienza así.(SigloXXI editores)

    —Los instrumentos musicales son cuerpos ajenos al espacio—dijo el padre. Estaban bajo la cúpula de la Salle Liszt. La orquesta llevaba interpretada la mitad del quinto concierto de Brandnburgo.
    —¿Como Dios?—dijo Amelia.
    — No, como Dios no, son muchos más hermosos y existían antes de que inventaran a Dios. Son como conos y esferas y triángulos y rectángulos. Siempre han estado ahí, no fueron inventados, fueron descubiertos. Son como las estrellas y los planetas.
    —La madre Reverenda dice, Honra a tu padre y a tu madre. ¿Cómo puedo obedecerlña, cuando dices esas mentiras atroces?
    —Te estás volviendo una pequeña mojigata.
    —Padre, voy a gritar.
    —Pues grita.
    Silencio.
    —Sabes que no me debes contrariar, es lo que dice el médico. Soñé que veía a mamá en el cielo. ¿está mamá en el cielo?
    —Me parece que no.
    —¿está en el infierno?
    —tampoco, probablemente es una tabla de multiplicar.

    Y sigue así por 100 páginas. Si eso no es la sensibilidad Aira no se qué es. lo del tema climático parece que es un tema del “delirio” de muchos radicales. henry Darger y sus Vivian Girl retomadas por Ashbery. Darger y sus niñas bien podría ir al post de Chacón.

  52. estrella Says:

    Maia, muy bueno.
    Como su poesía.

  53. catador oculto Says:

    nadie publica el decálogo de la buena literatura sencillamente porque no existe. y no me refería por supuesto como erroneamente alguno creyó aquí, a donde poner una coma. para eso consulto la real academia o un manual de redacción. está claro que hablamos de mantener ciertos principios básicos de la lengua y la expresión. la literatura es un arte que se expresa con palabras, está vinculado a muchos resortes emocionales que trascienden lo meramente racional. me parece que el que diga “esto es buena literatura” va a sentir como le crece de a poco la nariz y no solo con la literatura, si ahora todos los comentaristas del blog fueramos a ver una pelicula de Lars Von Trier algunos saldrían espantados y otros dirían que es un genio, pero algunos de los dos podrían decir “este es buen cine” o “este es mal cine”?. Llevado al futbol si quieren, Riquelme es un buen jugador? para algunos es un jugadorazo que está pocos centímetros por debajo de Maradona y para otros es un amargo pecho frío con botines, cuál de los dos tiene razón? somos seres subjetivos, muchachos, no se atribuyan el monopolio del saber. hay una sensibilidad Aira para los que le llega el mensaje Aira, hay otros que no. a lo que voy: no reduzcan todo a su parecer, si a alguien lo conmueve una frase de Saer, bienvenido sea, que lea a Saer, que problema hay? a eso iba con la buena y la mala literatura. miren, si algo tienen de bueno los blogs es que quedan los comentarios, desde el domingo 30 (lo pueden comprobar con solo deslizarse hacia allí) vengo diciendo “les gusta Aira, bárbaro lean Aira, a mí no me va, no lo leo” y se me soltó la cadena cuando se subieron al púlpito a pontificar sobre lo que es bueno y malo de clase alta y baja, ilustrado e iletrado. contracturado ante la vida? miren, vivo en una ciudad portuaria turística a dos cuadras del mar, trabajo seis horas por día, duermo siesta y economicamente no me va nada mal (tampoco soy Rockefeller, obvio). tengo una excelente mujer, un excelente hijo y estamos esperando otro para diciembre, cero contractura frente a la vida les aseguro (espero nos dure por lo menos 15 décadas más). y con la literatura menos, tengo 38 años y hace ya muchos que tengo que tomar decisiones más importantes que “qué libro voy a leer esta noche”. y no les pido aprobación en lo más mínimo sobre mis gustos literarios, aunque a ustedes les parezcan dos escritores malos yo voy a seguir leyendo a Saer y Bioy, (Ema la cautiva por ahora va a tener que esperar, je, un poco de humor che vamos!) por lo de subjetivo, vieron?. no se crean los genios del saber, hay otras personas a las que le llega más otra cosa, otra idea, otro mensaje y está bien, por suerte no todos disfrutamos de lo mismo. lo digo porque a algunos en este blog me parece que les asoman algunos pelitos por debajo de la camisa y de ahí a lo facho hay un paso. y viendo que en esta calesita aunque gire y gire todos los caballos miran siempre para el mismo lado, este es mi último comentario en este post. saludos cordiales a todos. gracias por las sugerencias, me son muy útiles para aprender.
    PD: releyendo todos los comentarios de este post le tengo que pedir perdon a Quintin porque le tiré el post a la mierda! nos fuimos para cualquier lado, perdona Quintin no volverá a pasar! gracias

  54. lalectoraprovisoria Says:

    Catador. No tengo nada que perdonar. Gracias a tus intervenciones un tanto patoteras, desinformadas y arrogantes (¿a qué viene que ganes plata o que tengas una excelente familia?), otros escribieron cosas que vale la pena leer.
    Q

  55. maiakovski Says:

    Catador, me armo de paciencia y te contesto. Saer y Aira no son opuestos. Borges y Saer tampoco. Giardinelli y Aira sí. Nadie pontificó acá salvo vos. Nadie te desprecia por tus gustos . Que algo sea subjetivo no significa que sea irracional. La literatura tiene parámetros objetivos que se pueden conocer y transmitir. Son pocos y dan lugar a muchas variaciones, pero existen. Vos prtendés defender la libertad de tu subjetividad, pero en realidad estás defendiendo una ideología que no es tuya, sino la de los medios orientados al mercado, que desde hace 20 años vienen diciendo “acá lo importante es el argumento”. De ahí Bioy Casares, Giardinelli, Damiani, saccomano y otros (a lo que habría que sumarle desgraciadamente las putlimas novelas de Saer). Uno de los parámetros objetivos de la literatura es que la anécdota, la historia, el argumento, no son nada. De hecho en la literatura cla´sica latina y griega los argumentos eran absolutamente limitados y convencionales y se repetían de autor en autor, cosa que siguió pasando hasta bien entrada la modernidad. La literatura griega y latina, indiferente a eso, es esplendorosa. la originalidad del atgumento fue una idea revolucionaria, pero desgraciadamente impracticable. No se puede sostener en el tiempo. Ya Heine se quejaba en 1815 de que los argumentos de las novelas se repetían. En este momento misérrimo de la literatura argentina, donde abundan las historias y faltan las ideas, todas las historias valen lo mismo y cada una es distinta, al pedo. Aira es lo contrario: le sobran ideas y se caga en la coherencia del argumento. Por supuesto, vos tenés derecho a que te guste lo que te gusta. Yo tengo derecho a decir que lo que te gusta esd una mierda y a faltarte el respeto en tanto lector. Esos son los códigos para la gente que se apasiona por la literatura. Si vos no te apasionás por la literatura, podés dedicarte a otra cosa, porque perder tiempo en algo que no te genera pasión y por lo que no te pagan es una estupidez.

  56. Hipólita Says:

    no hay decisión
    más importante que
    qué libro voy
    a leer esta noche

  57. Jorge Says:

    Qué les parece Dalmassetto?

  58. dasbald Says:

    Bueno llegó el que faltaba, Dalmasita…bueno hay gente que lee para entretenerse o para irse a dormir, otros leen porque no pueden hacer otra cosa, porque aunque nos ean escritores leer para ellos es un acto creativo. hablar de lo que a uno le gusta o no le gusta no es hablar de literatura, es hablar de cocina casera. Pero en fin ya me aburrí…

    maia, quería volver a lo del resentimineto. Más allá del chiste de llamarte Naruda del resentimineto, un chiste que no me digas que no está bueno…te quería preguntar, el resentimineto no forma parte de tu poesía, no es una antena de la sensibilidad de tu poesía?
    aunque yo prefiero también un costado de una sensibilidad a la que el asco y el resentimineto le producen también una especie de compasión. Digo, hay un poema en Rosario que tiene uno de los versos que más me gustan de los últimos años. Puedo citarlos, al menos una parte?

    Un inmenso poder benévolo
    extiende su mano sobre estas casas, árboles,
    quioscos, bares y estacionamientos
    y les conmuta la pena: no los van a arrancar
    de cuajo de la tierra y la memoria
    para dar lugar a mejores réplicas de entes.

  59. Jorge Says:

    Gracias Dasbald. Toda una lección la tuya; soberbia.

  60. medusa Says:

    Puede ser que me mande una blasfemia ( quizàs porque no soy de Puàn) pero no pude leer ninguno de los 2 libros de Aira que tengo. Con ambos lleguè a la pàgina 20. Son “la guerra de los gimnasios” y uno sobre el colegio monserrat de cordoba con una espantosa foto de una monja en la tapa.
    En cuanto a Giardinelli y Blaistein vs Saer y Aira ¿Habìa un River- Boca y no me enterè?
    Saludos
    Medusa

  61. medusa Says:

    errata:Blaisten

  62. maiakovski Says:

    Dasbald, veo que, como no vienen a entrevistarme de ADN o Ñ, vos tomás la iniciativa… Habría que ver qué se quiere decir con la palabra peyorativa “resentimiento”. Creo que en general no se la usa en el sentido que le daba Nietzche, Nietzche es demasdiado para nosotros. Creo que es la palabra que usan los ricos cuando un pobre o no tan rico expresa cierta insatisfacción por el reparto de la torta y por la calidad humana de los más beneficiados por él. Supongo que se puede creer que trasuynto cierto resentimiento porque, espontáneamente, me caen mejor los pobres que los ricos, ya que con los primeros tuve un trato más cercano desde chico, porque, políticamente, soy peronista, es decir, no soy un caballero, y porque teóricamente pienso que la burguesía argentina es una de las más necias, incultas y criminales del mundo. Me pone contento que algo de esto se trasunte en lo que escribo y si el precio es cargar con el sanbenito de resentido, no me molesta. Has sido muy amable en dar pie a esta explicación.

  63. dasbald Says:

    Hay tal vez una tradición del resentimiento en la literatura Argentina, una tradición que le pone un signo positivo a eso que señalás como cierto lugar común del resentimiento, un signo positivo apuntalado por la tristeza y la soledad, por una tensión nunca resuelta( qué es una tensión sino algo no resuelto) entre la misantropía, una situación que intenta destruir aquello que no posee, que nunca ha poseído y la necesidad de ser parte de ese brillo en sí mismo o al menos brillar con la misma luz que se ve desde cierta oscuridad. Esa tensión siempre parece tener cierta cualidad anacrónica y austera, sufriente. Creo para resuminr que el resentimiento aturdido por esa cualidad anacrónica, necesariamente anacrónica(y dejemos de lado lo positivo o negativo de esta palabra) y doliente proyecta un yo con unas antenas que estan en contacto directo con el todo de la sociedad, de ahí su extrema suceptibilidad. Hay veces, como en Arlt, que esa tensión se inclina por la destrucción, otras veces, como en los versos que cito de ese poema, que la mezcla entre resentimiento y compasión da una visión amorosa muy extraña.

    hay un verso, no tuyo, que recuerdo que dice:

    una vida dependiente
    ve de lejos la luz.

    ¿allí de que clase de oscuridad se alimenta?

    no se deja apreciar fácilmente.

    aumenta su vocación con ausencias radicales.

    ¿podrá buscar el amor por sí misma?

    Creo que este poema podría actuar como una nota a pie de página de este tema.

  64. Hipólita Says:

    “Resentimiento por lo que se nos presenta: próceres estucados, tinglado, historia cubierta de pancaque y colorete, figurones levantados gracias a la especulación o a la condescendencia”
    David Viñas (1952)

  65. Moonligthing Says:

    Dasbald, Mai, queridos: si un país tiene sólo un poeta, ése poeta es mediocre y la poesía del país también. hoy, me parece, hay muchos buenos y grandes poetas, por suerte. Besos.

  66. maiakovski Says:

    Sí, Arlt es el que trabaja como pathos esencial de la lietartura ese sentimiento típico de la clase media argentina histórica: quiero y no puedo. Al nivel de la mezquindad más crasa, como en Pequeños propietarios, o en la alucinación política descomunal de las dos novelas de Erdosain. Y en Arlt está eso que decís de la vuelta de tuerca hacia la piedad del asco y resentimiento, en Las fieras,e en Estela Primavera y en el personaje del Rufián Melancólico. No es raro que el resentimiento sea sensible, el resentimiento es una piel en carne viva. La sociedad entera, para el tipo de resentido arltiano, es una conspiración para hacerle daño. esa paranoia lleva a leer los signos sociales con una precisión minuciosa, todo para tratar de ver de dónde vendrá el próximo latigazo. De ahí la incomodidad que siempre sintieron los escriotres del realismo socialista prohijado por el PC frente a Arlt. Arlt se sitúa más acá de la opción entre optimismo y pesimismo histórico. Para Arlt hay aniquilación o conversión, no como opciones excluyentes, sino como figuras dialécticas. Con Arlt no se aporta a ningún proyecto de cambio pasible de ser presentado en un porgrama a cumplirse en etapas. El dolor de los personajes de Arlt sólo admite una cura súbita, se toma literrlmente el lugar común zurdo de “tomar el cielo por asalto”. Podríamos hablar más, pero me tengo que ir a laburar

  67. dasbald Says:

    Maia, tengo la impresión de que en tu poesía hay una renuencia a asumir la primera persona, o mejor dicho, como si los versos utilizaran la primera persona solo en un momento de fisura. Fisura en todos los sentidos que uno le pueda dar a esa palabra, hasta la del bajón de la droga, el poema abre una especie de paréntesis para decir yo, como quien está cansado. ¿ o el paréntesis era todo el resto y aquí estalla un epicentro? tengo también una impresión muy fuerte de que las cosas hablan elipticamente. hablod epoemas como El punto de vista o de una versión más amplia, en donde ese yo es una estrella casi, por ejemplo en Los derechos del ciudadano, un yo entre los dioses fríos y los corderos asesinos seducidos. ” lástima
    que haya que vivr entre corderos
    que no saben que la libertad es la pelea
    infinita entre titanes que se tumban y s elevantan
    y son su propio público salvo el ojo
    de Moloch abierto para siempre
    detrás de una cumbre nevada y una estrella sardónica”

    Creo que ese yo que sostiene una estructura “pesada” pero frágil en la que no aparece con facilidad llega a su máximo punto, o al menos al punto que a mi más me interesó, en “Foucault”, de tus libros el que más me gusta. Allí el trabajo y las reescrituras de los refranes y los dichos, la simetría, casi se puede ver una metodología al escribir, unidos a cierto discurso de la filosofía y las ciencia sociales dejan ver una poesía que busca disolver el dolor en algo que no sabría bien qué es.

  68. hipolíta Says:

    “La cena” de César Aira. Una narración insólita. Comienza la idea y se narra. Las ideas fluyen por el escritor. No para. Visualiza a la distancia las escenas, el climax, la conclusión. Pero lo deja para más adelante. Le da cuerda al reloj y ofrece un conjunto de letras que se forman en palabras y frases. Todas las ganas de leer y seguir leyendo hasta el final.
    Las narraciones de Aira se acercan al Tristam Shandy. El narrador va y viene. Vuelve. Ofrece guiños. Se mezcla. Sale y entra. Todo con ironía. Sarcasmo. Gracia y risas. Conoce al lector. Sabe que está ahi leyendo. Pero lo deja que vuele en un mar de palabras.
    Aira escribe y mucho. Aira deja la sensación de que solo a través de la escritura constante se puede mejorar. Aira sabe que se puede escribir mejor.

  69. alita Says:

    Solo por esto “amo” ;– ) al encantador “niño” Aira.

    Creo que todos somos un poco el niño Aira, aunque algunas veces tal vez nos parecemos a la insoportable maestra.

    El niño Aira… Está entre ustedes, y parece igual que ustedes. Quizás ni lo han notado, tan insignificante es. Pero está. No se confundan. Yo les digo siempre la verda, la sunda, la guala. Ustedes son niños buenos, inteligentes, cariñosos. Los que se portan mal son buenos, los repetidores son inteligentes, los peleadores son cariñosos. Ustedes son normales, son iguales, porque tienen segunda mamá. Aira es tarado. Parece igual, pero igual es tarado. Es un monstruo. No tiene segunda mamá. Es un inmoral. Quiere verme muerta. Quiere asesinarme. ¡Pero no lo va a lograr! Porque ustedes van a protegerme. ¿No es cierto que van a protegerme del monstruo? ¿No es cierto…? Digan…
    —…

    —Digan “sí señorita”.

    —¡Sí señorita!

    —¡Más fuerte!

    —¡¡Síí seeñooriitaa!

    —Digan “ñi sisorita”.

    —¡Ri soñonita!

    —¡Más fuerte!

    —¡ ¡Ñoorriiñeesiireetiitaa!!

    —¡¡Mááás fueeerteee!!

    —¡ ¡Ñiiitiiiseetaaasaaañoooteeeriiitaaa!!

    —Mmmuy bien, mmmuybien. Protejan a su maestra, que tiene cuarenta años de docencia. La maestra se va a morir en cualquier momento y después va a ser tarde para llorarla. El asesino la mata. Pero no importa. No lo digo por mí, que ya viví mi vida. Cuarenta años en primer grado. La primera segunda mamá. Lo digo por ustedes. Porque a ustedes también quiere matarlos. A mí no. A ustedes. Pero no tengan temor, que la maestra los protege. Hay que tener cuidado, de la yarará, de la araña pollito y del perro rabioso. Pero de Aira más. Aira es mil veces peor. ¡Tengan cuidado con Aira! ¡No se acerquen a él! ¡No le hablen, no lo miren! Hagan como si no existiera. A mí ya me había parecido que era tarado, pero no sé… nnno sé… Nnno me daba cuenta… ¡Ahora sí me di cuenta! ¡No se ensucien con él! ¡No se enfermen con él! No le den ni la hora. No respiren cuando él está cerca, si es necesario muéranse de asfixia pero no le den bolilla. ¡El monstruo mata! Y sus mamas van a llorar si ustedes mueren. Me van a querer echar la culpa a mí, yo las conozco. Pero si se cuidan del monstruo no va a pasar nada. Hagan como si no existiera, como si no estuviera aquí. Si no le hablan ni lo miran, es inofensivo. La señorita los protege. La señorita es la segunda mamá. La señorita los quiere. La señorita soy yo. Yo digo siempre la verdad…

    Así siguió un buen rato. En cierto punto empezó a repetir, y repitió todo lo que había dicho, como un grabador. Yo veía a través de ella. Veía el pizarrón donde ella misma había escrito: Zulema, zapato, zorro… con su caligrafía perfecta… La letra era lo más lindo que tenía. Y ya había llegado a la zeta… Yo la encontraba alterada, pero no me parecía que estuviera diciendo barbaridades. Todo me parecía transparente de tan real, y leía las palabras en el pizarrón… Leía… Porque ese día aprendí.

  70. alita Says:

    Aira, para mí, tiene cara de niño, y la sonrisa taoísta.

    Una vez leí que los taoístas dicen que los sabios son como niños, hombres viejos que han recuperado la pureza, la ingenuidad y la sabiduría del niño… era algo así… me parece.

    …pasaba por acá…. besitos. :–)))

  71. AcheDT Says:

    En “La villa”, además de cascotearnos con ripio, el César muestra un racismo portentoso, además de otras incorrecciones de tipo más gramatical. La trama vaga y se pierde -todo bien-, y deriva, salvo que no llega a un lugar demasiado interesante. Creo que el parámetro ‘hedonista’ es justificable. No todo es academia, artefacto y vanguardia.
    Y algo que no se puede hacer con él: no leerlo de un saque. “Varamo” extraña y gana. Arranca delirante y acelera, pica bien en punta y se va al recarajo olímpicamente. Es divertido.
    Me espera “La liebre”… Se verá.

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