Las cajas de Bioy

Fragmentos del relato de una adquisición y un levante, glosas distorsivas y tres epigramas inéditos

por Guillermo Crompton

Hace unos pocos años me encontré, de casualidad, con Fabián Bioy Casares, née Ayerza, en Ámsterdam.

En una mesita exterior del Green House Coffee Shop sobre el canal Oudezijds Voorburgwall, justo al lado del hotel The Grand donde yo paraba, Bioycito se estaba fumando unos caños –una fantástica White Widow– con una francesita rubia, en sus midtwenties, muy pero muy linda.

 

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(Para no distraer al lector del propósito de esta introducción, omitiré cuantos pormenores pueda de mis avances sobre la rubita y su resultado, limitándome a relatar a grandes líneas cómo adquirí el tesoro literario, que más adelante describo superficialmente y del que doy apenas una ínfima muestra.)

Con una efusión más propia de otros estimulantes que de la buena marihuana, FBC insistió mucho y con bastante bardo en que me sentara con ellos, lo que —relojeando la insinuante y directa sonrisa que la linda francesita me dirigía acepté enseguida.

Bioy junior encantado de renovar su auditorio –el embole de la rubia era más que evidente, incluso para lo pasado de rosca que estaba él–, sin siquiera intercambiar las cortesías formales de rigor, como si nos hubiéramos encontrado en el Patio Bullrich, dio rienda suelta a una verborrágica y mezquina indignación contra su padre, contándome que venía de vender – “… por lo que me dieran y, de educado que soy, porque debería haber tirado todo a un canal! porque la verdad, una falta de respeto, una desconsideración típica de él, hacerme venir de París por papeles viejos y sin ningún valor, porque no había plata, ni alhajas, ni siquiera un manuscrito inédito, nada más que copias en carbónico y porquerías por el estilo, ya me decía Mamá lo egocéntrico y miserable que era este hombre…” – en una librería de usados sobre la calle del Dam, justo a la vuelta de donde estábamos, unas cajas llena de papeles, libros y cartas viejas que su padre le había legado en su testamento y dejado al cuidado de un notario holandés.

Harto de la recurrente y repugnante diatriba de Fabián, la que por momentos y sin justificación alguna se extendía hacia el ausente notario y la presente francesita (en realidad yo estaba encantado con esto último, porque era claro que la minita no se bancaba más al quejoso hijo pródigo y que me miraba como a su Gran Esperanza Blanca) y muy intrigado por ver cuáles eran los libros que Bioy padre había dejado a su hijo, después de soportarlo casi una hora aproveché su confusión cannábica y su excitación nasal, para –con un par de impecables maniobras que merecerían ser relatadas, pero no aquí–, inducirlo a que se fuera a empolvar la nariz al hotel (ellos también paraban en The Grand) y apenas lo hizo, levantarme junto con la rubia e irnos los dos para la librería.

Las cajas eran tres. De esas de cartón corrugado marrón que se ensamblan, y estaban todavía sobre el mostrador de la librería, al lado de la caja registradora (para que los lectores porteños se hagan una idea, el lugar, aunque bastante más grande, tenía el aspecto de Huemul, altísimas bibliotecas repletas de libros viejos y varias mesas cubiertas con pilas de libros y cajas con diversos papeles).

Ahí me enteré por la francesita, que Fabián las había pretendido vender cerradas por veinte Euros (“…lo menos es que pueda pegarme un buen trip para olvidar el disgusto, porque para lo único que las cargaría en el tren de vuelta es para tirarlas al Sena, y no tiene sentido ¿no?”), pero que el librero se había empeñado en abrirlas, aunque apenas lo hizo y vio varios libros lujosamente encuadernados en cuero, las compró sin más vueltas al doble de lo solicitado originalmente por FBC.

Como ya dije, la francesita era linda, linda en serio, y apenas habían pasado menos de dos horas desde que Bioycito vendiera las cajas. Así que el librero se acordaba perfectamente de ella. Lo bueno es que, además de linda, tenía tanta gracia como iniciativa y una cara de piedra notable, así que sin que yo tuviera que decirle nada ni darle letra, le explicó en un delicioso francés al no tan impasible holandés, que yo, otro argentino, era un primo de su novio, que enterado y sorprendido de la intempestiva venta de los libros y papeles del abuelo, quería revisar las cajas para ver si había algún documento familiar o algo de valor sentimental que rescatar. Como el cuento parecía verosímil, la francesita reforzaba la historia con unos pucheritos muy pero muy convincentes y no tenía nada que perder, el librero ordenó a un dependiente que llevara las cajas hasta una mesa y las dejara a nuestra disposición.

¡Otra que el baúl de Pessoa! No quiero ni puedo, ni aquí ni ahora, describir minuciosamente su contenido, pero además de un par de docenas de libros, todos ellos en francés, muy bien encuadernados y con las iniciales ABC en el lomo, había varios cientos de cartas. Algunas decenas, es cierto, eran copias en carbónico de correspondencia remitida por Bioy, pero la mayoría parecían originales recibidos por este. Había también varios cuadernos con tapa negra de hule, veinticuatro exactamente, todos llenos de puño y letra por ABC. Y algunas de las cartas originales, diecinueve para ser precisos, además de otros papeles que parecían borradores de poemas, estaban inicialadas por el místico acrónimo: JLB.

Bueno, para abreviar: sin muchas vueltas recuperé “los papeles del abuelo” (por suerte Bioycito, demudado por la ira, al momento de vender las cajas no mencionó quién era su padre) devolviendo al buen librero los cuarenta Euros que había pagado por las cajas, dejándole todos los libros –a los que, la verdad, no presté la menor atención– y llevándome yo las cajas con cartas, copias de papel carbónico, cuadernos y papeles sueltos.

Como no viene a cuento, me abstengo de dar detalles de las dos noches que pasamos con la linda francesita (que, como era de suponer, también tenía lo suyo y no era Madelaine precisamente) en mi habitación del hotel. Pero entre distracción y distracción (sexo y fumo) pude leer por arriba y clasificar todos los papeles, hasta convencerme de que tenía un verdadero tesoro en mis manos.

Unos meses atrás yo había leído “Descanso de caminantes”, obra póstuma de Bioy. Y muchos de los comentarios, reflexiones y dísticos que hay en los papeles, sobre todo los que contienen los cuadernos de hule, tienen el mismo tono maliciosamente mordaz y corrosivo de dicha obra. Muestra de esto son los epigramas que más adelante reproduzco.
Pero los carbónicos y las cartas mostraban otra faceta, completamente inimaginable, de Bioy. Y contaban, quizás con excesivo detalle, una increíble historia de la vida real, de su vida real, que merece ser conocida. Aunque me tomó casi tres años seguir la trama y verificar los datos, finalmente pude cerrarla completamente y está casi lista para su difusión.
El tema es que, así como María Kodama defiende con garras y dientes –y abogados y policías– cualquier intento por romper su férreo monopolio sobre la obra de Borges. Bioy también tiene sus flamígeros dragones, que sentados sobre folios y folios de anotaciones manuscritas, los manejan cómo y cuándo les viene en gana o les conviene.

Hasta la reciente publicación del “Borges” de Bioy, temía que muchos de los papeles, sobre todo las copias en carbónico –la joya más valiosa del tesoro– estuvieran también en poder de los administradores de la bioygrafía. Pero, incidentalmente, al publicarse el sabroso ladrillo, pude enterarme que no, que aunque quizás alguien conserve los originales escritos por Bioy, no son sus cancerberos literarios.

Otra historia, cuyos detalles tampoco vienen al caso, son los dos años que me llevó, y lo que tuve que pagar, para que Fabián Bioy me firmara un documento reconociendo mi propiedad sobre los papeles que contenían las cajas que le habían sido legadas.

Dicho instrumento, junto con un testimonio judicial del legado en favor de Fabián, más la boleta de la librería y una declaración de la francesita ante un notario holandés (otro, no el que custodiaba el legado de Bioy, pues éste se negó, tan amable como firmemente, a aceptar mi requerimiento) en la que esta manifestó haber sido testigo presencial de que cada una de las cartas, papeles y cuadernos –que tardé casi una semana en inventariar con su ayuda, nada gratuita pero dulcemente costosa– provenían de las cajas que FBC vendiera al librero y que yo comprara a este, son los respaldos legales, que al decir de los abogados especialistas en propiedad intelectual que consulté, me permitirán editar y publicar lo que me parezca editable y publicable de los papeles en cuestión.

Dado que Fabián Bioy ha muerto y que la rubia francesita vive y está más linda que nunca, silenciaré la amargura de mis encuentros posteriores con el primero y la dulzura de los que todavía, esporádicamente, mantengo con la segunda. Por lo menos por ahora.

Si los dioses me son propicios y mis obligaciones y los designios de los pontífices de la Propiedad Intelectual lo permiten, en los próximos meses comenzaré a publicar el contenido de los papeles y cuadernos, así como la alucinante historia real que tiene a Bioy como protagonista.

A continuación, como anticipo, tres de las brevedades registradas por Bioy en los cuadernos de tapa de hule negro –que no son Moleskine, sino sin marca pero formato tipo Rivadavia–, distorsionadas en su estilo por mi glosa, por consejo de mis abogados, aunque fieles en la anécdota y en la letra exacta de cada epigrama.

 

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Llaman a Bioy de La Prensa para preguntar su opinión sobre el premio Municipal de Poesía que, en 1962, dieron a cierta poetisa pampeana:

“En absoluto conozco
Quién puede ser Olga Orozco”

Dice ABC que dijo. Dice también que no publicaron su opinión.

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También en 1962 –se ve que fue un annus mirabilis para la respuesta rápida de Bioy– lo llaman de La Nación para, en razón de la muerte de Hugo Wast, pedirle que leyera algo del reciente finado y escribiera un obituario:

“Antes en el potro moriría
que leer a Martínez Zuviría”

Habría sido la mordaz respuesta. Que tampoco publicaron.

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Sin que el curso de los años menguase su ponzoña, Bioy relata que en 1990, cuando le están por entregar el Premio Cervantes que acababa de ganar, acordó dar un reportaje a un diario español que no especifica (supongo que ABC o El País) citando al periodista en el salón en el que se iba a realizar la ceremonia, un par de horas antes de que esta comenzara.

Mientras lo entrevistaban, Bioy se paseaba por el estrado donde ya estaban dispuestos los sitios para todos los figurones (una mesa larga, de cara al público, con micrófonos, jarras de agua y carteles identificatorios en cada puesto) y, encontrando el cartel que correspondía a Ernesto Sábato, que había recibido el mismo Premio un par de años atrás, compuso, sobre un papel que superpuso a la cara del cartel que daba al público, el siguiente epigrama:

“Con la alegría me abato
Yo soy Ernesto Sabato”

(El apellido del autor de Sobre héroes y tumbas debe leerse en el dístico citado, acentuándolo como si fuera grave, para que rime con “abato”.)

Se queja amargamente ABC que el reportero gallego, a quien había apalabrado para que llamase a un fotógrafo del diario para sacar una foto como casual del papel con el epigrama, jamás volviese del recado.

No obstante Bioy, quien se jacta de su viveza al registrar el episodio, consigue, propina mediante, que un guardia de seguridad que daba vueltas por ahí reproduzca en otro papel el epigrama y lo sustituye por el que escribió él, evitando así que le reconozcan la letra.

Mucho se regocija –y lo hace doblemente al imaginar cuánto disfrutará Borges cuando le cuente– mientras relata cómo al abrirse el recinto, los invitados de las primeras filas, sobre todo los periodistas, se reían entre cuchicheos al descubrir el cartel, y cómo al iniciarse el acto con la entrada de los Reyes de España, las autoridades de la Real Academia y los hombres de letras invitados, nadie se dio cuenta de la joda por lo que, durante la ceremonia, Sábato, desconcertado, molestísimo y más a la defensiva que nunca, no comprendía por qué el público que con tanta atención lo miraba, le quitaba la vista, entre risitas y murmullos, apenas devolvía las miradas.

Cuenta también que pese a la “falluteada” del periodista que lo entrevistó, los fotógrafos de todos los medios se cansaron de sacar fotos del abatido Sábato tras el cartel con el epigrama. Y que primeros planos de dichas fotos salieron en todos los suplementos de cultura en los días siguientes, originándose un notable escándalo entre la Embajada y los organizadores del premio, situación en la que él, manifestó cínica y públicamente su solidaridad con don Ernesto (pero me parece que acá Bioy algo exagera porque pedí a un par de amigos, uno periodista de El País y otra que trabaja en el archivo de ABC que me buscaran las fotos o reseñas del episodio en sus respectivos diarios y los dos me dijeron que no encontraron nada).

Foto: Leonardo Poniz

67 comentarios to “Las cajas de Bioy”

  1. maiakovski Says:

    Una sórdida historia de tahúres literarios digna de Henry James, pero peor escrita.

  2. muñeca rusa Says:

    Lo que creo que choca es el jactancioso tono sobre “el evento con la francesita” traido a colación 20 veces, muchas de ellas innecesariamente.

    Primero: no veo nada de heroico en birlarle la novia a un drogadicto perdido, como para andar jactándose de eso cada 5 renglones. Es como sacarle un dulce a un niño: muy fácil. (aunque quizá al autor le interese rescatar este hecho miserable)

    Segundo: podía haber usado otro apelativo que no sea “la francesita”. Cansa un poco el hecho de repetirlo 50 veces. Y además, no es lo que más interesa de la historia. Digamos que uno va leyendo más urgido por las “nuevas” de Bioy, que por la historia con la francesita. En ese sentido, distrae, crea expectativa… ta bien… pero en un momento dan ganas de pegarle un cachetazo de tan “winner”. (repito: quizá sea intencional generar eso en el lector)

    O sea: es una historia que mezcla lo aventurezco con lo detectivezco y todo eso y entonces, obvio: tiene que haber una chica linda. Está bien que sea así.

    Pero en algún sentido, concuerdo con Maiakovski: si bien está bueno, hay algo que no me deja disfrutarlo del todo al texto (y creo que son las ganas de pegarle el mencionado cachetazo).

  3. santiago Says:

    Me interesó más la francesita que Bioy y sus ironías obvias.

  4. Orilla Says:

    No ha de ser tan vivo Bioy si pensaba en contarle lo de Sabato a Borges, muerto cuatro años antes!

  5. alita Says:

    che, si sos tan lindo porque no mandás una foto para el póster….

  6. janfiloso Says:

    A mi me gustó el relato; me gustan las historias entrelazadas en las cuales no es fácil decir por qué uno sigue leyendo, si por la rubia o por los manuscritos de Bioy.
    Con respecto a la rubia, mi envidia y admiración.
    Con respecto a los manuscritos, idem.
    ¿ Por qué esto le pasó a Crompron y no a mi ? Porque no hay tal azar; yo no hubiera conocido al hijo de Bioy, lo hubiera confundido con otro Fabián, me habría perdido por la rubia y jamás se hubiera recuperado para el País la obra que hará Crompton.
    Lo único parecido es que la rubia francesita hubiera conocido un argentino, pero habría que preguntarle a ella para saber si hubiera ganado o perdido.
    Igual tu relato tiene algo que está entre un faux pas, un fallido o un excelente recurso literario de fusión de relatos cruzados : es cuando decís “…hasta convencerme de que tenía un verdadero tesoro en mis manos.” ¿ De qué estás hablando ? ¿ de los manuscritos o de la francesita ? Muy buen texto, gracias.

  7. estrella Says:

    Estoy con la muñeca rusa.

    Y dale con la francesita.

    En todo caso, contá tu historia con ella en vez de dejarla picando (¿pícarmante picando? mmm… no,).

    Y que Bioy y su hijo descansen en paz.

  8. maiakovski Says:

    Debía estar arteroesclerótico. Como lo está Crompton, que , como descubrí, tiene más de 260 años ( uy, casi escribo anos) y se refocila recordando sus conquistas sexuales, como todos los viejitos.

  9. Eamonn McDonagh Says:

    concuerdo con la muñeca rusa. el tono “la calles de Ámsterdam me son tan, pero tan, familiares” tampoco ayauda mucho.

  10. Mojo Says:

    uy, anécdotas en las que Sabato queda como un boludo. ¡Quiero más!

  11. alita Says:

    …me parece que le gustan más los textos que las francesitas…

    No Crompton, muy bueno lo tuyo, afiebrado y todo, cumpliste tu promesa.
    Gracias.

  12. janfiloso Says:

    ! qué cosas leo ¡
    qué importa si las cosas son ciertas, qué importa si son aproximadamente ciertas, qué importa si están revestidas;
    las palabras (o las letras) sirven para romper los silencios (gracias TA) y el silencio roto dice que saldrá un libro de curiosidades inéditas de ABC;
    lo demás es vestido, ritmo, acompañamiento, percusión, maquillaje, todo encubriendo quién sabe qué, desde modestia, hasta verguenza u orgullo podría suponerse;
    ! qué cosas leo ¡
    a veces la envidia o los celos toman forma.

  13. Ella Says:

    estoy con muñeca rusa y con ¡maiakovsky!
    Sólo que para una buena novela negra faltaría además que la muerte del pobre Fabian BC sea sospechosa, así nuestro supuesto héroe la tiene más fácil para llevar adelante su oscuro cometido. Y un poco más de ideas propias, no?

  14. alita Says:

    Feliz Día de la Independencia Argentina !!!!

  15. db Says:

    Cuando la declaran?

  16. Tato Says:

    Obviamente todo esto es una hitoria de fantasía, basada en el libro citado “Descanso de Caminantes” que tiene las pistas para construir la mayoria de de las mentiras que se postean, buena historia, asumo que no esperás que te creamos, si es así seguí participando, y si alguno le cree busquen en internet quien era el hijo de Bioy
    Saludos, bastante berreta el post, pero el resto del blog esta bueno

  17. santiago Says:

    Espero con ansias el capítulo en el que el espíritu de Bioy (h) se materializa para llevar a cabo su venganza…

  18. alita Says:

    ….. por si no se entendió, ya era una ironía, no necesitaba la aclaración
    :–)

  19. Eamonn McDonagh Says:

    Ella : y que Crompton escriba unas palabaras en holandés, idioma que seguramente domina mejor que Harry Mulisch

  20. alita Says:

    …o sí?

  21. Ella Says:

    Janfi, tenés razón: no importa si las historias son ciertas. De hecho, yo creo que la rubia en cuestión debe ser una muñeca de goma, porque lo único que conocemos acerca de su personalidad es que tiene la cara dura.

  22. muñeca rusa Says:

    Juanfiloso:
    ¿Quién puso en duda la veracidad del relato? Releí los comentarios y salvo el anterior a éste, nadie lo había puesto en duda. Yo sólo dije algo así como que todo héroe se merece su chica linda como partenaire en la aventura. Pero eso no es poner en duda nada.
    Es más, el texto me gustó, lo único que no me banco es el tonito canchero y la insistencia con la deliciosa dama. A mí me gustan los heroes recuperadores de tesoros en peligro, cuyo éxito con las mujeres sea… cómo te explico… no provocado, casi no querido. No que se regodee con eso en cada párrafo!

  23. estrella Says:

    Tan veraz parece el relato que yo quiero saber QUÉ PASÓ CON LA FRANCESITA!!

    Es como si Isidoro Cañones nos mostrara una rubia monumental, nos hicera un guiño y se fuera así como así.

  24. santiago Says:

    Si mal no recuerdo, el tal Cañones hacía exactamente eso…

  25. santiago Says:

    ¡Se viene el estreno de ‘Isidoro Cañones’!… ¡y de ‘Los Incorregibles, con Franchela/Brieva!!!… ¡Al Nuevo Cine Argentino no lo para nadie!!!…

  26. Ella Says:

    Mi duda era sólo una ironía, muñeca rusa. a mí el texto me parece malo, como a Tato. Por otro lado, la jactancia se me hace tolerable cuando del otro lado hay un talento particular, pero si es sólo un poco de avivada criolla versión clase alta, me resulta soso e indefendible. El cancherismo no está solo en la historia del levante, sino que atraviesa cada párrafo y cada micro-relato.

    Pienso que es una lástima que el autor haya decidido estar siempre adelante de la historia y hasta de cierta profundización en los personajes de los Bioy, el librero o incluso la joven francesa. Un ejemplo cercano de la elección contraria es la excelente nota de Tomás sobre Glenn Gould. Está claro que cada uno es como es y hace lo que puede.

    Finalmente, la lectura de este texto en lo que más me hizo pensar es en los filósofos críticos del derecho, que sostienen que la inmensa arquitectura jurídica se ha estructurado más para proteger la propiedad privada que para garantizar otro tipo de derechos (humanos, por ejemplo, culturales, en este caso). Políticamente, también siento cierta incomodidad. Me recuerda a las historias de los guaqueros colombianos que esperaban cada excavación para repartirse las piezas entre cinco comerciantes, venderlas a precios siderales para coleccionistas privados de todo el mundo y sólo dejar dos o tres cacharros para el museo del oro.

    Supongo que la noción de la ética como constitutiva de la genética y librada a su evolución “natural” salva las decisiones de quienes así la piensan. En tal caso, de la pluma de un abogado también habría lugar para repensar la noción del derecho y, al menos, ponerla a tono con dicha -vaga- intuición.

  27. sapaflor Says:

    Epa!Cuánto revuelo en la comarca por una historia entretenida!.Crompton sos un cancherito y pitucón pero me caes muy simpático jeje aunque aquí te dan con varios caños.
    Leí tu historia mientras todos en casa veían el partido y me querían mandar a la…ya saben.O sea tengo que volver a leerla.Pero no me privaré de algún humilde comentario que,seguramente,no estára a la altura de mis compañeros
    tanto más eruditos.
    ¿Es cierto lo que contás?¿Te pasó de veras?Perdoname pero soy muy ingenua anche sincera.No entraré en el análisis exhaustivo del texto.De ser cierto ¿pagaste algo por esos tan valiosos “papeluchos” que despreció Fabián?¿Publicarás entonces algo a partir de dicho hallazgo?Me entretuvo mucho la lectura de “Los Bioy”relatos de Jovita recopilados y escritos por…ay se me piantó y,remedando a Marcelo por ahí,me da mucha fiaca ir a buscar el libro.Me fascina Silvina Ocampo tan intensa,tan original,recluida en sí misma (en contraposición con la superexpuesta Victoria),retobada,tímida,insegura al extremo que le pide a Jovita sus zapatos por terror a salir a la calle a probárselos ella misma en la zapatería.Tan fiel a su particular naturaleza,tan en segundo plano pero en primero.Tan enamorada de su Adolfito a pesar de estar al tanto de sus amoríos e hijos extramatrimoniales.Una historia puertas adentro de unas vidas muy particulares de una pareja que supo escribir.
    Tampoco sabía que el tal Fabián que era muy buen mozo,sorry Crompty pero en las fotos así se lo vé,fuera un zonzo;debés ser un machazo como dice mi amiga Ali y él un reverendo pelotudo para birlarle así nomás con tu encanto y atractivo,la francesita al célebre bastardo tardíamente reconocido.
    Bueno si es cierto todo esto y sacás un broli avisá que me interesa.Sos como un Jorge Rial de la elite intelectual.No offence,lo tengo que releer ya dije pero es muy interesante.Sí,es cierto te pasaste un poco con tus días y noches de telo en París con la francesita arrolladora en medio de los códigodavinchescos cuadernillos de hule negros,but who cares,una buena historia o mandada de parte.Chapeau como dice el Janfi.Contate más dale…firmado Viviana Canosa jeje

  28. dasbald Says:

    más que novela negra, policial, entrelones asmorosos, parece un proyecto de picaresca bastante indefinible…yo si hubiera sido Bioy hijo te hubiera sacado mucha más plata.jua. Ya me tocó una vez vender cosas de este estilo y disfruté tanto de pavonear la carnada. Desde ese lado el placer es enorme y me parece que el texto desaporvecha mucho eso. Nunaca entendí para que uno querría tener esos pàpeles, si fuera una pintura, un mueble, pero que se hace con esos papeles si no se es un estudioso insoportable del autor?
    igualmente el texto tiene ritmo no?

  29. estrella Says:

    Santiago, tenés razón; debería haber escrito: “Es COMO UN Isidoro Cañones, nos muestra una francesa monumental, nos hace un guiño, y se va, así como así”. Gracias!

    Sapaflor, sos un torpedo, me hiciste reír con los riales y las canosas.

    Me quedé pensando en que el pobre Crompton está recibiendo algunos palos (y otros halagos). En realidad, el hombre nos está regalando una historia que tiene lo suyo, pero creo, como Ella, que ese rol de ganador en el que se puse, tan alejado de los héroes con todas las de la ley o de los antiheroes que siempre se hacen querer, despertó más aversión que adhesión.

    Uno no puede menos que sentir pena por el hijo de Bioy, por Bioy, por la francesa aburrida, por el librero… el único que gana a fuerza de viveza es el que cuenta la historia.

    Siguiendo la linea de pensamiento de Sapaflor, el narrador tiene la autoestima más alta que la mismísma Mirta Legrand.

  30. Edmundo Says:

    Muy ocurrente la historia, pero… ¿¿como 40 euros?? es muy poco, muy poco, habría que ver bien a la rubia yo no se que haría, se que puedo ser juzgado de fantasioso intelectualoide, pero si hubiese estado en una pieza con la correspondencia inédita entre Borges y Bioy por un lado, y la rubia del otro hubiese elegido las cartas, salvo, claro está, que la rubia fuera “imperdonable”.

  31. dasbald Says:

    me dan risa los que desprecian el relato por una cuestión de clase social, tipo avivada criolla versión clase alta…Crompton te deberás estar riendo de leer estas cosas…y me hace más gracia las evaluaciones literarias del mismo…daba para eso?

  32. alita Says:

    Pobre Crompton… encima que estaba engripado y nosotros le dijimos tantas cosas feas

    Crompton !!! , Cromptom!!!…. dónde te metiste ?

    dale, decinos como estás, estás mejor de la gripe?, te tomaste el tecito que te dije?

    volvé, te perdonamos, vos sos así, ya lo sabemos, pero en el fondo sé que no sos malo ….

  33. medusa Says:

    A mì, me pareciò interesante el texto. No lo lei entero pero avencè bastante. La francesita todavìa vive y es famosa ¿Quièn es?
    Y ¿realmente te llamàs Crompton?

  34. Ella Says:

    dasbald, me parece que me malinterpretaste, el énfasis de esa frase no estaba en la cuestión de clase, que de hecho era un ingrediente cosmético. pero si te dió risa, tudo bem, porque el fin es loable y no hay nada importante en juego. sólo comentarios.

    crompton, un saludo para tí.

  35. dasbald Says:

    nadie dijo que hubiera nada importante en juego.

    compton, te quería preguntar, a vos un confeso admirador de la ciencia ficción, qué opinás del libro de Olaf Stapledon Last and first men.

  36. Mr. Burns Says:

    Lo de Orozco y Hugo Wast está muy bien, y parecen típicas respuestas de Bioy.
    En cuanto a Bioy jr., hizo un papel secundario en Pasaporte Rojo, una de las últimas películas europeas de Edgardo Cozarinsky. La francesita está muy tipificada, a lo Emmanuelle Beart, y aparece como más inventada que real. Lo del ego de Sabato, muy plausible. En suma, esperemos a que aparezca esa “nueva” obra de Bioy, y volvemos a hablar. O a discutir.

  37. crompton Says:

    Estimados Lectores y agudos críticos de LLP:

    Para empezar quiero aclarar que siempre, en relación con cualquier tipo de texto, me consideré – y lo sigo haciendo – un lector. Careciendo de la menor veleidad literaria a veces tengo el atrevimiento, y éste blog ha sido testigo de ello, de tener la lengua (o el teclado) fácil para descalificar a tal farsante o burlarme de aquella señora que pretende escribir poesía.

    Por eso me sorprendí tanto con el tenor de los comentarios a mi post. Con tan poca consideración hacia mi como hubiera tenido yo hacia ustedes – y lo bien que hicieron -, trataban mi texto como una pieza literaria.

    Debo confesar que el resultado fue inesperadamente estimulante.
    Y, extraña perversión seguramente de origen genético, disfruté más los cuantiosos palos que las escasas caricias (capaz que con el tiempo se invierten mis sentimientos).

    Tomo nota de lo que observa Eamonn, y aunque él debe conocer Dublín mucho mejor que yo Ámsterdam, hace bastantes años que, por motivos de trabajo, hago un par de viajes anuales, así que me muevo cómodo. Pero igual tomo nota de que puede parecer una canchereada.

    ¡ Ay, Orilla, que paso en falso ! Y eso que la glosa distorsiva la tenía escrita desde hace bastante, no puedo atribuirlo a la fiebre como el Fielding / Feiling (touché, Maia). Además del papelón me hiciste tomar conciencia de los riesgos de glosar distorsivamente. Bioy decía, más o menos, “cuánto hubiera disfrutado Borges”, y yo, bestia peluda, metí la pata …

    El “Una sórdida historia de tahúres literarios, digna de Henry James” de Maiakovski, me pareció fantástico. Si alguna vez publicara la historia, le pondría una fajita delante con esa leyenda (claro que lo de “aunque peor escrita” lo omitiría por redundante y superfluo).

    Como soy medio tilingo todavía me aterran más un par de apelativos repetidos o mal empleados, algunos errores de puntuación y minucias semánticas y sintácticas que ya no puedo corregir (al menos en el post) que las imputaciones que me han hecho.

    Ahora, algunos descargos a éstas imputaciones:

    Para publicar las glosas distorsivas junto a los epigramas inéditos, debía – me pareció en aquel momento, ahora no estoy tan seguro – explicar sumariamente cómo llegaron a mis manos. Como ya lo había contado muy brevemente en un comentario en una discusión sobre la señora Orozco, me pareció necesario ampliar los detalles. Y cuando comencé la crónica, también creí conveniente darle cierto colorido (para no aburrir a tan exigentes lectores).

    Viendo, en perspectiva, lo que escribí comprendo que fui, en parte, víctima de mi falta de imaginación. Por ejemplo, la mención inicial a la rubia francesita fue para explicar que sólo por ella acepté la invitación de FBC a sentarme en el Coffee Shop (y no es que sea un casanova, pero además de que en ese momento estaba soltero, cuando uno viaja solo se pone … más sociable, digamos). Es que todo bien con FBC, pero siempre me pareció aburridísimo y soy medio fóbico a estar con gente que me aburre. Pero ¿ a quién le importa o le deja de importar, por qué me senté con Fabián ?

    Reconozco que después la linda francesita fue tomando cierto protagonismo en el relato, pero, la verdad, ni me dí cuenta. Y el repetir el apelativo, quizás tan irritante, me pareció que otorgaba cierto ritmo a una crónica que temía que fuera muy gris.

    Tengo que aclarar ya mismo un par de cuestiones. No soy ni me siento un Galán Porteño ni Isidoro Cañones, pero supuse, erradamente, que era de dominio público que Fabián Bioy era gay. Y que el texto permitía inferir que la francesita, más que por mis encantos me tiraba los perros por desesperación. Vuelto a leer el texto, no queda tan claro, sorry. Tampoco, aunque doy un par de indicios, que la linda francesita (que tiene nombre claro, pero que a ésta altura no voy a dejar de llamar así) no era una profesional, pero tampoco una amateur.

    Para aclarar este punto, porque me va a traer quilombos: es cierto que se quedó conmigo varios días en Ámsterdam, “ayudándome” con el inventario de papeles y cartas. Pero además de hospedaje y vicios, le pagué unos cuantos Euros (yo le ofrecí y ella, como distraídamente, aceptó, todo muy correcto) más que por su compañía, por la molestia de quedarse conmigo hasta terminar el inventario y declarar ante el escribano. La licencia poética que me permití y, ay!, fue para que la frase quedara mejor, es que la vuelvo a ver esporádicamente. Aunque cada tanto intercambio mails, sólo la volví a ver este año, que pasé Semana Santa en Paris. Y no pasó nada. Se recibió de arquitecta y trabaja en una inmobiliaria. Y es cierto que está más linda que hace cuatro años.

    ¿ Viveza criolla ? Yo me considero un flanneur, quizás un tanto oportunista, pero en aquella situación Fabián ya se había deshecho de las cajas cuando nos encontramos (y después, en La Pedrera, me costó unos pesos que me firmara el documento preparado por los especialistas en Propiedad Intelectual) y al día siguiente, cuando se le pasó la resaca, estuvo con la mejor onda y hasta desayunamos juntos los tres y no tuvo ningún problema ni quedó ofendido porque la francesita quedara conmigo (sospecho que el embole era mutuo); la francesita, lo único que quería era escaparse de FBC y pasarla bien, y la verdad es que, pese a ciertos problemas de comunicación – mi francés, aunque esa semana alcanzó su mejor nivel, era tan malo como su castellano y ella no hablaba inglés – la pasamos bastante bien (Ámsterdam en primavera, con bicicletas y fumo, ayuda mucho); el librero quería los libros y se los quedó gratis. Capaz que soy un cínico o un negador, pero más o menos, mi recuerdo es que todos quedamos contentos porque teníamos distintas aspiraciones. Es más, escribiendo esto me acuerdo que en un momento, estaba como medio harto de la francesita – y ella de mí, aunque, más viciosa que yo con empolvarse la nariz se quedaba chocha – y, como creo que Edmundo sospechó, me alivié bastante cuando después de prestar testimonio en la escribanía, se tomó el tren hacia Paris.

    Y nunca dije que FBC fuera un yanqui. Ese día, y alguna otra vez, lo ví pasado de merca. Pero me parece que no era lo habitual. Seguramente ese día estaba muy tenso por el desengaño con el legado. Y además a mi, los que toman merca siempre me parece que están pasados, a diferencia del fumo no me parece que le caiga bien a nadie. Pero jamás lo calificaría de “drogón”.

    Seguiría dando explicaciones, pero si convierto esta devolución a sus comentarios en una “Peripecia Quintinesca” temo que voy a ser repudiado ferozmente, así que la corto acá.

    Finalizo manifestando que las críticas me han hecho asumir que – explicaciones al margen – que a veces, cuando escribo, tengo una tendencia a la pedantería, la canchereada, el “tono relamido” que no puedo negar. Veré si puedo corregirla.

    También, es cierto Ella (como Ricagno se me mezclan Ella con Estrella, así que sorry si me equivoco) que hasta ahora sólo me preocupaba la propiedad intelectual del contenido de los papeles, y que por ello tomé muchos recaudos y prevenciones. Pero, bastante soberbio e irresponsable de mi parte, recién ahora después de las críticas a esta ínfima muestra del material inédito, tomo conciencia de que acaso no esté calificado para decidir cómo editar y publicar la increíble historia que cuentan las cartas y carbónicos de Bioy. Que no tiene nada que ver con el Bioy que conocemos y menos que ninguno con el Bioy de “Descanso de caminantes”, “Borges” o los sarcasmos de los cuadernos de hule. Supongo que tendré que replantearme el tema y consultar con alguien que no sea un abogado experto en IP.

    Ah, buenísimo, y muchas gracias por calificar mi crónica, exageradamente colorida, como de aventuras o detectives. Me encantaría haber protagonizado algo así. Yo lo viví como una serie de episodios que me produjeron ansiedad: primero ansiedad por levantarme a la rubita; después ansiedad por irme con ella sin ofender a Fabián a ver los libros; después ansiedad porque el librero no se diera cuenta que lo que para mi valía no eran los libros sino los papeles; más ansiedad para retener a la rubita hasta terminar el inventario y tener su declaración ante escribano; ansiedad porque se fuera; ansiedad por obtener que Fabián me firme el documento; ansiedad por creer que las cartas originales las tenía Martino o Basavilbaso, y así, una sucesión de ansiedades de diverso índole, que todavía me carcomen.

  38. charendon Says:

    una libreria en Amsterdam parecida a Huemul? no lo veo. seguirá siendo Huemul la “mejor” librería fascista de Buenos Aires? Lo que no me cierra es que en las cajas hubiera libros franceses bien encuadernados con las iniciales de Bioy. el cuento es desagradable, más bien causa desagrado. no sé si estará “bien” escrito, pero supongo que su autor quiere causar el desagrado que provoca (y entonces está “bien” escrito?)

  39. Ella Says:

    crompton, te quiero decir que sos mucho más interesante e inteligente cuando piensas que cuando alardeas. de veras que me encantó tu respuesta. disculpa si he sido molesta con vos, y sí que estoy segura que no hubiera sido tan dura si no te hubiera leído tantas veces despotricar contra raimundo y todo el mundo.
    pero como todo el mundo el tema no es lo que nos pasa sino lo que hacemos con lo que nos pasa. de verdad, gracias por tu respuesta y nos seguimos viendo por LLP. saludos sinceros.

  40. estrella Says:

    Crompton, debe de ser difícil salir a explicar el propio texto, pero si nuestras miradas te llevaron a repensar cuestiones que tienen que ver no sólo con tu escritura, sino con tu postura con respecto a los papeles de Bioy, me parece que valió la pena el intercambio.

    Te mando un especial saludo.

  41. crompton Says:

    Dasbald, sabés que nunca leí nada de Stapledon ? Apenas algún prólogo o reseña de Borges. Tengo en mi biblioteca, pendientes, HACEDOR DE ESTRELLAS y SIRIO, pero no veo muchas chances de que jamás pueda leerlos. Vos qué decís ?

    Ah, me parece que me gustó tu poema sobre la nieve. Aunque tengo que imprimirlo para leerlo bien, la lectura en soporte electrónico no es lo mio.

  42. Ella Says:

    enananegra: ¿quién musicaliza semejante final? yo estoy por ponerme a llorar!

  43. janfiloso Says:

    !!!!!!!!! yo ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ yo musicalizo, porque la enananegra nos va a poner algo de nana mouskuri que no la soporto;

    un tema para la ocasión sería :

    Yo tengo fe que todo cambiará,
    que triunfará por siempre el amor:
    yo tengo fe que siempre brillará
    la luz de la esperanza
    no se apagará jamás.

    Yo tengo fe, yo creo en el amor,
    yo tengo fe, también mucha ilusión,
    porque yo sé, será una realidad
    el mundo de justicia
    que ya empieza a despertar.

    Yo tengo fe porque yo creo en Dios,
    yo tengo fe, será todo mejor:
    se callará el odio y el dolor,
    la gente nuevamente
    hablará de su ilusión.

    ¿ No es hermoso ?
    Es de Ortega y Gaset o de Ortega y Ramos, no me acuerdo.

  44. estrella Says:

    Ja, ja! Me pregunto, Janfi, si copiaste y pegaste o si la sabías de memoria!!

  45. enananegra Says:

    Ella, a esta altura debés haberte dado cuenta de que he dejado la musicalización de este post y todos sus comments en las mejores manos (aunque no tan afinados oídos).

  46. janfiloso Says:

    Estrella, tu pregunta me molesta (me pregunto de qué lado estás, si con la innombrable o conmigo); no podés no saber de memoria este tema, es un clásico, es la verdad misma, es el amor en tiempo de pop, es la esperanza,es todo; voy a citar una frase latina : quosque tandem catilina abutare patientia nostra (frase que le espetó Cicerón a Catilina) espero estar citando bien, en todo caso, la innombrable sabe BIEN a que me refiero.

  47. janfiloso Says:

    Enananegra, hago una pausa en nuestra disputa para comentarte el post de TA sobre Gould dado que no apareciste por ahí; me pareció realmente soberbio y supongo que la calidad del trabajo quedó claro en que escuchando el quinto brandemburgués por Gould no dejaban de venir a mi mente los comentarios de Tomás; esperaba una reflexión tuya porque, te aviso, que te están robando el trabajo, y no es por meter cizaña, porque si fuera por eso, estoy seguro que a él le gusta Adriana.

  48. Ella Says:

    Enananegra, sin duda, tu opción fue muy adecuada, Janfiloso nos deleitó con una canción alegre, profunda y esperanzadora.

  49. Crompton Says:

    Ella & Estrella, gracias por los saludos, los retribuyo. Y gracias por los comentarios también, me sirvieron.

    Jan, te debo un comentario que mañana te hago llegar sin falta. Y gracias.

  50. gabys Says:

    janfi: no es por solidaridad de género (más bien por solidaridad auditiva), pero si Tomás le saca el laburo a enananegra, estamos fritos. Yo sigo esperando que alguien en este blog escriba sobre Gould, con un poco más de despeje entre el cliché, el personaje, el músico, el actor, el amigo de Magc Luhan, el snobismo y el pianista. Sería también interesante leer eso.
    El comentario sobre Gould de Tomás es (como siempre) polémico, pero solo eso. Es una opinión, una visión, una lectura desde un género distinto, un arte diferente, materiales y disciplinas con distintas. Válido. Pero….
    Sí me gustó tu poema del Palo (¡¡¡que supo venir a cantar a mi cumple de 2 añitos!!!), porque la frivolidad nos mantiene un poco más jóvenes y livianos. El problema es que de Palo a Gould… estamos tan cerca y tan lejos, ¿no?

  51. janfiloso Says:

    Gabys, en anteriores coments he defendido un criterio mas “sensible” y menos racional a la hora de opinar sobre el arte en general;
    aclaro que me resulta fácil pedir tal criterio teniendo en cuenta que la racionalidad que puedo aportar al arte es igual a cero y que en cambio nadie puede discutir mi sensibilidad;
    dicho lo cual, creo que fui claro al decir que si escuchando el quinto barndemburgues por Gould, vienen a mi memoria los comentarios de Tomás, quiere decir (siempre según mi criterio sensible) que existe una onda común entre lo que escucho de Gould y lo que leí de Gould; es como que lo que leí se refleja bien en lo que escuché y eso me indica que es cierto, correcto, tal vez no necesariamente perfecto o completo desde el punto de vista racional, pero sí armónico;
    con respecto a Palito, ¿ qué decir ? es una prueba mas de mi criterio sensible; si es posible siquiera nombrar a Palito cerca de Gould es sólo desde una sensibilidad que no encuentra explicación frente a cualquier razonamiento posible (mas una ineludible dósis de caridad y buen humor).

  52. enananegra Says:

    Janfi, ¿por qué era que nos habíamos peleado? Al final tenía razón mi abuela gallega: si uno no quiere dos no pelean así que no disputes más y quereme de una buena vez ¿sí?
    Me enaltece saber que Tomás Abraham esté pensando en robarme el trabajo; nunca imaginé tener un competidor semejante. He leído su nota con muchísima atención y debo confesarte que no estoy de acuerdo con todas las cosas que afirma. Así que estoy preparando una defensa de mi posición que incluye una apología de los excelentes músicos Brendel y Arrau derribados al compás del tipeo de nuestro lúcido filósofo
    Cuando junte suficientes pruebas a favor de mis defendidos me expediré sobre el asunto. No tengo plazos sino objetivos.
    Che, Crompton, muy bueno el post y sus derivaciones. La musicalización no pudo ser más perfecta ¿no?

  53. janfiloso Says:

    Enananegra, por ahora llamalo tregua, luego que el tiempo lo convierta en paz y mas tarde, si llego a quererte, será cosa de las endorfinas, no me pidas mas por ahora;

    no tengo dudas que Brendel y Arrau son excelentes intérpretes, y estoy seguro que Tomás opina lo mismo; creo que cuando Tomás escribe se lo lleva el viento y creo que en su afán de amar a Gould, su pluma lo lleva a menopreciar a cualquiera que ande cerca (es raro que no hubiera criticado a la casa Stenway) y ese furor, esa fiebre por el tema es lo que hace tan agradable leerlo;

    pienso que Tomás debe ser leído en forma lineal, en este caso, Gould-Bach; el resto es literatura, opinión, ficción, especulación y cualquier recurso que sirva para destacar la línea Gould-Bach;

    es como cuando dice que Gould interpreta a Bacho como si fuera Chopín ¿quién podría firmar algo así ? pero creo que la idea está clara : es un romántico; o los juicios de Gould respecto de Mozart o Beethoven ¿ acaso vamos a debatir eso ?

    Gould-Bach son una idea fuerza que cautivó mucha gente durante mucho tiempo y está muy bueno para mi todo lo que esta idea fuerza motivó en Tomás; a mi el 21 de mozart me pone la piel de gallina y esto podría ser considerado una estupidez; Gould-Bach provocan en Tomás un explosión escribidora (sic) y para mi equivale a mi piel de gallina, es una explosión que no debe ser analizada en sus colaterales sino en su centro, en su eje.

  54. enanaparajanfi Says:

    La tuya es una lectura apasionada y contemporizadora al mismo tiempo. De cualquier modo, eso de llamar a Alfred Brendel bedel de la música sólo se puede justificar por razones de semejanza sonora ¿no es cierto? Decime que sí, ¡dame un gusto!

  55. janfiloso Says:

    te digo que si a las dos cosas : 1 soy apasionado y contemprizador, y, 2, brendel y bedel tienen semejanza sonora;

    para explicar mi posición tengo un cuento; cuando estaba en el colegio, ubicaron a mi lado al recién llegado hijo del consul holandés en el país, que, como es obvio no hablaba un pomo de castellano; lo primero que el enseñamos fueron las malas palabras, en particular, recuerdo, HDP; con mucho detalle le explicamos que HDP quiere decir que tu madre es una p….; ! ah bueno ¡ decía el holandés;

    partido de futbol, el holandés (bastante bueno) jugaba de 5; el 9 le grita :
    ! pasala HDP ¡ El holandés al escuchar la increpación, recuerda nuestras enseñanzas, toma al 9 por el cuello y literalmente lo cuelga del alambrado mientras lo molía a golpes; nosotros lo agarramos y le decimos ¿ qué paso ? -me dijo HDP- responde;

    pero es que HDP no quiere decir HDP sino depende del contexto en que se use; ¿ cómo se explica una cosa que parece tan clara y es tan complicada ?

    como soy contemporizador, tiendo a pensar que brendel es un bedel de la música intentando tocar bach en piano al ritmo gould, eso es lo que quiere decir HDP en este caso.

  56. janfiloso Says:

    te voy a poner otro ejemplo de post racional que podría merecer un 10 y que yo no soportaría leer :

    Las Variaciones Goldberg no deben ser consideradas tanto un ejemplo de variaciones sobre una melodía, como una obra en la que línea del bajo es objeto de variaciones armónicas. Así, después de la exposición del aria al principio de la pieza, se suceden las treinta variaciones.
    Cada tres variaciones en la serie de treinta, aparece un canon, siguiendo un patrón ascendente. Así, la tercera variación es un canon al unísono, la sexta es un canon a la segunda (la segunda entrada empieza en intervalo de segunda sobre la primera entrada), la novena variación es un canon a la tercera, y así hasta la variación 27, que se trata de un canon a la novena. La variación final, en lugar de un canon como podría esperarse, se trata de un quodlibet.

    Te imaginás que es un copy-paste asqueroso, correcto, pero sin una línea de pasión, ni siquiera de algún elemento que le ponga vida y emoción a algo que sin duda lo tiene.

  57. enanaparajanfi Says:

    Si no entendí mal entonces, el HDP de Brendel aprendió a tocar Bach mal porque quiso imitar al HDP de Gould que toca Bach como si fuera Chopin! ¡Qué suerte contar con tu amistad para comprender este difícil mundo! Gracias

  58. enanaparajanfi Says:

    Pero eso no sería un post, sería una boludez que sólo podría escribir un verdadero HDP digno de ser ahorcado por tu amigo holandés!

  59. Crompton Says:

    Gracias Enananegra por el saludo y la musicalización

  60. janfiloso Says:

    mirá, esto es una cuestión de sinergia, de casualidad de causalidad; ¿ en que post estamos ? en las cajas de bioy que transcurre en Amsterdam ?
    ¿ quién es mi amigo ? un holandés a quien visité en Amsterdam cuando terminamos el colegio (no me preguntes el año); ! ves ¡ ! ves ¡ la vida es pura energía, pura conexión;
    sé que mis finas metáforas (¿ parábolas ?) te provocan hilaridad, pero ese es el efecto inmediato; en realidad, tienen un efecto secreto tardío, retardado; es probable que dentro de algunos años, te despiertes sudorosa a las 3,30 AM diciendo ! ahora entiendo lo que quería decir Janfi ¡ ! Janfi es un genio, sólo que yo no lo entendí en su momento ¡ ! qué insensible fui ¡
    yo en ese momento estaré posteando en el blog del club del clan al cual VOS TENDRAS LA ENTRADA PROHIBIDA de modo que ya no tendrás la oportunidad de reconocer algún día que yo tenía razón.

  61. enanaparajanfi Says:

    No necesito despertarme sudorosa a las 3.00 a.m para darte la razón. ¡Te doy la razón, toda la razón!
    Pero lo que no entiendo es cómo no te enojaste cuando leíste que Tomás opina que la anoréxica Petula Clark es “algo más que nuestra Violeta Rivas”.

  62. janfiloso Says:

    En eso tenés razón. ¿ Te acordás de Petula Clark en Al Maestro con Cariño ? (To sir with love) el maestro era Sidney Poitier, un actor negro completamente inexpresivo y Petula era su alumna y cantaba el himno que da título a la película; no me hagás acordar que me emociono;
    igual la frase de Tomás es ambigua, porque si nuestra violeta rivas es una semi-diosa (como de hecho lo es) entonces petula clark sería una diosa;
    acordate que soy apasionado y contemporizador, de modo que para mi todo es del color del cristal con que se mira y cómo sé que tomás tiene en alta estima a violeta (fijate que dijo “nuestra” violeta, indicando claramente que la considera un ícono nacional) entonces, eso no me preocupa tanto.

  63. diego Says:

    el cuento de la francesita es medio mandaparte pero si conoces a los ayerza es muy creible y esta bien contado y los epigramas parecen indubitablemente de bioy, mis preguntas, cromptom o quien sepa responder, es todo cierto ? es todo ficcion ? es verdad lo de las cajas y ficcion el cuento del encuentro con el hijo de bioy y la chica ? o es verdad el encuentro y ficcion lo de las cajas ? me interesa mucho la respuesta

  64. diego Says:

    es que cuando me contaron de la nota me pense que iba a ser un refrito o una burda imitacion, pero ahora tengo muchas dudas
    voy a decirle a una amiga mia que trabaja en planeta y edita los libros de bioy para que opine, lo que es desagradable es mostrar gratuitamente las miserias de otros en internet, aunque sea cierto

  65. Crompton Says:

    Diego, que tu amiga, la experta en Bioy, responda tus preguntas. Me parece más elegante.

  66. mikitoro Says:

    Conoci a Fabian (cuando era Ayerza) de chico y fuimos bastante amigos.
    De hecho me invito al campo varias veces y veraneamos juntos bastante tambien.
    Despues me entere que se hizo puto y falopero, (tenia tendencia a putin) me da lástima. Era buen tipo.
    Que descanse en paz.

  67. Saber mas Says:

    He leido vuestro post con mucha atecion y me ha parecido ameno ademas de bien redactado. No dejeis de cuidar este blog es bueno.
    Saludos

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