Dipi

Adiós a Di Paola

por Alejandro Rússovich

Terminó su vida Jorge Di Paola Levin. Múltiples recuerdos me acuden a la memoria, desde que, una vez, lo llevó a mi casa, en la calle Añasco de Caballito, Witold Gombrowicz, junto con Mariano Betelú y Juan Carlos Gómez, la bulliciosa barra que rodeaba a Vitoldo en el café Rex o en el Bar Lavalle. La simpatía de Dipi me conquistó de entrada y una amistad nació entonces que, a lo largo de muchos años, se manifestaba en episodios jocosos, alegres, serios y siempre muy significativos para mi propia vida. Era inteligente, agudo, irónico, ocurrente y de una gracia que le brillaba en los ojos, la sonrisa y todo el cuerpo, pequeño, movedizo y ágil. Osvaldo Soriano contaba que él había sido testigo de un encuentro de Dipi con Monzón. Se produjo una discusión, a raíz de la cual nuestro amigo se quitó el saco y quiso agarrarse a trompis con el campeón de boxeo que, afortunadamente, lo tomó a risa.

 

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Compartimos momentos inolvidables, de humor y hondura metafísica. Pasábamos de un tema a otro, cada vez con una salida ingeniosa de su parte, fiel a su ánimo altivo y socarrón. Jamás nos aburríamos y las anécdotas e historias sabrosas fluían de sus labios. Mujeres… Siempre había una mujer en sus enredos. La madre e innumerables amores que daban motivo para las más extrañas y peregrinas situaciones: un marido furioso lo amenazaba de muerte, una jovencita de veinte años, perdidamente enamorada, le escribía poemas que se convertían en relatos surrealistas. El amor era el ambiente que lo cobijaba y en el que respiraba satisfecho.

Salvo la época en que se casó y tuvo una hija, Carolina, la mayor parte de su vida la pasó en Tandil. Allí formó escritores y alcanzó una merecida popularidad, plena de respeto, admiración y cariño.

Una vez nos llamó Alberto Fischerman para filmar una película que giraría en torno del célebre y glorificado Gombrowiz. Los cuatro discípulos sobrevivientes éramos Dipi, Flor de Quilombo (así llamaba Vitoldo a Mariano), Gómez y yo. El argumento –si así puede llamarse a la nebulosa trama- era una charla que íbamos a tener sobre el desaparecido, tiránico y fastidioso Gombrowicz. Nos reunimos durante un par de meses en un bar, donde Fischerman y Rodolfo Rabanal tomaban nota de lo que decíamos, y así fue definiéndose la acción que iba a filmarse. Dipi era nuestro problema: nunca se sabía con qué nos iba a salir. En una ocasión, leyó en mi casa el drama de Shakespeare sobre Julio César y, tomando como modelo el discurso de Antonio ante el cadáver de César, armó un parlamento notablemente ajustado a su papel.

Esa película, que Fischerman tituló Gombrowicz o la seducción, resultó muy lograda y hasta, por momentos, casi genial.

A partir de allí, fuimos estrechando nuestra relación, Di Paola y yo. No me resigno a su pérdida, cierta parte de mí mismo está entreverada con él. Añoro su vivacidad y talento. Repaso lo que nos deja: sus escritos, novelas, cuentos, una obra de teatro, Hernán, prologada por Gombrowicz, y su inefable personalidad, inextinguible en el recuerdo.

Foto: Montes-Bradley-Bellotti

7 comentarios to “Dipi”

  1. lupe pérez garcía Says:

    La película de Fischerman es genial, y no puedo dejar de recordar la secuencia en que ustedes se quedan parados en el puerto, observando a un polaco loco tomarse el buque…

  2. Tideida Says:

    ¿Cómo le va, Rússovich? Lamento encontrarlo en este comentario, que quizás usted no lea. Siempre lo admiré en aquellas clases de Filosofía en el CBC donde demostraba un auténtico amor a la docencia.
    Tiempo después lo encontré en las páginas de “Fricciones”, citado entre lineas de Abraham. Me dieron muchas ganas de saludarlo. Debí imaginarme que me lo encontraría por acá mucho antes que por Caballito. Ojalá esté muy bien. Allá van mi más afectuosos saludos.

  3. Alejandro Ricagno, juventud en marcha Says:

    y la parte que Dipi bajando la escalera, exclamaba ( refiriendose a witoldo) : que viejo hijo de puta!
    Sería bueno que para rescatar a ese Dipi Oral, que allí aparecía, se diera en algun lado ( Malba, Rojas), esa pelicula de Fischerman, en buena copia plis ( la que esta editada deja mucho que desear, y acaso adivinar entre el mal sonido y la imagen oscura)…

  4. kiwi sainz Says:

    Lean y disfruten al ultimo dipi!
    siempre joven, en presente continuo
    http://www.ramona.org.ar/node/14879/

  5. Pía Says:

    Gracias Kiwi!!!!! Sin palabras…

  6. Coco Vega Says:

    Señor Alejandro! Que placer leer algo suyo!
    Donde quiera se encuentre un gran abrazo! tengo de Ud. y su Familia los mas lindos recuerdos!

  7. kiwi sainz Says:

    si alguien cae por aqui , hoy sa 2 feb en revista enie Ezqueil Alemaian hace un perfil generoso minucioso del dipi
    y claro el gran regalo es la edicion de minga prologada x piglia

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