El Bafici (4)

El dulo del mundo

por Quintín

Una de la mañana. Llego del Abasto, de ver Una aventura de Billy the Kid, de Luc Moullet. Pero antes pasaron 3 de los cortos de un minuto que el Clarín encargó a distintos directores sobre un mismo guión. El gran diario argentino se supera año a año. En cada función hay que soportar su comercial del Bafici que supone que el festival es aquello en lo que no debe convertirse: una cuestión de guetos. El eslogan de esas publicidades seudocómicas dice “Si no es para vos, no es para vos” apelando al individualismo del consumidor. La serie es casi tan mala como la del año pasado, la que suponía que el cine independiente consistía en no tener presupuesto para evitar que las escenas de acción terminen en accidentes mortales. Pero los cortos “con el mismo guión” parten de una idea aun peor. No es un guión lo que comparten las películas, sino un texto que se dice en off acerca de alguien que tiene “un ojo normal y otro en 35 mm”. Con fondo de ese texto bastante idiota de por sí, los supuestos directores deben elegir las imágenes para ilustrarlos, como si el cine fuera una campaña publicitaria. Efectivamente, los tres films vistos hoy eran exactamente eso, fragmentos estridentes y sin vida que se diferenciaban simplemente por el mejor o peor gusto de la decoración elegida. Cuando uno ve la idea que los “profesionales” tienen del Bafici, uno no deja de asombrarse de que sigan sin entender de qué se trata.

 

reflejobyn.jpg

 

Con Moullet vamos perdiendo 2 a 1. La película de hoy, un western delirante con Jean-Pierre Léaud de 1971, es francamente difícil de soportar en 2007. A la salida, Gustavo J. Castagna ensayaba ante Jorge García, Federico de Cárdenas y un servidor una explicación del film que sonaba plausible aunque no del todo convincente: según el profesor, se trataba de una burla sangrienta a toda la vanguardia política y cinematográfica de esa época: Glauber Rocha, Godard, Antonioni, los hippies, el mayo francés, etc. Hoy parece necesario un arqueólogo para descifrar las referencias, para entender el sentido de cada momento, de cada persecución, encuentro y desencuentro absurdo entre hombres y mujeres, sheriff y bandidos, blancos e indios. Solo dos cosas se me ocurren ante esta película indescifrable, cuyo humor me pasó por el costado: que Moullet parece proponerse la destrucción de todo sentido para llegar a una especie de farsa abstracta compuesta solo de pulsiones y que podría ser un antecedente de la literatura de César Aira. La sala era grande y estaba llena. El público, increíblemente joven. Hubo algunos aplausos al final.

El jueves santo había empezado coreano al mediodía, con 146 – 73 = Screen Quota + Corea – US, película sobre la famosa cuota de pantalla coreana, que el gobierno bajó recientemente de 146 días a 73 (cada cine debe exhibir películas coreanas durante ese número de días al año). Pero se trataba de un seguimiento convencional y monótono de los activistas, entre ellos algunos actores y directores conocidos, que luchaban contra esa decisión política y contra el tratado de libre comercio entre Corea y los EE. UU. Me fui antes del final.

Pero hubo más Corea: Dirty Carnival, una de gángsters que se propone ser El padrino coreano y hasta tiene una musiquita de acordeón parecida. La diferencia es que, junto con los jóvenes que ascienden en la escalera del delito, la chica inocente y los capomafias, hay también entre los personajes principales un cineasta que quiere hacer una película de gángsters. Ya no hay cine sin puesta en abismo. Dirty Carnival dura más de dos horas y se ve con placer, aunque por momentos con una sensación de déjà vu. Pero la presencia del cineasta le da justamente un giro nuevo a todo el asunto. Dicen que cuando Howard Hawks hizo Scarface, se asesoró bien sobre los usos y costumbres de Al Capone. Tan bien que este lo llamó para asegurarse de que al director no se le fuera la mano en la revelación de los secretos del hampa. Esa leyenda está en el origen de Dirty Carnival y en parte de su compleja trama. El cineasta en cuestión filma una película (llamémosla película 2) basada en algunos sucesos narrados en Dirty Carnival (película 1). Los hechos narrados en la película 2 son ficcionalizaciones de los que suceden “en realidad” en la película 1. Pero entonces cabe preguntarse si hay una película 0, es decir, una realidad en la que está basada la película 1. No es simplemente un juego lógico, porque en algún momento, los gángsters le piden al director de ficción que el film refleje “los códigos del hampa” (de paso, ¿cuáles son esos códigos?). Ahora bien, ¿refleja Dirty Carnival los códigos del hampa? La cosa se complica. La película termina con el gran mafioso financiando una nueva película del director. Pero ¿quién está financiando Dirty Carnival? En fin, muy interesante además de muy divertida. Y además, una prueba de que el cine coreano tiene una entidad cada vez más importante, al punto de que las películas se han hecho autorreferentes como sucede en Hollywood. Y como sucedía en Francia en los tiempos de Luc Moullet…

Después fue la hora de comprobar si el filipino Raya Martin era tan bueno como decían o simplemente un invento del satánico Olaf a través de su agente Arroba. La sala estaba llena de expectativa. Una delegación de críticos locales y extranjeros, incluyendo a representantes del jurado joven y del jurado viejo, se congregaron para averiguar la verdad. La película, la primera que filmó Martin (escuché que el tipo tiene 22 años), es un documental sobre la isla de Itbayat, que se llama, según el catálogo, The island at the end of the world en inglés, Ang isla sa dulo ng mundo en filipino y La isla del fin del mundo en castellano. No dominamos el filipino, pero eso de sa dulo ng mundo, ¿no será lo que entre nosotros se conoce como el culo del mundo? Bueno, es una película de muy bajo presupuesto, filmada con una camarita digital en la que Martin pasa una temporada en una inhóspita isla casi sin huellas de la civilización moderna acompañando a sus habitantes en la vida diaria. Martin va a la biblioteca, a la radio, a un boda, a los campos de labranza, pero pasa la mayor parte del tiempo con los pescadores. Es un inspirado documental antropológico, como si fuera Nanouk sin embellecimiento. Lo mejor de Martin, siempre filmando cámara en mano pero con gran virtuosismo, es que se toma todo el tiempo necesario y logra hacerse invisible o ser uno más entre los habitantes de la isla. Parece haber un cineasta aquí y habrá que seguirlo en las dos películas que faltan. La más famosa, A short film about indio nacional llega recién el jueves 12. La última, Autohystoria, se da el sábado.

Dos días de Abasto y ya estoy agotado. Mañana debuta Flavia, parece.

Foto: Flavia de la Fuente

3 respuestas to “El Bafici (4)”

  1. La espectadora provisoria Says:

    LA RAYA DEL DULO… MEJOR DICHO EL DULO DE RAYA

    ¿De verdad Quintin? ¿De verdad te gustó La isla del fin del mundo? Me quedé hasta el final porque estabas sentado bastante adelante y quería ver tu cara al salir.
    Me abstraigo de los premios que este chico pudo haber obtenido. Yo encontré la película sin hilación, sin estructura, repetitiva y morosa sin razón narrativa. No quise irme de la sala como tantos, pero salí enojada. Los momentos más atrayentes radican en manifestaciones culturales de la gente pero sentí que quedaron colgados, perdidos en un rejunte de interminables tomas que Martin grabó y decidió editar en su totalidad sin un sano expurgo. ¿Qué me perdí…?

  2. jose Says:

    Qué gran escena la de los batazos en el barro de ‘A dirty carnival’

  3. Festival de Lima 2007: Afiche para la polémica » Cinencuentro Says:

    […] Blog de Quintin: En cada función hay que soportar su comercial del Bafici que supone que el festival es aquello en lo que no debe convertirse: una cuestión de guetos. El eslogan de esas publicidades seudocómicas dice “Si no es para vos, no es para vos” apelando al individualismo del consumidor. […]

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: