Rumbo a Mar del Plata (VIII)

Sobre Election 2 de Johnnie To

por Quintín

En 2005 Johnnie To filmó Election y en 2006 Election 2. Lo inusual es que esta no es una secuela de la otra sino la misma película. Es decir, la misma historia filmada de nuevo. Creo que Ozu lo hizo alguna vez, pero el antecedente más conocido es el de Hitchcock, con El hombre que sabía demasiado. (Favio está por terminar su versión en ballet de El romance del Aniceto y la Francisca). To nació en 1955, filmó su primer largo en 1980 y lleva desde entonces unos 45. Dos por año, más o menos, cerca de la marca de Fassbinder.

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A diferencia del japonés Takashi Miike, otro asiático prolífico que también es cliente de los festivales pero es más marginal, y de su compatriota Wong kar-wai, mucho menos productivo y más parecido al autor a la europea, las películas de To tienen un aspecto mainstream, en la tradición de Hong Kong que viene de los Shaw Brothers y pasa por John Woo (emigrado a EE.UU.), Tsui Hark y Jackie Chan. Pero To es otra cosa. Sus películas producen adicción y euforia visual, dan un placer inmediato, casi inexplicable salvo por el hecho de que To filma como un clásico, con absoluto virtuosismo. Pero según la película, oscila entre el manierismo y la sobriedad absoluta. Para fijar las ideas, es como si el mismo cineasta pudiera ser Scorsese y Carpenter.

¿Qué piensa To del mundo, de la vida? Siempre ha sido un misterio para mí y no he logrado deducirlo de sus films. Al principio, había oído el rumor de que era un gángster. No sé si lo es, pero una vez lo saludé en Toronto (To tiene propiedades en Canadá). Era una fiesta en su homenaje en un bar (organizada por él mismo) y el tipo estaba rodeado por sus asistentes. Era todo un honor que uno de ellos te llamara para ir hasta su mesa (que estaba un poco más alta que el resto) y estrecharle la mano. Para aclarar las cosas, el tipo no parecía un matón. Para nada, más bien un empleado de tienda, con una camisa blanca ordinaria y una actitud ídem, nada del calculado glamour de los cineastas.

Las dos Election tratan sobre lo que dice el título, una elección en la mafia hongkonguesa cuya tradición impone (según el film) que los capos elijan un presidente cada dos años. Hay dos postulantes, uno más violento y medio loco y el otro más razonable, con la vocación de retirarse de la mafia y ser un hombre de negocios honorable. No me acuerdo nada de la primera versión de Election, ni sé por qué la hizo de nuevo, pero he leído que esta es la contrapartida “seca” de la otra, en parte porque los actores son de madera, hieráticos como pocas veces he visto. La otra diferencia es que aquí se resume la historia de las tríadas de Hong Kong y se le da un epílogo muy particular. Fundada, como sus equivalentes italianas, de espaldas a las autoridades pero como sociedades de ayuda mutua entre pobres, evolucionó como sus primas hacia el control racional del crimen organizado. Pero en Election 2 interviene el gobierno chino y respalda a Johnny, el candidato bueno (no tan bueno, claro, porque el tipo descuartiza a un rival a cuchillada limpia). En realidad, la película termina mostrando que lo que se viene ahora es la integración de los negocios hongkongueses con los de la China continental, pero de los negocios legales e ilegales, la construcción y las drogas, digamos, pero todo bajo la supervisión del gobierno y del partido. Es un escenario escalofriante y el protagonista se da cuenta demasiado tarde: todo está bajo el control del Gran Hermano y es el fin de las familias. Y justo él que quería ser un hombre de negocios independiente.

En el medio hay una serie de idas y venidas, asesinatos y traiciones, alianzas que sea hacen y se deshacen en la noche de Hong Kong. En fin, lo que se supone que hacen los gángsters, pero no como en las de Scorsese, con el rostro humano y la culpa cristiana, sino con el gesto congelado y mecánico, en un clima negro y terminal. No dejen pasar una de Johnnie To cuando la vean por ahí. Es una parte feliz del cine contemporáneo. Les juro que no hay muchas más. Y les juro también que sus películas no tienen nada que ver con el aburridísimo cine de género que se hace ahora para ciegos y retrasados mentales. Y ahora, me disculpan, porque tengo para ver Exiled, la otra de Johnnie To que dan en MDP.

Foto: Flavia de la Fuente

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4 comentarios to “Rumbo a Mar del Plata (VIII)”

  1. Matias Says:

    Hay algunos otros casos de remakes hechas por el mismo director, pero en general son cineastas que hacen la versión original en su país natal, y luego se van a Hollywood para rehacerla con ‘estrellas’. Dos casos: el holandés George Sluizer hizo ‘The Vanishing’ en Holanda en 1988, y cuatro años después la repitió en EE.UU. con Jeff Bridges y Kiefer Sutherland (esa que Sandra Bullock desaparece, y el pobre K la busca desesperado durante años). La primera es mucho mejor que la segunda. Hideo Nakata filmó The Ring en Japón, y Gore Verbinsky hizo la remake en EE.UU. Nakata hizo la secuela en Japón, y también se ocupó de la secuela en EE.UU. No tengo claro si tienen la misma trama.

  2. crotti Says:

    Poder rehacer la misma película es un gran lujo humilde para un director.

  3. Mojo Says:

    Otro caso más: Sam Raimi hizo dos veces y media Evil Dead (primero un mediometraje, luego una película y por úlitmo una secuela y remake.

  4. Anónimo Says:

    Haneke está haciendo de nuevo “Funny Games”.

    La verdad mucho no disfrute “Election”, me entretuvo, pero nada que Scorsese no haya hecho antes. Planteaba situaciones, pero no tenia mucho detalle. Quiza me perdi las sutilezas.

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