Yo se los advertí

Una entrevista a Chamfort

por Flavia de la Fuente

Chamfort (Sébastien Roch Nicolas) nació en Francia en 1741 y murió en 1794 después de un intento fallido de suicidio pocos meses antes y luego de pasar por varias operaciones infructuosas para salvarle la vida. Pese a todo, en ocasión del primer mes de La lectora provisoria tuvo la gentileza de concedernos una hora para conversar con nosotros.

¿Qué opinión tiene de este nuevo emprendimiento de LLP? ¿Vio cuánto empeño ponen sus escritores?
Me parece una pérdida de tiempo.

¿Por qué?
Porque conozco bien a los hombres y al mundo. La verdad y con todo respeto, señora mía, yo no lo haría. Riegue el jardín, saque fotos, camine, lea. Cuando uno ha sido muy torturado, demasiado fatigado por la propia sensibilidad, cae en la cuenta de que hay que vivir al día, olvidar mucho y, en fin, enjugar la vida a medida que ésta se derrama. Es más, si el sueño de los filósofos que creen en el perfeccionamiento de la sociedad se cumple, ¿qué dirá la posteridad al ver que han sido precisos tantos esfuerzos para llegar a resultados tan simples y naturales? Tomemos por ejemplo a Montesquieu y algunos autores anteriores a él que dejaron entrever que los gobernantes están hechos para los gobernados y no al revés. En fin… Podría seguir hablando horas.

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A ver si nos puede explicar un poco más. Hacemos tanto esfuerzo… Y recién empezamos, todavía estamos a tiempo de parar…
Bueno, le voy a dar unas cuantas razones para que no sigan. Es más, se las voy a enumerar. Aunque ya sé que en el equipo cuentan con la distinguida presencia de un filósofo, tal vez con mis máximas los ayude a reflexionar un poco. Por favor, preste atención.

1. Porque un hombre razonable no debe actuar sin motivo y un éxito no me procuraría ningún placer, mientras que un fracaso tal vez me causaría demasiada pena.

2. Porque no quiero agradar más que a quienes tengo a bien.

3. Porque el público me parece que posee el colmo del mal gusto y el afán por la denigración.

4. Porque no deseo hacer como las gentes de letras, que se asemejan a los asnos coceando y peleándose por un pesebre vacío.

¿Ahora se siente satisfecha con mi respuesta?

Más o menos. ¿Pero no le parece un proyecto excitante, apropiado para la vejez?
En absoluto. Y le doy tres motivos más:

1. Tengo miedo de morir sin haber vivido.

2. Jamás, como dijo Bacon, han ido juntas la gloria y el reposo.

3. Cuanto más se desvanece mi cartel literario, más feliz me siento.
¿De acuerdo? ¿Está contenta ahora?

Más bien un poco deprimida. Y, dígame señor Chamfort, ¿me aconsejaría lo mismo si este proyecto, en lugar de ser un modesto blog, terminase siendo un éxito editorial en la internet?
Sí. Y aun con más énfasis. Si fuera un éxito sería aun peor. Yo lo único que deseo es trabajar y los éxitos hacen perder el tiempo. Y también porque (disculpe pero me voy a remitir nuevamente a mi vida personal) si existe en el mundo un hombre que tenga derecho a vivir para sí mismo, ése soy yo, tras las maldades de que he sido objeto con cada éxito alcanzado. Y ya aprendí: de todas las jornadas, la más desaprovechada es aquella en que no hemos reído. Y esto de escribir conlleva muchos sinsabores. Creo que tanto usted como sus dos colegas saben bien de qué estoy hablando.

¿Y si hubiese dinero de por medio? ¿No le parecería un trabajo valioso y digno?
Me consta que hacen su tarea con mucho amor, lo que siempre es muy respetable. Pero, insisto, yo no lo haría. Porque valoro más la estima de las gentes honestas y mi particular felicidad que algunos elogios, algunos escudos y una montaña de injurias y calumnias. Pero… allá ustedes. Yo ya viví y sufrí mi vida.

Para no abusar de su tiempo me permito hacerle una última pregunta: ¿por qué tiene una visión tan negra de las cosas?
Porque conocí a casi todos los hombres célebres de nuestro tiempo y los he visto infelices por esta bella pasión de la celebridad y morir luego de haber degradado por el éxito su carácter moral. Así que finalmente terminé por aceptar el siguiente precepto indio: “Es preferible estar sentado que de pie, tumbado que sentado; pero estar muerto es preferible a todo.” Y le voy a dar un último consejo porque veo que tiene tendencia a coleccionar demasiadas frases: La mayoría de los recopiladores de versos o de buenas palabras se parecen a aquellos que comen cerezas u ostras, eligen primero las mejores y terminan por comérselas todas.

Textos extraídos de Chamfort. Máximas y pensamientos. Penínusla, Barcelona, 1999.

Foto: Flavia de la Fuente

2 comentarios to “Yo se los advertí”

  1. lilia Says:

    No se puede creer que esto no tuviera comentarios. Es muy jugoso. ¿Estaban todos de vacaciones?
    “… se parecen a aquellos que comen cerezas u ostras, eligen primero las mejores y terminan por comérselas todas.” Jua.
    Qué lindo jardín tenías…

  2. Janfiloso Says:

    Realmente, muy bueno, y mejor aun a la distancia.

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