Fábula del burro y el agua

Publicada en Perfil el 4/5/14

por Quintín

Un burro caminaba por el campo cuando vio un balde con agua. El balde era de vidrio y al probar el agua notó que era pura, fresca y transparente. Pero como estaba acostumbrado al fernet y al agua sucia de los charcos, el burro se rebeló. En un rebuzno, gritó que el no era pequeño ni peludo ni suave, sino un burro de combate y aunque se moría de sed pateó el balde mientras sentenciaba: “la idea de agua pura es un error teórico, una construcción grotesca y falaz.”

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El burro se llama Maximiliano Crespi y con una frase parecida —”la idea de ‘libertad total’ es un error teórico, una construcción grotesca y falaz”— comienza una reseña agresiva y asnal publicada en Ñ de La libertad total de Pablo Katchadjian, un libro encantador e inteligente, transparente y fresco como el agua pura que no supo beber nuestro burro.

Pablo Katchadjian (Buenos Aires, 1977) es uno de nuestros pocos escritores vanguardistas. Sus libros suelen ser experimentos con otras obras como El Martín Fierro ordenado alfabéticamente o El aleph engordado (que María Kodama hizo sacar de circulación con su habitual celo represivo) o intentos autónomos de índole muy diversa como Mucho trabajo o Qué hacer. La libertad total es uno de estos últimos. Tiene, de todos modos, algo de A y B, un libro genial de Giorgio Manganelli en el que dos personajes llamados “A” y “B” conversan calma y largamente en el cielo. Aquí los personajes principales también se llaman A y B, aunque también aparecen C, D, E (la única mujer), F, G, H, I y J. Como en el libro de Manganelli, el texto está compuesto exclusivamente por esos diálogos. Manganelli sugiere llevarlos al teatro en una oscuridad completa, donde solo se oigan las voces de los protagonistas. Los diálogos de Katchadjian piden en cambio ser trasladados al cine (siempre sobre fondo negro) porque la historia tiene mucha acción. A y B empiezan discutiendo temas abstractos como la libertad en una misteriosa prisión de la que huyen para encontrarse con los otros personajes y producir una serie vertiginosa de encuentros, desencuentros, alianzas, traiciones, golpizas y muertes. A y B, beckettianos pero activos, recorren una comarca abstracta, enrarecida con la esperanza y el propósito de salir de ella o de llegar a alguna parte como si estuvieran en El castillo de Kafka o en El mago de Oz.

El deseo de la vanguardia es alquímico: producir objetos puros pero que al mismo tiempo no se agoten en el mero gesto y superen la condición incolora, inodora e insípida del agua. Katchadjian entiende bien el juego, pero además de la elegancia para jugarlo tiene la gracia como para evitar el vacío: La libertad absoluta es un ejercicio festivo que depura al lenguaje literario de todo menos de las pulsiones que hacen de él un libro vivo. Pero Crespi es un burro de izquierda: le quiere imponer al autor su tristeza (“el triste no ve lo raro de lo raro”, se anticipa Katchadjian) y desde el realismo socialista le exige que exhiba “las vicisitudes de lo social y lo comunitario”. Como Katchadjian parte justamente de la frase “la libertad total no existe” para afirmar la libertad literaria, Crespi se irrita y tira patadas proscriptivas como el burro alimentado a fernet y agua sucia. Escribo esta nota el martes 29 de abril, día del animal.

Foto: Flavia de la Fuente

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11 comentarios to “Fábula del burro y el agua”

  1. Ignacio Ortolá Says:

    De Katchadjian solo leí Dale gracias, y me pareció brillante. Lei la semana pasada la reseña de Crespo y tuve la misma sensación pero por supuesto, no escribí nada en ningún lado porque nunca lo hago. Gracias por rescatar esto en Perfil. Me divertida mucho con tu encono.

  2. Yupi Says:

    Una digresión, aunque no tanto. Entiendo que el chino Maidana diga que ganó o que Mayweather no pelea como un hombre (varios golpes del negro lo frenaron en seco) para conseguir una revancha, o por calentura; es increíble que repitan eso mismo quienes vieron la pelea. El más distraído de los aficionados sabe que el negro ganó porque es mejor boxeador, y que para derrotarlo Maidana necesitaba meter una mano clara que nunca metió, una mano que casi siempre sale de la frialdad y de la técnica, como en Monzón o incluso Durán, no de tirar para adelante como una mula embalada. Eso es todo.

  3. Rodolfo Walsh entre cuentos extraños | Paseo esquizo Says:

    […] del prólogo de Daniel Link: todo en Perfil Cultura de hoy (en el mismo suplemento, una columna de Quintín arremete contra una áspera crítica de La libertad total de Pablo Katchadjian). La nota sobre la […]

  4. Reiriz Says:

    Quintin: Me gusta lo que leí de Katchadjian y lo valoro. Me solidaricé ante su conflicto con Kodama. Pero de eso a decir que es uno de los pocos vanguardistas me parece una exageración, comprensible porque sos un apasionado y eso es bueno, te lo dice una señora que sobrepasa los 70!. Pero ojo con hipervalorar la vanguardia y la experimentación vana. Un abrazo

  5. Juan Villegas Says:

    Me dio ganas de leerla. Y de filmarla.

  6. NP Says:

    El último libro de Arguedas se llamó “El zorro de arriba y el zorro de abajo”. Se suicidó antes de terminarlo…
    No se si hay moraleja en todo esto, pero digamos que si hay que elegir entre un “burro de izquierda” y un “burro de derecha” es preferible el menos evidente, es decir, el menos dañino.

  7. lalectoraprovisoria Says:

    Falso. Hay que elegir al menos dañino. A Churchill sobre Stalin, a Piñera sobre Maduro.

  8. NP Says:

    Es lo que dije: “el menos dañino”. Leiste mal, más allá de que juzgues que la derecha es menos dañina… Un juicio que contra cualquier objetividad histórica. Pero si vas a reducir todo a Stalin y Pol Pot, bueno… indudablemente Macri es mejor, je.

  9. NP Says:

    “va contra”, quise decir. También contra el buen sentido, porque no se trata de elegir entre Hitler y Stalin… Esos no son “burros”. Digamos entre Binner y Macri, je.

  10. Roger Malquerer Says:

    Donde se metieron Quintin y Flavia? Que intrascendente desayuno sin intrascendencias…

  11. lalectoraprovisoria Says:

    Estamos en Buenos Aires, de vacaciones de las Intrascendencias. Saludos.

    Q

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