Intrascendencias (142)

Dick

por Quintín

Un poco más de Philip Dick. Leo solo el capítulo 4 de Simulacra. Si leo más me empacho: es tal la cantidad de cosas que pasan al mismo tiempo y es tal la cantidad de conexiones, connotaciones, referencias y relaciones internas al texto y externas a él que aparecen en cada situación narrada, que es muy difícil leer esta novela sin marearse. Habría que tener un diccionario de personajes, de reglas políticas, de situaciones históricas a mano. Es más, con los elementos que hay en juego hasta ahora —la situación del mundo de 2041, la característica de cada personaje, los juegos en el tiempo— parecería que la novela va a tener una extensión de 1500 páginas en lugar de 220.

2.SC.Arboles

El capítulo 4 tiene tres partes. En la primera reaparece Nat Flieger, el ingeniero de sonido que van a grabar a Richard Kongrosian, un pianista sin manos que toca por telepatía. En el viaje en helicóptero hacia el norte de California, una zona afectada por la radiactividad desde un ataque de China en los 90, viaja Molly Dondolo, la hija del dueño de la discográfica, que juega con los ratones de Nat y lee a un autor prohibido para ciudadanos comunes: C. Wright Mills (cuyo nombre el asno del traductor transcribe como Milles), sociólogo radical americano muerto en 1962. Es un guiño de Dick a la izquierda, pero no sé cuál era la posición política de Philip K. Dick. Luego hay un interludio en el que Chic Strikerock, el palurdo que se acaba de acostar con la ex mujer de su hermano Vince reflexiona sobre la importancia de la Coca Cola para la civilización. Pero, a su vez, resulta que Chic y Vince están ligados con la empresa de Maurice Frauenzimmer, que discípulo de Sepp von Lessinger, el creador de la tecnología para viajar en el tiempo. Pero la empresa es la misma a la que McRae, el consejero del gobierno, piensa contratar para que construya el próximo simulacro de presidente consorte.

Luego viene la escena de fondo del capítulo, que es un encuentro entre la jefa de estado de los EUEA (USA + Alemania, no olvidemos) Nicole Thibodeaux (cuyo nombre hace pensar en Jacqueline Bouvier Kennedy todavía no Onassis, e incluso suena como inspiración para la idea de una pareja presidencial) y Emil Stark, el embajador de Israel. Stark y Nicole discuten un posible viaje en el tiempo para traer a Hermann Goering al presente y negociar con él retrospectivamente el perdón para el mayor número posible de judíos en contra de la voluntad de Hitler. Nicole piensa que Stark piensa que Goering fue solo un payaso y tiene miedo de lo que resulte de esta operación. La reunión es muy tensa, Nicole está muy incómoda con Stark, que le pregunta si tiene bajo control a Bertold Goltz, el líder del grupo neonazi y se sugiere la posibilidad de que Goltz tenga la tecnología de von Lessinger. Luego, ambos hablan del pianista Kongrosian, a quien Nicole no pudo conseguir para que toque esa noche en la Casa Blanca. Aparentemente, Kongrosian tiene una enfermedad mental y quiere hacerse un electroshock, con lo que se vuelve el tema del psicoanálisis que acaba de ser prohibido.

Transcribo todos estos detalles por tres razones. Una es para fijarlos y poder seguir leyendo sin perderme; otra para mostrar que de aquí podría salir una miniserie de 600 capítulos, 20 temporadas, no sé. La tercera es que no sé si esta novela es buena o mala (no hay forma de saberlo, esas categorías parecen inadecuadas) ni lo que piensa Dick de todo esto. Sin embargo, es impresionante cómo los años sesenta están volcados sobre el papel de un modo casi absoluto, con toda su ciencia, su política, su arte, sus costumbres y cómo está también la historia del siglo XX sobre el tapete.

Por último, es notable como la simplificada utopía positiva y regresiva de William Morris de la que hablamos hoy se complementa con la utopía negativa, tecnológica y progresiva de Dick. Hoy leí por casualidad una intervención de Marshall McLuhan en la que decía que la herencia intelectual de Morris era totalmente descartable, que había que tirarlo a la basura. La galaxia Gutenberg es de 1962. El mundo parecía entonces convencido de vivir mirando al futuro y había obturado completamente la relación con todo pasado anterior a la Segunda Guerra. Hoy tenemos más acceso a ese pasado y, sobre todo, nos interesa mucho más que entonces. Morris vuelve y es McLuhan el que parece una antigualla descartable. Pero en 1964, cuando Dick escribió Simulacra, el mundo estaba tremendamente en presente mientras que hoy el presente parece desvanecersede de algún modo, al menos como para dejar asomar un pasado más lejano. Dick construye un mundo que tiene un pasado más largo del que existía en 1964.

Foto: Flavia de la Fuente

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8 comentarios to “Intrascendencias (142)”

  1. Johny Malone Says:

    ¿La posición política de Dick? Odiaba a Nixon con toda su alma, pero cuando quiso representar al mal cósmico, absoluto, recurrió a una imagen de Mao, en “La fe de nuestros padres”. En el fondo no estoy diciendo mucho, uno se queda corto con Dick.

  2. Johny Malone Says:

    ¿No sentís algo “extra” cuando se refiere a las mujeres, en este caso a la presidente Nicole? La misoginia de Dick es para un verdadero tratado: intuía que la ascensión de lo femenino iba a terminar en algo totalitario.

  3. Santi Says:

    Que impresionante es ese cuento.

  4. Johny Malone Says:

    ¿“La fe de nuestros padres”? Es EL CUENTO. Tengo miedo de volver a leerlo.

  5. lalectoraprovisoria Says:

    Hasta acá no sé. Aparecieron tres mujeres en el libro. Las tres son durísimas. Julie, la que engaña al marido con el cuñado, es una arpía pero sufre. Nicole es una política inteligente pero muy vanidosa. Molly es soberbia y manipuladora. Seguro que ninguna es un cariñito.

    Q

  6. Johny Malone Says:

    En los cuentos iniciales de Philip casi siempre había una escena (a veces muy artificial) donde una mujer se ponía a cocinar para el protagonista masculino. Me impresionaba la ternura que volcaba Dick ahí. Después las nenas se fueron endureciendo.

  7. Lucy Says:

    recomiendo fervientemente este libro:

    http://philipdickinstruccionesdeuso.blogspot.com.ar/

  8. hipólita Says:

    muy mala
    la biografía de dick
    de carrère ¿no?

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