James Bond y Los Beatles

Publicado en Perfil el 7/10/12

por Quintín

Cincuenta años de James Bond son muchos años. Pero no son demasiados. Vuelvo a ver Dr. No, cuyo estreno en 1962 se conmemora en estos días con el lanzamiento de Skyfall, la película número 23 de la serie. Para mi sorpresa, la veo con placer, compruebo que ha envejecido con frescura. Y lo mismo pasa con las muestras salteadas de la serie que elijo catar. Veo Casino Royale, la primera con Daniel Craig, el último Bond y me gustan el actor, la chica, el villano, los paisajes, las ciudades, el lujo, el auto, los títulos, los gadgets, las persecuciones, el humor, el controlado disparate, esos detalles que siempre sostuvieron la saga más que la pericia narrativa.

Los críticos no suelen poner las películas de James Bond entre las mejores de todos los tiempos: no son films amados por el cinéfilo, no tienen directores prestigiosos (solo ahora, en Skyfall,le encargaron la película al ganador de un Oscar), son poco innovadores. Pero Bond no tienen equivalente en el cine contemporáneo: es una máquina autónoma y relativamente estable, que siempre ganó dinero a lo largo de sus seis protagonistas, sus once directores y del cambio de mando en la producción de Albert Broccoli a su hija Barbara. Es posible que las películas de Bond sean la mayor contribución británica a la industria del espectáculo después de Los Beatles, cuyo primer single apareció también en octubre de 1962. Pero, a diferencia del cuarteto de Liverpool, este gran objeto pop moldeado por varias manos sobrevivió medio siglo. La receta atravesó gobiernos, modas y cambios tecnológicos con tal fluidez que tal vez no se le haya prestado la atención que le corresponde. En estos días, el sofisticado MOMA de Nueva York ofrece una retrospectiva Bond completa y acaso sea ese el síntoma de una revalorización cultural.

Más allá de la aventura, la intriga, la acción y el romance, el tema de las películas de Bond no es el espionaje sino la ayuda irreemplazable de los ingleses a los americanos, de la que el MI6 y la CIA son los símbolos. Y en ese sentido fueron proféticas porque aun bajo los laboristas las relaciones entre los dos países se hicieron cada vez más carnales. La serie Bond, imaginada por el canadiense Saltzman y el americano Broccoli mantuvo la tradición cruel del cine inglés pero le agregó dos cosas: un dispositivo de entretenimiento para el mercado internacional y una estrella viril y moderna, rubros en los que los británicos venían muy deficitarios. Sean Connery fue la apuesta ideal para dotar de masculinidad a los representantes fílmicos del Imperio y también a los espías de su Majestad, convertidos en un bochorno después de las deserciones de Philby y sus colegas en los cincuenta. De hecho, las novelas de Ian Fleming que dan origen a la serie arrancan en 1953, el peor momento de la inteligencia británica. Diez años más tarde, el tema daba aun para parodias, como la primera (y extraoficial) versión de Casino Royale, en la que hasta Woody Allen hace de 007. En realidad, los Bond oficiales tienen también un tono paródico subterráneo y en esa ambigüedad reside en parte su resistencia al tiempo. Según las épocas, la serie se ha orientado más a los chicos o a los adultos y su protagonista ha variado la dosis de músculos y testosterona, hasta alcanzar un mínimo con Roger Moore, al que parecía costarle tanto besar a una mujer como escalar una montaña. Moore fue el último Bond arquetípicamente british, hasta bordear la caricatura. Los que siguieron, Timothy Dalton y Pierce Brosnan, encarnan paulatinamente la homogeneidad de un mundo americanizado hasta llegar a la brutalidad de Daniel Craig, nacido en la India y educado en Canadá. Esos prototipos están lejos del Connery de Dr. No, el aristócrata de la metrópoli que está de visita en una colonia. Filmada en Jamaica, donde vivía Ian Fleming, la película muestra una condescendencia por los nativos que años más tarde se transformaría por momentos en un racismo más abierto. Ingenua, luminosa, llena de cocos y de paisajes marítimos, la banda de sonido de la película abunda en calipsos en los que se adivina el reggae de años posteriores. Este año, curiosamente, se celebran también los 50 años de la independencia de Jamaica.

Foto: Flavia de la Fuente

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31 comentarios para “James Bond y Los Beatles”

  1. Deckard Dice:

    Excelente nota, Quintin! A Bond, ademas de buenos autos y chicas hermosas alrededor, le hacia falta bien merecida critica cinematografica. En EEUU salio una coleccion en Blu-ray con todas las peliculas de la serie, conmemorando los 50 años. Gran noticia gran para los fans.
    Me permito agregar dos arbitrariedades de la ultima Casino Royale: la escena de la persecucion que abre la pelicula es una obra maestra de la historia del cine; y Vesper Lind es la mejor chica Bond de todas (hermosa, inteligente, sarcastica,verla morir fue un golpe durisimo). Lo primero es medio exagerado, pero en lo segundo quizas me quedo corto. Saludos

  2. Gonzalo Dice:

    Una excelente parodia de la saga Bond es la francesa “Le Caire. Nide d’espions” (está en Netflix en inglés como OSS 117 Cairo, nest of spies). Dirigida por Michel Hazanavius, protagonizada por Jean Dujardin y Bérénice Bejo (director y protagonistas de The Artist). Es liviana y privilegia el humor facilón, pero no por eso deja de hacer críticas muy agudas a la mentalidad colonialista, facha y machista tanto de Bond como de la Francia de la posguerra.

  3. christian Dice:

    Ayer en The Independent decian que R Moore era el mejor de todos!
    Excelente el blog, etc…

  4. Samurai Jack Dice:

    Es un tema de edades lo de cual es el mejor Bond, a los que teníamos a Moore de El santo creo que siempre nos va a parecer el mejor. El problema es que al final no se podía ni mover. Pero en vivir y dejar morir estaba muy bien.
    Todo lo referente a la nueva película me despierta desconfianza, empezando por el director “prestigioso” siguiendo por e tema de que va a tomar cerveza y cerrando con Craig que parece buscar un Oscar. En cambio le tengo cierta confianza al villano que pueda hacer el gallego

  5. Samurai Jack Dice:

    Ahh y que dura 145 minutos!

  6. lalectoraprovisoria Dice:

    Dr. No dura eso. Siempre fueron largas las películas de Bond.

    Q

  7. Samurai Jack Dice:

    No Sr. Dura 109 min

  8. lalectoraprovisoria Dice:

    Será que se me hizo larga.

    Q

  9. Samurai Jack Dice:

    Ahí se te cae el comentario favorable! No hablaste de la música de las películas Bond ñas canciones son siempre de números fuertes desde Shirley Bassey a Paul MacCartney hasta Duran Duran. Eso forma parte del objeto pop que es Bond.

  10. lalectoraprovisoria Dice:

    A veces son buenas, a veces malas. Y la música no me gusta.

    Q

  11. Samurai Jack Dice:

    Pero forman parte de la cosa!

  12. lalectoraprovisoria Dice:

    Es la parte más floja, en mi opinión. Salvo alguna canción aislada.

    Q

  13. johny malone Dice:

    James Bond no será el mejor espía nacido de la literatura (alli habria que ubicar a Smiley de Le Carré y a Quiller de Adam Hall, quizás también a Matt Helm de Donald Hamilton) pero es el más conocido. Leí varias novelas de Ian Fleming: si bien envejecieron, tienen todavia ese impulso por amoldar al mundo a un hombre solitario, duro de matar. Fleming, con Bond, cerró el ciclo de la literatura de espionaje clásica, e inició su época moderna. Es impresionante el machismo que aparece en sus páginas (alguien dijo que si los varones desaparecieran, en el museo que se levante en su memoria habrIa que incluir una copia de Casino Royale). En Goldfinger, por ejemplo, Bond dice que la decadencia de Gran Bretaña empezó cuando las mujeres empezaron a votar. Sin embargo, muchas de las mujeres que aparecen en las novelas son fuertes, sobrevivientes, sensuales desde una posición dominante. Además, Fleming fue de los primeros que escribió una novela desde la perspectiva femenina: The Spy Who Loved Me. Chandler lo admiró y defendió, Simenon fue a buscarlo (tengo una foto de los dos juntos que me conmueve), Len Deighton lo heredó, John Kennedy le dio un conocimiento internacional (diciendo que From Russia with Love era una de sus novelas preferidas). Me hubiera gustado conocerlo.

  14. johny malone Dice:

    En cuanto a las pelis, quizàs Timothy Dalton sea el que mas se acercò al Bond literario. Sean Connery es imponente, Pierce Brosnan es elegante y contundente, George Lazenby se mereció màs participaciones, Daniel Craig es rubio y robótico… Pero al que quiero es a Roger Moore. Fue quizás el actor que mejor representò ese tercer renacimiento, la eclosión audiovisual “camp” que va desde los 60 hasta finales de los noventa, que ahora parece que ocurrió hace mil años. Si, su Bond fue paródico, payaseco por momentos, pero representaba un mundo que todavía podIa creer que sus problemas se solucionaban con un poco de humor y de picardía. Hasta el siniestro jefe de la KGB recibía fogosas caricias de su secretaría. El ciclo Moore apelaba al desparpajo como lo hicieron los dibujos animados de Looney Tunes.

  15. Santi Dice:

    Me hubiera gustado Owen Wilson haciendo de Bond.

  16. johny malone Dice:

    Mmm… Si Santi, estoy de acuerdo, Owen le daría el toque de atorrante seductor que es parte de la mitologia Bond.

  17. Yupi Dice:

    El título podría haber sido “Mi nombre es Fleming”. Un caso raro y clásico. No se consideraba un gran escritor, y no lo fue, pero supo crear el personaje de su época con un estilo que toma un poco de cada casa, Stevenson, Verne, Greene, Maugham, sobre todo su idolatrado Chandler, que dio en el clavo al señalarle el punto débil: Bond enfrentándose desarmado a media docena de asesinos profesionales para rescatar a la chica, es divertido y genial; Bond pensando es nulo. Acuerdo con Malone en que de los actores quizás quede en la memoria Roger Moore. Es el que mejor parece estar pensando siempre la frase: “¿Vivir? Oh, dejemos que de eso se encarguen los criados”.

  18. lalectoraprovisoria Dice:

    Yupi, te olvidás de un detalle. Sin el cine, los libros de Fleming estarían en el más asbouluto (y acaso merecido) olvido.

    Q

  19. johny malone Dice:

    Después de Dr No y hasta fines de los 60 hubo una fiebre cinematográfica por los espías. En Europa se etiquetó a este movimiento como “eurospy”. Italia, experta en reproducir géneros en cantidades industriales, produjo cerca de dos centenares de películas de espionaje. Hasta Goddard retomó al añejo agente Lemmy Caution para su Alphaville. Seguro que la mayoría de estos films son bastante malos, pero no estaría mal que los mejores se reeditaran, como pasa con el spaghetti western.

  20. Yupi Dice:

    Tal vez sin el cine (y sin Kennedy, como señala Malone más arriba) habría quedado como un registro de época, libros de consulta para rearmar el mundo occidental de los 50/60, como hoy podemos leer las novelas de Trollope, por ejemplo. El cine reaccionó ante Bond casi en el acto. Y el efecto se mantuvo. Esto quizás habla en contra de nosotros; si mantiene tanta vigencia un personaje fechado quiere decir que la sociedad no avanza, o no avanza lo suficiente para dejarlo atrás. ¿Quién sería el Bond de la literatura argentina? ¿Bioy Casares? ¿Charlie Feiling? Para villano hay uno insuperable: Fogwill. Como sea agradezco que las chicas Bond hayan quedado detenidas. Jill Saint John, Barbara Bach, Halle Berry… resulta difícil mandar una al banco de suplentes.

  21. johny malone Dice:

    En realidad, que Bond siga existiendo no habla en contra de los expectadores. El cine de acción y aventuras buscó sus encarnaciones a partir de lo que tenía a mano: piratas, gladiadores, espías, vaqueros, policías, exagentes, soldados… Todo dependió de la época. Pero la necesidad de héroes sigue existiendo. Con respecto a las chicas Bond, en un documental sobre ellas se decía que su aparición significó el fin de la imagen sumisa y opaca que tenían las mujeres en el cine britànico. De una vez podían transpirar sensualidad y esperar el placer de los curtidos brazos y velludo pecho de Sean Connery. No me parece mal!

  22. Samurai Jack Dice:

    Pequeño detalle que le quita puntos a Owen Willson, que me cae muy bien, Bond es un asesino. Fleming en un extra de las cajas hablando con Chandler dice que Bond es un burócrata del asesinato. Por eso Connery y Brosnam quizás sean los mejores Bond, también vale la pena recordar que para Fleming el ideal hubiera sido Cary Grant y que el Bond de David Niven en la rareza esa que se llamo Casino Royale era bastante cercano a lo que el autor quería en pantalla.Craig tiene algo de dureza pero quiere ser actor y desbarranca un poco. A Bond los intentos de modernización, volverlo un metrosexual llorón, no lo favorecen.

  23. lalectoraprovisoria Dice:

    Cierto lo de las chicas. El cine inglés venía también bajo en ese rubro. Y la aparición de Ursula Andress en Dr NO es espectacular. Pero es curioso, además, que las chicas sean casi siempre extranjeras.

    Q

  24. johny malone Dice:

    Si, debe ser por lo de la necesaria “intriga internacional”. A propósito de esta expresión, los productores de Dr No pensaron en contratar a Hitchcock para dirigirla. Qué hubiera salido de eso?

  25. Samurai Jack Dice:

    Pensar que Spielberg siempre dijo ser fan de la serie y lo contratan a Sam Mendes! Sobre las chicas Bond, dan exóticas aunque el mejor nombre fue para Honor Blackman que en Goldfinger hizo de pussy Galore.

  26. Yupi Dice:

    Es curioso, Chandler también pensaba que Phillip Marlowe debía ser interpretado por Cary Grant. El tema de las mujeres es difícil. Las chicas Bond, aun las más decididas, tienen algo de satélite. El modelo de mujer fuerte y autosuficiente había llegado del frío mucho antes con Garbo y Dietrich, y continuó con Zarah Leander, muy probablemente espía soviética en la realidad y el gran tiro por la culata de Goebbels (éste escribió en su Diario: “La Leander sale de su crisálida convertida… en un enemigo de Alemania”). Fleming tuvo que conocer su caso.

  27. johny malone Dice:

    El gran Cary daba para todo, pudo haber hecho de la reina de Inglaterra si lo hubiese querido! Greta Garbo hizo de Mata Hari, y alguna espía más que no recuerdo. Bueno, pero la seducción que destilaba en la pantalla es de un peso no fue replicado nunca. Las chicas Bond tenían algo más mundano, màs asesino, más masculino. Ursula Andress saliendo del mar inauguró la década de los 60; la escena final, huyendo de la fortaleza del Dr No en medio de las explosiones, la hizo ella sin ensayar, de una sola vez. Tenian una secreta camaraderia con los hombres, sobre todo con Bond, una especie de homofilia invertida. De todas, la que màs me gusta es Jill St John, es de las muñecas que no se rompen.

  28. Yupi Dice:

    Malone: usted es un sabio. Jill Saint John, lejos la número uno. Le hizo perder la calma a Brezhnev, ¡y esa gente no se conmueve así nomás! Allá va el merecido homenaje.
    http://www.youtube.com/watch?v=Lwr1Cf2ssCo

  29. johny malone Dice:

    Muy bueno el video! A Jill le preguntaron que pensaba de la supuesta utilización negativa de la imagen de las mujeres en las películas Bond. Con su típica sonrisa socarrona contestó: ‘yo sólo quería divertirme’. La mejor!

  30. Johny Malone Dice:

    Espionaje por dos. Vi Skyfall y Argo. Coinciden en una cosa: comparten escenas en Estambul, la ciudad por excelencia para intrigas internacionales. En el resto difieren. Argo es sólida, clásica, emocional. Skyfall es entreverada, insegura, artificial. La película de Bond apela a un patriotismo estridente, sin concesiones; por lo menos, el inicio de Argo (uno de los mejores que he visto) permite la lectura del abuso de las potencias occidentales en Irán, que terminó en la revolución islámica, la crisis de rehenes y la imposición compartida del mote de “Gran Satán”.
    Skyfall tiene un montón de fallos, el peor un villano loquito que asusta pero a un nivel personal, no tanto en la búsqueda de la venganza sobre M, sino por todo el dolor que sufrió al servicio de Su Majestad. La película termina casi como una de horror, casa gótica incluida. Extraño más que nunca el sentido aventurero e internacionalista que tenían los films de Moore y Brosnan. Además, esta tercera entrega con Craig como protagonista vuelve a proponer un reinicio de la serie. ¿Cuándo se van a decidir a encarrilarla? Cubby Broccoli debe estar revolviéndose en su tumba.
    Con Argo me pasó algo raro: al final de la proyección me levanté del asiento para irme (no suelo quedarme a mirar los créditos), pero me quedé para mirar los pasaportes que usaron los evadidos de la Embajada norteamericana. Evidentemente me identifiqué con ellos: el arca de Noé sigue siendo un mito seductor.

  31. Luis Dice:

    A mide Argo que me gustó casi nada,hubo además un detalle que me pareció totalmente increíble; que la tarjeta blanca no la tenga ninguno para irse. Se puede perder una, que ya es como para que la aduana sospeche, ¡pero con esa situación política,6 extranjeros sin figurar la entrada saliendo todos juntos!
    ¿O entendí mal?

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