Publicado en Perfil el 30/9/12
por Quintín
La primera película de Benjamín Avila, cuyo título resume perfectamente el tema, no es la primera en ocuparse de la infancia clandestina. En el subgénero “chicos cuyas familias se ocultan de las autoridades bajo una identidad falsa” hay ejemplos interesantes: Running on Empty (Sidney Lumet, 1988) y Die innere Sicherheit (Christian Petzold, 2000) o, entre las argentinas, Los rubios (Albertina Carri, 2003) y El premio (Paula Markovitch, 2011). Pero Infancia clandestina no se preocupa demasiado por la decisión de los padres de someter a sus hijos a una vida terrible; por el contrario, trata las derrotas colectivas y las tragedias individuales desde una perspectiva histórica que absuelve culpas y convierte las catástrofes en edificantes y necesarias.
Auspiciada por el canal gubernamental y dedicada a quienes “no perdieron la fe”, Infancia clandestina transcurre en 1979 durante la contraofensiva montonera, una delirante acción militar cuyo supuesto era que el pueblo argentino respaldaba a las organizaciones guerrilleras y cuyo resultado fue el exterminio de los participantes a manos de la dictadura militar. En 1948, John Ford filmó Fuerte Apache, una película sobre el episodio de Little Big Horn en el que el Coronel Custer condujo a la muerte a su regimiento frente a los Sioux y los Cheyennes. A diferencia de Infancia clandestina, cuyos héroes son simultáneamente humanos y de bronce como requiere el cine hagiográfico, en Fuerte Apache se defiende oralmente a Custer pero las imágenes lo muestran como un imbécil. Años antes, en plena guerra mundial, Ford había filmado Fuimos los sacrificados, sobre un grupo de soldados americanos abandonados en las Filipinas, condenados a morir frente a la superioridad japonesa. Enmarcada en el esfuerzo de guerra, la película resulta sin embargo de una tristeza abrumadora, una tristeza que Infancia clandestina evita a toda costa. Una tercera película de Ford, El joven Lincoln, termina con un plano del héroe ascendiendo una colina a lomo de mula, encaminado hacia su destino de grandeza. Avila filma a Juan/Ernesto —su pequeño protagonista— subrayando el modo en que Ford filma a Lincoln: lo aísla en planos que lo muestran sólido, decidido, mirando metafóricamente hacia el futuro. En esos encuadres no es la víctima de 11 años de una circunstancia espantosa, sino el encargado de disolver las contradicciones y pasar a la posteridad el testimonio de sus mayores.
Por otra parte, Infancia clandestina es una película muy convencional, cuyo guión se compone de viñetas agridulces generadas por los enredos y equívocos de la vida clandestina. Si no fuera porque mueren los tres adultos que rodean al chico y su hermanita desaparece, bien podría ser una comedia familiar con un chico que se enamora de una compañera. Pero la tragedia se aligera también porque en los tiroteos y las muertes los fotogramas se convierten en cuadros de historieta y así quedan congelados como hechos de una historia que no se cuestiona. Típico de la época K, la historieta define lo público, lo verdadero y lo definitivo, mientras que para el cine queda lo privado, lo ficcional, lo interpretable: los asuntos menores. La carga de caballería de Avila puede ser un error militar, pero como la carga de Custer en boca de John Wayne (no de Ford) es un hito épico y sus protagonistas son la cumbre de lo humano: patriotas que encarnan la alegría de una causa que sus hijos llevarán a la victoria.
Demorado hasta ahora, el cine kirchnerista ha llegado por fin a las pantallas. Su próxima efeméride será el estreno del documental sobre Néstor. Mientras tanto, en la isla Demarchi se avanza en la construcción del Polo Audiovisual, faraónica y moderna Cinecittà proyectada cuando el modelo ha demostrado largamente su obsolescencia.
Foto: Flavia de la Fuente

septiembre 30, 2012 en 11:28 am
Comentario lateral: Running on Empty es absolutamente perturbadora.
septiembre 30, 2012 en 11:38 am
Nada que agregar a tan aguda y variada critica. Brillante.
septiembre 30, 2012 en 11:47 am
Excelente reseña de las razones por la cual no voy a ver esa película por más que gane el Óscar. Yo no lo hubiese justificado mejor
septiembre 30, 2012 en 12:16 pm
¡Alguien que se acuerda de “Running On Empty”! Casi no la mencionaron ni en los obituarios de Lumet, y es una de sus mejores películas. Además de perturbadora, como dice Galois, le agregaría ‘desgarradora’: la decisión final que debe tomar River Phoenix es tan ambigua. ¿Me quedo con mi familia, y sigo siendo un fugitivo, o me abro y sigo mi vocación y mi vida? El personaje que llega del pasado a buscar colaboración de sus padres merece también un párrafo aparte. ¿Cuántos funcionarios K se sentirán identificados con eso?
septiembre 30, 2012 en 12:59 pm
Estos Kirchneristas KK no tienen limites, los votó el 54% de la gente, al segundo (Mauri) le llevan 40 puntos y quieren hacer un cine ideologicamente afín, qué barbaridad, queremos más “Secuestro y Muerte”, más “El Hombre robado”. ¿Se suma este reclamo al 8N? Asi preparo la pancarta: ¡Benjamin Avila = Leni Riefenstahl!
septiembre 30, 2012 en 1:30 pm
Perdón, Kamtchatka no tiene exactamente la misma idea?
septiembre 30, 2012 en 1:31 pm
Lo loco es pensar que el kirchnerismo es Montonero. Mas loco aun pensar que una pelicula mas sobre la dictadura (desde la historia oficial hasta el secreto de sus ojos) solo por ser auspiciada por canal 7 debe ser K. Aun mas loco es pensar que un hijo de desaparecidos devenido en director de cine va a contar su propia historia de una forma tal que defienda un “supuesto ” modelo K.
Quintin… grosso lo suyo, despues diganos como el kirchnerismo se metio en el futbol y como el pesimo juego de river plate significa la defensa al modelo neoliberal!
septiembre 30, 2012 en 1:36 pm
¿Quiere decir que el cine argentino gozó de absoluta independencia en los últimos 9 años? Es una buena noticia.
septiembre 30, 2012 en 2:15 pm
Una crítica brillante.
septiembre 30, 2012 en 2:37 pm
Brillante. Ahora esperamos que venga Ávila a trollear como hizo en el blog de Battle.
septiembre 30, 2012 en 3:50 pm
Argentina: “Kamchatka”
septiembre 30, 2012 en 5:49 pm
Perdón Riki, pero trollear es otra cosa. Justamente lo contrarío de lo que sugerís.
Todavía no ví la película Avila, pero estoy casi seguro que la única película argentina que mira con perplejidad la contraofensiva Montonera es M de Prividera. Justamente porque entiende que la izquierda no puede existir sin autocrítica. Claro que la ficción es un tanto más complicada para tratar estos temas, la representación encierra otra problematica, sobre todo por la dificultades que implica la autobiográfia.
septiembre 30, 2012 en 5:50 pm
Ah, y es la segunda película de Avila.
septiembre 30, 2012 en 5:58 pm
La película muestra que la contraofensiva fue un disparate y los padres, unos fanáticos irresponsables (además de lindos o entrañables). La escena con la abuela al final del cumpleaños me pareció demoledora y nada complaciente: casi, el breve corazón de la película. Quizá a pesar del propio Avila o de sus opiniones.
septiembre 30, 2012 en 6:02 pm
Así que la contraofensiva montonera había sido en el 79, yo pensaba que había sido el 7 de setiembre de este año, con el festejo del día de la militancia montonera y la presencia de las huestes de Milagro sala, Alicia K. y el ex KGB Sabbatella.
septiembre 30, 2012 en 7:41 pm
De ningún modo los muestra como fanáticos. Equivocados, atrapados en una coyuntura histórica que da lugar al niño que será Juan de allí en adelante en vez de Ernesto cuando la militancia asuma el perfil actual. La película es la versión militarista y maniquea de Un lugar en el mundo.
Q
octubre 1, 2012 en 10:59 am
Muy interesante leer esta crítica. Se nota que esto es lo que mejor sabés hacer.
octubre 1, 2012 en 11:00 am
Q. muy bueno Que bueno poder leer criticas como estas despues de leer al pelotudo de Feinmann
octubre 2, 2012 en 8:03 am
Lo dijo el cipayo auditor general Despouy, deprimente miembro de la cadena del desánimo, quien no entiende que la corrupción y la brutalidad de la cúpula kirchnerista están en función del feliz arrasamiento nacional y popular.
Mentiras y hermetismo para todos (y todas).
octubre 2, 2012 en 9:27 pm
A mí me pareció lo mismo que a Ana, salimos puteando a esos padres. Muy buena tu crítica Q, slds
octubre 4, 2012 en 3:16 am
Yo sí creo que los muestra como fanáticos. ¿La versión miitaristas de Un lugar en el Mundo?
octubre 8, 2012 en 12:13 am
Cinco de seis personas que vieron la película salieron pensando que a los padres (montoneros) los deja muy mal parados.
octubre 8, 2012 en 11:59 pm
Quintin, en OtrosCines, escribiste “no vi ni vere Infancia clandestina”. Ahora resulta que la viste y la comentas. Ademas de paranoico, autoritaria, tambien esquizofrenico?. Para un poco, la vida es una. Estas viviendo frente al mar. Disfrutalo. No necesitas planes, tranqui, Perfil garpa.
octubre 9, 2012 en 11:52 am
Maru. No escribí “no vi ni veré IC”. Escribí “No vi la película y dudo que lo haga.” No es precisamente lo mismo. ¿Qué necesidad hay de mentir groseramente, además de insultar?
Q
octubre 10, 2012 en 6:19 am
hoy fui a ver la pelicula y es hermosa, nada que ver con lo que decís
octubre 12, 2012 en 2:44 am
Acabo de ver la película. Excelente crítica.
octubre 14, 2012 en 12:59 am
Vi la peli y me gustó. Mucho. No me pareció para nada un panfleto K.
octubre 14, 2012 en 9:59 pm
La peli no me parece un panfleto. Muestras a los personajes centrales fanatizados. Recordemos el brindis con la copa de vino, casi religioso, por la caída de un compañero. En el contexto general, no salen bien parados los militantes. La facilidad con se muestra el dinero, sin saber el origen del mismo.Si fue , o no intencion del director mostrar de esa manera a los militantes, es otra cosa. Quintin, no miento groseramente, escribiste “No vi, y dudo que lo haga·”. No solamente la viste, sino que la comentas, y la defenestras, con los fantasmas de que todo parece K. Cuestion que no se entiende en algunos periodistas. El programa 6,7,8 y la television publica, es la que menos se mira. Como cierra entonces la propaganda del gobierno? A traves de infancia clandestina?. Cuanta gente tiene guita para ir al cine?.
noviembre 6, 2012 en 11:57 am
Ayer vi IC; prometo no volver a hacerlo.
diciembre 10, 2012 en 3:46 pm
La película está bastante buena, yo tenía prejuicios con Natalia Oreiro pero está buena. El tiempo que retrata no admite discusiones: fueron militantes que se la jugaban por cambiar las cosas y que fueron parte de la contraofensiva de manera consciente. Quitarles posibilidad de elección o cuestionar las elecciones de un militante revolucionario con el diario del lunes es fácil. La primer película “kirchnerista” sí cabe el término es “Putos Peronistas, cumbia del sentimiento” el documental sobre la militancia gay peronista