Publicada en Perfil el 2/9/12
por Quintín
En unos días, del 12 al 16 de septiembre, tendrá lugar la cuarta edición del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires. Al FILBA 2012 asistirán un montón de mexicanos, entre ellos el excéntrico Leonardo Da Jandra, algunos brasileños como Sergio Sant’Anna, un chileno —mi amigo Alvaro Bisama—, ciertos españoles, un noruego y una buena cantidad de argentinos. Pero entre todos los invitados se destaca uno: el gran Fernando Vallejo.
Vallejo se merece un homenaje y aquí intento rendírselo después de leer su último libro, El cuervo blanco,biografía del gramático colombiano Rufino José Cuervo (1844-1911). En la página 227 se lee: “La inmensa mayoría de la humanidad odia la gramática. Yo también. ¡Pero odio más a la humanidad!”. Pero no es cierto, como ocurre con muchas de las afirmaciones de Vallejo. De hecho, su primer libro fue Logoi: una gramática del lenguaje literario (1983) una investigación que le permitió escribir la biografía del poeta Porfirio Barba Jacob (1883-1942), colombiano e insigne homosexual como Vallejo y que terminó como él radicado en México. Después, Vallejo publicó seis ensayos y diez novelas en primera persona, la única que un escritor debe usar para no hacer el ridículo como Balzac, quien sabía lo que pensaban sus personajes. La más conocida de esas novelas es La virgen de los sicarios (1984), llevada al cine en 2000 con dirección de Barbet Schroeder y guión de Vallejo.
Vallejo estudió cine en el Centro Sperimentale de Roma diez años después de que lo hiciera Manuel Puig (nacido diez años antes). Ambos se convencieron de que ese lugar tan prestigioso en su época no era gran cosa y se pasaron a la literatura, aunque Vallejo filmó primero tres películas. Por lo que pude espiar de ellas en La desazón suprema: Retrato incesante de Fernando Vallejo, el documental de Luis Ospina, el mundo no se perdió un gran cineasta. Como escritor, Vallejo es lo contrario de Puig, un moderno que construyó una obra a base de novedades y procedimientos originales. En Vallejo no hay procedimientos: es una conciencia transparente que enuncia en voz alta y maldice a sus demonios personales, una amplia constelación que abarca desde los políticos colombianos a la procreación y desde Fidel Castro hasta la iglesia católica, a la que dedicó La puta de Babilonia, cuyo título anuncia la deliciosa colección de insultos que contiene. Vallejo, como Nietzsche (otro filólogo, otro enemigo del cristianismo), nos hace cómplices de sus excesos y de sus odios hasta que una retórica acumulativa y chispeante nos convence de que tiene razón aunque sus razones sean absurdas. ¿Quién puede negar que las tres grandes religiones están condenadas porque su dogma excluye el amor a los animales? ¿Quién puede resistirse a reír cuando lee que “Cristo está más perdido que el hijo de Lindbergh”?
A mi juicio, la clave del pensamiento de Vallejo es que rechaza toda abstracción, así provenga de la teología como del arte contemporáneo. “Las matemáticas no son ciencia, son los engaños de dos rayitas, el signo igual, una ociosidad fea y aburrida”, dictamina desde una materialidad que reniega de las ciencias sociales pero también de Darwin o de Einstein y se estaciona en el empirismo absoluto de la primera Ilustración. Pero Vallejo advierte los limites de su sistema y de ese absurdo trata El cuervo blanco, cuyo protagonista es un erudito chupacirios que en lugar de sexo tuvo la genial ambición de dar cuenta de la historia, el uso correcto y la estructura de toda la lengua. La obra de Vallejo expresa la melancolía por esa imposibilidad borgeana, apoyada en la intuición de que generalizar es totalitario, de que sumergir lo uno en lo múltiple es el mayor truco de los enemigos de la libertad.
Foto: Flavia de la Fuente

septiembre 2, 2012 en 1:55 pm
Vallejo es genial. Contemporáneo favorito entre los literatos. Además de cineasta, también toca el piano. Un excéntrico encantador.
septiembre 2, 2012 en 2:12 pm
Vallejo es la prueba de la existencia de la humanidad. Hasta su voz tan particular tiene una cadencia y color únicos,como de una edad de oro.
septiembre 2, 2012 en 6:40 pm
http://www.indiehoy.com/libros/el-cuervo-blanco-fernando-vallejo1/
septiembre 5, 2012 en 7:29 pm
¿Te gusta El desbarrancadero?
septiembre 5, 2012 en 10:28 pm
Sí. Todo lo que leí de Vallejo me pareció muy bueno.
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