Publicado en Perfil el 29/7/12
por Quintín
Mi antipatía por Damián Selci se remonta a cinco años atrás, cuando leí un artículo suyo y de Claudio Iglesias que proclamaba la necesidad de una purga estalinista en el ámbito académico. Selci e Iglesias sostenían que “es oportuno responder con una revalorización implacable del stalinismo y sus técnicas” y elogiaban “el espectáculo motivador de las autocríticas y los fusilamientos como motor de legitimación permanente de la conciencia política colectiva.” Como broma es repugnante, pero en la Argentina es de buen tono actuar como si el estalinismo nunca hubiese existido, por lo que sus muertos no merecen el respeto que se les otorga a las víctimas de otros genocidios.
Si Selci (Buenos Aires, 1983) se confesaba estalinista en 2007, era perfectamente previsible que el 2012 lo encontrara militando en La Cámpora, según afirma en una entrevista reciente. Selci dice que Cristina Kirchner “es la figura que permite que los de mi generación sientan que estamos teniendo una juventud. (…) Cristina significa que el país se convirtió en algo muy interesante y empezás a valorar a tus compatriotas.” El argumento es un poco mesiánico pero suena sincero: desde las juventudes hitleristas a las islámicas se considera que el líder es dador de vida.
Eterna Cadencia acaba de publicar Canción de la desconfianza, la primera novela de Selci, que resulta una extensión de su combate político por otros medios. El libro no es un panfleto sino más bien una especie de Retrato del artista como joven cuadro. Mientras acompaña los pensamientos del protagonista Styrax, la narración anota con minucioso goce la fealdad de su entorno. Hay mucho de Marechal en la novela, de Adán Buenosayres y de Megafón: el barrio, el joven edénico, el grupo de conspiradores, la guerra simbólica entre el Bien y el Mal que adquiere aquí la forma de un homenaje al secuestro de Aramburu. Styrax y su célula se apoderan de un estudiante para reclutarlo tras reformar su conciencia educada por la burguesía.
Lo más flojo de la novela es la pintura del bando de los burgueses, a quienes Selci llama “Esclarecidos”, aunque ese nombre debería servir para distinguir a los propios más que el de “Empecinados”, cuyo origen se remonta a un guerrillero español del que se ocupara Galdós. En todo caso, Styrax sería un empecinado esclarecido, siempre activo, siempre pensante, mientras que el enemigo está formado por un conjunto de borregos programados para el vicio, la debilidad y la pereza. Styrax es un moralista de vida estoica, proscribe las drogas, reniega de las diversiones gregarias y abraza el ascetismo. Cuando disfruta de una medialuna, se disculpa mediante este extraño giro: “nadie está salvo, cada tanto, finalmente, de un ataque de pura emoción preedípica”. Por lo demás Styrax vive rodeado de mugre, come porquerías y viene de cuatro años sin tener sexo. Ese rechazo a todo hedonismo que no sea el pensamiento revolucionario es propio de un socialista de Juan B. Justo, o de un positivista de José Ingenieros. Pero las obsesiones pedagógicas de Styrax son las de Selci: hablar como vanguardia del pueblo, adorar la ciencia y el Estado, predicar la necesidad del Terror en la historia.
Canción de la desconfianza revela trabajo y no carece de méritos. Entre ellos, el de observar con atención el deterioro material de una buena parte de la clase media y exponer el profundo conformismo de la era K, cuyos artistas parecen condenados a trabajar para el poder y a celebrar lo que se tiene. Si Proudhon hacía filosofía de la miseria y Marx decretaba la miseria de la filosofía, Selci les canta a la filosofía y a la miseria. La combinación vuelve árida la prosa y gris el mundo, pero expresa una síntesis plausible de la vida intelectual argentina.
Foto: Flavia de la Fuente

julio 29, 2012 en 2:13 pm
Hola. Hay un error en el título del post que, por lo demás, está bueno.
Saludos,
Oscar
julio 29, 2012 en 2:16 pm
Es la nostalgia de un “yo sí hubiera sido uno ajustado al ideal”.Se considera ese horror como un rito iniciático necesario y único que si no se resuelve, se vive castrado. Todo muy triste.
julio 29, 2012 en 2:46 pm
Gracias, Oscar. No sé qué me pasa. Hoy lo arreglé dos veces. Los años no vienen solos.
Saludos,
F
julio 30, 2012 en 5:07 am
Estos chicos -Selci, Iglesias, y adláteres- tienen una confusión significativa en sus cabecitas noventiscas: descubrieron la pólvora, y quieren usarla, pero tienen ‘cuerito’ para la cebita.
Por ahora, se entretienen con la cebita en la cámpora. Sin embargo, es muy preocupante. Una de las tareas de los regímenes es la de glorificar y promover confusiones conceptuales -su marxismo da vueltas carnero con el peronismo y -como evita- terminarán proclamando que Perón es la verdadera izquierda y casi fundador del socialismo!!- estos regímenes alimentan resentimiento, odio y complejo de inferioridad de corte edípico intelectual en los jóvenes para que éstos barran de un plumazo a ciertas figuras intelectuales -discutibles, justamente ‘discutibles’,. Pero lo que tratan de hacer es ‘cortar’ cabezas de modo que quede zona franca para la ‘nueva’ camada de los Abal Medina con las viejas políticas montoneras: más biblias y más calefones
julio 30, 2012 en 7:42 am
En la época del conflicto con el campo, cuando había muñecos inflables gigantes de un toro y pingüinos en la Plaza del Congreso, no sé qué medio envió un periodista a las carpas kirchneristas y el periodista entrevistó a un muchacho que comparaba la resistencia de los chacareros a las retenciones con la resistencia de los campesinos rusos a entregar sus tierras y ser obligados a trabajar en granjas colectivas (y lo veía como algo negativo, eh!)
Además se refería al campesinado como inherentemente conservador.
Desde ese entonces (2008 creo) no había vuelto a leer sobre kirchnerismo de inspiración stalinista. Tal vez es más común de lo que uno piensa entre los ex comunistas devenidos en kirchneristas.
Más que el stalinismo, defiende el terror de los que considera buenos. También le debe gustar el reino del terror de la Revolución Francesa, o por lo menos los pensará necesario, indispensable. No es tan raro encontrar izquiedistas a los que les gustan Robespierre y el Che.
Habla muy mal de los peronistas que un gran % de ellos se encolumne detrás de gente así.
julio 30, 2012 en 2:43 pm
“…Styrax vive rodeado de mugre, come porquerías y viene de cuatro años sin tener sexo…”
Yo en su lugar, mas que un estudiante, secuestraria un asado de tira y una chica de 25 años
julio 30, 2012 en 4:39 pm
Aunque no debería entrar en este tema, puesto que mí cuota de lectura de novelas, está cubierta con creces con la del relato, tratando de ver si Selci, “es o se hace”, encontré este texto, escrito por el citado y un amigo (al que espero no lo haya enviado al Gulag):
http://notasexito.blogspot.com.ar/2009/06/problemas-culturales-y-economia.html,
el que concluía así:
“Cuando el cansancio se ha instalado como la lógica laboral dominante de los intelectuales, cuando sólo son capaces de repetir dogmáticamente cantinelas atrabiliarias y jeroglíficos denostados, se torna necesario reconocer que el terreno problemático de la crítica cultural ha venido quedando intacto y que, por ende, es necesario pasar del tenue juicio perentorio finisecular (encarnado en el prefijo post-) a la lógica patibular de los gobiernos revolucionarios, indicando en cada caso de qué modo es necesario, para llegar a cierta teoría, cortar la cabeza que denota señaladamente su falta. Sólo así seremos capaces de recuperar la sonrisa: recordando, frente a tanta disidencia taciturna, que el stalinismo está del lado de la vida.”
Para los que lo conocen, pregunto nuevamente ¿es o se hace?
julio 30, 2012 en 6:01 pm
es
julio 30, 2012 en 6:30 pm
Ya cuando hablan en nombre de una generación sabés que tienen mierda en la cabeza, disculpas por lo bruto, pero el tipo y su argumento falaz me dejan en el lugar de degenerado en forma tácita.
julio 31, 2012 en 1:18 am
Ante nada aclaro que disto muchísimo de ser K o algo por el estilo.
Dicho esto, creo que La Cámpora -los K en general- dan a cierta juventud una idea de Utopía, de Epica, más allá de que sus contenidos sean stalinistas, o guevaristas, o leninistas, o lo que sean. Es muy difícil bancarse la vida sin utopías. Comprarse una MacBook, andar en un Mini, hacerse peeling todas las semanas, salir con una modelo, y veranear en Punta del Este, no constituye una Utopía. Más bien se parece a una suerte de nihilismo o de proto-suicidio. O si se quiere a una forma estilizada de drogadicción.
Yo no estaría jamás en La Cámpora, por motivos éticos y estéticos. Pero entiendo a los que buscan desesperadamente alguna Utopía, alguna épica, en este páramo cultural y motivacional que es el occidente del siglo XXI.
julio 31, 2012 en 12:05 pm
Javier:
Yo diría que considerar a Puerto Madero como meta, está bastante lejos de ser una utopía.
No estoy en contra de las utopías personales, las colectivas ya sabemos a donde conducen: “La utopía no tiene en cuenta las lecciones del pasado, arruina el presente, y sueña el futuro que no vivirá”. Dino Basili. (*)
(*)Citado por Rino Cammilleri. Los monstruos de la razón. Viaje por los delirios de utopistas y revolucionarios. RIALP. Madrid. 1995.
agosto 1, 2012 en 11:48 pm
Javier: “Comprarse una MacBook, andar en un Mini, hacerse peeling todas las semanas, salir con una modelo, y veranear en Punta del Este, no constituye una Utopía. ” Pero si eso es exactamente Boudu, de qué utopía hablás idiota?
agosto 2, 2012 en 9:14 am
che yo tengo una MacBook No sabia que estaba cerca del proto suicido y la drogadiccion
agosto 2, 2012 en 4:11 pm
La verdadera “Utopia” de los estalinistas-wanna-be camporistas es hacer creer que la utopia no es el bulo en Pto Madero, la modelo y la Mac, mientras tratan de hacer realidad, guita de Estado mediante, el estilo de vida Budu. Lo que mas asombra es que esta gente pretenda algo de credibilidad para esta careteada tan obvia. Por otra parte, el modelo de nuevo hombre de Selci sera el mugriento miserable que no la pone nunca y que desprecia a la burguesia, pero apuesto 100 Evitas a que jamas lo veremos a Selci muy lejos del glamoroso circuito cultural kirchnerista (con perdon del oximoron al cubo).
agosto 2, 2012 en 5:16 pm
Bueno. En realidad nosotros también tenemos una utopía: que la Presidenta y su estado mayor formen parte del “vatayón”. Se lo merecen con creces.