Publicada el 24/6/12 en Perfil
por Quintín
El otro día me enojé con Luis Chitarroni. En realidad, no lo conozco a Chitarroni y poco le debe importar que yo me enoje con él. Pero me hizo pasar un mal momento cuando la emprendió contra Chesterton en un artículo de la revista Ñ dedicado a los detectives creados por profesores universitarios. Como si un viejo rencor asomara en el lugar inoportuno (si a algo no se parecía Chesterton era a un profesor universitario), Chitarroni lo liquida con frases como esta: “Los méritos que solían atribuírsele —el hacer un libro increíble sobre Santo Tomás sin citarlo una sola vez (Etienne Gilson), el de escribir una historia de Inglaterra sin incluir una sola fecha (Borges)— pertenecen hoy menos a la literatura que al registro de lo excepcional, al libro Guiness de los récords literarios.”
Superado el momento inicial de indignación ante la blasfemia (a falta de cualquier otro sentimiento religioso, soy devoto del Padre Brown) pensé que debía calmarme. Después de todo, como dice Borges, uno se pasa la vida descubriendo que los otros tiene razón. La cita es, naturalmente, de Chesterton y ante la dimensión de Chitarroni como gurú literario (el más sofisticado que hoy tiene el país), cuando dice que Chesterton es un trasto viejo al que la literatura ha repudiado, así debe ser. Aunque la baja de Chesterton no es de hoy. Según Bioy, Borges decía en 1971: “Había en Chesterton una gran sabiduría. Ahora está tan desacreditado que la gente interpreta mi admiración por Chesterton como una broma muy graciosa”.
Desde entonces, Chesterton sigue en el subsuelo de la consideración crítica. Quienes todavía lo aprecian y lo reeditan, lo hacen por razones dudosas: recuerdo un congreso chestertoniano que se celebró hace unos años en Buenos Aires, en el que los invitados lo elogiaban solo por ser católico y conservador. Para colmo, Chesterton era un reaccionario jovial, un gracioso y ese no es el perfil que ama la Academia; no era siquiera un reaccionario lúgubre como Joseph De Maistre, a quien todavía se puede estudiar seriamente. Y si encima es un “gran maestro del artificio, de la dispersión en todas las direcciones de humo, de la inflación retórica informada por suposiciones y perseguida por regimientos de vaguedades” (Chitarroni), al viejo G.K. le quedan pocas esperanzas.
Pero para salir de dudas, leí la Breve historia de Inglaterra. Ante todo, descubrí que tanto Borges como Citarroni se equivocan, porque el libro contiene algunas fechas. Pero también comprobé que Chesterton es un escritor genial, aunque en un registro completamente extraño a los caminos literarios del último siglo. Curiosamente, su mirada sobre la historia no es tan obsoleta: los ecos de su catolicismo —entendido como la defensa del hombre común contra las oligarquías económicas, sociales y académicas de todas las épocas— resuenan hoy en las calles. En cuanto a Inglaterra, su descripción de la rapacidad de la aristocracia whig se acerca mucho a la de un marxista como E. P. Thompson. Pero la gloria de Chesterton está en el estilo, un estilo sin continuadores y al que el escritor alude cuando dice: “no es posible entender el siglo XVIII mientras consideremos artificial la retórica por el mero hecho de ser artística”. Lo que sorprende del arte retórico de Chesterton es que escribe más para encantar que para persuadir. Su habilidad para encadenar la paradoja (condición de posibilidad del pensamiento) con la perogrullada (lo que nunca es lo que parece) es insuperable y sobre ellas construye una metafísica anclada en el lenguaje. En el mamotreto de Bioy, Borges cita una vez más a Chesterton: “La realidad es como cualquier otra cosa”. No hay nada más literario que esa idea. Ni tampoco más incomprensible.
Foto: Flavia de la Fuente

junio 24, 2012 en 3:09 pm
buen chiste llamarlo Citarroni a un tipo que vive de las citas de otros, si fuese alcohólico también le podríamos decir Cirroni.
junio 24, 2012 en 5:39 pm
Admito que me cae muy bien Chitarroni. Respecto del “plagio”:
“Nada es original. Robá de cualquier lugar que haga resonar tu inspiración o que alimente tu imaginación. Comé películas viejas o nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones al azar, arquitectura, puentes, señales callejeras, árboles, nubes, cuerpos de agua, luz y sombras. Elegí para robar sólo las cosas que le hablen directamente a tu alma. Si lo hacés de este modo, tu trabajo (y tus robos) serán auténticos. La autenticidad es invalorable; la originalidad es inexistente. Y no te preocupes en ocultar tus hurtos, celebrálos si tenés ganas. En todo caso, acordáte siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: No importa de dónde tomás las cosas; se trata de a dónde las llevás.” (Jim Jarmusch)
http://dialogandodemiconmigo.blogspot.com.ar/2012/05/el-plagio.html
junio 24, 2012 en 7:23 pm
Felicitaciones por este artículo Q. Chesterton es uno de mis escritores preferidos y su Padre Brown uno de los detectives más logrados de la literatura.
Chesterton no fue, para mi, un reaccionario. Era una especie mucho más rara, un católico que de verdad creía en lo que predicaba.
Tampoco es raro que Borges lo haya admirado. Su ironía era finísima y fue un maestro de su oficio. Y por eso es que es un autor muy citado pero no muy leído.
Acá te dejo mi creciente colección de citas de Chesterton (en inglés).
http://frdezavalia.tumblr.com/tagged/Chesterton
junio 24, 2012 en 11:26 pm
justo acabo de leer esta tarde la biografía de GBShaw de Chesterton, llena de ideas como siempre de raigambre diversa y que podrían estar en cualquier otro texto suyo, porque siempre es una sorpresa deliciosa leerlo hable de lo que hablare…entre otras cosas destaca como parte del carácter irlandés que Oscar Wilde predicando la holgazanería exprese sus posturas sin lasitud, con feroz mordacidad inquebrantable…a su vez Chesterton era mordaz, iconoclasta y corrosivo, pero nunca de un modo tan obvio como pretende serlo Chitarroni…
junio 25, 2012 en 1:10 am
Q: así como no coincido en nada cuando escribís u opinás de política también te digo que tu nota sobre Chesterton es (por lo menos para mí) una feliz y placentera tregua en esto de no estar de acuerdo con las cosas. Ah, me olvidaba que también admiramos a otro artista: Juan Román Riquelme.
Saludos.
junio 25, 2012 en 9:39 am
“Chesterton es desesperante. He estudiado a Santo Tomás toda mi vida, y nunca podría haber escrito un libro como el suyo. Sólo un genio es capaz de esta hazaña”.(Etienne Gilson)
junio 25, 2012 en 7:11 pm
Estoy de acuerdo con la caracterización que Chitarroni hace de Chesterton, pero al menos en los fragmentos citados no parece afectar su ficción, sino a las pequeñas pullas que son sus ensayos de ideas, y aún en relación a éstos no parecen incluir la dimensión “estética” o más retórica, que es la que siempre lo ha provisto de lectores.
junio 25, 2012 en 10:06 pm
Estimado Q:
Negar a Chesterton, me da la impresión, es una de las pasiones de los esnob, los ignorantes y los políticamente correctos y no me refiero a Chitarroni, cuyo artículo no tengo ganas de leer.
No creo que Chitarroni sea uno de esos frecuentes Torquemadas literarios que quieren ser reconocidos expresando en los diarios repudios fuera de lugar. Quizás este caballero de prosa enmarañada no tenga la sensibilidad justa para disfrutar a Chesterton, y no lo digo como demérito. Nada es para todos. Recuérdese las severas reprobaciones de Nabokov a Faulkner y Thomas Mann.
Yo adoro a Chesterton en su triple condición: el modernizador de la figura antiquísima de las parábolas (los cuentos del Padre Brown), el polemista y el poeta. Remedar las Escrituras no es moco de pavo, ¿verdad?. ¿Además no es ‘Lepanto’ uno de los poemas más extraordinarios de todos los tiempos? (“Y don Juan de Austria va a la guerra…”) Ah si, claro, es islamófobo, ya no puede ser leído…
Si no lo tiene en su vasta biblioteca, me atrevo a sugerirle Q. una excelsa colección de prólogos de Chesterton que Emecé publico hace unos años. Y desafío a quien sea a que me señale un prologuista que éste a la altura de este católico raro, primero inglés y liberal y después seguidor del Papa (Borges no vale).
Mis respetos
G.B.
junio 26, 2012 en 5:19 am
No veo como unas opiniones o serie de argumentos pueden convertirse de pronto en la invasión a Chesterton City de un ejército de monstruos deformes y asesinos. Guiasterion, largá los hongos.
junio 26, 2012 en 8:33 am
Siempre es grato leer la prosa atildada de Guiasterion. En cambio, a los cancheritos desubicados que creen liquidarlo todo en expresiones estúpidas como “largá los hongos” dan ganas de meterles una patada en el culo.
junio 26, 2012 en 9:16 am
¡¡¡Qué bueno encontrar este Blog!!!…., cuántos fanáticos de Chesterton. Es “paradójico” que un tipo tan polémico y discutidor como él, tenga admiradores de tan distintas ideas políticas y económicas.
junio 26, 2012 en 11:09 am
Es así, “largá los hongos” es una expresión estúpida, como “ah”, “mmmhh” o “andá a cargar”. Agrego sólo que la emití sin ánimo de herir o molestar (o liquidar) a Guiasterion, pero es cierto que constituye un abuso de confianza. Aunque sigo sosteniendo lo que alude: “editar” a un interlocutor presente o imaginado hasta hacer de él una caricatura me parece… un error, por llamarlo de algún modo. No hay enemigos de Chesterton, de sus libros y/o de sus lectores. Snobs. Ignorantes. Políticamente correctos. Torquemadas. Repudios. Hablando de hinchazón y juicios sumarios.
junio 28, 2012 en 8:43 pm
Chestérton, compadre,
la c….. de tu madre.
NB a efectos que tan digna cita tenga efecto, me tomé la libertad (licencia poética si las hay) de acentuar el apellido de tan insigne escritor para que module con la armonía tribunera clásica rioplatense.
Notese también que justamente en el río de la plata se da la curiosa paradoja que a mayor insulto mas admiración v. gr. Messi h… d. p… !!!!!!!!!!!!