Pesadillas de la temporada estival
Durante varios días estuvimos en guerra contra el trencito de la foto. Resulta que este año, la parada era justo justo enfrente de casa. ¡No se imaginan el ruido que había! No solo tocaban la Lambada desde las 19 hs hasta las 2 de la matina, sino que también sufríamos la invasión sonora de un generador tremendo que permite que brillen los cientos de lucecitas que ornamentan al trencito sanclementino. Todos teníamos ganas de llorar, apenas podíamos entendernos cuando conversábamos y dormir era muy complicado. Además, cuando mirábamos por la ventana de casa, en lugar de los tamariscos y los médanos, veíamos pasar a Barnie, Bob Esponja y al Hombre Araña. Por suerte, hablamos con el motorista y nos pusimos todos de acuerdo. Y el trencito, poco a poco se fue corriendo hacia la esquina, a molestar a otros vecinos. Así es la vida en la aldea provisoria en verano. Por suerte, en el mar, allá lejos donde nadan la Hija de Neptuno y su marido, no se oye nada de nada. Aunque, ahora que lo pienso eso también es falso. Mañana les cuento.
Foto: Flavia de la Fuente

enero 25, 2012 a las 4:34 pm
Q y F, comprendo su situación, pero no puedo ponerme en contra de los trencitos porque este verano mi nena de un año se subió por primera vez y quedó fascinada.
Dejo una pregunta, ¿existe algún trencito en la Argentina que no tenga al Hombre Araña? Y por otro lado, ya medio derrapando, me pregunto ¿si en algún momento los hombres araña empiezan a mermar en los trencitos, significará un cambio de época a un nivel superior al de las preferencias infantiles?
Pío pío
enero 25, 2012 a las 9:42 pm
No sé cómo será ese hombre araña, pero el de la Plaza Mayor de Madrid ya es un gran personaje y tiene esta barriga: http://profile.ak.fbcdn.net/hprofile-ak-snc4/50260_58416272966_5141030_n.jpg
enero 25, 2012 a las 10:48 pm
En Río Ceballos, frente a mi puesto de artesanías hay uno muy parecido, solo que tiene al sapo Pepe (?) y a los ¡banana con pijama!, los chicos no entienden nada de esos personajes que los invitan a subir a algo muy parecido a un tren fantasma.
enero 27, 2012 a las 12:10 am
Siempre creí ser amplio y tolerante.
Ahora, algo entrado en años, propongo la pena de muerte para:
*) Conductores de motos y motitos que andan con escape libre.
*) Quienes no oprimen el botón del mingitorio público.
*) Quienes embadurnan con grafittis las paredes recién pintadas
Obviamente, pueden agregarse a la lista de fusilables todos aquellos que demuestren similares conductas antisociales.
Sin olvidar incluir en los juicios sumarísimos a los abogados que osaren defenderlos.
enero 27, 2012 a las 2:24 am
Tal vez sea como el trencito que vio Sebald en cierto pueblito de Inglaterra. Y ya que vamos con los ingleses, cuando escucho la palabra “lambada” no puedo sino imaginar dos ovejas (lamb) bailando, erguidas sobre sus patas, y frotándose mutuamente sus peludos cuerpos.
enero 27, 2012 a las 1:35 pm
La última vez que fui a San Clemente seria 1988. Cerca de la estación de micros encontré una librería de usados que me deparó varias sorpresas. Supongo que esa librería ya no existe.
Con respecto al flagelo del ruido, creo que lo peor son los autos con equipo stereo proyectado hacia afuera a altísimo volumen. Pasan todo el tiempo con reggaeton y wachiturros.
Ya no pertenecemos a este mundo.