Publicado en Perfil el 30/12/11
por Quintín
Hace unos días viajé a Buenos Aires sólo para comer un asado. Pero no era un asado cualquiera sino la oportunidad de despedir a Maxi Tomas como director de este suplemento. Tomas se merecía el viaje: viejo caballero con la apariencia de joven punk, es un tipo con estilo y ese estilo hizo de las páginas de Cultura de Perfil las mejores entre las de los diarios nacionales. Practicante de un pluralismo distendido, el suplemento se mantuvo a distancia del bodoque académico y de ese populismo tan afín al momento político como a las grandes editoriales. Cosmopolita sin ser colonizado, atento a la producción nacional sin ser chauvinista, Tomas cultivó simultáneamente el perfil bajo y la mirada altiva y fue un baluarte de la independencia en medio de la jungla literaria.
Y ahora basta de elogios, que aunque merecidos ya cansan. Volvamos al asado. En realidad el formato del ágape fue el de otros que lo precedieron en estos años. Apenas un grupo minúsculo de periodistas, escritores y editores que se suele reunir para actividades tan poco refinadas como tomar vino (salvo el extravagante Guillermo Piro, que toma whisky con la cena) y hablar de mujeres (las mujeres estaban proscriptas, aunque una vez asistió Beatriz Sarlo). De vez en cuando se tocaba algún tema literario, sobre todo cuando Daniel Guebel forzaba la conversación para que el resto de la concurrencia le ratificara la alta estima que le tenemos como escritor. No así como asador, rubro en el que el editor Juan González del Solar se mostró como un verdadero mago de la parrilla.
El último asado tuvo lugar en la terraza de la librería Eterna Cadencia y su anfitrión fue el dueño de casa Pablo Braun. Braun estuvo a la altura de las circunstancias a pesar del tiempo inclemente. Además de los nombrados, también concurrieron los habitués Julio Petrarca, Pablo Gianera y Damián Tabarovsky y un invitado ocasional: el escritor español Andrés Barba (Madrid, 1975), del que no leí sus novelas pero sí un inquietante cuento que aparece en la antología dedicada a los jóvenes Granta. Tal vez porque había cierta melancolía en el ambiente, tal vez porque la presencia de un extranjero impone cierta restricción a las conversaciones guarangas, el diálogo transcurrió a lo largo de líneas más elevadas que las habituales.
Así fue como Barba, a partir de una mención a Fogwill, se mostró intrigado por saber cuál era la razón de que en el medio literario argentino los dichos de Fogwill se consideren palabra santa, al menos en lo que hace a la valoración de sus colegas. Una pregunta interesante que dio lugar a respuestas de lo más variadas. Barba tuvo que aclarar que consideraba un buen escritor a Fogwill (acaso no tan bueno como pensaban sus interlocutores) y que admitía que en términos generales los escritores argentinos eran mejores que los españoles (aunque tampoco le parecían extraordinarios). Es siempre fascinante presenciar uno de esos momentos donde es casi imposible romper la infranqueable barrera a cuyos lados se agrupan los prejuicios de cada cultura particular. En estos casos, los españoles suelen invocar una racionalidad que no detentan del todo y los argentinos unas evidencias que son evidentes solo para ellos.
Cuando la discusión se ponía buena, se hicieron las 12 y tuve que partir como la Cenicienta, ya que se iba el ómnibus de vuelta. En el viaje me quedé pensando una posible respuesta para Barba. No la encontré, pero es evidente que algo hizo Fogwill para ganarse ese lugar. Tal vez fue el simple hecho de emitir unas cuántas veces juicios desinteresados. Y eso es muy raro a ambos lados del Atlántico. En el mundo de la literatura y en cualquier otro donde la palabra pública se utiliza sólo al servicio de una estrategia.
Foto: Daniel Mordzinski

diciembre 31, 2011 a las 12:50 pm
Muy lindo articulo, que deja con ganas de seguir “escuchando” la conversacion. Tal cual contas que te paso, Q.
Feliz año para todos(si no vuelvo antes, je)
enero 1, 2012 a las 9:14 pm
Estimados Q. y F.
Toda la dicha del mundo en estas fiestas y un deseo egoísta para el año que comienza: que la Lectora Provisoria siga publicando largo y tupido. No exagero al afirmar que aquí están algun uno de los mejores textos que leí en 2011.
¡Muchas felicidades!
G.B.
enero 1, 2012 a las 10:12 pm
Guiasterión. ¡Muchas gracias, felicidades y un gran abrazo!
F&Q
enero 3, 2012 a las 12:49 pm
Entre las horas burócraticas del laburo, siempre me hago un lugar para leer el blog que casi nunca me defrauda. Es un remanso entre tanta mediocridad blogosfera, y ni hablar de los medios…Un gran abrazo para Q y F. Y como leí en un blog que leí en la Ñ “!Que en el 2012 tengan muchos días felices!”
enero 3, 2012 a las 5:50 pm
Y gianera no dijo nada??