Por si no la vieron, Lilita aclara todo sobre su situación en la CC y también opina sobre lo que está pasando en el país. Sincera, clara, intransigente y brillante, como siempre, habla de todo y afirma con tristeza que al 98% de los argentinos no le interesa el contrato moral que ella propone. F y Q están tristes porque anunció que no va a andar más por la tele. La vamos a extrañar. La buena noticia es que tiene nuevos proyectos con el Toti Flores de donde seguro saldrá algo bueno. “El pueblo que votó a Cristina va a padecer la mentira.” Lamentablemente, parece que tiene razón.
Ayer me agarró nostalgia de las primeras páginas. Tan saturada estaba cuando abandonamos el proyecto que nunca pensé que recobraría el brío. Ni siquiera pude leer el librito de Pirandello que dejé pendiente hace más de un mes. Su mera existencia me perturbaba, me daba una sensación inmensa de fatiga, casi me daba náuseas, y les juro que no exagero. Pero ayer, después de una tonificante sesión de natación marina, me topé con La tinaja y lo leí. No es que lo mío haya sido una gran hazaña, porque el libro es de esos cuentos bellamente ilustrados de Gadir, de más o menos tres páginas con letra grande, pero lo cierto es que logré vencer la aprensión y parece que seguiremos jugando a partir de ahora, pero con reglas más permisivas a las primeras páginas. Quizás un libro cada uno, solo una vez por semana, sea una buena dosis. Serían dos primeras páginas por semana, una de Q y otra mía. No suena nada mal para la temporada veraniega. (más…)
Hay algo siniestro en este asunto de la renuncia a los subsidios. Es uno de los momentos más perversos que recuerdo de la propaganda kirchnerista, una usina de engañar que nunca se ha privado de la mentira ni de la difamación. Ni tampoco, como en este caso, del chantaje moral (más…)
Empecé a pensar esta columna cuando había leído unas pocas páginas de Cuentos carnívoros, el libro de Bernard Quiriny, un belga de treinta y dos años que me estaba haciendo reír y admirar su ingenio fresco, original, erudito con ayuda de la traducción del siempre impecable Marcelo Cohen. Antes había decidido dejar inconclusa la lectura del prólogo de Enrique Vila-Matas, que puede encajar bien entre las metaficciones de Vila-Matas, pero no explica nada sobre Quiriny ni sobre esta obra con tan sugestivo título. (más…)
Y el mar, tal como predije, se enfrió. No solo se enfrió sino que está helado. El windguru dice que la temperatura es de 21 grados y antes, cuando estaba tibia, de 22, pero no me lo creo para nada. La diferencia es demasiado notable, aunque no puedo comparar del todo bien porque desde que volvieron las aguas frías me empecé a meter en el mar sin traje de neoprene porque ya no voy sola al agua, sino que salimos a nadar con Q. Y con Q me siento protegida y ya no necesito mi armadura.
Me equivoqué. El agua sigue tibia, el windguru continúa marcando 21 grados en el mar sanclementino. Pero esto no durará, si fuera a seguir siempre así podríamos anunciar que en enero tendremos el mar a 29 y que el Atlántico Sur se convirtió en el Caribe. Auguro que tarde o temprano volverán las aguas más frías y saladas.
El festival de Mar del Plata tuvo para mí un epílogo inesperado en San Clemente del Tuyú. Es que El premio de Paula Markovitch, una de las películas de la competencia internacional, se filmó en mi pueblo. Vi la película en una función especial porque —haciendo honor a su nombre— había ganado un premio que se sumó a una larga lista de triunfos que arrancó con dos trofeos oficiales en Berlín. (más…)
Tal como lo imaginaba, el agua tibia se está retirando lentamente. Ayer, el windgurú anunciaba que el mar estaba a 22 grados y hoy ya marcaba 21. Pero mi cuerpo experto puede afirmar que la corriente de Brasil se está alejando, mis manos, mis pies y mi cara sintieron corrientes de agua helada que se alternaban con las tibiezas llegadas del Norte. (más…)
Publicado en Ñ el 19/11/11 (esta versión tiene pequeñas correcciones sobre el original)
por Quintín
Si en el cine coreano se come (y bebe) todo el tiempo y en el francés de vez en cuando, en el cine argentino se come poco. Al menos en la pantalla, porque la comida es en todos los países el momento más esperado de un rodaje. Sin embargo, en el cine local es raro que los personajes pierdan el tiempo comiendo cuando hay tantas cosas más importantes que hacer (más…)
Hace cinco meses se llevaron el lavavajillas. Se descompuso, estaba en garantía, llamamos al servicio técnico, lo retiraron casi un mes más tarde. Hay que reemplazar una plaqueta electrónica defectuosa. Pero me dicen que la plaqueta electrónica está en la Aduana, retenida por orden de Guillermo Moreno. Mañana, si logro vencer mi radical aversión a los pleitos (más…)
No me gusta Las acacias, la película de Pablo Giorgelli. Me parece sentimental, previsible, manipuladora, convencional. Hasta cierto punto me sorprende que haya ganado la Cámara de Oro en Cannes (además de muchos otros premios), pero creo que es un típico caso de exotismo light de exportación que combina con calculada habilidad la comedia romántica, la road movie, los paisajes y el encanto de la pobreza (más…)
Yo soy una mujer celosa, muy celosa. Pero debo decir que la escena de celos que presencié hoy en el patio de casa batió todos los récords imaginables. (más…)
Hace unos días escribí para Perfiluna columna en la que hablaba de una guía de vinos que cayó en mis manos por casualidad y resultó un modelo de periodismo por lo precisa e irreverente. Casi no hay publicaciones en la Argentina que combinen lo profesional con lo amateur con tanta inteligencia y dedicación y que ejerciten la libertad de expresión de un modo tan contundente, tan independiente de cualquier interés ni del temor a las consecuencias que tiene opinar con altura y sinceridad.
El panegírico anterior corresponde a la edición 2009 de Viñas, bodegas y vinos de Argentina, un catálogo anual (en un par de semanas aparecerá la edición 2012) que no solo es irreemplazable (más…)
Un poco tarde, acá va la última nota sobre Mar del Plata. Viví el festival con cierto desgano, pero no es cierto que no haya pasado nada. Al contrario. Pero vamos por partes (más…)
Estaba caminando por la playa con Solita, gozando de un pacífico atardecer en el Atlántico, cuando, a eso de las 19.15, me llama muy excitado Q para decirme que tengo que ir corriendo a sacar fotos de la función sanclementina de El premio, la película de Paula Markovitch que se filmó en San Clemente con niños locales. (más…)
Acá encontré el discurso de Capitanich contra el aborto. Es tan retrógrado que da miedo y, para colmo, Zloto y Tenembaum compararon a ese energúmeno que cree que el Estado se debe regir por los principios de la iglesia con Elisa Carrió. Muchachos, ¿nunca la escucharon hablar a Lilita? (F)
Hace diez años invitamos a Jafar Panahi para presentar El círculo en el Bafici Su vuelo pasaba por Nueva York y cuando aterrizó —por ser ciudadano iraní— le exigieron imprimir sus huellas digitales para permanecer en el aeropuerto. Como se negó por considerarlo humillante, lo devolvieron a Hong Kong; allí no pudo reingresar y lo deportaron de nuevo. Finalmente, terminó en Teherán después de una semana de permanecer en el limbo aéreo. (más…)
Himizu, la otra película de Sion Sono en el festival, resultó tan interesante como Gulity of romance, aunque se le parece muy poco excepto porque ambas muestran un Japón envejecido y desquiciado (más…)
Hoy no me desperté para Once upon a time in Anatolia, pero el día viene muy bien. Acabo de ver un rato de The movie orgy, el collage de fragmentos que armó Joe Dante antes de emprender su filmografía regular (más…)
Ayer tuve una pequeña epifanía gastronómica en Mar del Plata: el restaurante Sarasanegro, que me cambió por sí solo la idea previa sobre la gastronomía local (más…)
Todavía no me recupero del golpe que me dio el Fausto de Sokurov. Siempre fui un defensor del director, aun de películas que tienen un consenso poco favorable, como El arca rusa(más…)
Otro autoplagio: sobre Crazy Horse de Frederick Wiseman
por Quintín
Esta es la reseña que escribí para el catálogo de MDP.
Wiseman pasó los ochenta y es parte de ese pequeño grupo —cuyo presidente honorario es Manoel de Oliveira— de cineastas viejos en plena actividad (más…)
Esta nota fue publicada en Perfil el 21/8/11 bajo el título Falsas suizas. La repito aquí para decir algo sobre una película que me gustó.
Dos siglos y la invención del cine separan a Mme. de Staël de Milagros Mumenthaler. Pero la casualidad hizo que mientras leía Diez años de destierro recibí la noticia del espectacular triunfo de Abrir puertas y ventanas en el Festival de Locarno. Ambas mujeres son falsas suizas o suizas a medias. (más…)
Tengo cierta debilidad con las películas que tratan sobre el mundo de la política. Generalmente no son demasiado buenas, pero son entretenidas y muestran las bambalinas de una profesión al mismo tiempo demasiado visible y demasiado secreta (más…)
Ayer fui testigo de un gran momento marplatense, la presentación en el Auditorio de Gremlins 2 por su director Joe Dante. No me quedé a ver la película, pero tenía curiosidad por ver a Dante en persona y por la reacción del público. Me senté en la sala y Gonzalo Maza, nuestro amigo chileno, me dijo: “No hay un clima de cine, sino de recital de rock”. Así era y unos quinientos fans enfervorizados esperaban la llegada del maestro. (más…)
La otra película de putas de ayer fue Guilty of romance, de Sion Sono. A diferencia del controlado y condescendiente prostíbulo de Bonello, bajo la muy francesa obsesión por tener el orden social bajo control del arte, las prostitutas de Sono son el resultado de una explosión incontrolable, impredecible, anárquica de la sociedad y del cine mismo (más…)
Ayer fue el día de las putas. Empezó con L’Apollonide – Souvenirs de la maison close de Bertrand Bonello, que retrata la vida en un burdel de lujo parisino alrededor de 1900. La película es suntuosa como el prostíbulo, sensual como las mejores prostitutas pero también es culta, inteligente y políticamente intachable (más…)
Estoy bastante atrasado con la cobertura, por culpa de una nota que me tuvo a mal traer desde el sábado hasta hoy. Pero procuraré ponerme al día de ahora en más. Quiero empezar por esta curiosa Vikingland(más…)
Fue conmovedor ver a Panahi en This is not a film. La película quedará en la historia del cine: es el testimonio de un cineasta condenado, al que ir a la cárcel por seis años o no poder salir por veinte del país le importa mucho menos que la prohibición de ejercer su profesión (más…)
Ya se acaba enero. ¡Cómo pasa volando la temporada veraniega y que largo es el invierno sanclementino! La hija de Neptuno tiembla de solo pensar que a mediados de marzo se comenzará a enfriar el mar. Moderada melancolía.
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