Sobre ríos y diarios

Publicado en Perfil el 23/10/11

por Quintín

Siempre pensé que escribir un diario de viaje era relativamente fácil. Bastaba anotar las peripecias (más o menos íntimas, más o menos coloridas) que le ocurren al autor y agregarles alguna referencia histórica, geográfica o política de los lugares visitados. Escribo esta columna desde La Paz, Entre Ríos. Vinimos aquí porque en esta ciudad nació mi padre hace exactamente un siglo. La coincidencia sería un buen punto de partida para una entrada del diario que no estoy escribiendo. Pero llegamos ayer casi de noche y nos recluimos en una cabaña a la vera del río. Esta mañana hay niebla y el paisaje es espléndido pero aparece un poco borroneado. Lo único que tengo para comunicar en relación a las circunstancias del viaje es que de camino a la hostería pasamos por unos cuantos negocios que hacían referencia a España. Aunque al poco tiempo se mudó con su familia a Buenos Aires, mi abuelo vino del país vasco a instalarse directamente en Entre Ríos y es probable que en esa época haya habido aquí una importante colectividad española. Pero ni siquiera lo sé con certeza. Alguien me sugirió que para buscar rastros de mi abuelo me dirija al registro civil donde puede ser que se encuentre el original de la partida de nacimiento de mi padre. Pero sería un acto de puro fetichismo, un poco a la manera de las fotos en los libros de Nooteboom. Lo único que puedo decir con seguridad sobre la inmigración en La Paz es que continúa: Linda, la dueña de las cabañas, es dinamarquesa; habla un castellano durísimo (según ella misma, el acento danés es terrible) y llegó aquí tras conocer a un argentino en Palma de Mallorca después de dar varias vueltas al mundo en velero. Una hippie devenida hotelera.

Aunque la frase no se aplica a Humboldt, la única certidumbre del viaje contemporáneo son los hoteles. Acaso el diario más puro sea una película de Verónica Chen llamada Viaje sentimental, cuyo título remite a Sterne y a Svevo, pero se basa en una colección de fotos de los hoteles en los que se alojó la directora durante los festivales de cine. En las antípodas de la claustrofobia hotelera de Chen, Claudio Magris —triestino como Svevo— disfrazó su mejor libro, El Danubio, como un diario de viaje. En él la geografía toma el volumen de la historia y cada lugar se abre en un cúmulo de referencias a las tragedias del pasado, a las idas y vueltas de los pueblos por el río.

En Trieste termina otro diario que no está publicado como libro, pero es de lo mejor que se puede leer en estos días. Me refiero a los catorce Apuntes italianos en los que Roberto Gargarella anota en su blog un reciente viaje por Italia. Gargarella es un destacado constitucionalista que propone un papel más activo para los jueces en la defensa de los derechos y garantías de los ciudadanos. Hasta aquí conocía sus columnas de opinión y su bulímica cinefilia, pero no me había encontrado con su talento literario. Los Apuntes, textos breves y jugosos, proponen una balanceada mezcla de observación cotidiana, nostalgia y reflexión antropológica. Pero detrás del académico asoma también el gourmet y así es como Gargarella se ocupa de las familias de heladeros italianos y, con la excusa de un café en el que conviven viejos aristócratas locales con jóvenes inmigrantes rumanos, concluye su serie hablando del spritz, clásica bebida del Véneto con la que realiza el brindis final.

Y ahora vuelvo al Paraná cuyo esplendor merecería, además de un poeta como Juanele Ortiz, un cronista al estilo de Magris. No conozco un diario de viaje por el Paraná escrito sino apenas la referencia en Blues, el libro de Edgardo Cozarinsky, a un álbum de fotografías de Rolando Paiva, que suena fascinante pero en el que ni siquiera hay epígrafes. Pero está claro que el Parána necesita más letra de la que tiene.

Foto: Flavia de la Fuente

Advertisement

7 comentarios para “Sobre ríos y diarios”

  1. janfiloso Dice:

    No creo que sea el comentario que esperabas, pero te dejo un link a “El paraná en una zamba” por Los Trovadores. Tu post me trajo el tema a la memoria y no pude evitarlo.
    http://www.youtube.com/watch?v=6Jy7v-SU7Qw

  2. janfiloso Dice:

    Y ya que estoy, ahi va Oracion del remanso de Fandermole.
    http://www.youtube.com/watch?v=2mfzfHWy83A

  3. SantiagoS Dice:

    Un diario de viaje interesante, especialmente por el contexto histórico y por contener una mirada femenina de la época, es “El Río Paraná, 5 años en la Confederación Argentina 1857-1862″. Fue escrito por Lina Beck-Bernard, esposa de un empresario suizo que se radicó en el país para promover la colonización agrícola.
    Saludos.

  4. Larsen Dice:

    Las “Aguafuertes fluviales”, que publicó Roberto Arlt a comienzos de la década del 30 en el diario El Mundo, son una muy buena y a veces excelente colección de crónicas de viaje por el río Paraná, las ciudades y pueblos costeros y lugares un poco más alejados. Entre ellas hay una, justamente, dedicada a La Paz (y de su visita a La Paz, además, surge uno de sus textos más lindos e inteligentes sobre cine: “El cine y estos pueblitos”). Es una lástima que aún no estén publicadas en libro, pero ya lo estarán.
    De todos modos, ahora recuerdo que considerás a Arlt un escritor menor.

  5. lalectoraprovisoria Dice:

    Larsen. Gracias por la referencia. Sí, Arlt no me copa.

    Q

  6. lilia Dice:

    Están también las Baladas y canciones del Paraná, de R Alberti, pero es otro poeta, no un cronista.
    Una vez compré Recuerda Gualeguaychú, novela de la italiana Susanna Agnelli, inspirada en el saqueo de Gualeguaychú por Garibaldi pero no encontré mucha traza medianamente descriptiva de la región, es más bien intimista. Aparte que ahí es otro el río -y el que a mí me atrae, por motivos parecidos: abuelo vasco francés. Yo sí me hice de partidas de nacimiento y casamiento ¡son lindas! A las mujeres suelen gustarnos más estas cosas, somos guardianas de la memoria, ja, no lo digo yo sino Georges Duby… Fetichismo, tu abuelo! ;)

  7. nochedelcazador Dice:

    Casualmente estoy leyendo esa maravilla de El Danubio; difícilmente encontremos un Magris para el Paraná aunque nunca se sabe. Saludos, Fer.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 145 seguidores