Todas las mañanas, Q lleva a las tres perritas a la playa y yo los acompaño. Es una tarea peligrosa, porque se enredan, lo arañan, se muerden. Pero el hombre se tiene fe y dice que en unas semanas aprenderán a caminar todas como corresponde. Y parece que va bien. Veremos cómo sigue la educación sentimental de Ella y Janis.
Foto: Flavia de la Fuente
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octubre 6, 2011 a las 3:32 pm
Qué imagen tan saludable. Sanísima costumbre para los cinco, lástima que los dos mayores sean viajeros impenitentes, ufa.
octubre 6, 2011 a las 4:27 pm
Es una tarea riesgosa, como la del hombre que se ve en la parte superior de la foto, colgando como un mono
octubre 7, 2011 a las 9:23 am
Amigo, sí que la tiene difícil. Pasear-educar en simultáneo varios cachorros propios es una tarea agotadora y llena de accidentes. Bien por la paciencia. Yo todavía no me animo a sacar mis dos perros juntos. Con apenas 5 meses de vida, ambos suman 50 kilos de indómito vigor y son campeones de la travesura y la maraña. Anteayer llevé a la perrita al veterinario por la antirrábica; ayer le tocó al perrito (los diminutivos son pura retórica). Treinta cuadras que me hicieron sudar la gota gorda: los bichos tiran con la fuerza de un jabalí. Llegué a casa y me derrumbé en el sillón (el lugar del que nunca debería moverme): tenía pasto y barro hasta en la gorra.
Hablando de barro. Aquí está por comenzar la temporada de lluvias subtropicales y el otro día tuvimos un violento anticipo. La tormenta me despertó a las 2 de la mañana y bajé corriendo para dejar entrar a los perros, que pernoctan en el salvaje patio. Bad idea. Nunca olvidaré a las dos bestezuelas, llenas de barro y chorreando agua, saltando y lanzándose encima mío con toda la emoción que sus instintos y sus kilos permiten. Luego se sacudieron salvajemente dentro de casa. Se los veía emocionados y felices. Yo, en cambio, estaba petrificado (chorreando agua y barro, como todo lo demás). Una rígida mueca de estupor me congeló la embarrada cara durante un interminable instante. Luego me bañé, me desplomé en la cama (el lugar del que nunca debería moverme) y soñé toda la noche con cataratas y lodazales.
Quería comentar también algo con respecto a las traíllas, pero mejor lo dejo para después. Se relaciona con el texto de un adiestrador titulado “¿Qué es para tí tu traílla?”.
What?
Anything goes an essay.
octubre 7, 2011 a las 10:50 am
Muy linda foto. Me encanta la casa que se ve atrás: qué envidia esa torre con las ventanas del segundo piso mirando al mar.
noviembre 26, 2011 a las 2:19 pm
A mi me encanta el programa de Cesar Millán, tiene una buena maestría para manejar a los perros, incluso tiene un buen entendimiento de la psicología canina incluso la humana. Lo podemos ver en muchas de sus tareas de adiestramiento canino cómo él a veces tiene que corregir a los dueños, pues son ellos los que incitan a muchos de los comportamientos de sus mascotas.