El nuevo arancel del Incaa
por Quintín
El Incaa anunció ayer un sistema de aranceles para las películas extranjeras según el numero de salas en la que se estrenan. Se puede encontrar la reglamentación y una discusión interesante aquí.
En Twitter estuvimos analizando la medida, cuyo objetivo a corto plazo es evitar que las grandes producciones de Hollywood copen todas las pantallas como parece que está ocurriendo. Y a largo plazo, colaborar para que se cumpla el gran sueño de los nacionalistas del arte que el Incaa ha hecho suyo: que el 50% de las entradas vendidas sea de películas argentinas. En esa discusión surgió que de las 1000 salas que existen, aproximadamente 750 las ocupan tanques de Hollywood, 150 películas nacionales y 100 el resto, es decir las películas extranjeras medias o chicas. Ahora los tanques deberán pagar el valor de 12.000 entradas, algo que para películas que hacen arriba de un millón de espectadores resulta poco significativo. A pesar de que el arancel disminuye para menos copias, son las producciones de menor rango aquellas que se ven más afectadas. De hecho, el arancel mínimo (300 entradas en Capital, 150 en el interior) abarca a las películas que se estrenan con menos de 40 copias. Claramente esto liquida a las que salen con una o dos copias, pero se anunció que va a haber correcciones al respecto, aunque no se sabe en qué van a consistir.
El problema de este arancel desde el punto de vista fiscal es que es un impuesto al riesgo empresario y no a la ganancia obtenida. El que resulta perjudicado es quien lanza una película con más copias de las que debería, lo que solo se sabe a posteriori. Pero ese no es ningún obstáculo para las grandes empresas americanas cuando estrenan sus tanques, los que salen con más de 160 copias, ya que pagarán las 12000 entradas y saldrán en las mismas salas ¡o en más!, ya que les da lo mismo y no va a bajar de categoría (entre 120 y 160 copias). Ayer, durante la discusión, quedó claro que las salas que quedarán desocupadas serán no solo las de las películas de empresas más chicas, sino las que ocupan los estrenos menores de las majors. Las ocuparán los tanques. Y también, por qué no, algunas películas argentinas; sobre todo, los tanques argentinos.
Habrá que ver en la práctica cuál es el resultado de la reglamentación si es que finalmente se aplica. Pero todo esto —a mi juicio— es una cortina de humo que oculta dos problemas bajo la retórica de la demagogia nacionalpopulista. El primero es que el cine argentino produce mucho y vende muy poco. Poco localmente y menos en el exterior. Uno de los argumentos (además de la patria y bla, bla, bla) para vender la industria del cine es que da trabajo, pero lo hace mayormente a través de subsidios, es decir, se trata de empleo público encubierto. Pero, además, nadie parece interesado en discutir si ese 50-50 es siquiera deseable, más aun si se logra a costa de la diversidad de la oferta que seguramente disminuirá a partir de esta reglamentación.
Allá lejos quedan problemas aun más importantes. Por ejemplo, si el tema central de una política cinematográfica tiene que seguir siendo la exhibición en salas. Y, por último, qué clase de política de fomento al cine nacional es la que hace que una película como El estudiante, la más profesional, atractiva y exportable de las producciones argentinas del año no haya recibido un subsidio del Incaa, cuyo sistema no hace más que volver muy caro lo que subsidia e inviable lo que censura con sus comités orientados por las ideas más reaccionarias sobre el cine.
Foto: Flavia de la Fuente

agosto 31, 2011 a las 1:29 pm
Aquí en Perú, los rollos de películas de las majors no pagan un centavo de impuesto cuando entran al país: en buen romance, los exhibidores casi siempre han hecho lo que les ha dado la gana, salvo, por supuesto, durante la dictadura de Velasco Alvarado, quien los amenazó con expropiarles las salas si seguían oponiéndose a la aprobación de la antigua ley de cine del año 1972.
Estamos tan mal por aquí, que casi se aprueba una ley de cine que le daba a las empresas hollywoodenses la potestad de manejar un fondo económico para el cine nacional.
agosto 31, 2011 a las 2:06 pm
Solo seria una buena medida si no se le cobra ningun canon a los estrenos limitados de peliculas extranjeras y si se usa el fondo para la promoción y apertura de nuevas salas que difundan el cine argentino en general, no el cine del INCAA.
Por otro lado el 50-50 es una trasnochada porque no tenes una industria que lo pueda sostener, lo mejor seria pasar gradualmente del 10 al 20-22 como techo. Pero los cambios culturales no se imponen por decreto.
Segundo no ponerle limites a los lanzamientos de las mayors porque es anticonstitucional, pero si de alguna manera llevar el limite a un marco de que un estreno no puede sobrepasar tanto porcentaje del total de las salas, porque afecta la diversidad.
Es una medida insuficiente e incompleta. Hay que regularizar primero la situación de todo el cine argentino que se produce por afuera del INCAA y al que atenta el “bendito” Plan de Fomento.
agosto 31, 2011 a las 3:11 pm
No se puede esperar otra cosa de unos políticos que son tan mediocres que para empezar atrasan 40 años en sus ideas
agosto 31, 2011 a las 5:28 pm
Ese arancel para los tanques es una cosquilla. Lo que escribe Desposito en Otros cines es contundente por si hiciera falta agregar algo más. Populismo explícito.
agosto 31, 2011 a las 5:41 pm
La medida no es correcta. Y no lo es porque de seguro este mayor costo de las películas extranjeras va a terminar siendo trasladado al espectador (via un aumento en el valor de la entrada). Y eso perjudica a todo el cine, incluyendo el nacional.
Pero la pregunta ¿Por qué no vemos cine nacional? merece una respuesta. Y la respuesta no es que todo el cine nacional es una bazofia, porque la gente va a ver el “Juego del Miedo 5″. Hay un serio problema de asimetrías entre el cine nacional y los tanques de Hollywood. Una respuesta, válida, es que eso no es un problema y que se joda el cine nacional. Pero acá hemos decidido fomentar al cine nacional (por la patria y bla bla bla).
Fomentamos la producción pero no les damos chance de ser difundidas. Está medida apunta a lo segundo.
agosto 31, 2011 a las 6:52 pm
Está muy bien el argumento y es un tema importante, Q. Sugerencia de formato: mas allá de ponerle “discusiones tuiteras (n)” estaría bueno que en el mismo título agregues el tema del post, para que quede más transparente cuando lo linkeás.
agosto 31, 2011 a las 7:21 pm
¿Este es el famoso fifty-fifty del que hablan CFK y Moyano?
¿O para cualquier problema aplican la misma receta?
agosto 31, 2011 a las 8:04 pm
Arballo. Gracias por el elogio y la sugerencia. Pero no entendí exactamente dónde debería poner el tema.
Q
agosto 31, 2011 a las 8:18 pm
Quintin: Gustavo te dice que en vez de poner “Discusiones Tuiteras” pongas algo como “INCAA Y SUS NUEVOS IMPUESTOS RETRÓGRADOS”.
Janfiloso: Fijate, Impuestos en el Agro, luego Aparatos electronicos, Intento de Canon Digital, ley de medios “para mas voces”, subsidios industriales de cuarta, etc. Siempre es la misma fórmula.
El resultado: Siempre vamos para atrás.
agosto 31, 2011 a las 8:19 pm
El título es “Discusiones tuiteras (2)”. Yo pondría “Discusiones tuiteras (2) – El nuevo arancel del INCAA”. Así es mas descriptivo a los que leemos el blog por feed y a veces retuitiamos de ahí (bueno, esto lo debo hacer yo y dos más, pero en fin)
agosto 31, 2011 a las 8:57 pm
Ah, el feed, no sé ni lo que es eso. El problema es que un título muy largo queda feo en la página. Pero podría invertir título y subtítulo.
Q
agosto 31, 2011 a las 9:43 pm
Q, el feed es el medio de los que leemos las nuevas entradas por RSS (o sea no estamos con una compu o si o con un teléfono, que descarga los nuevos temas de cada blog, de esta forma, yo puedo seguir unos 20 blogs, solo viendo según que dice el título si me introduzco a leerlo y eventualmente participar o no).
Sabés que no es mi tema, pero decime si esto no tiene nada que ver con la concentración de salas de cine (acá en CABA y conurbano) con la fusión Cinemark+Hoyts? no queda casi ninguna sala “libre” y se convierte en un “monopolio” de las salas de cine.
Afectuosamente,
DFT
agosto 31, 2011 a las 10:57 pm
Genial Lanata en A DOS VOCES.