Artistas Unidos

Publicado en Perfil el 31/7/11

por Quintín

Durante un largo rato no entendí de qué se trataba. Hoy no sé si entendí, pero al menos sé cómo enunciarlo. Vi los afiches pegados en la pared de una librería. Parecían de películas, pero la letra chica de abajo, donde van los créditos, no se veía. Y los nombres que alcancé a distinguir no eran de cineastas sino de escritores. Pasan tantas cosas raras últimamente, hay tanta interdisciplina dando vueltas, que no me extrañó que los escritores hubieran debutado en el séptimo arte. Finalmente me encontré con un sobre de cartón, como de DVD. Adentro estaban los cinco pósters plegados y había un disco. Era eso, dije: cinco cortometrajes filmados por escritores.

Pero no. No había ninguna película. Las películas eran virtuales, mentales. El proyecto se llama Mental Movies y es una producción de la editorial Clase Turista, con el auspicio de dos instituciones culturales españolas, el AECID y el CCEBA. Consiste oficialmente en lo siguiente: “se le encargó a cinco escritores que relataran en diez mil caracteres qué película filmarían si tuviesen todo el presupuesto de Hollywood. Luego, artistas visuales diseñaron los pósters de esos films apócrifos y músicos compusieron las canciones de sus bandas de sonido”. De modo que en el disco no hay cinco cortos sino cinco canciones y, por otra parte, al dorso de los pósters vienen impresos los relatos base.

El problema con este tipo de gestos inocuos y supuestamente divertidos, tomados de otras iniciativas similares (lo del presupuesto ilimitado es un tópico de los cursos de cine) y aprobados por algún burócrata cultural es cómo pararse frente a ellos. Desde su título pop y en inglés, las Mental Movies son simpáticos y cool, forman parte de la falsa vanguardia y de la intrascendencia subsidiada, permiten presentaciones, recitales y otras excusas para que los artistas se reúnan, ya que ese es el objetivo último de la vida cultural. Nadie se los toma en serio, se pasa un momento agradable, etc. Y como el asunto es tan colectivo y tan polirrubro, nadie se toma el trabajo de hacerle una crítica. Ni falta que hace.

Por eso me gustaría dedicar las líneas que faltan a reseñar los cinco proyectos (que amenazan ser más en el futuro). Dejo de lado los afiches y las canciones y me concentro en los relatos. El de Lola Arias, Los que no duermen, es un guión convencional (con “Interior – Noche” y esas cosas), pobre en todo sentido: se podría filmar sin presupuesto y daría como resultado una de las malas películas que ya filmó Mariano Galperín sobre gente linda. El de Iván Moiseeff, Mazinger Z contra la dictadura miitar, es pueril y maniqueo, apropiado para los centros de adoctrinamiento infantil que piensa instalar La Cámpora. Juan Terranova se queda a mitad de camino con Paranoia verde: parte de una atractiva situación lateral y lejana como el asesinato del político holandés Pym Fortuyn pero no llega a ninguna parte. El de Leonardo Oyola, Poison Heart no está mal: construye una fantasía populista y disparatada —aunque consistente con la propuesta— en torno al corredor Marcos Di Palma, el corte de Gualeguaychú, un transplante de corazón, Burt Reynolds y varias chicas vistosas. Pero el bueno es el de Pablo Katchadjian, 120 horas, que imagina concienzudamente la elaboración de un guión de dos horas para el trailer de una película de ciento veinte y en el camino hace estallar tanto la propuesta como el mundo profesional del cine y sus mitos sobre la creatividad. El trabajo de Katchadjian (que me llevó a leer uno de sus libros, el igualmente obsesivo, original y formalista Qué hacer) es otra prueba de que una infinita seriedad y un rigor maníaco residen en el corazón de lo cómico y distinguen a la vanguardia de la suelta de globos culturales. El medio no es el mensaje.

Foto: Flavia de la Fuente

Advertisement

5 comentarios para “Artistas Unidos”

  1. Xtian Dice:

    Me encantó Qué hacer. Me cagué de risa. Quiero leer más de él.

  2. joandemena Dice:

    “La intrascendencia subsidiada”. Lindo título para una tesis doctoral, que nadie escribirirá, sobre el estado de las artes y el efecto de los nuevos mecenazgos.

  3. Saint-Jacob Dice:

    —esto me hizo acordar de un hecho baladí: hace largo tiempo, le tiré (entre otras) una propuesta al canal de cable de mi pueblo: cinco directores (yo y otros cuatro, claro) adaptarían a video relatos de (obvio) cinco escritores locales, a los que cinco músicos musicalizarian, mientras cinco dibujantes o pintores ilustrarían los títulos de ‘presentación y cierre’… nadie me dio las más mínima pelota, claro…

  4. elusodeltiempo Dice:

    Malas ideas sobran de todos, dentro y fuera de sus rubros, pero no sé qué puede llevar a pensar que un escritor puede tener buenas ideas para películas, solo por ser escritor (y esto se aplica a cualquier caso de cambio de rubro). Qué suerte que sus películas son solo mentales.

  5. Juan Gonzalez Dice:

    Qué hacer, una genialidad. Tabarovski le dedicó su columna de Perfil hace unos meses.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 145 seguidores