This entry was posted on julio 5, 2011 at 11:06 am and is filed under Primeras Páginas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
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Elegí el libro de Benet para recordar que me prometí terminarlo, incluso lo dije en público. Voy por la página 135 y son 282, casi la mitad.
En su Autobiografía sin vida, de la que también hablé, Félix de Azúa termina el libro con un homenaje al género —ya extinto según él— de la “gran novela” del siglo XX.
Que la novela haya mantenido vestigios del antiguo relato de caminante o de pliego de cordel para levantar un edificio estrictamente poético, sigue siendo para mí, un enigma. La seriedad del mundo afirma que la gran novela se llama (además de Flaubert) Proust, James, Kafka, Joyce, Faulkner, Celine o Beckett. Es decir, aquellos que con la excusa de contar un amor rocambolesco, una indecencia inglesa, la neurosis del tedio, una noche de farra, un linchamiento, la Segunda Guerra Mundia, o un bostezo, en realidad proceden a constructos lingüísticos de indudable poesía literaria, o lo que es igual, cuyo fin son los propios constructos en tanto que constructos literarios. Y para que la invención lingüística parezca más popular, se le añade un parricidio. Una concesión que los últimos en morir, Burroughs, Lezama, Manganelli, Benet, también retiran del texto. Ya, ni parricidio. La pureza es extrema.
Luego, Azúa cita un fragmento de Una meditación y dice:
Los grandes narradores del siglo XX intentaron resucitar la poesía con el único medio que aún quedaba libre y que nadie (serio) deseaba poseer, porque era un producto para señoras con hipo y corsé, criadas alfabetas, estudiantes comidos a escozores, oficinistas con gota de nariz y otra gente de poco peso en la Bolsa y el Parlamento. La novela era cosa de buhoneros y charlatanes de jarabe.
Y tras escribir que la novela moderna duró apenas doscientos años “pero fue algo digno de verse” termina el libro así:
Cuando cinco pasos más allá de los altivos muros del aula académica y mediática (ya indiferenciadas) ya nadie se acuerde de ellos, quienes aún tengamos uso de razón y vida biológica aceptable deberíamos contárselo a nuestros perros cada vez que salimos a pasear hasta el cerrillo del pino, frente al valle, que tanto les gusta. Y que ellos mantengan viva la leyenda.
Intenté practicar leyéndole Una meditación a Solita pero, además de mover la cola, no dio demasiadas señales de haberme entendido. Pero yo creo que, en parte, sí lo entendí a Azúa.
Comenzé a leer a Benet , por allá lejos (1984 o 1985) creí que era el único acá en Argentina (esto no implica ningún mérito).Una Meditación, es creo ingresar a un laberinto, no importa si se sale o no,
lo interesante es estar en él, recorrerlo en los desvíos. Lamentablemente no tengo perro, y tampoco terminé el libro, pero
mientras tenga “uso de razón y vida biológica aceptable “, voy a seguir leyendolo.saludos
Vuelvo a pensar en lo que dice Azúa, que se maravilla porque estos grandes narradores intentaran el arte en un género destinado a un público marginal, ocioso, con tiempo libre (se puede decir algo parecido del cine, aunque no exactamente): estudiantes, quinceañeros, jubilados y amas de casa. Hoy de los grandes autores se ocupa solo la academia y —como también dice Azúa— los medios culturales, porque se acuerdan de los aniversarios de Kafka, etc., junto con una serie de trastos. Pero los lectores que vendrían a constituir los equivalentes de las “señoras con hipo y corsé” no leen ya a Benet. La prueba es LLP. Este no es un sitio donde los académicos (y, en general, los que tienen un boliche que cuidar) vayan a dejar su huella: no les interesa y hasta se cuidan especialmente de hacerlo. Quedan, entonces, los que podríamos llamar “lectores de su casa”, como lo somos Flavia y yo, los lectores no profesionales. Pero el universo cultural no va ciertamente hacia la búsqueda de literatura como esta, si es que va hacia algún lado en la materia.
F y Q Es genial el concurso Primeras paginas Hace un tiempo que no entraba a la lectora y hoy lo descubri Es espectacular Podemos hacer un campeonato El que acierta mas paginas juega la Libertadores y el que pierde se va al descenso (perdon no quise nombrar la soga en la casa del ahorcado)
Termine la semana pasada un libro de Gunther Grass. Ahora estoy leyendo a Thomas Pynchon. Me compré para la semana próxima el último de James Ellroy. No, definitivamente la novela oceánica del siglo XX no ha muerto. Y los “lectores de su casa” (yo también me reconozco en esa categoría) mantenemos viva la llama, al conformar “un mercado” que demanda el producto “novela”, el cual, a Dios gracias, sigue siendo artístico con harta frecuencia.
Tengo la sospecha que una buena parte de los lectores profesionales de la Academia o bien de los comentaristas de diarios (con notorias excepciones, claro, usted Q. es una de ellas) no lee por placer, sino con intenciones pragmáticas. Diría que son “lectores prácticos” no hedonistas, como nosotros. Celebran la nouvelle porque son perezosos o snobs, quieren presumir de leidos sin tomarse el trabajo de abordar a un Benet o a las 1.400 páginas de “Contraluz”, esa maravilla pynchoniana. Fíjese que casi todos ademas de no leer casi escriben esas novelitas intrascendentes que siempre son festejadas por sus pares, por aquello de que “hoy por ti mañana por mi”. Esta mediocracia va en busca de alguna canonjía, algun reconocimiento social, nunca de la literatura como supremo placer del intelecto (y no digo del espíritu, para que nadie me trate de antigualla).
Mis respetos
G.B.
PD: Yo al igual que Francisco me siento un tonto. Ni una vez acerté en el juego de la primera página. ¡Qué poco hemos leido todos, al fin y al cabo! La ciencia debería inventar, propongo, una burbuja atemporal. Uno se encierra a leer ahi digamos que unas tres horas, mientras que afuera en la vida real transcurre media hora. ¿No sería maravilloso?
Pienso que los lectores de grandes novelas no son solo esos ‘ociosos’ que dice Azúa, que son muchos los laboralmente activos, digamos, en profesiones no vinculadas con la literatura -de 40 a 60 más o menos- que se llevan un buen libro a la cama.
Sugerencia para el juego, algo difícil de implementar: que no sea fácilmente googleable -perdón por el neologismo.
Guiasterion, un placer volver a encontrar su blog.
Nada que no me he leído los libros que estás poniendo, lastima me gustaría un día poder decir esa página es de este libro y este autor, jejejejejje otra vez sera.
Estoy leyendo los comentarios casi todos los comentarios y siento un gran alivio al ver que no soy la única que se siente un poco mal al no saber de que libro se trata, soy lectora cuando tengo tiempo, pero reconozco que habiendo tantos libros es difícil haberlos leído todos. Bueno yo sigo intentándolo sin buscar en google jejejej y algún día tendré suerte.
julio 5, 2011 a las 11:16 am
Benet, Una Meditación. Fácil.Q ya había hablado de este libro.
julio 5, 2011 a las 11:17 am
Una meditacion.Juan Benet
julio 5, 2011 a las 11:32 am
Le gané a Horacio por un mimuto, je.
julio 5, 2011 a las 12:02 pm
Q, lo que nunca tuve, fue tu impresión definitiva sobre el libro.
julio 5, 2011 a las 12:02 pm
Este juego me empieza a molestar. Al final, parece que nunca leí un libro en la vida.
Si te queres ganar un amigo de por vida, que tu próxima selección sea algo más fácil tipo un libro de Majul o el último de Dan Brown.
julio 5, 2011 a las 2:33 pm
Elegí el libro de Benet para recordar que me prometí terminarlo, incluso lo dije en público. Voy por la página 135 y son 282, casi la mitad.
En su Autobiografía sin vida, de la que también hablé, Félix de Azúa termina el libro con un homenaje al género —ya extinto según él— de la “gran novela” del siglo XX.
Luego, Azúa cita un fragmento de Una meditación y dice:
Y tras escribir que la novela moderna duró apenas doscientos años “pero fue algo digno de verse” termina el libro así:
Intenté practicar leyéndole Una meditación a Solita pero, además de mover la cola, no dio demasiadas señales de haberme entendido. Pero yo creo que, en parte, sí lo entendí a Azúa.
Q
julio 5, 2011 a las 3:12 pm
Comenzé a leer a Benet , por allá lejos (1984 o 1985) creí que era el único acá en Argentina (esto no implica ningún mérito).Una Meditación, es creo ingresar a un laberinto, no importa si se sale o no,
lo interesante es estar en él, recorrerlo en los desvíos. Lamentablemente no tengo perro, y tampoco terminé el libro, pero
mientras tenga “uso de razón y vida biológica aceptable “, voy a seguir leyendolo.saludos
julio 5, 2011 a las 3:39 pm
Vuelvo a pensar en lo que dice Azúa, que se maravilla porque estos grandes narradores intentaran el arte en un género destinado a un público marginal, ocioso, con tiempo libre (se puede decir algo parecido del cine, aunque no exactamente): estudiantes, quinceañeros, jubilados y amas de casa. Hoy de los grandes autores se ocupa solo la academia y —como también dice Azúa— los medios culturales, porque se acuerdan de los aniversarios de Kafka, etc., junto con una serie de trastos. Pero los lectores que vendrían a constituir los equivalentes de las “señoras con hipo y corsé” no leen ya a Benet. La prueba es LLP. Este no es un sitio donde los académicos (y, en general, los que tienen un boliche que cuidar) vayan a dejar su huella: no les interesa y hasta se cuidan especialmente de hacerlo. Quedan, entonces, los que podríamos llamar “lectores de su casa”, como lo somos Flavia y yo, los lectores no profesionales. Pero el universo cultural no va ciertamente hacia la búsqueda de literatura como esta, si es que va hacia algún lado en la materia.
Q
julio 5, 2011 a las 4:55 pm
F y Q Es genial el concurso Primeras paginas Hace un tiempo que no entraba a la lectora y hoy lo descubri Es espectacular Podemos hacer un campeonato El que acierta mas paginas juega la Libertadores y el que pierde se va al descenso (perdon no quise nombrar la soga en la casa del ahorcado)
julio 5, 2011 a las 10:11 pm
Si hacen un campeonato, quiero decirles que la pretemporada me esta matando…
julio 5, 2011 a las 10:38 pm
Estimados:
¡Qué bueno el texto de Azúa! ¡Gracias Q!
Termine la semana pasada un libro de Gunther Grass. Ahora estoy leyendo a Thomas Pynchon. Me compré para la semana próxima el último de James Ellroy. No, definitivamente la novela oceánica del siglo XX no ha muerto. Y los “lectores de su casa” (yo también me reconozco en esa categoría) mantenemos viva la llama, al conformar “un mercado” que demanda el producto “novela”, el cual, a Dios gracias, sigue siendo artístico con harta frecuencia.
Tengo la sospecha que una buena parte de los lectores profesionales de la Academia o bien de los comentaristas de diarios (con notorias excepciones, claro, usted Q. es una de ellas) no lee por placer, sino con intenciones pragmáticas. Diría que son “lectores prácticos” no hedonistas, como nosotros. Celebran la nouvelle porque son perezosos o snobs, quieren presumir de leidos sin tomarse el trabajo de abordar a un Benet o a las 1.400 páginas de “Contraluz”, esa maravilla pynchoniana. Fíjese que casi todos ademas de no leer casi escriben esas novelitas intrascendentes que siempre son festejadas por sus pares, por aquello de que “hoy por ti mañana por mi”. Esta mediocracia va en busca de alguna canonjía, algun reconocimiento social, nunca de la literatura como supremo placer del intelecto (y no digo del espíritu, para que nadie me trate de antigualla).
Mis respetos
G.B.
PD: Yo al igual que Francisco me siento un tonto. Ni una vez acerté en el juego de la primera página. ¡Qué poco hemos leido todos, al fin y al cabo! La ciencia debería inventar, propongo, una burbuja atemporal. Uno se encierra a leer ahi digamos que unas tres horas, mientras que afuera en la vida real transcurre media hora. ¿No sería maravilloso?
julio 5, 2011 a las 11:51 pm
Pienso que los lectores de grandes novelas no son solo esos ‘ociosos’ que dice Azúa, que son muchos los laboralmente activos, digamos, en profesiones no vinculadas con la literatura -de 40 a 60 más o menos- que se llevan un buen libro a la cama.
Sugerencia para el juego, algo difícil de implementar: que no sea fácilmente googleable -perdón por el neologismo.
Guiasterion, un placer volver a encontrar su blog.
julio 6, 2011 a las 12:09 am
Guiasterion,
Ya inventaron la burbuja atemporal. La podes comprar en cualquier librería, tenes que pedir cualquiera de Feinman.
julio 6, 2011 a las 12:11 am
Ja. Es tarde. Quise decir Majul pero escribí Feinman, por el conductor de TV (que ni se si escribió algo). Y me salió el filosofo, a quien no leí.
julio 6, 2011 a las 4:18 am
Nada que no me he leído los libros que estás poniendo, lastima me gustaría un día poder decir esa página es de este libro y este autor, jejejejejje otra vez sera.
julio 6, 2011 a las 4:29 am
Estoy leyendo los comentarios casi todos los comentarios y siento un gran alivio al ver que no soy la única que se siente un poco mal al no saber de que libro se trata, soy lectora cuando tengo tiempo, pero reconozco que habiendo tantos libros es difícil haberlos leído todos. Bueno yo sigo intentándolo sin buscar en google jejejej y algún día tendré suerte.