Orgullo del prejuicio
por Flavia y Quintín
Q: Estamos recién en la primera página de la grilla. No llegamos más que a las doce del mediodía del jueves. Me parece que así el Bafici nos va a pasar por encima sin que hayamos tenido siquiera la posibilidad de revisar el catálogo.
F: El catálogo debería salir seis meses antes, así uno se prepara bien.
Q: Claro, si dan las películas del año pasado en lugar de las grandes novedades, a mí qué me importa.
F: A mí menos. Vos me conocés. No ando atrás de las premieres mundiales. Con unas buenas retrospectivas a mí me arreglan.
Q: No te vayas al otro extremo. Tampoco te vi ir todos los días a la Lugones.
F: Es que me queda a 320 km y diez pisos por el ascensor.
Q: Basta de cháchara ociosa y a trabajar que el tiempo apremia.
F: El día continúa con ¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?de Norberto López Amado y Carlos Carcas. Esta viene fácil, porque se comieron la reseña en el catálogo on line y no dice nada.
Q: Pero tu marido hizo los deberes. Ayer busqué en el Google y se trata de un documental sobre el famosísimo arquitecto Norman Foster.
F: Me encantan las películas de arquitectos. Esta la quiero ver.
Q: A mí también me gustan las de arquitectos. Nuestro amigo Heinz Emigholz robó bastante con ese asunto.
F: Al amigo Thom Andersen también le da por ahí. Es otro freak de la arquitectura.
Q: Y uno que es un burro, aprende como loco. Por ejemplo, ahora voy a saber quién es el famoso arquitecto Foster, cuyo nombre ni siquiera me sonaba. Lo bueno de los arquitectos es que son visuales. Las películas de médicos son mucho más aburridas, aunque no así las de abogados. Pero estas podrían ser mudas, como las de Emigholz.
F: Sí, a mí encanta ese género contemplativo.
Q: Pero, por lo que leí, esta viene de charlas y reportajes.
F: Buá, la voy a ver igual. Espero que las imágenes estén buenas.
F: La próxima película es la chilena Mitómana de Carolina Adriazola y José Luis Sepúlveda. La reseña me parece muy rebuscada, me expulsa. ¿Y a vos?
Q: Yo vi en Valdivia Pejesapo, la primera película de estos directores, que se precian de hacer un cine completamente marginal y polémico. De hecho, dirigen un festival que se llama adecuadamente “Cine social y antisocial”. Pejesapo es verdaderamente una película lumpen, con travestis, marginales, drogadictos y una mirada reivindicativa sobre ese sector social. Adriazola y Sepúlveda podrían ser los Campusano chilenos, si no fuera porque a Campusano le interesan mucho las formas del cine y no me parece que éste sea el caso. Pero, de todos modos, en Pejesapo hay algo distinto, es una película poco amable, transgresora en serio, de cuyo universo uno quiere huir todo el tiempo, pero al final resulta gratificante porque se parece poco al cine de festival y menos al cine chileno actual.
F: ¿La vas a ir a ver?
Q: Si ese día no cubrí mi cuota de sordidez con otra cosa, es posible que me anime. Pero, de todos modos, la recomiendo. Animémonos y vayan.
Q: Pasemos a la película siguiente que, en realidad, es un doble programa compuesto por World Champions y Ivory Tower. Es especial para vos.
F: A ver… Sí, World Champions no me la pierdo. Yo quiero ser una atleta de la tercera edad como el señor Herbert Sepp y como vos, que nadás más de una hora en el mar helado todos los días.
Q: Pero yo no soy el campeón mundial de nada, como sí lo es este señor estonio que, si no entendí mal, salta en garrocha a los 80 años.
F: Pero él lo hizo toda la vida. A mí me tenés sorprendida con tu performance acuática. Nunca esperé tener un marido delfín.
Q: Más bien mojarrita.
F: Nada de mojarrita. Ya te recibiste de nadador senior en aguas abiertas. A quienes puedan conseguirla, les recomiendo una película que se llama Channel Swimmers, donde había un señor de 65 años que intentaba cruzar todos los años el Canal de la Mancha nadando pecho y nunca lo lograba. Es nuestro ídolo junto con Esther Williams. Volviendo al Bafici 2011, yo me quedé con ganas de ver Ivory Tower en Locarno. Discutieron tanto en todas las comidas que me picó la curiosidad. A ver, qué dice el catálogo… Por la reseña no la iría a ver. ¿Qué pensás vos del texto y de la película?
Q: Yo escribí sobre Ivory Tower después de Locarno, supongo que en otros términos. Pero también caí seducido por el humor delirante de la película, su extraña combinación de géneros y sobre todo, por su inteligencia y su desparpajo. Para mí queda claro que no es una película de festival, y por eso yo la hubiera programado en la Competencia Internacional y no en este oscuro doble programa de la sección Deportes. Es de esas películas que vienen de afuera del cine pero le pegan una patada y lo sacuden.
F: Yo recuerdo la irritación que le produjo a Thom Andersen y señora, y de cómo lo convenciste, en cambio, a Joachim Lafosse. Pero Thom la odiaba. ¿Por qué? El suele tener buen gusto.
Q: El problema es que yo tengo mal gusto. Supongo que no es una película para cualquiera y menos aun para un profesor de CalArts. Pero yo estoy a muerte con Ivory Tower.
F: Y yo esta vez no me la pienso perder, porque en Buenos Aires no se puede ir a nadar al lago Maggiore.
Q: Avanzamos hasta la una de la tarde. Lo nuestro es más lento que el avances de los rebeldes en Libia. Ahora toca Letter to a child del esloveno Vlado Skafar.
F: No es por ser prejuiciosa, pero ya me resulta ñoño el título.
Q: Y a mí me da desconfianza la nacionalidad: nunca vi una película eslovena buena, aunque tampoco hay tantas.
F: Por la reseña me dieron ganas de verla. Siempre me interesa saber por qué quiere vivir la gente.
Q: A mí la reseña no me conmovió. Pero reconozco que si la frase “Pocas veces un film ha transmitido la sensación de haber capturado la esencia de la experiencia vital con tanta fuerza.˝ tiene algún asidero, estamos ante una de las grandes revelaciones del cine del siglo XXI y no conviene perdérsela.
F: Yo la voy a espiar y te cuento.
Q: Sigue Blue Valentine, una historia de amor, EE.UU., de Derek Cianfrance.
F: No la pienso ver. Según la reseña, otra indie americana y un sub Cassavetes. No cuenten conmigo.
Q: Vos sos muy prejuiciosa, así no se va a ninguna parte.
F: ¿Vos la vas a ver?
Q: Ni ahí. A esta altura, mi rechazo por las películas bergmanianas sumado al rechazo a las indies americanas sumado a las historias sobre matrimonios oxidados (una buena expresión de la reseña) da una montaña de aversiones que me resulta imposible de escalar. Y encima Cassavetes no me gusta, me angustia. Pero, en una de esas es una obra maestra, qué sé yo.
F: Ahora viene un documental, William S. Burroughs: A Man Within, de Yony Leyser, cuya estrella parece ser John Waters.
Q: A mí los documentales sobre escritores me suelen gustar, aunque no sé bien por qué. No son visuales como los arquitectos. Pero uno siempre se entera de algún chisme, o le conoce la cara a gente que hasta allí solo era un nombre. No es el caso de Burroughs, cuya imagen está hasta en la sopa, sino de los secundarios de la época.
F: Yo también tengo debilidad por ese género.
Q: Aunque sale Patti Smith, que después del documental que vimos en el Bafici de hace dos años, se agregó a mi lista de indeseables, impresión que corroboré con la lectura de sus memorias. En general debo decir que tengo un sentimiento muy ambiguo con el under dorado americano. El culto ha impregnado todo de tal manera que parece imposible una mirada fresca sobre esa gente.
F: Me sacaste las palabras de la boca. Pero igual le daremos una oportunidad. Che, estamos muy complacientes. Vamos a tener que ver todo el Bafici…
Q: Esa es la idea, ya te lo dije.
F: Hagamos la última antes de llevar a pasear a Solita a la playa, que ya se va la luz.
Q: Bueno. Es The Last Buffalo Hunt de Lee-Anne Schmitt, una profesora de CalArts a quien conocimos hace un par de años. Estuvimos con ella en la casa de Thom Andersen en Los Angeles, el día en que Obama ganó las elecciones.
F: Y también vimos en el Bafici 2009 una película de Schmitt que nos gustó y que se llama California Company Town. Me acuerdo que la vimos en la Lugones y no había nadie en la sala. Una pena porque la película era hermosa.
Q: Y esta también promete serlo. Cuando uno le tiene confianza a un director, ni vale la pena leer las reseñas. Así que allí estaremos.
F: Yo voy a leer la reseña porque no le tengo tanta confianza todavía. Vi una sola película. Quizás cambió totalmente.
Q: Una profesora del CalArts no puede cambiar totalmente. Esa es la parte buena de los cineastas programáticos. Y, además, no puedo resistirme a ver las películas de los directores que conozco personalmente.
F: De los que apreciás, querés decir.
Q: Eso.
F: Leí la reseña y me convenció.
Q: Te advierto que la dan una sola vez en el radio de la civilización. El jueves 7 va en el Abasto, pero después la dan el Arteplex Belgrano y en el Teatro 25 de Mayo, zonas de frontera. Falta que la pasen en Ciudad Oculta.
F: No es muy democrático lo tuyo.
Foto: Flavia de la Fuente

marzo 30, 2011 a las 7:28 pm
Che! El Teatro 25 de Mayo queda en Villa Urquiza, acá nomás de mi casa!!
Eso sí, el Arteplex de Belgrano es feísimo…
marzo 31, 2011 a las 12:07 am
no sabía que la del edificio y foster era en efecto sobre norman foster. ya la sumo a la lista.
marzo 31, 2011 a las 2:09 am
Acabo de darme cuenta que hay un documental sobre Harry Nillson, no se que tal será, pero el personaje amerita.
marzo 31, 2011 a las 2:33 pm
Para una de arquitectos, debería filmarse aquella del corresponsal lejano. Aquella de Frank Lloyd. Una joya.
marzo 31, 2011 a las 2:37 pm
Respecto de la foto, el mar resulta más inquietante en estos días. Genera una paz un poco más extraña que antes.
Y cae sola la frase tonta: una paz amenazante.
marzo 31, 2011 a las 2:51 pm
Off topic, pero realmente me intriga. Cómo se sintió nadar después de lo de Japón? O si cambió en algo la relación con el océano. Les envidio profundamente la natación en aguas abiertas. Supongo que es una de las actividades más “densas” en cuanto a relacionarse con el mundo. Correr, como Murakami, no llega al zócalo. Lo sigo anotando. Algún día, quizá.
marzo 31, 2011 a las 7:02 pm
Quintín, Flavia:
Hacen bien en no ir a verla: Blue valentine es un dislate. Pretenciosa, falsamente sofisticada, con esas actuaciones crispadas que espantan e intimidan. Es eso, un sub cassavetes, o un cassavetes sin cassavetes, o una parodia involuntaria de cassavetes (uso mucho el concepto borgesiano de “parodia involuntaria”, sabrán disculpar) Es increíble que le hayan dado tanta bola a una película indigna de un cineasta menor. ¿Para qué la pusieron en el Bafici? ¿No había algo más interesante? ¿O es producto del criterio cuantitativo?
abril 1, 2011 a las 1:16 pm
no termino de entender el furor detrás de blue valentine, película que acaba de agotar entradas y que se estrena pocos días dsps que termina el festival. Yo la descargue hace un par de meses y paso sin pena ni gloria por mis retinas. No me transmitió nada de na… en fin, eso si los actores son divinos, me casaría con ellos tranquilamente