Publicado en Perfil el 30/1/11
por Quintín
Lean esto y díganme si no es una de las mejores ficciones cortas jamás escritas: “Al despertarse una mañana después de una noche densa, se había hecho unas tostadas con queso para el desayuno. Las comió y no notó nada extraño hasta que, cuando fue a la pileta de la cocina para lavarse las manos, descubrió que el jabón había desaparecido. Entonces se lavó con el queso.” Es tan buena y apenas más larga que el famoso cuento mínimo de Monterroso (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”).
El relato es parte del último párrafo de un cuento de Julian Maclaren-Ross que se llama Tostadas de jabón, que inaugura un libro que también se llama Tostadas de jabón editado en 2008 por La Bestia Equilátera con una virtuosa traducción al argentino de María Martoccia. Al año siguiente, la misma editorial publicó la novela Veneno de tarántula. En 2005 Sudamericana había editado otra novela, De amor y hambre, y aunque La Bestia anunció un cuarto libro —Memorias de los cuarenta— la promesa no se ha hecho realidad. Y eso parece ser todo en cuanto a Maclaren-Ross en castellano.
En inglés tampoco hay demasiado de él. Aunque existe una reciente biografía (Fear and Loathing in Fitzrovia) de Paul Willets, quien ha editado una recopilación de las narraciones de Maclaren y otra de sus memorias, los libros están en general agotados y aunque hay un website británico dedicado a su vida y obra, la información es escasa y las páginas con los textos que allí se ofrecen están desaparecidas. Maclaren-Ross parece el típico caso del escritor que se sostiene gracias a su biógrafo, que reaparece cada tanto en los suplementos culturales cuando sus obras se reimprimen y que vuelve luego a caer en el olvido. Es posible que la Argentina sea el segundo país maclarenrossiano pero como ya ha pasado más de un año de la última edición de un libro suyo, el nombre dejó de circular. Cuando se publique el próximo, la contratapa y los suplementos volverán a decir que Julian Maclaren-Ross no se llamaba exactamente así, que nació en 1912, murió en 1964, se educó en Francia, llevó una vida bohemia y fue “el héroe oculto de la literatura inglesa”.
La frase es enfática, pero hay de ella al menos una prueba. Maclaren, disfrazado bajo el misterioso nombre de X. Trapnel, es sin duda el personaje más talentoso, más auténtico y más desdichado en las doce novelas que componen la extraordinaria saga Una danza para la música del mundo de Anthony Powell. La querible imagen que Powell da de Trapnel coincide con la que Maclaren-Ross transmite en sus libros: un escritor dotado para la literatura de un modo exuberante pero anómalo, un chico grande que desborda la diferencia entre lo alto y lo bajo —tanto en la literatura como en la sociedad— y para quien está completamente fuera de sus posibilidades hacer algún tipo de concesión al medio. La criatura tiene además el karma de tomarse todo el whisky, gastarse todo el dinero y, como si esto fuera poco, de concebir el amor de un modo adolescente y perjudicial para la salud. En el libro de Powell, Trapnel se obsesiona con la mujer inadecuada, lo mismo que Fanshawe en De amor y hambre y que Maclaren en la vida real (con la viuda de Orwell). Desafortunado en el amor, Maclaren-Ross parece haberlo sido más aun en el trabajo, con la diferencia de que no se engañaba a sí mismo en ese terreno. Richard Francis Fanshawe, explotado vendedor de aspiradoras a domicilio durante 1939 —el mismo año en el que Henry Miller contó en Trópico de Capricornio sus desventuras como cartero—, sabe bien que la empresa conoce todos los trucos para ganar. Me gustaría saber cómo veía Maclaren el mundo literario, en el que tampoco parece haber logrado vivir decentemente. Para eso, dependemos de que un milagro haga que se traduzcan sus memorias.
Foto: Flavia de la Fuente

enero 30, 2011 a las 5:34 pm
Una digresión. Hace unos días una nota del diario Clarín en la que aparecía el retrato de César Aira junto al de Olmedo, Catita y Sandrini, me llevó a releer La Metamorfosis de Kafka. Por increíble que parezca, la traducción al castellano no era de Olmedo ni de Catita sino de Aira; copio las primeras líneas:
“Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregor Samsa se encontró transformado en un insecto monstruoso”.
La cita viene a cuento porque su estructura es idéntica a las frases de Maclaren y Monterroso. Esto quiere decir que la literatura funciona por matrices, y que inventada una matriz, algo que ocurre con suerte cada 100 años, los que vienen después quedan obligados a inventar una nueva, o bien resignarse al rendimiento decreciente: en lugar del insecto, el jabón; en lugar del jabón, el dinosaurio. Quizás todo sea así. Quizás la vida tenga mucho de forma y poco de contenido, y de ahí que seamos por completo incapaces de encontrarle un significado.
enero 31, 2011 a las 3:38 pm
Yupi, aprovechando el descanso en el debate político, te hago una consulta aclarando que no me da el pine para seguirla, pero tu comentario me dejó una duda. Todo el comentario refiere e a las formas y al contenido en literatura con ejemplos y casos concretos, pero al final decís : “Quizás todo sea así. Quizás la vida tenga mucho de forma y poco de contenido, y de ahí que seamos por completo incapaces de encontrarle un significado.”
¿Es literatura=vida a estos efectos?
Mi intuición me dice que no, que la literartura es una forma de representación de la vida, pero no es la vida.
enero 31, 2011 a las 4:04 pm
“Quizás todo sea así. Quizás la vida tenga mucho de forma y poco de contenido…”
Es muy interesante.
En biología, eso se puede ver en los problemas estudiados en la morfogénesis, que es el proceso mediante el cual un organismo desarrolla su forma.
A principios del S.XX, D’Arcy Wentworth Thompson publicó su libro ‘On Growth and Form’, una pequeña joya (no tan pequeña: más de 1000 páginas) que es considerada una de las mejores obras literarias científicas en inglés, un trabajo extraordinario en las fronteras de la biología, el arte, la arquitectura y las matemáticas, todo sobre de la forma y la vida.
A veces se puede encontrar cómo conectar ciencia, arte y literatura.
Saludos
Gabriel
enero 31, 2011 a las 4:12 pm
En la traducción de Borges de “La metamorfosis” para la colección la pajarita de papel de Losada (1938) dice:
“Al despertar Gregorio Samsa una mañana,tras un sueño intranquilo,encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.”
enero 31, 2011 a las 4:28 pm
Es obvio que nuestra forma depende de la morfogénesis, la pregunta es si la vida no tiene contenido mas allá de la forma.
enero 31, 2011 a las 4:49 pm
y la pregunta real era si esa cuestión es = para la vida y la literatura.
enero 31, 2011 a las 5:06 pm
¿Qué se entiende por contenido en este caso?
La forma, como estructura, es inseparable de la función (siempre hablando en términos biológicos) y de allí emerge desplegándose la variedad y diversidad de la vida.
Por ejemplo: las extremidades superiores de los vertebrados son homólogas entre sí, pero diferencias estructurales (formas) implican diferentes funciones (aves, mamíferos, reptiles). Así las alas de un ave y las de una mosca les permiten volar pero sus estructuras no tienen nada en común, pese a tener una función similar.
Quizás se pueda pensar el contenido como parte de ese emergente a desplegar a partir de la estructura y la función.
Saludos.
Gabriel
enero 31, 2011 a las 5:19 pm
Intuyo que Luis lo escribió a prpósito, igual aclaro. La traducción que cita con ese reflexivo que ya no usan ni los españoles no es de Borges. En los años 40 Losada sacó un libro con relatos de Kafka, y le pidieron a Borges que escribiese un prólogo y tradujese algunos textos; los demás vinieron traducidos desde España, entre ellos La Metamorfosis. Conclusión: el único argentino que tradujo La Metamorfosis es Aira, que también escribió un prólogo para la ocasión.
enero 31, 2011 a las 5:23 pm
Janfi, un significado más allá del placer o las tristezas que da. Desde luego, es algo que no compartirá un católico devoto o un musulmán o cualquiera que profese una fe. Esto quizás explica por qué Kafka ordenó quemar sus manuscritos. En sus textos (notó Borges en ese prólogo de Losada) hay un solo personaje: el hombre común, perdido en un orbe incomprensible de postergaciones y castigos. Probablemente Kafka se dio cuenta de que su poética hacía cortocircuito con cualquier acto de fe, y ordenó destruir todo. En su obra, notó Borges, no aparece ni una sola vez la palabra “judío”.
enero 31, 2011 a las 5:28 pm
La edición que tengo en mis manos de 1938 dice traducción directa del alemán y prólogo por Jorge Luis Borges.
enero 31, 2011 a las 5:32 pm
“Al cuidado gráfico de Attilio Rossi y en la imprenta Lopez ,Perú 666,Buenos Aires,acabose de imprimir este libro el 15 de agosto de 1938″
Losada.
enero 31, 2011 a las 5:37 pm
Yupi, entendido, hablabas de Borges-Kafka. OK.
Gabriel, ¿qué se entiende por “vida” en este caso? Yo no hablaba de la vida biológica, hablaba de la vida filosófica, del sentido de la vida, a ese contenido me refería. En sentido biológico es probable que forma y contenido sean lo mismo, ayer pensaba eso contemplando una enorme araña en la pared de mi cuarto, esa araña no tenía escindida su forma de su contenido, su forma se agota en su ser y su ser en su forma, no sabe adónde va (esa era mi preocupación, que no fuera a mi cabeza mientras dormía), no le importa adónde va, sólo vive el instante y ese instante la justifica, luego cambia de dirección en forma casi aleatoria y también plenamente autojustificada, no hay intencionalidad ni propósito alguno.
enero 31, 2011 a las 5:54 pm
Janfiloso. Sí es verdad, se me escapa la dimensión a la que haces referencia.
Pero como dato curioso:
La araña ha sido símbolo de Vida (Creación, fertilidad y sexo) por su capacidad para la construcción de telas orbiculares a partir de sí misma, pero también de Muerte (Guerra y destrucción) por su capacidad predadora y la toxicidad de su veneno.
Parte milenaria de la mitología.
Saludos
Gabriel
enero 31, 2011 a las 6:03 pm
Luis, estuve buscando en la web y di con un blog que se ocupó bien del caso de la falsa traducción borgeana, incluso le preguntaron al propio Aira. Dejo el enlace.
http://alejandrotoledo.blogspot.com/2004/08/un-eplogo-de-aira-luego-de-leer-los.html
enero 31, 2011 a las 6:05 pm
Yupi la obra de Kafka fue publicada primero en frances y no en el aleman original Aira es traductor de alguna de estas dos lenguas?
enero 31, 2011 a las 6:10 pm
Martín H, la tradujo del original alemán.
enero 31, 2011 a las 6:25 pm
¡scheisse!
enero 31, 2011 a las 6:44 pm
Para cerrar el círculo, esta sí que es de Olmedo. Mamita querida. Y vos Janfi encima preguntás por el contenido!
http://www.cronicaviva.com.pe/index.php/mundo/america/10960-mario-vargas-llosa-pago-350-dolares-por-una-traduccion-de-borges
enero 31, 2011 a las 6:53 pm
Yupi, mirá en esa web el video del gol (golazo) de Luis ‘Cachito’ Ramírez del Corinthians y fijate que contento se pone Lula. Y vos hablás de incunables!
enero 31, 2011 a las 8:51 pm
Quintín. Encontré algo que te puede servir para tus aventuras Benet. En letra ínfima, debajo de los datos legales, Carlos Manzano, traductor de En busca del tiempo perdido (versión Sudamericana) escribe: “Dedico este trabajo a la memoria de Luis Martín Santos, Alejo Carpentier y José Lezama LIma y a Rafael Sánchez Ferlosio y Agustín García Calvo, mis maestros en el arte de la prosa clásico-barroca castellana contemporánea, prácticamente inexistente, por lo demás, salvo en sus obras o fracasada – puramente imitativa de cierto modelo extranjero – en las de un Juan Benet qualunque”.
enero 31, 2011 a las 11:06 pm
Cuanto para leer, siempre, en LLP. Veo al pasar que Q se entusiasmo con las Prosas Apatridas, que gusto me da.
Saludos para todos. Los leeré atentamente mañana, tal vez pasado.
enero 31, 2011 a las 11:25 pm
cómo sale la novela de powell en la lectora!!!
kafka para mi era un fantasioso que practicaba el arte por el arte y en un brote de fantasia no pudo dejar de pensarse un insecto. disforia de fotoshop para kafka. monterroso es un realista y no puede verse dinosaurio, solo ve el dinosaurio en la realidad, a la que no puede glosar sino con humor genial de su imaginacion.
despues el relato original, del cual se desprenden ambos como de su matrix, es mas antiguo. es un relato que reune ambas dificultades a la hora de hacer literatura: chuan zu sueña que es una mariposa y viceversa. sintesis de chuan zu, sintesis como dice thomas browne que toma la palabra del mundo de la cirujiada en la grecia antigua donde significaba cerrar el cuerpo luego de haberlo abierto para examinar y operar. sintesis, eso que hace falta a los que polarizan la literatura en miles de cliches aburridos. sintesis tardios niños modernistas, eso es lo que hace ross. de amor y hambre esta publicada en argentina, creo que hace unos 5 años.
aira es, como borges, un traductor horrible. de aira la platitud de sus invenciones a la hora de traducir, de borges, por ejemplo, esas traducciones horribles de wallace stevens que saco sur.
que es traducir al argentino? no sera una hiperbole llamar argentino al rioplatense de martoccia? el aregtnino de montequin de amor y hambre me gusta mas.
febrero 1, 2011 a las 1:28 am
Creo adivinar en la objeción las barbaridades sobre Borges que viene diciendo Piglia desde tiempos tan inmemoriales como los del chino melifluo. La novedad de Kafka deriva, como siempre, de una inversión, y una inversión radical, tanto que modificó toda la literatura, Maclaren, Monterroso y Chuang Tzu incluidos. La frágil mariposa muta en insecto monstruoso; el sueño en sólida pesadilla. Por lo demás, como decía Macedonio en la pensión con la toalla en la cabeza: “Imaginate, che. Desde que el chino dijo la frase el idioma habrá cambiado tanto que quizás lo único cierto sea la palabra mariposa”.
febrero 1, 2011 a las 3:04 am
kafka y sus precursores, eso es una buena broma yupi, qué buen groupie de borges! pero como broma prefiero la de nobokov cada vez que le hablaban de su similitud con borges: se ponia un manta imitando un poncho y luego buscaba los anteojos de sol. digo, por citar otro escritor enciclopedista con infulas de clasicas.
febrero 1, 2011 a las 10:37 am
Dasbald. Dije yo:
“En 2005 Sudamericana había editado otra novela, De amor y hambre.”
Decís vos:
“De amor y hambre esta publicada en argentina, creo que hace unos 5 años.”
¿?
Q
febrero 1, 2011 a las 10:47 am
Late, and off topic, una breve disquisición sobre el alma del arácnido, en esta lluviosa mañana, según lo leído más arriba.
A mi juicio, ninguno de nosotros puede asegurar que una araña “no sabe o no le importa a dónde va”. En realidad, no podemos asegurar demasiado sobre sus intenciones, salvo que las tiene. Y sin dudas que le importa el resultado de sus actos, como a cualquier bicho: el solo hecho de buscar, por caso, refugio y alimento es suficiente evidencia de esa importancia. Puede afirmarse que tiene sabiduría y capacidad para ello, siendo irrelevante en principio que éstas dimanen bien del individuo o bien de su genética ancestral; a fin de cuentas todo individuo es, como legítimo heredero de su estirpe, también propietario y completo representante de su legado biológico: toda su especie en él se concentra. Así, el grado de automatismo ingénito que adjudiquemos a sus actos no altera su visible entidad, ni disminuye su extrema complejidad, ni tampoco distingue categorías, por decir, entre artrópodos y cordados. La clave primera de la conducta vital es su realidad, no su rango presunto ni la clase de la que deriva. Asimismo es seguro que cualquier araña, como todo ser vivo, tiene conocimiento del mundo que la rodea, aunque esa forma de conocimiento nos resulte una suerte de jeroglífico del todo incomprensible. El suyo y el de cualquier individuo ajeno a nuestra especie son enigmas imposibles de descifrar.
Por lo dicho opino que ningún ser vivo tan solo “rebota aleatoriamente”, puesto que todos ellos, aun los más elementales, tienen conciencia y comportamiento. Supongo que a eso podemos llamar “contenido” en este corto debate bio: el hálito o espíritu o sutileza que define a la vida y que desaparece con la muerte. De ambas cualidades, es la conciencia la que permanece en el misterio, en todas las criaturas. Salvo para sí misma, es insondable y apenas una inferencia. En cambio, el accionar puede conocerse por terceros en forma directa y quedar por ello sujeto a reacción o análisis. Así como la imaginación, aunque notorio y determinante, el comportamiento es el producto más sofisticado de la vida: la libertad —toda una invención— de la que dispone el individuo y su morfología, según se dijo aquí, cuya arquitectura se ensaya frente a las opciones y singularidades que aquel le traza. El comportamiento responde tanto a la necesidad como a la anomalía, y la morfología los sufre a los tres.
Todo individuo refleja al mundo según su naturaleza y proporción. Por lo tanto la reflexión, justa y bella palabra, es índole esencial de todos ellos, siendo la profundidad de su gradación tan honda como el azar y los nervios dispongan y tan efímera como el instante y la corrupción permitan.
Bueno, eso. Más nervios, mañana.
febrero 1, 2011 a las 2:26 pm
Montañés, qué casualidad (o no) que se detenga en ese punto. El día del suicidio de Alejandra Pizarnik encontraron entre sus papeles una última anotación, una cita de Borges: “En el centro puntual de la maraña / Dios, la araña”. Son los últimos versos del poema Jonathan Edwards, que Pizarnik invoca y modifica de memoria. Kafka, Borges, Pizarnik, Aira. Todo parece mirar para el mismo lado, ¿no?
JONATHAN EDWARDS
Lejos de la ciudad, lejos del foro
Clamoroso y del tiempo, que es mudanza,
Edwards, eterno ya, sueña y avanza
A la sombra de árboles de oro
Hoy es mañana y es ayer. No hay una
Cosa de Dios en el sereno ambiente
Que no lo exalte misteriosamente,
El oro de la tarde o de la luna.
Piensa feliz que el mundo es un eterno
Instrumento de ira y que el ansiado
Cielo para unos pocos fue creado
Y casi para todos el infierno.
En el centro puntual de la maraña
Hay otro prisionero, Dios, la Araña.
febrero 1, 2011 a las 3:11 pm
Estupendo, Montañés, como siempre.
Preguntar si tiene publicaciones es preguntar por su nombre. Supongo que no hay respuesta.
febrero 1, 2011 a las 4:53 pm
maclaren es una deuda todavía, pero su nombre… su nombre….y me acuerdo de la contratapa del libro de Hayes:
“Los enamorados es una obra de arte.” – Julian Maclaren-Ross
http://labestiaequilatera.com/catalogo_item2_9.htm
febrero 2, 2011 a las 9:05 am
Lilia, muchas gracias por tu generoso comentario, pero la verdad es que no hay publicaciones. Ni siquiera afición al respecto, fuera de lo balsámico y nutritivo que me resulta ocasionalmente expresarme en este espacio.
Saludos.
febrero 2, 2011 a las 10:39 am
encontre esto sobre maclaren, publicado hace una pila de años en pagina12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/7-731-2003-09-07.html
febrero 2, 2011 a las 1:00 pm
No por nada Serra Bradford, autor de esa nota en página, es editor de La Bestia Equilátera. Una de las columnas que sostiene el benigno culto Maclaren.
Q
febrero 2, 2011 a las 4:11 pm
Lástima, Montañés. Deberías, con esa capacidad con la que te expresás -y pensás!
¿Qué hubo del ‘más nervios’ prometido? Esperando, con la paciencia del arácnido.