por Charles Baudelaire
“Mi lindo perro, mi buen perro, mi querido perrito, acércate y ven a respirar un excelente perfume, adquirido con el mejor perfumista de la ciudad.”
Y el perro, agitando la cola, lo cual es, creo, entre esos pobres seres, el signo correspondiente a la risa y la sonrisa, se acerca y pone curiosamente su nariz húmeda en el frasco destapado; después retrocediendo súbitamente con espanto, ladra contra mí, a guisa de reproche.
“Ah, miserable perro, si te hubiera yo ofrecido un paquete de excrementos, lo habrías olisqueado con delicia y acaso devorado. Así tú mismo, indigno compañero de mi triste vida, te pareces al público, al que jamás hay que regalarle los perfumes delicados que los exasperan, sino basura cuidadosamente escogida.”
Texto extraído de El Spleen de París, traducción de Margarita Michelena, Fondo de Cultura Económica, México, 1990.
Foto: Flavia de la Fuente

noviembre 29, 2010 a las 2:09 pm
Genios.
noviembre 29, 2010 a las 4:53 pm
¡Qué sutileza!
(Grande Charles -y Solita puso lo suyo-)
noviembre 29, 2010 a las 9:48 pm
Quintín, creo que hablo en nombre de varios cuando te pido que abras un post de fútbol en el que podamos pellizcarnos unos a otros para corroborar que lo que vimos hoy en el Camp Nou no fue un sueño.
noviembre 30, 2010 a las 5:43 pm
linda solita! muy linda la ciervita silvestre!
flavia, cuando necesités una ayuda acordate de estas palabras. los santos son sabios.
pasarán los días grises en los que el sol imita a una monja paliducha.
en lo alto azul el día azul se tiene y un mundo repleto de astros brillantes va ascendiendo libremente.
todo tan calladamente que sin ruido se consuma con resuelta voluntad.
sin un fuego de artificio, rompe en risas el milagro con la noche clara.
r. walser
diciembre 3, 2010 a las 11:39 pm
También escribió un poema hermoso sobre un gato (Le Chat).