Publicado en Perfil el 28/11/10
por Quintín
Me gusta ir al Festival de Mar del Plata. Es distendido, amable y suele ofrecer una combinación estimulante de ocio y placer cinéfilo. Más cuando, como este año, se hicieron bien las cosas y la edición fue mucho mejor que la del año pasado, cuando un corte presupuestario redujo todo a su mínima expresión. Ahora, en cambio, la programación fue muy interesante: hubo una cantidad importante de buenas películas (en particular en la Competencia Internacional, uno de los puntos tradicionalmente más flojos de la muestra), de novedades oportunas, propuestas arriesgadas y retrospectivas valiosas. La organización fue esmerada, vinieron más y mejores invitados y Mar del Plata recuperó así la posibilidad de seguir siendo un acogedor punto de encuentro para el cine a orillas del mar y les ofreció ocho días de vacaciones productivas a los participantes.
Por eso me fastidia especialmente lo ocurrido en la ceremonia de clausura. Me abstengo de concurrir a ella desde hace dos años, después de los insultos que Leonardo Favio profirió entonces desde el escenario contra quienes no se alineaban con el gobierno. Pero no pude evitar enterarme de lo que ocurrió allí el sábado de la semana pasada. Liliana Mazure, la directora del Incaa, incluyó en su discurso una serie de comentarios inatingentes, absurdos para el encargado de la palabra oficial frente a un público en el que abundaban cineastas extranjeros y ciudadanos argentinos a los que —por ahora, al menos— la ley no les prohíbe ser opositores. Mazure pareció hablar para complacer a quienes comparten su posición política, para recordarle quién manda en la Argentina a quienes no lo hacen y para sumergir en el desconcierto a los visitantes. No se limitó a señalar los logros del gobierno ni a subrayar su apoyo a Cristina Kirchner, sino que incluyó frases de bienvenida a La Cámpora y otras agrupaciones juveniles del oficialismo (no quedó claro qué función cumplían en el festival estos militantes) y hasta aludió a la victoria de la agrupación kirchnerista “Arturo Jauretche” en las elecciones del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires.
No tengo nada personal contra Mazure. Al contrario, conservo de ella un buen recuerdo de la época en la que trabajamos armoniosamente en el Bafici. Eso fue hace diez años, cuando nadie creía que el deber de los funcionarios culturales fuera intimidar a los opositores y la convivencia política alcanzada en democracia hacía que expresiones como las del sábado fueran completamente inimaginables. Hoy, las cosas han cambiado para peor y estos son tiempos en los que las declaraciones del nuevo director de Telam invitan a la comparación con Raúl Apold, el tristemente célebre patrón del cine, la radiofonía y la propaganda oficial del primer peronismo. En verdad, no veo ninguna necesidad de ejercer esta especie de totalitarismo light en los festivales de cine, de recurrir a esos procedimientos sectarios y excluyentes, para usar una expresión de Perón.
Tal vez lo más grave de este discurso trasnochado sea que pase de largo sin escandalizar a nadie. Es cierto que nos hemos acostumbrando demasiado fácilmente a la prepotencia oficial, pero también influye en este silencio una particularidad del mundillo del cine argentino. Casi sin excepción, los cineastas, productores, actores, empresarios, técnicos y hasta periodistas que nos congregamos cada año en Mar del Plata recibimos beneficios del Estado a través del Incaa, aunque más no sea la invitación a pasar unos días en la Perla del Atlántico con alojamiento gratis. Pero también es cierto, como dijo Orson Welles, que una cosa es traicionar las convicciones en la mesa de tortura y otra es hacerlo para conservar la pileta de natación.
noviembre 28, 2010 a las 6:57 pm
… o el lear jet …
noviembre 28, 2010 a las 10:53 pm
Querés dar cátedra de hombre de mundo y sos un criticón de Pueblo.
Qué poco cool!
Aguante la Dictadura de Cristina!
noviembre 28, 2010 a las 11:35 pm
no todo el mundillo argentino e cine estuvo en mardel, más bien diría que le escapan.
noviembre 28, 2010 a las 11:35 pm
LLP le da la bienvenida a La Cámpora. Ahora estamos a tono y soy un cool bárbaro.
Q
noviembre 29, 2010 a las 9:38 am
Enhorabuena por la entrada y el blog, en general =)
noviembre 29, 2010 a las 11:21 am
Me contaron cómo fue la interna en el Buenos Aires. De todos modos, me pregunto si él CNBA no será el nuevo Perico.
Salud
noviembre 29, 2010 a las 1:10 pm
A mi el cine mucho no me gusta (la última que vi fue: el diablo en los choclos; con Luis Sandrini). lo que si me gusta es ir a pescar palometas a la laguna.Lespio Velurtas
noviembre 29, 2010 a las 4:57 pm
muy bueno el post. lo que contás del discurso de mazure, tan a tono con la modalidad que asume la patota culturosa oficial, es un acto fascista.
de todos modos la última frase que escribiste y la cita de orson suenan un poco raras para explicar tu estadía en mar del plata, ¿qué quisiste decir?
noviembre 29, 2010 a las 5:35 pm
Nada distinto de lo que dije. Que uno lo piensa dos veces antes de decir algo que puede causar la pérdida de alguna de las tantas formas de subsidio que otorga el Incaa.
Q
noviembre 30, 2010 a las 8:23 pm
che y martinez suarez aplaudía?
diciembre 2, 2010 a las 1:23 pm
Quizás, en un gran porcentaje de los casos, no tendríamos que hablar de una autotraición sino sincerar la tendencia a adoptar ideales de acuerdo a los intereses personales (es muy obvio, pero en el caso del progresismo y el mundo del cine nunca se lo dice). El hollywood argentino suele ser progre no sólo porque ser progre es cool, sino por sobre todas las cosas, porque es inocuo. Me pasó preguntar en una cheta terraza palermitana tras las elecciones 2007 a gente que me contaba que había votado a Castells, si lo hubiesen votado igual en caso de que hubiera tenido serias posibilidades de ganar, y me contestaron “no, ni ahí”. Por eso nunca votarían a Carrió. Ella es capaz de ganar, y eso nunca se lo perdonarían. Para muchos, es re copado votar a Altamira. Pero ojo, no vaya a ser que gane el PO.
diciembre 4, 2010 a las 6:44 am
jajaja! siii es muy cierto, por eso despues están con todos los gobiernos sin cuestionar nada más que la entrega de subsidios, tema que se termina cuando reciben el propio.
ultimamente ya no veo ni siquiera a la aaactores apoyando causas como la de justicia por el crimen de mariano ferreyra.
diciembre 5, 2010 a las 7:51 pm
Martínez Suárez dijo, antes que Mazure, “Hoy termina el 25° Festival, mañana empieza el 26°. Gracias por haber estado aquí, gracias por los aplausos, gracias por todo”. Y se fue. Mazure dijo “yo voy a hablar un poquito más que José, como es la costumbre” y arrancó. Martínez Suárez no escuchó, hasta donde sé, el discurso de Mazure porque salió del escenario y no lo vi volver a la platea (aunque quizás sí, pero si es así no se notó).
Me pasa lo mismo que a Q con Mazure. Es alguien con quien me llevo bien y me cae bien en general, pero esta actitud que no tiene nada que ver ni con el lugar, ni con el evento, ni con el cine es algo totalmente incomprensible, o sólo comprensible desde la obediencia debida o el fanatismo (y una cosa a veces encubre la otra).
Saludos.
diciembre 5, 2010 a las 7:56 pm
No vas a ver actores porque la mayoría trabaja en algún proyecto o productora que recibe dinero del Gobierno. Andrea del Boca y Florencia Peña fundaron sus propias productoras con dinero del Estado, que les “compra contenidos” para la Televisión pública. Lo mismo ONTV, de Villarroel y Masllorens, que salieron de Telefe para venderles a su vez contenidos -producidos por la compra de Telefe…y de la Televisión Pública, que también les compra contenidos-. Muchas obras de teatro disponen de subsidios del Instituto Nacional del Teatro (si no, serían inviables) y mirá el elenco de El Conventillo de la Paloma en el Cervantes y comparálo con los nombres de actores que apoyan el proyecto nacional y popular. Surprise! same people. Más allá de la gestión por interpósito testaferro de salas como el ND Ateneo, que presenta Kirchnerismo Duro en sus carteleras. Ahora además conquistaron a Calamaro y al Indio Solari. Es que, como dijo Barcelona en su tapa más gloriosa (más allá de la imbecilidad cínica del artículo que Pablo Marchetti firmó en La Vaca), murió un crispador y nació un rockstar.
Hay muchísimo dinero en juego. El otro día me preguntaron por qué se hacen tantos documentales y se estrenan tantas películas argentinas. Respondí “el fondo de fomento cinematográfico -llenado por la impresentable cantidad de copias de Avatar y Harry Potter- es de 180 millones de pesos”. No preguntaron más nada.
diciembre 5, 2010 a las 9:02 pm
bigote, cuanta información.me impresiona saber que la gente que nombrás está en la lona y necesita que el gobierno los banque. qué les pasó parecian exitosos y resulta que tienen que chuparmedias para vivir.
me apena mucho.
diciembre 5, 2010 a las 9:16 pm
Ah, cierto que eso es un problema. Pero si el INCAA también está tratando de que se hagan cada vez menos películas! Al final en ese “ajuste” coinciden todos (en eso parece no haber diferencia entre el modernismo liberal y el “populismo”): solo tienen que filmar unos pocos elegidos.
diciembre 5, 2010 a las 9:22 pm
Sí, ya lo dijo otro crítico en otro post:
el fervor de los profesores de la UBA y de los camioneros y los artistas tiene el mismo fondo que la resistencia de los chacareros a que le suban los impuestos: it’s all about money.
Así que todo se reduce a money, money… No se para que van a la facultad (y no me refiero a los profesores, que evidentemente se están haciendo más ricos que Ratazzi), sino a los enunciadores de la teoría moneycéntrica (basta de sutilezas sociológicas! Todo se reduce a la “estructura”). Pero a los críticos no los incluye? En fin. Por suerte después el critico se… retracta?:
Ya se sabe que lo de los universitarios no es de índole cultural, como lo prueba el mismo comentario.