Después del rescate

Publicado en Perfil el 23/10/10

por Quintín

Llegué a Chile unas horas después de que terminó el rescate de los mineros. En Santiago tomé la conexión de LAN a Valdivia, no sin antes hacer una cola infinita para un segundo e inútil check-in. Es evidente que el nuevo sistema, destinado a ahorrar tiempo y personal, no fue pensado por la misma persona que diseñó el rescate en el Campamento Esperanza. No todo es eficiente en Chile, aunque la eficiencia es un tema del momento y la bandera de Piñera. Igual que la de Macri en la Argentina. A diferencia de Macri, Piñera tiene algo para mostrar en ese rubro, sobre todo después de la pobre reacción de Bachelet frente al terremoto.

Es otra derecha, me informa Ascanio Cavallo, consultor económico, analista político y crítico de cine. Los pinochetistas, continúa, están agotados, perdieron su peso histórico y su razón de ser. La derecha hoy gana elecciones y se aleja de sus dogmas. Incluso en lo económico, Piñera representa menos el desmantelamiento del Estado que un intento de modernizarlo mediante la construcción de una burocracia virtuosa, a contramano de la tradición latinoamericana. Lo de la virtud no implica simplemente el combate contra la corrupción, sino la posibilidad de formular mecanismos administrativos que hagan crecer la calidad de vida. Dicen que Piñera hizo su fortuna como empresario eligiendo a la gente adecuada para cada puesto y hoy intenta repetir la estrategia en el gobierno. Piñera se tiene una fe ciega como director de casting. Pero nada es tan sencillo: un país no es una empresa.

Al llegar a Valdivia asisto a la inauguración del festival internacional de cine de esa ciudad, convertido en los últimos años en el más importante de Chile gracias, en buena medida, a un riguroso cambio administrativo. Las inauguraciones son un género del espectáculo al que no se le presta la atención debida, pero permiten entender el estilo y las contradicciones de una burocracia nacional. Escucho seis discursos de autoridades, de los cuales cinco son vacíos y protocolares, pero pudorosos: no hacen referencia a los mineros ni al gobierno. El último es del Ministro de Cultura Luciano Cruz Coke, uno de los jóvenes a los que Piñera incentiva para que estudien y le propongan soluciones a los problemas. El ministro conoce de cine: fue actor (bastante malo, sostienen), productor y exhibidor. Se muestra dinámico y preciso. Expone sus objetivos: aumentar el público en la salas, hacer crecer las exportaciones del cine chileno, atraer inversiones y rodajes extranjeros, convertir al cine en una actividad “autosustentada”. Al otro día hablo con Ximena Vidal, diputada socialista, presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara e invitada oficial al acto. También fue actriz y coincide en casi todo con Cruz Coke, aunque ella cree todavía en las cuotas de pantalla y el ministro, en cambio, quiere destinar el 25% de los subsidios estatales que recibe cada película a la publicidad y el marketing. La meta, voluntarista y más bien ingenua, parece inalcanzable desde ambas perspectivas.

La comprensión del problema es superficial y su solución veladamente demagógica. El tema es complejo y excede al funcionarios. Pero ¿cuál es la verdadera educación de un ministro, no solo en Chile sino en otras partes? Eso lleva a otra pregunta: ¿cuál es la educación de los ciudadanos? Uno de los grandes conflictos sociales del Chile reciente fue el de los estudiantes, que no reclamaban mejoras edilicias como sus congéneres trasandinos sino una educación igualitaria y de calidad. Hay un obstáculo casi insalvable para esa meta: la mala preparación de los docentes. Pero en Chile se acaba de sancionar una ley que le permite a cualquier graduado universitario ejercer la docencia en las escuelas. Parte del sindicalismo docente se opuso, pero poco pudieron hacer para que fuera rechazada. En la Argentina sería imposible pensar en una medida semejante, aunque bien podría ser revolucionaria. Es una diferencia entre los dos países. Una diferencia grande.

39 comentarios para “Después del rescate”

  1. Jorge Dice:

    Chile está dividido en regiones,eso unifica al país de norte a sur y achica el gasto burocrático una enormidad. Para empezar el terrible terremoto que colapsó en serio,(no de gas y pintura) al 40% del país obliga a un esfuerzo del que nosotros no tenemos ni idea.Pensar que en Chile pueda suceder que el gasto en medios aumente en cuatro años de 40 a 900 millones es imposible que suceda sin un pormenorizado conocimiento del congreso. En fin,los trasandinos de este lado ni de cerca podemos viajar como en Chile en un vagón de ferrocarril cómodo desde Santiago a Valdivia y con un guarda que te despierte a una hora acordada.
    Nosotros podríamos vivir muchísimo mejor, no me cabe duda.

  2. Jorge Dice:

    No a Valdivia sino a Concepción, quise decir.

  3. Maza Dice:

    Me parece peligroso caer en cierta idealización del modelo chileno. Desde acá envidiamos la educación y la salud que tienen en Argentina, ambos sistemas mucho más solidarios y humanos que los que imperan en Chile, donde un anciano paga seis veces más por su seguro de salud que un joven de 30 años, simplemente, porque el viejo se enferma más y por tanto debe pagar más. Qué decir de las mujeres en edad fertil, que pagan el doble que los hombres de la misma edad. Y no existen las universidades públicas y gratuitas, ni siquiera de bajo costo. Estudiar una carrera de pizarrón como Periodismo puede costar en promedio 5.000 dólares al año, para luego salir a un mercado laboral donde el sueldo promedio es 600 dólares.

  4. hernan Dice:

    Q, te estas uniendo a la idea, expresada en tapa de Noticias, de la eficiencia chilena. No hay problema.
    Siempre pense que el ideal de eficiencia era de derecha. Incluso para el stalinismo que lo intentaba.

  5. lalectoraprovisoria Dice:

    Hernán. No sé de dónde sacaste que me uní a la eficiencia chilena. Lo único que hace la nota es ponerla en duda. Pero el tema, que no es de izquierda ni de derecha, no es menor de ningún modo. Tampoco vi la tapa de Noticias. Estoy en Austria.

    Q

  6. Laura Dice:

    “Siempre pense que el ideal de eficiencia era de derecha”

    Típico conformismo del pedorro izquierdismo bananero.

  7. Laura Dice:

    izquierdismo bananero latinoamericano (que cree que la ineficiencia es revolucionaria en países en los que nunca existió)

  8. mulder Dice:

    Quintín. Acá también un graduado universitario puede dar clases en escuelas, con la salvedad de que si es egresado de una carrera sin título de profesor debe hacer unos cursos habilitantes. Por eso no entiendo la última parte de tu artíuculo.

  9. Mishiguene kop Dice:

    Cualquier egresado universitario puede en la Argentina dar clases tanto en secundaria como en la Universidad. En algunas facultades ni siquiera tiene que tener un título habilitante de nada. Para dar clases en la escuela secundaria debe hacer un postgrado de apenas dos años. Hay ingenieros dando física, química, matemáticas. Igual está claro que el sistema es un desastre y que sólo pueden dar clases de acuerdo a las incumbencias que el ministerio de educación de cada provincia estima válido de acuerdo al título y el programa de estudios al que se atuvo dicho egresado. Una locura. Quintín, me imagino, lo mismo que Noriega, podrían dar clases (o tal vez si tienen el titulo de profesor ya lo hicieron, no tengo idea) de matemáticas en la secundaria, pero no de arte, ni de comunicación o periodismo, ni de literatura, ni de cultura y estéticas, mucho menos de filosofía. En cambio hay profesores de historia y geografía que dan la materia cultura y profesores de física que dan química y viceversa. El cine, el hermanito menor de la cultura, se usa para lo que se les ocurra. Tiene usos múltiples: para mantener entretenidas a las fieras o para dar sociología, cívica, historia, literatura, matemáticas, geografía, ikebana, taxidermia, etc, etc, etc. Parece que cualquier profesor de lo que sea está habilitado para dar cine. Pero no literatura, porque la literatura es sagrada, lo mismo que las matemáticas o la física. Con el cine y la historia en cambio, o la educación cívica, se mete cualquiera. Hay incluso egresados de informática dando clases de dibujo técnico y de diseño gráfico, pero un diseñador visual no puede dar clases de programación, si es que por algún choque de planetas providencial se pudiera dar algo semejante en nuestras escuelas públicas. Es un sistema muy tonto, un típico sistema diseñado por académicos cabezahueca.

  10. mulder Dice:

    La mayor locura es que los institutos terciarios y algunas privadas patéticas otorguen títulos que para el ministerio son equivalentes a los que otorga la universidad pública. Por otra parte, es lógico que un egresado de matemática no pueda dar clases de literatura, así como que un egresado de letras no puede dar clases de química: la determinación de incumbencias es necesaria. El problema son las incumbencias fronterizas y la existencia de áreas, que son las que permiten a un historiador dar geografía y a un químico dar biología, por ejemplo.

    Igual, el sisetma educativo argentino está en crisis y no solamente por esto que comentamos: basta ver la situación social de al menos un 25& de los alumnos para darse cuenta de la gravedad de todo y de los falaces argumentos pedagógicos brindados permanentemente por oficialimo y oposición, que piensan – como parodias sarmientinas – que la educación debe justificarse como parte de una política de seguridad.

    Por otra parte – como detalle al margen – nadie da cine porque no existe una materia con ese nombre. El profesor de historia que pasa Espartaco o El nombre de la rosa no da cine, da historia, y usa – bien o mal – las películas como útiles, así como algún profesor de química podría pasar – si le viene en gana y lo considera adecuado – alguna biopic sobre Pasteur o alguno de filosofía, el Pascal de Rossellini. Pedirles que enseñen conceptos de plano o montaje es ábsurdo.

  11. Mishiguene kop Dice:

    Bueno, no existe la materia cine pero sí comunicación no se qué, que sólo la pueden dar los de periodismo y alguno que otro de historia. Lo de las incumbencias es un misterio. Lo deciden entre 4 paredes inspectores que no tienen idea de nada y que por ahí se recibieron hace un siglo. Y cine está incluído en la materia cultura y estéticas contemporáneas, que es una bolsa de gatos y que va a desaparecer en los próximos dos años (por lo menos en la pcia de bs. as.) para pasar a llamarse Arte. Y el problema está ahí. Primero, que un conocido crítico de cine por no tener título habilitante no pueda dar esa materia. O que alguien que no habiendo estudiado nada pero sea capaz de inventar o diseñar algo, cualquier cosa, no pueda dar ni física ni química ni biología. O que alguien que estudió cine no pueda dar comunicación o literatura, pero alguien que es profesor de literatura pueda “enseñar” cine o lo que entiende por cine.
    Por otro lado que no exista una materia que se llame comunicación audiovisual o cómo mierda se llame supone un déficit, y la culpa es de los genios de Artística, la mayoría profesores de música o de plástica.

    Y lo de que no puedan enseñar conceptos de plano o montaje es relativo. Tal vez pueden, pero ese no es el tema. Yo también puedo enseñar matemáticas o física si me pongo a repasar un poco. Pero no estoy habilitado. Y cuando alguien utiliza el cine como medio para enseñar otras cosas es como si usara la literatura o las artes plásticas para enseñar jardinería y haciéndolo contribuya a desvalorizar lo que tiene el cine en tanto lenguaje específico. Se establece sin querer (o muchas veces queriendo) una manera “utilitaria” de acercarse al “cine”. Y eso queda resonando en la mente de los estudiantes que el resto de su vida constituirán el bendito “público” del que tanto se preocupan Pablo Sirven, Marcelo Tinelli, Mirtha Legrand, su hermano Martinez Suárez, Sofovich y las autoridades del Incaa.
    La escuela secundaria no es el lugar para formar profesionales de nada: uno no va a salir ni físico, ni químico, ni abogado, ni geógrafo, ni biólogo, ni matemático, ni cineasta, ni músico, ni artista plástico de ahí. Más bien la misión de la escuela es brindar un panorama general y formar ciudadanos pensantes, capaces de poder acercarse aunque más no sea de lejos a las diversas actividades humanas que hacen a la vida en el marco de la civilización que supimos conseguir.

  12. mulder Dice:

    Estoy de acuerdo con tu último párrafo. No así con el que relaciona el descuido por la enseñanza del lenguaje del cine – el concepto es muy discutible, aunque haya tenido éxito – con los televidentes de Tinelli, en cuya audiencia se cuentan también médicos, arquitectos, analistas de sistema y etcéteras.

    Y tampoco con el bartoleo de méritos e incumbencias: tal vez vos repasando puedas dar quiímica, pero – con todo respeto – yo prefiero que la materia la dicte un químico.

    ¿Vos te imaginás el quilombo que sería todo si atendiéramos a esto que decís?: “O que alguien que no habiendo estudiado nada pero sea capaz de inventar o diseñar algo, cualquier cosa, no pueda dar ni física ni química ni biología”. Nadie duda de que existen autodidactas más preparados que los que se forman en la universidad, pero una política educativa tiene que asegurar profesionales idóneos y en número alto: tu propuesta anarquista es incontrolable e imprevisible.

    Tenés razón también con esa materia, Cultura y Estéticas Contemporáneas: es muy difícil determinar quién puede dictarla.

    Saludos

  13. Mishiguene kop Dice:

    Bueno, el tema crucial en la pedagogía es el entusiasmo. No importa que alguien sepa quién carajo es John Ford o Yazuniro Ozu o que sepa quién es Pasteur o que sea capaz de leer todo el Quijote o de no decir aiga por haya. No da lo mismo pero lo mismo da. Los lenguajes y los conocimientos fluctúan, se modifican, van evolucionando. Sólo los prejuicios clasemedieros pueden suponer que alguien que diga aiga y no haya es un estúpido o un inútil y que no pueda emocionarse con Mozart o con Francis Ponge. Si el tipo o tipa que tenés adelante tuyo se entusiasma con lo que está explicando, vos tal vez (si no sos un idiota, de los lamentablemente abundan, esa es la verdad) le prestes más atención. Si el tipo (profesor) explica cosas de las que no es completamente ajeno tanto mejor. El sistema va creando castas que hacen que el profesor taxi se convierta en alguien alejado de la práctica o la investigación de lo que tiene que explicar o enseñar. Ese es el más serio de los problemas. No se le puede pedir moras a la higuera. La higuera te va a dar higos, a menos que le hagas un injerto. Pero un injerto siempre es un injerto y cualquiera nota que lo que da no son higos. No sé cómo puede organizarse un sistema que propenda al entusiamo de los que enseñan y los que aprenden, pero con profesores que no practican lo que enseñan o están aburridos de enseñar siempre lo mismo dado que no les da ni el tiempo ni el estímulo externo para actualizarse, es dificil que la educación del otro, el alumno, llegue a buen puerto.

  14. Eugenio Dice:

    El nivel de la escuela pública es catastrófico. Doy matemática en el CBC y los alumnos que saben sumar fracciones y vieron alguna vez en su vida una función son un porcentaje ínfimo y en vías de desaparecer por completo.
    Y no estoy hablando de algún que otro pibe medio bestia que simplifica como se le da la gana. No. Es la inmensa mayoría la que no sabe siquiera en qué consiste en elevar un número al cuadrado.
    Claro que las cosas cambian dependiendo de la zona. En zonas pobres (Avellaneda, Merlo) los resultados son lamentables. En zonas ricas (San Isidro) La tendencia se da vuelta completamente.
    Muchas escuelas tienen una educación de calidad a pesar de todo. La mayoría privadas pero también hay públicas. El gran problema está, pienso, en la lamentable dirigencia política. Los burócratas que diseñan estos reglamentos absurdos que menciona Miguíshene son más bestias que los pibes que no saben qué es una variable dependiente.
    Otra cosa que me gustaría señalar es la distribución de las notas en exámenes de matemática, atrozmente similar a la distribución del ingreso en nuestro país. La mencionada distribución es bimodal, es decir, tiene dos valores que más se repiten. Esos valores son 3 y 7. Prácticamente no hay cuatros o cincos pero sí muchos diez, nueves y ochos. Y también innumerables cantidades de unos y dos.
    El cuatro representa, creo yo, la barrera que separa a los que tuvieron la suerte de recibir una educación de calidad (ricos) de los que nunca saldrán de la pobreza. Por lo menos no saldrán estudiando.
    Mi visión a futuro es pesimista. En el mejor de los casos seguirá siendo tan catastrófica como lo es ahora pero lo más probable es que empeore.
    Creo que la solución estaría en una mayor autonomía de los colegios para elegir el personal. Que cada escuela ponga los requisitos como le parezca conveniente. Pero creo que se seguirá yendo en la dirección contraria y finalmente terminaremos teniendo el nivel de educación del resto de los países de latinoamérica, al igual que su distribución de ingresos.
    Creo que llegó el momento de resignarse y aceptar el destino. No queda otra.

  15. mulder Dice:

    Eugenio. Yo comparto tu inquietud. Pero la solución que proponés solamente agravaría el problema, y los pcoos pibes de pública y gratuita que ahora pueden ingresar a la universidad se reducirían más velozmente. Dejar librada a los colegios la contratación de personal – la palabra es tuya, y connota un criterio empresarial que es corresponsable del desastre – es una locura: los requisitos incluirían no estar afiliado a sindicato, no tener más de tantos años de antigüedad, no enfermarse, no citar a Darwin y un largo, variadísimo y absurdo etcétera.

    Por otra parte, vos mencionás la desigualdad social, y está muy bien, prouqe hay que hacer foco ahí además de en los programas. Desde hace años se le pide a la escuela que se haga cargo de cosas que la exceden y para las que no tiene recursos. Por eso no hay que soprenderse si tenemos los resultados que tenemos: el desguace es también esto. Necesitamos decisión política y la correspondiente asignación de recursos, además de una visión a mediano plazo y una comprensión de la escuela como parte de la sociedad de la que los alumnos llegan y a la que vuelven; a veces pienso que todo el mundo cree que puertas adentro las biografías se detienen.

    Y no hay destino, hay política.

  16. Eugenio Dice:

    Mulder. ¿LA UBA es una empresa? ¿La UTN también es una empresa? Sólo por nombrar dos universidades nacionales. Ambas tienen sus criterios de selección de docentes. Cuando me contrataron como ayudante no me pidieron ningún requisito salvo tener aprobadas las materias suficientes y rendir un examen para determinar el orden de mérito. No tengo título de nada, sin embargo soy docente de matemática y de biofísica. Tuve que prepararme muchísimo para dar los exámenes de ingreso ya que no tenía ningún otro tipo de antecedentes. Entré casi en los últimos lugares del orden de mérito a pesar de tener el puntaje más alto en la prueba entre más de 150 postulantes.
    También estudio muchísimo para dar clases, incluso de temas muy sencillos de matemática.
    Ahora bien, que yo dé clases en un colegio es imposible. No importa lo que sepa o no, ni qué tan preparado esté. Lo único que importa es que el pelotudo que esté frente a un pizarrón tenga un título. Y hoy pedorros con título es lo que sobra. Hay profesores de matemática que no podrían aprobar un examen de análisis matemático del CBC. Y no te hablo de algunos casos aislados. La mayoría de esos profesores no resolvería ni siquiera un ejercicio del primer parcial.
    Y por supuesto que necesitamos decisión política. Pero debe tomarse en la dirección correcta. Más control y centralización es lo opuesto a lo que necesitamos. Necesitamos confiar en los docentes y los directores de las escuelas y no estoy diciendo que los dejemos librados al azar. Esa mayor libertad creo que debe sostenerse con una mayor capacitación y rigor en las exigencias. También se debe poner acento en la creación de contenidos y en el control a base de objetivos alcanzados, como podrían ser la aprobación de pruebas generales. Tener un ministro de educación similar a un mesías estúpido no nos sirve de nada.

  17. Mishiguene kop Dice:

    Yo no creo que las escuelas o los directores e inspectores deban elegir al personal, porque realmente no confío en que lo puedan hacer sin caer rápidamente en camarillismos y amiguismos varios. Estamos en Argentina, donde buena parte de los concursos son truchos o inconducentes, sean literarios, cinematográficos o docentes. No se puede confiar en eso porque además sería una suerte de privatización de lo público, que es el único ámbito en la educación donde dentro de todo hay cierta libertad de trabajo y cierta igualdad en el plano social: estudian todos, desde el hijo del piquetero, del villero, del kioskero, del docente, del enfermero, del policía, del barrabrava, del cuatrero, del tachero, de la meretriz, de la empleada doméstica, del ingeniero que atiende un ciber, del abogado de baja ralea, del psicólogo con pocos pacientes, pueden estudiar todos, y es gratis y libre. Es necesario que eso siga así y que se acentúe. Lo que hay que boicotear es a la eduación privada y hay que hacerlo quitando subsidios del Estado y mejorando la eduación pública, que es gratis y libre, pero tiene una serie de problemas que hay que solucionar. En principio las pésimas condiciones de trabajo, que no tienen que ver con la calefacción inexistente en algunos colegios o los pupitres rotos o los baños inutilizables. A veces eso es o fue así, y a veces no. El problema mayor es otro. Lo que no es gratis ni libre es la precarización del trabajo docente, que redunda en abusos en carpetas médicas con el justificativo que sea y en situaciones de estrés y de cuadros psiquiátricos graves de los que la sociedad desúes no se hace cargo, señalando siempre al docente por estar mal preparado, por no actualizarse debidamente, por ser vago, por hacer paros, etc, etc, etc. Hay también en este sentido, si se quiere, una tercerización en el ámbito de la docencia. A esta clase de trabajo precario, efímero, pan para hoy hambre para mañana, se lo conoce con lindos nombres, que constan en el estatuto docente: suplencia y provisionalidad. Pero de eso mejor no hay que hablar, porque al final de cuentas cuando llegás a tener 20 años de antigüedad, si lo conseguís y salís ileso, después estás mejor que muchos otros, sobretodo si tenés tres cargos (que no es lo común). No hay que hablar ni de eso ni de buena parte del sueldo en negro. Se quiere solucionar el drama de la eduación mecánicamente, sin mejorar la situación de quien imparte la educación. ¿Quieren hacer magia? ¿Qué, van a importar docentes de Japón o de Marte? Los sindicatos docentes dan vergüenza, siempre están pactando, y los docentes, que son una bolsa de gatos, en la que algunos ganan mejor que los camineros de Moyano o tienen cónyuges que los bancan o algún otro ingreso, defienden sus intereses de clase media frente a otros docentes que están rozando la línea de la pobreza porque su único ingreso es el de la docencia y tienen un único cargo. No es todo tan homogéneo ni tan bonito como lo pintan en los medios. Por eso hay tantos gremios tirando cada uno para su lado y devaluando y dejando devaluar las reivindicaciones laborales y profesionales. Se nos quiere presentar como servidores vocacionales, que le deben algo a la sociedad que les paga el sueldo. Bueno: en primer lugar todos los ciudadanos que alguna vez pasaron por la escuela pública o privada (que está subsidiada por todos los ciudadanos con sus impuestos) le deben todo ese esfuerzo educativo a la sociedad y a los docentes malos o buenos que la sociedad puso a disposición. Sin docentes no habría médicos, ni ingenieros, ni policías, ni por supuesto docentes, ni abogados, ni contadores, ni sacerdotes, ni artistas. Todos debieron pasar en algún momento por la escuela, pero parece que no, que no es así. Si los docentes no hacen todo lo que debieran es en parte porque hay de todo, porque existe quien es más vago, y también quien fue en tanto estudiante estudiante y es como profesor un 7, zafarrancho, y quien fue en tanto estudiante y es como profesor un 10. En el medio todas las combinaciones. Pero todos y me refiero a todos, quedan igualados por el desprecio social hacia su trabajo, por más que se manifieste otra cosa, el ninguneo de los medios de comunicación y la manipulación de los sindicatos y los gobiernos de turno, sean estos de derecha, como el del pro, o de centroderecha, como el de la pcia de bs as.

  18. Mishiguene kop Dice:

    No creo que lo que falte sea libertad de elección del personal sino organización inteligente del personal existente, distribución de horarios y de cargos de tal modo que el docente no deba viajar más de lo que trabaja, hacer un poco barrido y limpieza con lo que hay, sin cagar en lo posible a nadie, pero evitando las truchadas de tener más horas de las que puede tener un ser viviente. Además se debe impedir que alguien pueda tener más de 2 cargos. Pero para eso hay que aumentar los sueldos y ponerlo todo en blanco y que un cargo equivalga a la mitad o un poco menos que lo que gana un camionero o un consejal. Porque los docentes (como ya expliqué) también están en muchos casos tercerizados sin estarlo.
    Además, como plantee anteriormente, y como pide Eugenio, hay que flexibilizar la grilla y permitir cátedras libres pero que figuren dentro de la currícula (como los famosos ECI), en los que puedan dar clases personas idóneas que no tengan el título habilitante. Obviamente tendrían que demostrar cierta experiencia previa o en todo caso dar un par de clases magistrales ante la comunidad, no ante un juzgado trucho.
    Por otra parte hay que jubilar a la fuerza a un vasto contigente de docentes que hace rato ya están en edad y no lo hacen, asegurándoles una jubilación digna acorde a su esfuerzo de años, para que le dejen lugar a los que no pueden ingresar o son durante años suplentes o provisionales.

  19. Eugenio Dice:

    Pero Miguíshene, la mayoría de los chicos que aprueban el CBC sin problemas vienen de colegios privados. Muchos de estos colegios preparan a los alumnos para aprobar el CBC. Usan los exámenes y la bibliografía recomendada. Paradójico pero cierto. El resultado es una distribución de resultados académicos aplastantemente favorables a los alumnos que vienen de colegios privados. Por algo en San Isidro el promedio general en biofísica es alrededor de 7 y en Avellaneda es apenas superior a 3.

    ¿Tu propuesta sería perjudicar a los colegios privados para que el promedio sea, definitivamente, 3?

    ¿Por qué la educación en colegios privados es mejor que en los públicos? Pero definitivamente mejor. Y creo que la respuesta viene por el lado de la autonomía.

  20. Eugenio Dice:

    Bueno, leyendo tu último post, veo que acercamos posiciones.

  21. Mishiguene kop Dice:

    Hace mucho, cuando todavía no teníamos desaparecidos en nuestro haber, no abundaban ni los colegios ni las universidades privadas, y sin embargo tuvimos a Cortázar, a Ginastera, a Piazzolla, a Leloir, a Milstein y hoy tenemos muchos científicos, ingenieros, abogados, matemáticos, arquitectos y artistas formados todos en el marco de la educación pública. Los 3 premios Nobel en ciencia estudiaron en la escuela pública. El cambio no pasa por el mercado. Eso es acentuar las desigualdades para que esté el científico que no consigue el premio Nobel porque anda con la cabeza distraída viendo a los costados para que el pibe de la villa que no tiene idea de quién es Einstein no le afane y le quite toda la masa cerebral de un golpe.

  22. mulder Dice:

    Mishiguene. En un 90% de acuerdo con lo que decís. Al riesgo que señalás me refería cuando le decía a Eugenio que no conviene dejar todo librado a cada escuela.

    Eugenio. Está bien. Las escuelas están llenas de pelotudos con tiza. Pero el tema sigue siendo el lugar que forma formadores. No sé de dónde salen los que dictan matemáticas y no pueden rendir el CBC pero infiero que no son egresados de la universidad pública. Porque lo que hay acá es un escandaloso mercado de institutos terciarios que dan título rápido y cobran cuota cara, y un estado cretino que se hace el sota porque así evita sostener la educación pública y gratuita. Después, yo no dudo de tus capacidades ni dudo de que merecerías estar frente a los pibes de doce, quince y dieciocho años. Lo que no me cierra es – como te dije ya – que cada colegio elija a sus docentes según sus propios criterios. Vos decís: “Necesitamos confiar en los docentes y los directores de las escuelas y no estoy diciendo que los dejemos librados al azar. Esa mayor libertad creo que debe sostenerse con una mayor capacitación y rigor en las exigencias”. Pero no hay vuelta: si cada colegio elije según criterios propios entonces solamente esos colegios podrían capacitar y definir exigencias.

  23. mulder Dice:

    Bueno. Dije lo que dje sin haber leído los últimos comentarios. Una vez más, estoy de acurdo en líneas generales con el Mishiguene de las 12.48. Y Eugenio: el estado debe ocuparse de que los que estudian en colegios públicos puedan rendir lo que rinden los que estudian en coegios privados, donde por cierto hay una enorme cantidad de imbéciles.

  24. Eugenio Dice:

    Pero yo no hablo de mercantilizar la educación ni nada. Sólo digo que se debería analizar el tema de la autonomía. El tema del rigor y las exigencias aclaré que deben ser pruebas generales o algo parecido. Es decir, con evaluaciones externas a cada colegio de forma periódica. Pero no evaluar hevadas, sino evaluar si los pibes saben lo que deberían saber o no. Y tironear orejas y al mismo tiempo ofrecer soluciones.
    Para lograr eso me parece que la autonomía es crucial. Y que los colegios también decidan si se necesitan más horas de matemática o tener otra escala de notas (donde se apruebe con 4 en lugar de 7, por ejemplo).
    Y con autonomía no digo que puedan hacer cualquiera sin rendirle cuentas a nadie, sino que tengan libertad para ensayar soluciones a problemas que surgen constantemente y para los cuales las recetas “oficiales” han demostrado un rotundo fracaso.

  25. Mishiguene kop Dice:

    Es que de hecho el 7 que al final muchos docentes ponen para sumar aprobados a las estadísticas equivalen a ese 4 o a veces a ese 1. Así como es dibuja en el Indec se dibujan muchas notas. Y no porque los docentes quieran.

  26. mulder Dice:

    Eugenio. Hacés de la autonomía un fetiche. Primero establecés una orrespondencia entre situación social y rendimiento académico (y necesitamos un buen trabajo estadístico para saber el alcance del fenómeno) y después proponés como solución una descentralización radical. ¿Debemos pensar entonces que los chicos de Avellaneda aumentarían drásticamente su rendimiento si sus colegios tuvieran autonomía? Si es así, la situación social no es determinante de nada y podemos ahorrarnos su mención.

    Los saludo porque me voy a dormir.

  27. Mishiguene kop Dice:

    Yo creo que también hay que flexibilizar la currícula pero para eso hay que ampliar las instalaciones. Cada niño debería tener la opción de aprobar matemáticas cursando si quiere un cuatrimestre y al otro cuatrimestre física, o algo así. Y otro niño puede cursar horas extras de matemáticas, porque lo decide. Siempre deberá cursarla, pero no todos quieren lo mismo, y aún siendo niños ya se pueden dar cuenta. Lo mismo con todas las materias. Para eso debe haber más profesores y materias no opcionales pero sí rotativas, divididas en áreas, en las que el niño pueda acordar con las autoridades y los padres un pasaje por la escuela un poco más libre, tan sólo un poco. E incluso así habría más trabajo para más docentes. Eso tal vez no le guste al gobierno, claro.

  28. Eugenio Dice:

    El problema más grave que veo en la educación, en argentina, no es que sea de mala calidad, sino que es extremadamente desigual. Creo que una mayor autonomía puede ser una parte de una solución que necesariamente debe incluir estudios estadísticos muy extensos. No es de ninguna manera un fetiche ni una pócima mágica, sino que necesariamente debe estar enmarcada en un sistema estatal que esté presente para ofrecer contenidos y soluciones pedagógicas a cada situación particular y también que evalúe periódicamente desempeños tanto de alumnos como de docentes.
    Yo también me voy a dormir. Hasta luego.

  29. Gabriel Lopardo Dice:

    Uno de los aspectos clave en toto sistema educativo es la formación docente. La profesionalización de la docencia conlleva una formación específica pedagógica y una capacitación didáctica robusta y muy bien fundamentada. Uno de los problemas de larga data es que la formación docente (egresados con titulación docente específica) se ha ido suplantando con la capacitación docente (profesionales reciclados para dar clases). Y esto tiene múltiples causas y orígenes. Pero hoy, a inicios del siglo XXI, es necesario un nuevo planteamiento de la organización y estructura del sistema educativo, comenzando por el despliegue completo de la formación docente en todos los niveles (de pre-escolar a la universidad) y la profesionalización de la actividad docente con una formación contínua y la puesta en marcha de un programa de formación de formadores de ámbito nacional, regional, provincial y municipal.
    El problema no es que existan ámbitos de formación diversos y variados (universidad, institutos terciarios, público, privado) la clave se encuentra en la supervisión de los contenidos, el plan de estudios, los equipos académicos responsables y la calidad educativa de esas titulaciones que esas instituciones generan. Y esto sólo considerando la formación de los docentes. Además queda por realizar el seguimiento de estos docentes durante su desarrollo profesional y de la calidad educativa de las instituciones donde desarrollan su actividad.
    para concretar tod esto se requiere dinero, política y el acuerdo de la sociedad para definir un modelo educativo que sea no sólo aceptado y respetado por todos (o al menos una enorme mayoría) sino también que sea deseado y sostenido a lo largo del tiempo y traspase los límites de una generación, de un gobierno y de una coyuntura.
    Gracias y saludos.
    Gabriel

  30. db Dice:

    La desigualdad social no se ve solamente en la calidad de las escuelas o en lo público y lo privado. El entorno, el mundo en el que viven y se mueven los chicos de distintos niveles sociales es hoy en día abrumadoramente diferente. Los estímulos y apoyos que reciben unos y otros fuera del ámbito educativo hace que se potencie la posible mejor calidad de una escuela de San Isidro contra una de Avellaneda. Lo peor de la pobreza es la cultura de pobre, un mundo limitado en alcance, espectativas y posibilidades. Una consecuencia no menor de esto es el interés por aprender y el supuesto de que las cosas que se ven en el colegio no sirven para nada. Se vocifera que hoy en día sin secundario no vas a ningún lado, y paralelamente que el secundario no sirve para nada. Lo que queda completamente olvidado es aprender, cosa que en sí mismo a muy pocos estudiantes les interesa, no porque sean “malos”, sino porque están inmersos en una cultura que no los incentiva.
    Las matemáticas son un tema serio, pero siempre fue una materia no muy accesible. El tema más grave pasa por el hecho de que los pibes prácticamente no saben leer, y menos escribir.
    Como anécdota de una materia del CBC, en un exámen se tomó una crítica de un libro en un diario, se preguntó quien era el autor de la nota y la inmensa mayoría contestó el autor del libro. Un profesor dice que para los parciales los alumnos se van con una bolsa de palabras y las tiran al boleo sobre el papel sin ton ni son, como si repartieran caramelos.

  31. Gabriel Lopardo Dice:

    Y la enseñanza-aprendizaje depende, dentro del sistema educativo, de las decisiones en ámbitos externos (política, dinero, convergencia de factores no-educativos). Como casi todas las cuestiones importantes de la sociedad y de los intereses reales de la gente, que quedan en desventaja frente a las presiones políticas y económicas. La educación y la actividad docente también están en desventaja porque la política, en su esencia, trata de maximizar su propio interés, una idea que a primera vista parece más en consonancia con el concepto de mercado y de bien económico. Para hacer el caso más complicado, los especialistas en educación y docentes deben convencer a una nación de individualistas que el propio interés requiere del interés mutuo, y que el proyecto educativo de un país se construye mejor, para las demandas de un mundo cada vez más interdependiente, si se atiende al bien común y se organiza entorno al principio de complejidad del tipo “diversidad en la unidad”.

    Saludos

    Gabriel

  32. Eugenio Dice:

    Recuerdo a dos muy buenos profesores en el secundario; el de Biología de 1ro y el de Química, en 4to.
    Blanco, el de tuve en 4to, seria un ejemplo de “profesional reciclado”, que mencionaba Gabriel. Era ingeniero químico de profesión. Supongo que se decidió a enseñar luego de haber trabajado un tiempo en la industria alimenticia y haber sido despedido. Era un personaje singular y mis compañeros lo apodaron “Don Shonson” debido a que se vestía de remera y saco y usaba estrafalarios lentes de sol.
    Blanco explicaba Química Inorgánica. Debía exponer conceptos como: electronegatividad, regla del octeto y configuración electrónica, entre otros. Tarea nada fácil en 80 minutos de clase. Comenzó desplegando una tabla periódica en el pizarrón y luego señaló la columna de los gases nobles. Después de nombrarlos dijo una de las genialidades didácticas más brillantes que haya escuchado alguna vez: “Estos átomos son los ídolos de los demás átomos”. Después de eso explicó, mediante otra genialidad, las “reglas que tienen los electrones para registrarse en un hotel”, es decir, la configuración electrónica de los átomos. También aclaró por qué es tan difícil sacarle un electrón al cloro y por qué es tan fácil sacárselo al sodio. Todo en medio de una especie de show, muy histriónico. No tenía formación en didáctica y se notaba: enseñaba bien.
    Tuve otros grandes docentes en la facultad, desde profesores hasta ayudantes. Todos hubieran sido censurados por los farsantes que exaltan a la “formación didáctica”. Adrián Paenza, Cristina López, Mariano DeLeo, Mabel Tudino, Diego Mazitelli, Susana Larrondo, Antonio Videla, entre otros, son increíbles docentes que serían mandados al cadalso por los “preocupados por una educación seria y profesionalizada”. Es decir, la manga de estúpidos que ocupa posiciones importantes en ministerios y se encarga por “velar la calidad de nuestra educación”. Es frente a esta manga de imbéciles que pido autonomía. Y no es un fetiche, sino la última carta que tenemos para evitar volver a repetir indefectiblemente el fracaso.
    Pero la gente que piensa como GL o como mulder es la que se va a imponer en definitiva. Gente que lo único que hace es promover una gris y homogeneizante mediocridad disfrazada de “profesionalismo” y de “formación didáctica robusta”. Es la gente que se va a encargar de que la escuela pública siga siendo el lamentable desastre que es hoy, y que inevitablemente será peor mañana.
    Gracias al cielo, fue para mí una enorme suerte no haber tenido una “formación didáctica robusta” ni ser un “profesional” de la enseñanza. Pero, sobre todo, la suerte la tuvieron mis alumnos.

  33. mulder Dice:

    Sí, Eugenio. Tus alumnos tienen la suerte de tenerte y disfrutar tus genialidades. Y la autonomía solucionará todo. Y todos son mediocres menos vos y tu equipito de docentes-ídolos. Y pobrecitos los pibes de Avellaneda. No tenés ni puta idea de lo que hablás.

  34. Eugenio Dice:

    Yo creo que, en el camino hacia la vocación, sea esta buscada o accidental, uno se encuentra con gente a la cual pretende emular.
    En mi caso, esta son una colección de “docentes – ídolos – gases nobles”. Gente que me pareció que hacían un laburo (en este caso la enseñanza) de forma honesta, seria y entusiasta. Si bien en la mayoría de los casos eran gente vanidosa, nunca llegaron a la pedantería.
    En una época, sin didactas y con más maestros que burócratas (o, por lo menos, con más poder que los burócratas), existió una educación de excelencia, o al menos eso es lo que se afirma y yo lo creo. Me hablan de que de la escuela pública egresaron gente como Milstein y Leloir. ¿Cuándo fue que se jodió todo? La década del 90 puede explicar bastante pero Menem dejó definitivamente el poder un año antes que comenzara el nuevo siglo. ¿Qué pasó después? ¿Por qué los pibes que entran al CBC no saben sumar fracciones o elevar números al cuadrado? Cada vez que nos hacemos estas preguntas siempre escucharemos esas ociosas respuestas de “profesionalización”, “ámbitos externos” y “autonomía”(por supuesto que la mía también es ociosa) pero jamás sustentadas por un mínimo estudio.
    Mientras no se encare el problema educativo a partir de estadísticas y evaluaciones generales de nivel (a docentes y a alumnos, y esto es lo que no creo que se haga alguna vez) el nivel educativo de la escuela pública seguirá igual o peor. Pedir solamente títulos y cursitos y “formación didáctica” en lugar de exámenes rigurosos sólo producirá una disminución en el nivel docente. Y una lógica disminución en el nivel educativo general.
    La mediocridad no es algo general a pesar de todo. Existen muchos docentes en todos los ámbitos que buscan oportunidades para superarse. Ahí debe estar presente el Estado para ofrecer una verdadera oferta de capacitación. Y al mismo tiempo darles libertad a tanto maestro inquieto, que hay muchos y son los mejores. Se deben flexibilizar los programas, sobre todo el de matemáticas. ¿Por qué no se puede dar teoría de números? ¿O geometría euclídea? ¿O lo que a mí se me dé la gana? ¿A qué le tienen miedo? Si ya más desastrosa no puede ser.

  35. mulder Dice:

    Bueno. En este tono se puede discutir. En primer lugar, es claro que todos hemos tenido docentes buenos, mediocres y pésimos, y que lo que debemos hacer es asegurar el predomionio de los primeros. Mis preferidos son los que se me revelaron brillantes de a poco, cuando crecí y me di cuenta de que habían hecho lo suyo sin aspavientos, de modo serio y probablemnete entusiasta a pesar de que yo no registrara entonces signos gritones de su excelencia. Llamalos como quieras, pero la muletilla del profesionalismo no les hace justicia. A la inversa, varios de los que me parecían encantadores y me entusiamaban con actividades pretendidamente innovadoras resultaron pobres egos de corto plazo y me ayudaron bien poco a enfrentar libros mayores.

    Sobre la inexistencia de didactas deberíamos discutir largo, porque el ministerio de educación no es una invención reciente. Y también deberíamos establecer los criterios que nos permitan evaluar una educación de excelencia. ¿Los pibes de antes podían rendir sus exámenes con un éxito radicalmente distinto del actual? ¿Quiénes rendían? ¿De qué escuelas venían? ¿Los egresados del Nacional de hace cuarenta años aprobaban más y mejor que los que egresan del Nacional ahora? ¿Y qué causas pueden explicar las diferencias? Necesitamos estudios para no hablar en el aire.

    Luego y por último. La escuela no es una isla, ¿cómo vamos a enteder qué pasa si no entendemos quiénes son nuestros alumnos y nuestros docentes?

  36. Eugenio Dice:

    La matemática siempre fue una especie de cuco, para qué negarlo. Esotéricas álgebras trigonométricas, indescifrables propiedades de logaritmos y oscuras reglas de derivación de funciones son algo diseñado para no ser entendidas por una inteligencia normal y cristiana y que motivaría el panfleto que en 1734 publicó el obispo de Berkeley:

    “El analista, o discurso dirigido a un matemático infiel, donde se
    examina si los objetos, principios e inferencias del análisis moderno
    están formulados de manera más clara, o deducidos de manera más
    evidente, que los misterios religiosos y los asuntos de la fe.”

    Eso sí que era una tortura y algo que inmediatamente provocaba la decisión de huir de las carreras de ciencias exactas o abrazarlas con fanatismo.
    Lamentablemente no estoy hablando de esas eternas dificultades de la Reina de las Ciencias, sino que lo que estamos enfrentando ahora es el hecho que a la facultad vienen pibes que no saben sumar ni restar ¡Sumar y restar, mulder! ¡Y son muchísimos! Esa gente no pueden seguir, no digo ingeniería, ¡administración de empresas, medicina, contador! No pueden estudiar siquiera Decoración de Huevos de Pascua ya que al tener que calcular la cantidad de confites sonaron.
    Pero, como decía antes, estos chicos lamentablemente se reciben en escuelas públicas. El fracaso de la educación secundaria pública es más notorio y escandaloso que la era Maradona. Y el círculo vicioso ya está instalado: Fracaso escolar – desigualdad – más fracaso – soluciones mágicas – fracaso de las soluciones – más desigualdad, etc. Yo propongo un cambio (que debe hacerse con seriedad y un profundo estudio) y vos lo que proponés es :¡Que siga Maradona!

  37. Eugenio Dice:

    Y disculpá el tono, pero para discutir creo que se debe bardear un poquito. Sino es como bailar cuarteto con la hermana.

  38. mulder Dice:

    Eugenio. Ya volviste a desbarrancar. Me retiro para hacer una bandera con tu idea final: la escuela pública es Maradona y vos querés terminar con Maradona. Adiós.

  39. Gabriel Lopardo Dice:

    Con el único ánimo de aclarar conceptos.

    “…Todo en medio de una especie de show, muy histriónico. No tenía formación en didáctica y se notaba: enseñaba bien.” (Eugenio dixit)

    No dudo que las dotes escénicas de ese profesor eran toda una cualidad pero no se puede confundir: nadie puede enseñar bien en un entorno institucionalizado y formal (la escuela, la universidad) si carece de formación docente.

    “…Pero la gente que piensa como GL o como mulder es la que se va a imponer en definitiva. Gente que lo único que hace es promover una gris y homogeneizante mediocridad disfrazada de “profesionalismo” y de “formación didáctica robusta”. Es la gente que se va a encargar de que la escuela pública siga siendo el lamentable desastre que es hoy, y que inevitablemente será peor mañana.” (Eugenio dixit)

    No sé lo que piensa Mulder, pero en mi caso pienso que la solución a los problemas (graves) de la educación no pasan por ”promover una gris y homogeneizante mediocridad disfrazada de “profesionalismo” y de “formación didáctica robusta”.”

    Todo lo contrario pienso que una de las causas de base de la crisis educativa es justamente la formación docente. Y simplemente me remito a mi comenatrio más arriba.

    Que se me considere entre ”…la gente que se va a encargar de que la escuela pública siga siendo el lamentable desastre que es hoy, y que inevitablemente será peor mañana.” (Eugenio dixit). Es tan sólo una medida de la ignorancia que acredita Eugenio sobre estos temas, de los cuales es evidente desconoce por completo, tanto en la experiencia didáctica cotidiana en el aula (aunque esté dando clases en algún sitio) como su ignorancia del campo de la investigación en ciencias de la educación, la didáctica o la pedagogía.

    Gracias

    Gabriel

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