El intelectual secreto

Publicado en Perfil el 24/1/10

por Quintín

La muerte de Eric Rohmer pasó en un relativo silencio. Es cierto que muchos espectadores han amado sus películas sutiles, luminosas y placenteras, pero no parece haber mucho que decir sobre este hombre extraordinariamente reservado, que se negaba a tener teléfono y a viajar en taxi, que no daba entrevistas y se disfrazaba para no ser reconocido en los pocos festivales de cine a los que asistió.

Rohmer permaneció activo hasta 2007, cuando en Les amours d’Astrée et de Céladon demostró que seguía en su mejor forma. Pero hubo siempre en él una dimensión complementaria a la del cineasta, una actividad paralela que sustentó su trabajo como director. Rohmer, más parecido a Sartre que a Tarantino, fue el intelectual que solemos creer  que es Godard (del mismo modo en que creemos que Bob Dylan es un poeta). Con la diferencia de que Rohmer fue un pensador casi secreto, cuya obra no dejará demasiados rastros fuera de las cinematecas.

Desde ya que Rohmer fue fundamental en el giro copernicano de la crítica cinematográfica, cuando desde las páginas de los Cahiers du cinéma se proclamó que Hitchcock era un genio del cine, un artista tan grande como Chaplin o Renoir. Esa “política de los autores” (que los críticos más obtusos, los que siguen haciendo de la ignorancia un bastión, aun no han comprendido) coexistía ya con una preocupación esencial de Rohmer: pensar la relación del cine con las otras artes. Rohmer era profesor de literatura y en 1946 publicó Elisabeth, una novela que anticipa algunas de sus preocupaciones cinematográficas, como la incidencia de la luz en los cuerpos femeninos y el incómodo desacople entre los pensamientos, las palabras y las acciones. Es que Rohmer fue un realizador moderno, que entendió la primacía de lo material en la imagen, que siempre (como Godard) estuvo atento al presente y comprendió que “en el cine, paradójicamente, el arte será más grande en la medida en que haya copia pura y simple de la realidad y no voluntad de interpretación” y “donde el rechazo a hacer arte se erige en primer principio a seguir.”

Estas frases pertenecen al fascinante De Mozart en Beethoven. Ensayo sobre la noción de profundidad en la música, un libro publicado en 1996, estudio inspirado y erudito en el que se despliegan las constantes del pensamiento de Rohmer: el espíritu amateur que no duda en internarse por su cuenta en los problemas intelectuales más complejos, el interés por la historia comparada de las artes, la búsqueda de la verdad estética en una discusión que no rehuye ni los aspectos técnicos, ni las citas de Rimbaud y Baudelaire, ni el diálogo con Hegel, Schopenhauer o Heidegger. Para Rohmer, siguiendo a Kant, la música es el único arte capaz de pensarse a sí mismo mientras piensa también el mundo y cuya cumbre es la obra de Mozart y Beethoven. Esa modernidad absoluta de lo clásico se entendió a menudo como un rasgo reaccionario, actitud que tuvo su epicentro en el golpe de estado que lo desplazó de la dirección de los Cahiers en 1963. Sus colegas creían que sería el estructuralismo, tan en boga entonces, el que proporcionaría la clave para entender el cine mientras Rohmer veía allí una vía muerta. Hoy sabemos que tenía razón, pero de poco sirve. Mientras se sigue enseñando semiología en la Universidad del Cine, las ideas de Rohmer —con toda su originalidad y su pertinencia— no tendrían cabida en un suplemento cultural. Y así es cómo se va perdiendo lo que con su particular discreción intentó decir Rohmer durante sesenta años: que la cinefilia parte del reconocimiento de la belleza del mundo pero se proyecta, mucho más allá del cine, hacia una bondad sin didactismos cuyo mayor ejemplo es la música. Ese saber que se desvanece sin dejar de estar al alcance de todos es la gran herencia democrática de este personaje misterioso y contestatario.

Foto: Flavia de la Fuente

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103 comentarios para “El intelectual secreto”

  1. Juan Villegas Dice:

    Gran texto, Q. Ahora entiendo por qué siempre me gustó Rohmer, pero nunca pude aprobar semiología en la FUC.

  2. NP Dice:

    Rohmer no era misterioso, ni democrático, ni contestario: era (a todas luces) meridiano, aristocrático y conservador (por eso mismo no tenía nada que hacer en los Cahiers de los ’60). El problema es que Rohmer se oponía al estructuralismo sin superar su ahistoricismo, anclándose en una visión conservadora del clasicismo (la idea de que puede haber “copia pura y simple de la realidad” es falsa hasta en su ingenuidad). Porque la “modernidad absoluta de lo clásico” es otra cosa: no se la encuentra volviendo al pasado (como hace precisamente el posmodernismo), sino poniéndolo en cuestión (como hizo el verdadero modernismo). Por eso no es casual que muchos cineastas actuales aprecien tanto a Rohmer, visto que buena parte del cine contemporáneo (en su versión posmo-shoft, digamos) comparte esa aséptica visión de la “belleza del mundo” en que esta “se proyecta, mucho más allá del cine, hacia una bondad sin didactismos”. Basta imaginar lo que pensaría Godard de esa definición para entender la diferencia (lamentablemente Godard es más citado que seguido -y seguramente será más llorado que comprendido- a diferencia del buen Rohmer).

  3. lalectoraprovisoria Dice:

    NP. No grites que ya te escuchamos. SI con algo no tiene que ver Rohmer es con el posmodernismo ni con lo posmo-soft, sea eso lo que fuere. Solo una mirada muy distraída sobre su cine puede homologarlos. Rohmer en los 50, siguiendo a Bazin, fue de los que reconocieron el cine moderno (Rosselini, Bergman, la Nouvelle Vague desde ya) junto con el clásico que, es bueno recordarlo, era absolutamente reciente, se podría decir contemporáneo. Sobre el pensamiento de Rohmer, para nada aséptico, copio una cita del mismo libro.

    Lo que me gusta del cine es que nos hace amar el mundo —abrir los ojos a su belleza— de forma más física, más directa, más inmediata que las otras artes. Ahora bien, y puesto que a todo le corresponde un contrario, el arte tiene también la capacidad de descubrirnos el horror del mundo. Ambas cosas van juntas.

    Rohmer podrá ser monárquico o reaccionario pero es cualquier cosa menos un cineasta conservador. Y, sobre todo, no es alguien que haya propuesto nunca una “vuelta al pasado” cinematográfica: su época (y el fue uno de los que se dio cuenta) fue una en la que el cine era sobre todo futuro. Nunca se le hubiera ocurrido rehacer los clásicos, ni citarlos, ni parodiarlos. Todo era nuevo en su obra, basada en la exploración y el riesgo.

    Pero bueno, si uno no entendió a Bazin, se hace muy difícil hablar del cine de Rohmer y de esa idea de la “copia simple” que hace la cámara y que es absoltumante constitutiva del cine moderno. Empezando por el de Godard, parte de cuya genialidad fue copiar el desorden del mundo de un modo más directo que ningún cineasta anterior.

    Q

  4. Maru Dice:

    Un monárquico o reaccionario no es conservador?

  5. estanislao wenzelman Dice:

    ¿posmo-shoft?

  6. NP Dice:

    Q: ¿Que significa “no grites” en internet? ¿Vendría a ser una “crispación” virtual? (¿no leiste la columna de Tabarovsky?)

    Si bien todo lo posmo es soft (en tanto pensamiento “débil”), digamos que hay una variante hardcore (Tarantino y su cría de alegres torturadores de la imagen). Del otro lado están los que solo ven la reconciliada “belleza” del mundo (que en general coincide con una visión muy particular y nada universal…)

    “Rohmer podrá ser monárquico o reaccionario pero es cualquier cosa menos un cineasta conservador.” No entiendo como se pueden separar ambas cosas… salvo para un conservador, precisamente.

    Sí, claro: “Rohmer en los 50, siguiendo a Bazin, fue de los que reconocieron el cine moderno” (que era su contemporáneo), como toda la nouvelle vague… pero ahí empiezan las diferencias. Porque todos hacen (en su obra) una lectura diferente del cine clásico.

    Tu cita de Rohmer puede ser usada por la fiscalía: no hay nada en Rohmer que haga honor a “la capacidad de descubrirnos el horror del mundo” (salvo cuando descubre los horrores de… la revolución francesa!). Así que lo de “ambas cosas van juntas” es algo que su obra niega.

    Y no alcanza con ese “materialismo”, porque es ahistórico (hasta en un cineasta mucho más “metafísico” como Bresson hay historia!).

    “Su época (y el fue uno de los que se dio cuenta) fue una en la que el cine era sobre todo futuro”, pero para él el futuro debía ser pre-moderno, digamos. Y para eso no hace falta caer en la parodia o el pastiche o la pura recreación (esa es la forma más tosca y evidente de la estética posmoderna, y Rohmer sin duda era inteligente…): lo que propuso fue un clasicismo refrescado (sin monumentalismo, aunque no sin declamación). Pero eso de “exploración y riesgo” no tiene nada (salvo en un época como la nuestra, resignada a la versión más burda de la posmodernidad).

    No se trata de ver quien entendió “mejor” a Bazin, sino de leerlo desde el presente (y la historia que no vio) más allá de sus límites (del mismo modo en que el marxismo no termina en Marx, digamos), y repensar el bazinismo.

    La “copia simple” no es tan simple, y mucho menos se trata de asimilarla al “realismo” (es decir: al status-quo). Por eso Godard fue tal vez el gran cineasta moderno (“cuya genialidad fue copiar el desorden del mundo de un modo más directo que ningún cineasta anterior”).

  7. lalectoraprovisoria Dice:

    NP. Abandono. Y te cuento por qué. Hasta vos reconocés (y lo hiciste en LLP) que un artista puede ser reaccionario en política pero revolucionario en su obra. Desde Flaubert hasta Brackage sabemos eso, así que no podemos volver siempre para atrás y empezar de cero como para que yo tenga que explicarte esa frase.

    No hay ningún “clasicismo refrescado” en Rohmer, para empezar por la sencilla razón de que el clasicismo cinematográfico no estaba constituido en 1951 cuando se fundaron los Cahiers, ni tampoco cuando Rohmer empezó a filmar. ¿A quién refrescaba? ¿A Renoir? Si Renoir era su amigo, su contemporáneo. ¿A Hitchock? Si Rohmer era su descubridor como artista. ¿A Rossellini? Si todos estaban descubriendo lo que era el cine y sus posibilidades. Vamos. Una de las cosas interesantes de los trabajos escritos de Rohmer es que advierte que el clasicismo y la modernidad fueron diacrónicos en las distintas artes. En la pintura, en la música, en el cine, donde la modernidad y el clasicismo se superponen. ¿Qué es Ozu, clásico, moderno?

    Mi noche con Maud no es menos “histórica” que Sin aliento. A pesar de las diferencias era el mismo cine. Y lo siguió siendo.

    Te copio otro párrafo del libro, de un pasaje en el que Rohmer habla del uso de la música clásica en Godard, que le parece uno de los pocos casos donde tiene sentido, donde no se plagia a los compositores.

    Sus películas, ya lo sabemos, son collages de objetos, paisajes, textos y, por qué no, músicas. Tanto puede figurar una frase de Beethoven como una de Platón, o de Raymod Chandler. La música no se utiliza como un elemento fílmico adicional. Está simplemente filmada, como pueden estarlo los árboles, el mar o el cielo. Forma parte del mundo. Estas películas no son una injuria a Beethoven por tomar algunos compases suyos, como tampoco lo son la nube que encuadran, la ola que delimitan o los ruidos de la naturaleza que aislan. La música no está detrás de las imágenes y sonidos de la película, utilizadas como un truco para darles valor.

    Ahí está un poco explicado lo de la “copia”, lo que nada tiene que ver con una discusión sobre el realismo y sí con una concepción absolutamente moderna del cine. Aunque Rohmer detestara la Revolución Francesa, para no hablar de la Rusa.

    Pero vos pensás que Rohmer es una especie de boludo del PRO. Por eso fatiga discutir con vos este tema.

    Q

  8. Anónimo Dice:

    Sòlo alguien muy conservador puede decir que todo lo posmo es soft o que todo lo posmo es pensamiento dèbil.

  9. NP Dice:

    Q, no pretendo abrir una polémica (más bien me asombra lo desapercibida que pasó la muerte de Rohmer, pero sospecho que tiene que ver justamente con su posición de retaguardia, evidente hasta para quienes lo canonizan…)

    Yo sostuve que “un artista puede ser reaccionario en SUS DECLARACIONES POLÍTICAS pero revolucionario en su obra”. (De todos modos, ahora estoy leyendo el “Borges” de Bioy Casares, y creo que voy a revisar esa hipótesis!). Pero Rohmer no amerita para esa paradoja: su obra es claramente conservadora. (Claro que sobre esto no nos vamos a poner nunca de acuerdo, porque partimos de miradas diferentes sobre la historia-política del cine, o la historia y la política en general…)

    Por ejemplo, en cuanto a que “el clasicismo cinematográfico no estaba constituido en 1951 cuando se fundaron los Cahiers”: es evidente que Cahiers mismo contribuyó a la definición del canon clásico… pero esos clásicos ya existían, visto que el cine moderno empieza precisamente en la posguerra. Y lo que “refresca”, reformula o combate (según los realizadores y escuelas) el modernismo, es la tradición clásica en su conjunto, no la revisión de algún director particular (del mismo modo que lo hace la estética posmoderna, solo que esta niega toda historicidad o dialéctica a esa revisión).

    Del mismo modo, el clasicismo y la modernidad no fueron diacrónicos en las distintas artes, porque las otras ya existían: solo el cine (como arte del siglo XX) reune en unos pocos años sus distintos “períodos” (esa fue su maravilla, y tal vez su condena).

    Volviendo a Rohmer, insisto: la cuestión es justamente que su “modernidad” es paradójica (porque no hya nada más “moderno” que la “revolución”, y ya sabemos lo que pensaba de ella…). Por un lado, no puede evitar pretenecer al movimiento (ya que es el tiempo que le tocó vivir), pero a la vez es evidente que lo resiste (es el menos “moderno” de la nouvelle vague, lejos).

    Sospecho que a Rohmer le hubiera encantado vivir en el siglo XVIII (al menos hasta 1789, claro!): seguramente se hubiera dedicado a su querida música, la más abstracta de las artes (que “no está detrás de las imágenes”).

    No, Rohmer no sería un boludo del PRO. No creo que le simpatizara ningún partido o candidato de la derecha argentina. Era demasiado inteligente…

  10. lalectoraprovisoria Dice:

    Un solo detalle. Rohmer argumenta convincentemente que la renovación que define la pintura clásica se produce en el Renacimiento, mientras que en la música no hay nada parecido hasta fines del siglo XVIII, y que son Mozart y Beethoven los que producen un corte respecto de los “antiguos”, mucho más profundo que el del siglo XX con Schonberg y cía. Pero no soy capaz de seguir esa discusión.

    ¿El Hitchock americano ya existía? No. Lo mismo que las películas de madurez de Hawks, Ford, etc. Son de esa época. En el 51 el cine era un arte que solo había tenido vanguardia, pero no clasicismo ni modernidad. (Ese es otro descubrimiento de Rohmer).

    La inevitabilidad del “movimiento” es todo menos obvia. Muchos cineastas francees (la mayoría) se resistieron a la Nouvelle Vague. Rohmer, por el contrario, fue uno de sus impulsores. Cinemaográficamente, como ya dije, Truffaut y Cahbrol son mucho más conservadores que Rohmer como cineastas.

    Si alguien va a argumentar sobre la correspondencia entre posición política y posición estética, va a tener que esforzarse mucho si quiere usar a Rohmer como ejemplo.

    Q

  11. lalectoraprovisoria Dice:

    Lo de que la muerte de Rohmer pasó desapercibida “por su posición de retaguardia” no resiste el menor análisis. Lo que muestra es que Rohmer no estaba de moda, como no estaba de moda Dreyer cuando murió. Ni Ford, ni Frtiz Lang (como lo recordó oportunamente Wenders en sus películas), ni Bresson, ni Tati, ni Walsh, ni Keaton. Por favor. Fellini o Kurosawa tuvieron más prensa, pero no porque fueran “de vanguardia”.

    Q

  12. NP Dice:

    Q, los argumentos de Rohmer sobre las rupturas en el arte son tan discutibles como la “modernidad” de sus películas.

    El inicio del modernismo cinematográfico en la posguerra coincide con la última época del clasicismo. Pero el apogeo del período clásico es en los ’30 y ’40 (incluyendo a Ford, Hawks, etc. Hitchock es un problema aparte, porque es tan clásico como moderno…). En el 51 el cine era un arte que ya había tenido vanguardia (en los ’20) y clasicismo, y estaba maduro para su modernidad. Se podría decir que si Rohmer pensaba lo contrario, era precisamente porque no se resignaba a ser moderno…

    No dije que la inevitabilidad del “movimiento” sea obvia: la historia (incluida la del cine) no es determinista. Pero aunque tampoco hay “progresión”, ciertamente a la larga el cambio necesariamente se impone: las nuevas olas pudieron ser resistidas, pero finalmente se impusieron. Es claro que Rohmer estaba en la nouvelle vague y Cahiers, pero no dejaba de ser su ala derecha (no creo que Truffaut y Chabrol sean más conservadores, pero esta sería otra larga discusión…).

    “Si alguien va a argumentar sobre la correspondencia entre posición política y posición estética, va a tener que esforzarse mucho si quiere usar a Rohmer como ejemplo.” No se si tanto… Lo seguro es que esa tensión entre posiciones es una de las discusiones más interesantes a la hora de examinar obras complejas. Pero cuando pienso en esas contradicciones se me ocurren muchos casos mucho más pertinentes que el de Rohmer…

    Por último: cuando dije que su muerte pasó desapercibida “por su posición de retaguardia” me refería a que pese a ser muy citado, respetado, etc., no parece que pueda ser puesto como un claro referente del cine moderno, o incluso contemporáneo (como sí lo son Rossellini o Bresson, por ejemplo). Digo: nadie siente que se acabo una obra “viva” (como lo sigue siendo la de Godard).Y eso no tiene nada que ver con las “modas”, y mucho menos con las revalorizaciones que trae el paso del tiempo… Más bien creo que Rohmer es uno de esos autores cuya sobrevaloración empieza a morir con ellos. Veremos…

  13. lalectoraprovisoria Dice:

    Rohmer es un cineasta menos importante que Godard o Rossellini. Tampoco hay tantos cineastas de esas dimensiones… Pero fue consistente y definitivamente moderno. Fue un gran crítico y sus películas envejecieron muy poco. Hizo un cine basado en restricciones (presupuestos reducidos, economía de recursos, actuaciones exteriores, ausencia total de sentimentalismo y de manipulación). Los aireados planos de Rohmer son de los más bellos del cine contemporáneo por su precisión, su claridad y su cuidado pictórico con la luz. Pocas películas mostraron con tanta contundencia que el cine es un arte del espacio y de los cuerpos.

    Lo que es muy molesto es tratar de dicutir con un tipo que lo maltrata irrespetuosamente a Rohmer, que se niega a reconocerle sus méritos porque fue un tipo de derecha. Ese sectarismo me mata. Es el cuento de nunca acabar. Qué carajo me importa si Rohmer estuvo sobrevalorado. Mucho más sobrevalorado está Campanella.

    Q

  14. Juan Villegas Dice:

    NP, ¿en serio no podés disfrutar del cine dem Rohmer? ¿Por qué tanto resentimiento? ¿Qué es lo que te molesta tanto? Es OBVIO que se trata de un gran cineasta moderno. ¿Por qué esa negación? No entiendo.

  15. lalectoraprovisoria Dice:

    Es una aberración histórica decir que el cine clásico se hizo en los 30. En esa época comenzaba el sonoro, con muchas vacilaciones y muchas limitaciones técnicas. Aunque tuvo películas geniales desde el mudo, la mejor época de Ford empeza a fines de los 40.

    Pero más aberrante es decir que “Rohmer no se resignaba a ser moderno”. Porque Rohmer fue absoltuamente moderno y no fue nunca otra cosa que moderno como cineasta. No hay nada “clásico” en él. Su mundo es un mundo indescifrable, imposible de determinar. Rohmer es minimalista, totalmente ajeno a la intepretación psicológica, al mensaje, al teatro y a la transcripción literaria.

    Q

  16. Jotafrisco, la ira de Dios Dice:

    R.I.P. Prividera.

  17. Gerónimo Dice:

    Pasa que hay una veta que se escapa en la discusión y es la verdadera, la que va más allá, la que da la trascendencia esa que tienen tanto Beethoven, Mozart, Rohmer, Godard o Hitchcock. Esta gente está, como ya se dijo, más allá de la trivialidad de la política, a un nivel humano y filosófico que no permite estas simplificaciones.

    Llegan así a conmover lo más profundo de un ser humano común que está y estará ajeno a peleas de izquierda o derecha, porque se limita a vivir una existencia corriente (manipulada, a veces sí, por la clase dirigente), la misma que estos artistas logran reflejar en sensaciones y emociones que apuestan a una dimensión totalmente distinta a la de la simple ofuscación momentánea de tablón que alienta las discusiones por estos lares.

  18. Mulder Dice:

    Rohmer era un cineasta marxista, como lo fue Balzac en la literatura. Y los dos eran de derecha.

  19. Pedro Dice:

    De donde se desprende que Prividera no disfruta del cine de Rohmer?

  20. Gerónimo Dice:

    Sin embargo, el diario que más artículos le ha dedicado -no necesariamente políticos- es el izquierdista Libération http://www.liberation.fr/cinema,58:page-4
    http://www.liberation.fr/cinema,58:page-3

  21. Gerónimo Dice:

    Ay, si tuviera la izquierda y la derecha tan clara por ahí me decidía por alguna de las dos… No, si no han conseguido convencerme hasta ahora… Es que la cuestión de los extremos…

  22. Gerónimo Dice:

    Uy, lo escribí se supone que lo estaba pensando…

  23. Gerónimo Dice:

    Totalitarismo por acá, totalitarismo por allá…

  24. Gerónimo Dice:

    ¿O era autoritarismo? ¿O las dos cosas? ¿Y el absolutismo que era..?

  25. Gerónimo Dice:

    Y terminaríamos en el fascismo… ¿o no? ¿Pero este es de derecha o la izquierda también tiene ese componente?

  26. lalectoraprovisoria Dice:

    Gerónimo. Tratá de concentrar tu pensamiento en menos comments, si es posible.

    LLP

  27. Santi Dice:

    Rohmer tiene el indiscutido mérito de ser uno de los tres o cuatro cineastas más importantes de la historia (Tati, Hugo Santiago y Preston Sturges se me ocurre que pueden ser los otros) de los que no se habla, ni se menciona, ni se muestra en la Escuelas de Cine. Los viejos y jóvenes docentes llegan hasta Truffaut/ Godard, Favio y Wilder, en el mejor de los casos. ¿Qué será? ¿Será pereza intelectual? A ver si a ahora me tengo que fumar que profesores ex montajistas de Subiela y admiradores de Campanella no dan Rohmer porque “es de derecha”. Dejame de joder.

  28. Liam Neeson Dice:

    También es cierto que a veces trasladamos categorías nacionales (o formas de entender esas categorías) a obras o artistas que pertenecen a otro tiempo o lugar. Ozu es moderno o reaccionari? A los pintores impresionistas (obsesionados con la forma en que la luz impacta sobre los árboles) les cabe el mote de reaccionarios?

    Es posible que un artista encuentre en objeto de su fascinación no en la Historia sino en detalles aparentemente banales. durante su vida, seguro, recibirá fuertes críticas de la izquierda, pero luego cuando todos se haya ido nosotros podremos disfrutar su trabajo y bueno, eso es todo lo que importa.

  29. Pepe Trueno Dice:

    Gerónimo… un comentador efectista :-P

  30. Squalido Dice:

    NP, es evidente que la mirada del mundo que expuso Rohmer fue particular. Para conocer la mirada general nos basta con encender el televisor o leer el periódico.

  31. Mishíguene kop Dice:

    Hace poco vi una película filmada por Rohmer en el año 2001. Su tema: la revolución francesa. Su título: la inglesa y el duque, basada en el libro Mi vida bajo la revolución de la escocesa Grace Elliott. Cuando se afirma que Rohmer es monárquico debe ser debido a este tipo de películas. Pero más allá de que haya sido monárquico o no, ¿qué quiere decir ser monárquico en el siglo XXI? ¿No será apenas una provocación típica del carácter revulsivo de todo espíritu artístico que no sintiéndose cómodo con el actual estado de las cosas la emprende contra el presente idealizando el pasado? A mí me pasa un poco lo mismo con respecto a Sigmund Freud. No creo que la revolución propiciada por el psicoanálisis sea mala de por sí, pero me parece que las consecuencias del abuso de determinadas teorías están a la vista y más allá de cualquier relativismo su implementación masiva no ha contribuido en ningún caso a hacer del mundo un lugar más vivible ni mucho menos mejor. En ese sentido puedo entender que Rohmer idealice una sociedad de jerarquías inmutables así como yo idelizo un mundo sin psicoanalistas ni deseos burgueses desatados. Rohmer no encuentra el mal en la revolución en sí ni en las ideas que le dieron origen sino en su implementación. Me parece que Rohmer en este caso puntual intenta acercarse al fenómeno revolucionario desde la perspectiva de una aristócrata que ve con horror la evolución de una revolución que se va de las manos. Lo mismo hace Stefan Zweig cuando analiza la trayectoria del autor de la Marsellesa, Rouget de Lisle, en un pequeño relato paradojal que lleva por título El genio de una noche. Ninguno de ellos está en contra de la revolución sino del abuso de la revolución en función de venganzas personales y oportunismos varios. Obviamente Rohmer es menos “objetivo” que Zweig ya que elige para enunciar su posición el texto de una aristócrata de indubable filiación monárquica que no se ocupa (por lo menos desde la perspectiva de Rohmer) del terror generado en el antiguo régimen y sin embargo se horroriza ante el terror de la revolución. Existe aquí evidentemente una mirada sesgada por la ideología y eso es lo reprochable en la incursión historicista de Rohmer. El problema no es tanto de Rohmer en sí como del instrumento que utiliza para acercarse a la historia con mayúsculas. El cine, me parece a mí, no permite el suficiente nivel de complejidad que requiere un análisis pormenorizado de los vericuetos de la historia y de las contradicciones que se van dando en su evolución (por lo menos no el cine en su vertiente narrativa no ensayística) y es ahí donde Rohmer cae en la trampa del bazinismo, creyendo que un método de acercamiento a lo real sirve para objetivar cualquier instancia de la realidad. No es lo mismo, creo yo, lo real de la intimidad de las relaciones humanas ni lo real contemporáneo que lo real histórico. No caer en énfasis ni en dramatismos no nos salva de la parcialidad de la mirada, y en todo caso, el hecho de tomar como referente el texto de una aristócrata monárquica la profundiza, anclando nuestra mirada a un real acotado a la realidad de la estrechez de miras de la aristócrata de marras. Es imposible acercarse a la historia pretendiendo ser fiel a lo real, mucho menos si se lo pretende hacer desde la inevitable superficialidad del acontecimiento. Lo que hace Rohmer, y hay que decir que lo consigue magistralmente, es recrear una instancia de lo real fuera de lo real. Rohmer asume que lo real está en los modos de representación y no en la complejidad de lo que se representa, por eso a su modo cree acercarse a lo real de la revolución siendo fiel a un texto que no es más real que cualquier panfleto revolucionario. Es así como se complace en una representación realista pero que necesariamente queda fuera de la historia porque nace de una visión parcial y no integradora del fenómeno histórico. De ahí su marca autoral: representar lo real negando la inabarcable dimensión de lo real. Su acercamiento peca entonces de simplificador y pese a la acertada reproducción de lo real en lo modal es incapaz de representar lo real histórico, que apenas puede ser vislumbrado desde la perspectiva simplificadora que el cine de lo real reclama para representar la realidad.

  32. Gerónimo Dice:

    Ahá. Tal vez los Dardenne poseen entonces una mirada sesgada de la realidad puesto que se dedican a mostrar sólo a la clase baja y sus crímenes y miserias y nunca los más graves y evidentes de la clase alta.

  33. NP Dice:

    Juan:
    Como bien pregunta alguien antes, ¿quién te dijo que no disfruto del cine de Rohmer? (yo disfruto de todo el cine, lo que no significa que me parezca lo mismo “Acatar” y “Rosetta”). Lo único que dije es que Rohmer representa el ala conservadora de la modernidad (y que por eso es tan respetado en ciertos círculos). Pero eso basta para molestar más que las barbaridades de Montes Bradley, lo que tampoco me llama la atención. (Por lo demás, la palabra “resentimiento” me parece tan pobre y falsa como “crispación”.)

  34. NP Dice:

    Q:
    Si algo nos enseñaron los modernos es a no ser “respetuosos” (en el sentido de la no admiración incondicional según los dictados de la época). Yo entiendo que eso sea molesto: es inevitable. Pero mi crítica no se basa en las puras opiniones del autor, sino en su estética (que también es política, como ya sabemos).
    Claro que todo es discutible: esto no es ciencia. Podés analizar una película, una obra completa, una escuela, un período, etc. Y siempre hay implícita una teoría y una ideología (esto también está más allá de toda discusión: incluso las almas bellas que “no creen” en las categorías -derecha y la izquierda, por ejemplo- lo hacen). Yo al menos trato de explicitarlas, y de que no sean tan particulares que no puedan discutirse (por ejemplo: cine “clásico” no significa “mejor”: es un período como los otros. Y sí, el sonoro le impuso su impronta, para bien o mal).
    Resumo entonces lo dicho: La cuestión no es solo la velocidad de los procesos (mientras que cualquier arte madura a través de los siglos, el cine define su lenguaje en apenas unas décadas), sino que en este caso el clasicismo venga después de la vanguardia… Esa inversión define los problemas del modernismo posterior. Entre ellos, la división (notoria en la “nouvelle vague”) entre un modernismo que sigue la herencia de la vanguardia (Godard) y otro que se propone como neoclásico (Rohmer). Podríamos discutir en todo caso que sería vanguardia y neoclasiscismo…
    Porque para vos: “No hay nada clásico en él. Su mundo es un mundo indescifrable, imposible de determinar. Rohmer es minimalista, totalmente ajeno a la intepretación psicológica, al mensaje, al teatro y a la transcripción literaria.” Minimalista puede ser (no siempre), pero todo el resto es más que discutible. Para mí Rohmer apunta a cierto clasicismo: lo que no sabría afirmar es si es absolutamente filtrado por la estética “moderna”, o si no es más bien profundamente “literario” (propio de su querido siglo XVIII…). Pero como ni siquiera nos vamos a poner de acuerdo en qué es clásico y qué moderno, mejor dejarlo ahí…

  35. Mishíguene kop Dice:

    Bueno, Gerónimo. No me parece que sea lo mismo. Una cosa es dedicarse a retratar la vida de una clase social o un grupo equis y otra a intentar dar cuenta de una revolución paradigmática de la historia de la humanidad. Si uno opta por tomar como criterio de verdad determinado texto siéndole fiel a como dé lugar está haciendo también una elección por un criterio de realidad. No está sólo diciendo esta clase social se mueve así y vive así porque el sistema capitalista o socialista hace que viva así. Si se juzga un momento clave de la historia y para esto se toma un determinado texto y se pretende que sirva como parámetro de verdad a partir de atenerse a lo real de dicho texto entonces se está haciendo historia desde la realidad de ese texto y no de la historia que se pretende juzgar. Son cuestiones diferentes. Alguien tranquilamente podría representar la vida cotidiana de alguna familia equis bajo el nazismo o incluso la vida cotidiana del mismo Hitler, pero de ahí a atenerse al Mein Kampf para sostener un criterio de realidad y pretender que dicho texto tiene la posta de la verdad histórica hay un largo trecho. Una cosa es representar lo real de las relaciones humanas y otra muy distinta meterse con las realidades históricas que necesariamente son muchísimo más complejas y no se dejan representar tan fácilmente. En todo caso me parece mucho más adecuado el texto que cite de Stefan Zwieg para representar la realidad cambiante de una revolución como la francesa que fue de menor a mayor y después reculó y se retroalimentó de sus fracasos para volver con más fuerza y volver a recular.

  36. lalectoraprovisoria Dice:

    NP. Explico una vez más. Que un cine no sea literario quiere decir que los planos no son la transcripción de la palabra escrita. Eso no tiene nada que ver con los gustos de Rohmer por cierta literatura, cierta música, cierta pintura que se reflejan en su cine completamente filtrados por lo específicamente fímico. Rohmer decía que si bien a el le gustaban ciertos pintores, no había nada peor que filmar un plano “a la manera” de esos pintores, es decir citándolos o copiandolos. Que esa afinidad nunca debía notarse. En eso reside también la modernidad cinematográfica, contra la idea de adornar los planos con ideas visuales o sonoras de artes más prestigiosas. Por otro lado, la gran polémica entre la Nouvelle Vague y los cineastas franceses tradicionales fue a propósito de la adaptación, de la correspondencia entre páginas de una novela y escenas de una película, algo que Rohmer, específicmente, siempre rechazó.

    Q

  37. JK Dice:

    “Rohmer podrá ser monárquico o reaccionario pero es cualquier cosa menos un cineasta conservador.” No entiendo como se pueden separar ambas cosas…

    Yo creo que se separan del mismo modo que progresismo y facismo se juntan tan habitualmente.

  38. NP Dice:

    Bueno Q, qué sería un cine “literario” es otra discusión… Es evidente que Rohmer no hizo un cine burdamente literario, en ese sentido mecánico de pura transposición (esa “adaptación” criticada por Truffaut en su famoso artículo). Pero no me parece tan claro que en su cine la palabra (para ser más específico) esté filtrada por lo “específicamente fílmico”: el diálogo no “adorna”, pero tampoco se libra de un decir “literario” (que no tiene nada que ver con el distanciamiento bressoniano, digamos). Y ese decir no persigue una particularidad, sino una falsa universalidad (el “cuento moral” de la burguesía): La reconciliada “belleza” del mundo tal cual “es” (a lo sumo opacada por nuestras pequeñas y “humanas” miserias innobles). Algo no muy alejado del bucolismo que su odiada revolución francesa vino a destruir…
    ((Entre paréntesis, y para terminar: renegar de la revolución rusa, bueno… es algo que “comprensible”. Pero de la francesa, a lo Burke, cuando es la base de la modernidad?? Es algo que hace muy dificil conciliar el pensamiento de Rohmer -incluida su obra, por supuesto- con lo inequívocamente “moderno”…))

  39. Gerónimo Dice:

    No estoy de acuerdo con la idea, pero según se maneja en algunos círculos todo cine corresponde al tiempo histórico y político en el que se hizo, por lo tanto los Dardenne representarían a esa clase social en esta época lejana de revoluciones en el primer mundo, que ahora como mucho llegan a ser pequeñas revueltas.

    Por otro lado me parece que por la forma en la que está representada la protagonista en La inglesa y el duque no queda duda de su miopía histórica, se la muestra como lo que es: una señora paqueta tomando partido por los de su clase. Mientras que el duque no duda en dejar de lado su parentezco con el rey para condenarlo porque cree en la revolución desde un principio y como todos los demás está decidido a no dejar ningún burgués vivo.

    Y si es por un filme en particular podríamos acusar de sesgada la visión de Eisenstein en la genial y propagandística “La huelga”.

  40. Gerónimo Dice:

    El comentario de arriba es contestación a Mishíguene, obvio.

  41. Pepe Trueno Dice:

    Q… una pequeña trivia… ¿quién dijo “El verdadero creador de casi todo cine es una hidra de siete cabezas, una de las cuales puede ser el director.”?

  42. Juan Alustiza Dice:

    El problema es querere ver en todo “izquierdas” y “derechas”. Cuestión, o problema, que los frances le han legado al mundo lamentablemente, pero que desde hace tiempo poco significa, si es que alguna vez significó algo.

    Pregunta: ¿Eustache es otro cienasta moderno, pero conservador en su concepción del mundo?

  43. salidaalmar Dice:

    quintín, prividera, villlegas o algún otro conocedor de cine tal vez me puede sacar una duda: ¿quién es el responsable del BAFICITO en su actual versión dentro del programa “aires buenos aires” del gobierno de la ciudad?
    el domingo llevé a mis hijos al anfiteatro del centenario a ver cortos de animación. en el programa figuran como infantiles/ baficito. la verdad es que nos encontramos con un trabajo, “el guante”, de juan pablo zaramella, que mostraba a un actor (no animación) siendo torturado por un guante. salteo la descripción de las diferentes técnicas de tortura hasta que al final el protagonista se corta la mano para librarse del guante. la mitad de los asistentes (unos 500 en total) empezó a reclamar que se cortara la proyección. nenes llorando, un quilombo.
    cuando fui a reclamar, dos modernos a cargo de la actividad se pusieron a decir que juani es un artista y patatín (refiriéndose al director del corto, que evidentemente era alguien querido). y seguro que este juan zaramella es un artista, pero los tipos hablaban como si se tratara del juicio a baudelaire. la categoría infantiles/baficito no les decía nada, parece.
    en fin, si alguno sabe quién está directamente a cargo de la selección de cortos en este “aires buenos aires”, le pido que me ponga al tanto.
    saludos
    cristian

  44. lalectoraprovisoria Dice:

    NP. “Entre paréntesis, y para terminar: renegar de la revolución rusa, bueno… es algo que “comprensible”. Pero de la francesa, a lo Burke, cuando es la base de la modernidad??”

    Creer que la RF es una especie de bien absoluto que hace tabla rasa con todos los procesos históricos anteriores es causa de unos cuantos malentendidos en el análisis político y cultural de los dos últimos siglos. Bien vale la pena cuestionar esa certidumbre y darse cuenta de que los pensadores reaccionarios, sin necesariamente tener razón, ponían en discusión algunos dogmas que siguen obturando nuestra comprensión. Ser antimoderno en algunas cuestiones es ser propiamente moderno (Baudelaire, para dar un ejemplo). En eso estamos con Rohmer, tratando de entenderlo sin condenarlo de antemano como a algunas víctimas del Terror.

    Q

  45. Mishíguene kop Dice:

    Mientras que el duque no duda en dejar de lado su parentezco con el rey para condenarlo porque cree en la revolución desde un principio y como todos los demás está decidido a no dejar ningún burgués vivo.

    Gerónimo, eso de no dejar ningún burgués vivo es un poco equívoco dado que todos ellos eran burgueses. Tal vez sea por eso que se fueron asesinando unos a otros. Los girondinos asesinaron a Marat. Robespierre mandó asesinar a los hebertistas (los precursores del marxismo) y a los indulgentes (entre ellos a Danton, que era el conciliador). Después los partidarios de Hébert y los de Danton que sobrevivieron produjeron el golpe de estado termidoriano, que se cargó a Robespierre y a los suyos. Todos ellos eran burgueses, o en su defecto algún aristócrata renegado. Ningún proletario ni campesino a la vista. Una buena parte de ellos eran abogados. Se fueron radicalizando poco a poco, a medida que veían como los enemigos de la revolución intentaban quebrarla desde adentro y desde afuera. Es un período muy interesante de la historia y habría que pensar mucho más en él para entender nuestro presente, para no caer en los mismo errores. Pero también para advertir que el Terror no es únicamente Terrorismo de estado. Las potencias absolutistas extranjeras utilizaban el terror también. La ciudadana Grace Elliott era parte de la prédica antirevolucionaria propiciada desde Inglaterra, país cabeza de un colonialismo que utilizando el terror de la guerra se apropio de las riquezas naturales de muchísimos pueblos. Robespierre no es el gran monstruo de la historia ni mucho menos. Incluso Napoleón, que abominaba de él y de su Reino del terror, causó mucho más dolor con su Imperio que el que Roberspierre pudo haber causado con su dictadura. Me gustaria que alguien intentase una película más seria sobre este período fascinante.

  46. Juan Bautista Echegaray Dice:

    Una verdadera maza este comment. Obrigado.

    NP: Descomunal lo suyo. Pero ahí en “Claro que todo es discutible: esto no es ciencia”, creo que le pifió.

  47. Gerónimo Dice:

    Mishíguene, creo que estaban radicalizados desde el principio. Cualquier revolución implica esa radicalización y la formación de bandos. Aunque en realidad, como bien decís, estos no estén tan claros en su conformación y esten llenos de contradicciones, que pasan a ser las que tarde o temprano terminarán definiendo a cada bando, porque nada es, en definitiva, blanco o negro.

  48. Boris K Dice:

    Una duda: ¿Rohmer no sostenia que el clasicismo en el cine todavia estaba por venir?

    A todo lo que se dijo solo puedo agregar que el pensamiento de Rohmer no es tan secreto. Ahí está su famosa polémica con Pasollini, y ahí está su pelicula más explicitamente pólitica (en el contenido, claro) “El alcalde, el arbol y la mediateca”, y es claramente reaccionaria.
    Por otro lado, el cine de Rohmer es muy popular en las escuelas de cine de argentina. Como ejemplo está el cine de Villegas, Murga, Acuña, al que ahora se suma Piñeiro. Y, mal que te pese Q, si hay algo que agradecerle al viejo Eric es la influencia positiva sobre el cine de Lucrecia Martel.

  49. lalectoraprovisoria Dice:

    1. Es verdad. Rohmer nunca habló de clasicismo en el cine en ese sentido.

    2. El alcalde no me parece una película reaccionaria. Al contrario, es ecologista y se enfrenta con la burocracia.

    3. Villegas, Murga, Acuña (¿Acuña?). ¿Eso es ser popular en las escuelas? Piñeiro es un falso rohmeriano.

    4. Martel – Rohmer. No relation. Martel sí que es premoderna. Cada plano un mensaje.

    Q

  50. Boris K Dice:

    Yo creo que la apoyada a la niña santa le hubiese divertido. Siempre fué medio pícaro.
    Así que ahora el problema de la modernidad se reduce al mensaje en la configuración del plano? No me parece. Que sería del cine moderno sin los primeros planos de Bresson?

  51. Boris K Dice:

    Ademas, tanto Rohmer como Martel hacen peliculas sobre tensiones sociales. Ahora, filmar las tensiones sociales de Salta de la misma forma que en la Costa Azul, no tiene mucho sentido. Sigo sosteniendo que “La niña santa” es claramente Rohmeriana.

  52. NP Dice:

    Q:
    Lo de que “ser antimoderno en algunas cuestiones es ser propiamente moderno” da para una discusión que excede este post, y que nos llevaría a otra laaaarga discusión política… Pero temo que eso nos “crisparía” aun más.

    Nadie pidió la guillotina (eso lo va a proponer Duhalde, y Macri replicará con la silla eléctrica, vistas sus últimas adquisiciones…). Yo solo polemicé con tu laudatorio artículo, y no tengo mucho más para agregar. Sobre todo porque a esta altura lo más interesante ya dejó de ser Rohmer, sino su hipersensible defensa, que más que a entenderlo apunta a no cuestionar el canon… No es el caso del (por eso y otras cosas) imprescindible David Walsh, a quien le cedo la palabra:

    At present, many uncritical tributes to Rohmer are appearing (including one from the president of France himself), praising the writer-director’s “restrained,” “elegant” and even “sublime” films. A degree of exaggeration is inevitable in the case of a man who continued quietly working away at his craft until near the end, and whose personal conduct, as far as one knows, was above reproach. Moreover, some of the adulation no doubt stems from a sincere desire for a more thoughtful and sensitive approach to filmmaking than we presently confront. However, a measured approach is called for in dealing with the body of Rohmer’s work, which is of a distinctly mixed character, with pronounced and even fatally debilitating weaknesses, and which emerged across a number of complex and turbulent decades.

    El artículo completo en: http://www.wsws.org/articles/2010/jan2010/rohm-j16.shtml

  53. NP Dice:

    Ah Q, me acabo de dar cuenta de que al final reconocés que Rohmer es antimoderno… cuando hasta ese momento defendías su pertenencia al movimiento moderno. Al final estábamos de acuerdo, entonces?

    Sería mejor poner blanco sobre negro que significa entonces esa opción, llamese derecha o “antimoderno”. (Cada vez que alguien dice que no existen la derecha y la izquierda -como siempre pasa con los comentadores, como se ve en los de este mismo post- uno ya sabe donde se ubica… Lástima que él dicente no. Es la variante “ingenua” del negador, tan artera como la de no reconocerse de “derecha” aun sabiendo donde está uno y qué defiende. Ambas cosas suceden en Argentina, donde la derecha “no existe”: solo hay zurdos-populistas-etc, parece…). Pero para ser claro, inevitablemente hay que renunciar (aunque sea por un momento) a la “bondad sin didactismos”, y explicar didácticamente qué significaría entonces la bondad (de la derecha y el antimodernismo). Lo veo difícil.

    PD: Boris, tenés razón en todo… salvo en ver alguna influencia de Rohmer en Martel. Recordá que Martel no fue a la FUC…:)

  54. janfiloso Dice:

    siempre será mejor la bondad sin didactismos
    que la maldad con dogmatismos.
    No me hubiera metido NP pero uno diría que sos un provocador profesional. Todo ese discurso sobre las ideologíaas y los que niegan la existencia de derecha e izquierda y esa frase sobre las almas bellas y su imposibilidad de ser didácticos, es una provocación y yo muerdo el anzuelo, no puedo evitarlo.
    Tras un disfraz de excelsa docencia hay solo un prejuicio meramente dogmático; no hay nada didáctico en tu “discurso”.
    Un abrazo.

  55. NP Dice:

    J: Hablando de Roma, no se a cual variante pertenecés vos: para ingenuo no das, y para artero tampoco… Por ahí con un poco de esfuerzo llegás a “provocador profesional”, como EMB (la distancia entre derecha e izquierda es precisamente la que hay entre “provocador” y “profesional”). Por ahora solo sos un “molesto amateur”.

    Ah, y tu “bondad sin didactismos” es la “maldad con dogmatismos”, precisamente… No hay nada más dogmático que un cualunquista.

  56. janfiloso Dice:

    Demasiadas palabras, muy pocos conceptos. Parecés un evangelista que habla con parábolas.

  57. NP Dice:

    Dejá de escribir tu autobiografía, J. Tu aparición señala el cierre de toda discusión (la clausura, literalmente). Sos como el portero que toca el timbre de salida…

    Lástima haber llegado tarde con el link a la nota de Walsh: me hubiera ahorrado unos cuantos comments. De todos modos, es claro que la discusión excede a Rohmer, que viene a ser solo un representante de la “bondad sin didactismos”, etc.

    Conclusión: si la derecha no necesita “didactismo” (explícito) es porque la dominación no se explica, se ejerce. Es un didactismo “de facto” (implícito): Y esa es la mejor definición del “dogmatismo”, tanto más fuerte cuando se lo naturaliza. Por eso molesta la “violencia” de cualquier cuestionamiento, sin asumir la que se ejerce para eliminarlo…

    Por eso no asombra que no se vea contradicción en defender la “bondad” con las palabras que aquí se usaron:
    “no grites”, “resentimiento” “provocador profesional”.

    Recuerda un verso de Brecht: “nosotros, que luchamos por la bondad, no pudimos ser bondadosos”. La diferencia es que esa frase reconoce la contradicción… Y la contradicción es lo que define precisamente lo moderno, mientras que lo antimoderno por antonomasia es el dogmatismo conservador, que no admite ningún cuestionamiento. (Basta ver cuales fueron las fuerzas que históricamente se definieron como “antimodernas”, empezando por la Inquisición…).

    La modernidad, como dijo un filósofo, es un “proyecto inconcluso”. Así que nada más facil que negarla. Lo dificil es defenderla. Yo abandono, como diría Q (pero solo la discusión, eh…).

  58. lalectoraprovisoria Dice:

    NP. Además de insultar gratuitamente a la gente, seguís tropezando una y otra vez con la misma piedra: confundir posición estética con posición política. Antimoderno en política, a grandes rasgos, es quien está (o estaba) contra la Revolución Francesa. Suponiendo que esa sea la posición polítca de Rohmer, sería un antimoderno. Eso no tiene nada que ver con ser o no un cineasta moderno. Pero vos das vueltas y vueltas, decís que ya lo entendés, pero metés a Duhalde, a Macri y a Brecht y vuelt a empezar.

    Por lo menos estamos de acuerdo en que Martel no tiene influencia de Rohmer.

    Q

  59. Pepe Trueno Dice:

    Bueh ya que Q no sabe / no contesta o se hace el fesa :-P me autorespondo y me entrego el premio ganador… la persona que dijo Q… “El verdadero creador de casi todo cine es una hidra de siete cabezas, una de las cuales puede ser el director.”… fue… cha-cha-chaaaaaan… Homero Alsina Thevenet, quizás el mayor crítico de cine latinoamerica del siglo XX… un erudito para nada ególatra, generoso, en sus notas y en su vida privada -tal como revelaron Elvio Gandolfo y Alvaro Buela- que decía que el concepto del cine de autor “era un gran equívoco”. En el que solo pueden creer -agrego yo- los que no saben cabalmente como se hace una película… si el productor no quiere el director no hace… salvo claro que sean íntimos amigos… pero, donde hay plata… mejor separar las cosas.
    Este gran equívoco, el del cine de autor, le sirvió a muchos -por ejemplo- para currar con un pasquín durante 18 años… en fín, morirán bobos nomás… creyendo en fantasías… :-P……………………………………

  60. Juan Alustiza Dice:

    El uruguayo Homero Alsina Thevenet es, fue, un pésimo crítico de cine. Un pésimo escritor. Imposible encontrar en algún escrito suyo algo mínimamente revelador sobre alguna película.
    “El verdadero creador de casi todo cine es una hidra de siete cabezas, una de las cuales puede ser el director.”
    Qué metáfora más fea y estúpida. Y esto dicho más allá de que haya razón en el ella.

  61. lalectoraprovisoria Dice:

    Pepe Trueno. HAT fue un gran periodista, un tipo muy divertido que escribía de modo ameno y un crítico de cine limitado, demasiado interesado en datos y cifras según el modelo de las revistas americanas de la industria. En particular, se equivocó de medio a medio con el cine de autor, aunque considerando que la idea lo sorprendió en pleno ejercicio de su profesión es comprensible que no haya querido o sabido entenderla. Es mucho menos aceptable que hoy en día se sigan repitiendo las mismas pavadas como si provinieran del Oráculo de Delfos.

    Te rechacé este comentario varias veces. Ahora lograste colarlo y no lo voy a borrar. El motivo no fue la divergencia de ideas sino el tono gratuitamente ofensivo con quienes hicimos o hacen El Amante, un medio digno que no merece ese tratamiento despectivo e insultante, y menos desde el anonimato. No es la primera vez que te da por ahí, pero en el intento de publicar tu comment llegaste a escribir esto:

    ¿¿¿QUE PASA Q??? ¿¿¿ESTAS GAGÁ??? ¿¿¿EL VIAGRA TE ESTA HACIENDO DAÑO??? ¿¿¿NO TE BANCAS EL DISENSO??? o ¿¿¿NO TE BANCAS LA VERDAD??? ¿¿¿TE JODE QUE ALGUIEN PIENSE DISTINTO A VOS, A FORRIEGA O A PORTA PUS??? ME PARECE QUE BATTLE TENIA RAZON…

    Y también esto:

    Te voy a llenar el ojote de comentarios Q… andá poniéndo cómodo tu tullido cuerpo porque te va a agarrar artitris de tanto mouse… me vas a ver hasta en la sopa… ¡al fin tenés una razón para vivir! Poooooooooobre, poooooooooooooooobre Q… pooooooooooobre viejito decrépito y senil…

    Lo que prueba que sos simplemente un desequilibrado hijo de puta. Te pido encarecidamente que nunca más vuelvas por acá y te advierto que tus comentarios serán borrados tarde o temprano.

    Hasta nunca

    Q

  62. janfiloso Dice:

    Es curioso que NP me “acusa” de las mismas cosas que yo a él : provocador (en mi caso apenas un amateur) y dogmático. Estamos trabados en el mismo pozo.
    Q dice que NP confunde “posición estética con posición política”; yo digo algo mas, NP usa la estética como cátedra política y con una pretendida docencia ofensiva y provocadora.
    El mundo de NP es bidimensional, ya lo dije alguna vez, es bastante mas simple que el mío; hay, conservadores-antimodernistas (o alguna otra categoría estética del caso)-malos versus progresistas-modernistas-buenos.
    Mi mundo es mas complejo, está en construcción, encuentro estúpidos y brillantes en todo el arco de las categorías. En mi mundo existe la contradicción, justamente por que está en construcción. El mundo de NP es una categoría cerrada, casi escolástica; leer a NP es casi tan dificil como leer a Sto. Tomás, pero en sus dichos (de ambos) peretenden agotar el saber en un esquema de lógica sin fin. Todo tiene respuesta en algún estante de alguna categoría en la cual se coloca al “dicente”. Se parece mas a la numerologia que a una ciencia social.
    Si algo lamento es que sea cierto que por mi intervención se cierre un debate que era interesante, pero convengamos que desde el primer comentario quedó claro que ambos querían cerrarlo por imposibilidad de tener una línea común en la cual centrar la cuestión.

  63. Almafuerte Dice:

    Janfiloso, no creo que tu intervención haya cerrado el debate.
    Lo que clausura el diálogo, o más bien lo dificulta muchísimo, es la Patrulla Ideológica ya devenida casi en santa inquisición con sus dogmas y preceptos que reglamentan cada manifestación artística, cada párrafo, cada pestañeo.
    Es una vida agotadora, los NP de esta vida para decidir si los ravioles están ricos primero averiguan el prontuario ideológico del chef…

  64. Guiasterion Dice:

    Estimado Q.:

    Me temo que siempre llego tarde a los debates apasionantes que se leen aquí. Pero bueno… Se ha tocado, un poco de soslayo, un tema fascinante del arte en general. No me siento capacitado para debatir sobre cine. Lo plantearé en términos literarios: ¿hay algún tipo de conexión entre la comovisión de un autor y sus procedimientos estéticos (o técnicos, si se prefiere)?

    Yo en la cuestión me declaro agnóstico. Creo que es un planteo estéril, a lo sumo un divertimento intelectual, como la crítica marxista o la freudiana. La obra de arte es una entidad autónoma y amoral, para su disfrute poco importa las convicciones políticas o la ideología de quien tiene el talento para, por ejemplo, narrar con destreza la complejidad y profundidad de los sentimientos de la gente corriente. ¿Aquellos que cuestionan a Rohmer por monárquico, también prohibirían “Viaje al fin de la noche” porque Celine fue un cretino? ¿Importa realmente que Shakespeare o Sofocles hayan sido ciudadanos progresistas? La esfera de la política nada tiene que ver con la esfera de la estética. Pedirle moralidad a un film o una novela es lo mismo que exigírsela a una silla o a un conejo. Sólo las personas son morales. Hay muchas personas que veneran el compromiso social en el arte. Tengo para mí que, en el mejor de los casos, sólo es otra elección estética.

    Mis respetos y, por favor, NP, J., Q (¿y Yupi?) no se bajen de una discusión tan fecunda

    G.B.

  65. Boris K Dice:

    En todo caso, el más grande “intelectual secreto” del cine (y ese si que no es popular en las escuelas de cine) es Manoel de Oliveira. Con el merito extra de haber abarcado casi todos los periodos de la historia del cine. Esperemos que su necrología aguarde algunas películas más.

  66. Mishíguene kop Dice:

    Che, Gerónimo, ¿vos sos Yupi? Date a conocer o te mando a guillotinar.

  67. Gerónimo Dice:

    No. Yo soy el que está ahí en el nick. No otro. ¿Quién es Yupi?

  68. Santiago Pedreira Dice:

    Hace tiempo leí un post -cuando el fesfival de cine en Mardel- en el que daba toda la impresión que Homero Alsina Thevenet se había puesto de moda o algo así :-P Llegué al blog buscando un lugar dónde comprar “Obras Incompletas” y Google me trajo hasta acá ;-)
    En ese post Quintín no era tan frontal en sus críticas al uruguayo. Obviamente cuando dice, ahora, “esa “política de los autores” (que los críticos más obtusos, los que siguen haciendo de la ignorancia un bastión, aun no han comprendido)” se refiere a este crítico -y a otros que no logro identificar todavía… ¿cuáles?- pero al ver el comment de Juan Alustiza diciendo que Thevenet era un pésimo crítico de cine y, además, estúpido, me parece que ya hay una especie de “odio” -o falta de respeto innecesaria- hacia un periodista como el oriental.
    O, encima peor, que nunca se leyó nada de él, seriamente.
    Porque, solo guiándome por la Wikipedia, el tipo tuvo más de 60 años de carrera como crítico -al parecer nunca hizo otra cosa- y empezó en algo así como la edad de piedra del Periodismo y publicó más de una docena de libros; digo, pienso, tan desacertado en sus críticas al cine de autor no creo que haya estado ya que tuvo todo el tiempo del mundo para ir corrigiendo su propia teoría ¿no? y si no la corrigió debe haber sido por algo.
    De hecho, en el libro -en el primer tomo, del que se harán cuatro creo- más o menos se explica.
    Es decir, la teoría del cine de autor quizás les haya servido a muchos, pero Thevenet “pensaba mejor solo”, según decía.
    Si, podía ser medio quijotesco, pero ¡como escribía! hace tiempo que no me enganchaba a leer las crónicas de cine de alguien como en este caso; es un libraco bíblico -por su tamaño y precisión- veremos que dirá en las críticas más modernas este yorugua. Las de las décadas de horo de Hollywood son increíbles.

  69. lalectoraprovisoria Dice:

    HAT era un periodista muy respetable y también un gran caprichoso, un tipo de lleno de manías. Una de ellas eran Godard y “los críticos franceses”. HAT se batía contra ellos como contra los molinos de viento. Llegó lncluso a respaldar a Pauline Kael en su disparatado intento por probar que Welles no era el autor de El Ciudadano. Pero para alguna gente —que no lo leyó en profunidad— empieza a tener la infalibilidad del oráculo. Esa postura lleva a escribir frases tan absurdamente obsecuentes como

    “Tan desacertado en sus críticas al cine de autor no creo que haya estado ya que tuvo todo el tiempo del mundo para ir corrigiendo su propia teoría ¿no? y si no la corrigió debe haber sido por algo.”

    Tal vez no la corrigió por obstinación o por pereza intelectual. O simplemente porque, a partir de un momento, HAT dejó la crítica de cine como actividad principal para dedicarse al periodismo cultural en general y a dirigir el suplemento de El País de Montevideo. Pero decir que “por algo habrá sido” es un acto de servilismo absurdo.

    Por último, en parte por las razones antedichas, no me refería a él cuando hablaba —en tiempo presente— de los críticos que han hecho de la ignorancia un bastón. Pero si leés las columnas semanales de Jorge Carnevale en Ñ, vas a tener una idea más precisa de lo que hablo.

    Parte del malentendido además, consiste en seguir hablando de una “teoría del autor” que nunca tuvo una formulación precisa a pesar de los intentos de Sarris, mientras que Godard y cía practicaban una “política de los autores”.

    Por último, fui el primero en celebrar que se editen los mamotretos de HAT, que forman parte de la histria del periodismo rioplatense: son un documento imprescindible y más que bienvenido. Eso no equivale a validar todas sus opiniones.

    Q

  70. Santiago Pedreira Dice:

    ¿Servilismo? ¿no es demasiado para una opinión…? Digo, no quise ser servil sino que habrá tenido sus razones y punto.
    Y como creo que el extinto ya las había explicado los suficiente pues no tenía mucho sentido seguir entrándole.
    Es decir el tuvo sus razones para “negar” la teoría del cine de autor y otros las suyas para defenderla.
    Quizás algunas de las que escribiste puedan ir por el camino correcto del porque de cada unos.
    De todos modos, más 60 años de carrera -como bien decís, casi toda como crítico- una docena de libros y ahora cuatro tomos con tan solo el 60 % de los que escribió lo hacen un poco más que un periodista “respetable”. ¿Cuántos casos similares conocemos?
    Y también celebro la aparición del tremendo broli éste, más allá de las cuestiones más finas que puedan tejerse en torno a él. ;-)
    Los estudiantes de las “escueluchas” de cine y de periodismo deberían tenerlo afín de aprender ciertas cosas que seguro allí se les escaparán de la cuenta :-D Eso y practicar mucho, claro :-P

  71. Santiago Pedreira Dice:

    Y sí, lo de Carnevale es malo es varios aspectos… pero debe haber otros peores :-D

  72. Santi Dice:

    Santiago Pedreira, de todo lo que escribiste me interesó muy particularmente esta parte: “Los estudiantes de las “escueluchas” de cine y de periodismo deberían tenerlo afín de aprender ciertas cosas que seguro allí se les escaparán de la cuenta “. ¿Serias tan amable de esclarecerme de que “ciertas cosas” hablás? Gracias.

  73. Santi Dice:

    Favio podría ser otro caso de gran cineasta (moderno) reaccionario.

  74. lalectoraprovisoria Dice:

    Bueno, Favio dejó de ser moderno como cineasta después de El dependiente. NI Juan Moreira ni Gatica son precisamente películas “modernas”, aunque el tipo tiene un talento descomunal. Por otro lado, muchos lo calificarían hoy de revolucionario por su obsecuencia con los K.

    Q

  75. los patos Dice:

    se murió salinger

  76. Santiago Pedreira Dice:

    Claro Santi… tocayo… :-P
    Por un lado, en cuanto a lo cinematográfico, la verosimilitud de las historias y el respeto a la línea argumental ¿cuántos bodrios nacionales vemos con diálogos imposibles -además de actuaciones pésimas- que sin ser “realismo mágico” parece que o bien tienen varios directores o las ratas le comieron algunas partes del guión al escritor?. Por eso solo algunas películas nacionales pueden ser rescatadas de los anuarios. A mí me gustaría que fueran la mayoría pero… :-S
    En cuanto a los periodístico, la puntillosidad en los datos vertidos. No solo pasaba -como ocurre con la mayoría de los críticos- por cuanto HAT sabía de cine -y podría pavonearse cual pavo real- sino con qué herramientas y desde qué lugar analizaba las cosas. Dato tras dato y, claro, juicios de valor.
    Quizás, para él no existía la objetividad periodística, si la honestidad intelectual. Lo que es un montonazo.
    El compromiso con el lector era altruista, iba mucho más de cualquier ego profesional.
    Si leés el libro te pasará lo que a mí, era un obsesivo, un puntilloso y para mí es muy grato leer sus crónicas. Puso a la crítica de cine en un nivel superior. Y personal, claro.
    Lo que pasa que ahora estamos en el mundo del copyandpaste :-D y resulta complejo entenderlo, hasta parece anacrónico pero no lo es. Solo es hacer bien las cosas, a conciencia y con el lector como horizonte.

  77. Santi Dice:

    Ah, esas “ciertas cosas”… Ta. Voy a tomar todo lo expuesto como una gran ironía de tu parte. Abrazo.

  78. Gerónimo Dice:

    Bret Easton Ellis se toma así la muerte de Salinger: http://twitter.com/eastonellis

  79. Santi Dice:

    Me niego a llamar El guardián entre el centeno a El cazador oculto.

  80. sebastian andres sanchez Dice:

    Hasta ahora no participé de este debate, si es que se lo puede llamar así , porque me asusta la violencia de algunos participantes dado que los rohmerianos somos gente pacífica . Pero para mí el concepto más importante que se desprende de la nota de Q, es que los intelectuales secretos suelen ser los cineastas en general , más allá de la preferencia por uno o por otro. Rohmer , Godard et cia. se rebelaron contra el academicismo, que es la momificación de la cultura, algo que va más allá de la filiación ideológica de los interesados. Lamentablemente, esa misma cultura francesa que los despreciaba , por otro lado los entroniza como patrimonio cultural , siendo que ellos nunca se sintieron cómodos con el sentido común de los franceses cultos. Por eso creo que es fundamental volver a la fuentes de la crítica de Cahiers y del cine mismo, es decir la narrativa cinematográfica norteamericana. Es llamativo como en este blog se esquiva el tema como si los cineastas europeos que posiblemente hereden la antorcha del cine (clásico o no )impidiese que esto sucediera justamente con los norteamericanos mismos , como si no fueran la patria de Griffith. Por eso recomiendo a los lectores de llp ir a ver Avatar sin prejuicios y después me cuentan.

  81. lalectoraprovisoria Dice:

    Todo bien, Sebastián. Pero Rohmer no era un devoto de Cameron. No vi Avatar, pero dudo que el cine haya quedado congelado en la narrativa clásica americana ni creo que los cineastas americanos fueran intelectuales secretos. Muchos de ellos fueron extraordinarios palurdos y Cameron siempre me pareció de los más palurdos de todos. No estoy dispuesto a reconocerle una sabiduría mística a un boludo que sube a buscar el Oscar y dice que está encima del mundo, aunque esa sea una cita de Cagney. Y Titanic me parece una película por demás mediocre.

    Q

  82. lalectoraprovisoria Dice:

    Por otra parte, no me parece cierto que

    “esa misma cultura francesa que los despreciaba , por otro lado los entroniza como patrimonio cultural , siendo que ellos nunca se sintieron cómodos con el sentido común de los franceses cultos.”

    Los de la NV siempre fueron franceses cultos y fueron considerados como tales en Francia. Su disputa fue contra otros franceses cultos, parte incluso de una batalla política tremenda. En Histoire(s) du cinéma, Godard muestra a Sartre diciendo “Welles no es nuestro camino” y ahí pone el dedo en la llaga.

    Por otra parte, la batalla de los Cahiers no era “por el cine americano” (tremendamente popular en la Francia de posguerra) sino por algunos, muy contados de sus directores. Casualmente, Sartre escrbió un guión para John Huston, al que los Cahiers detestaban.

    Donde efectivamente la batalla por el cine de autor tuvo más que ver con cierta lucha contra el esnobismo (aparte de Argentina y Uruguay) fue en los EE.UU mismos, donde no se le reconocía pertinencia cultural a los grandes directores y la lucha de críticos como Sarris fue la de darles otro estatuto en el mundo intelectual. HAT creía mucho más en el “cine americano” como tal que Tarruella.

    Abrazo
    Q

  83. dasbald Dice:

    Me niego a que se siga llamando El Cazador Oculto a la novela de Salinger.
    La desvirtúa absolutamente.

  84. lalectoraprovisoria Dice:

    Santi, Dasbald. Vayan a discutir a Bizancio. Sé gual.

    Q

  85. janfiloso Dice:

    Dasbald ¡què buen avatar! ¿te estàs dedicando a la jardinerìa?

  86. alejobostero Dice:

    Anoche estaban dando Titanic. Si se piensa que sólo pasaron 13 años de su estreno, la película envejeció muy mal…

  87. boudu Dice:

    Q, siempre un placer leerte sobre cine! Igual los cahiers(?) se equivocaban con Huston.

  88. Juan Bautista Echegaray Dice:

    Favio: un cineasta y cantautor maravilloso. Lo segundo excede las fronteras nacionales, siendo más reconocido/difundido/interpretado en el exterior. Eu acredito.
    No sería improbable que algunas bases K, encaramadas con obsecuencia –entre otros factores azuzada por la obsecuente furia opositora– en la defensa de su proyecto, tendieran a pintar de “revolucionaria” la aureola de Leonardo.
    El placer estético, la felicidad/melancolía que ambos, Rohmer y Favio, me transmiten con sus películas y canciones (aunque ni vi ni escuché toda su producción artística, como así tampoco la de Eastwood o Mc Cartney)) me han servido –lo seguirán haciendo– como dínamo de una predisposición revolucionaria, mismo que se retroalimenta pedaleando, parando un cacho, viendo por donde van los demás, etc.
    Sin poder aportar en las cuestiones de modernidad que aquí se debaten y que al palo sigo (limitado por mi propia ignorancia y escuela posmo) pienso que Leonardo Favio no es ningún “otro caso de gran cineasta (moderno) reaccionario”, y que “Titanic” es una película que no se hunde ni que choque contra el iceberg Q. (Vayan…)

    PD: “The catcher in the rye”, traducciones: 1ª) literal sin mayor problema “El receptor en el centeno”; 2da) mejor “El guardián entre el centeno”; c) linda pero… “El cazador oculto”.

  89. sebastian andres sanchez Dice:

    Q: gracias por tus puntualizaciones , como siempre muy esclarecedoras.Tenés razón, los franceses siempre copiaron a los yanquis , lo de Cahiers es una vuelta de tuerca. Pero eso es lo que para mí hay que hacer hoy en un país como el nuestro : me preocupa que la “cultura ” de hoy en día pase por una discusión escolar como la última de Laurent Cantet , o como supongo que debe ser la de Hanneke. Hay un aburguesamiento muy grande en el cine supuestamente de autor , un manierismo acadamicista que para mi se manifiesta en gente como Martel (cuyo cine depende más de la técnica que Avatar ).Justamente eso es lo que me interesa de Cameron que como decían de Fuller “primitivo pero no primario”pude parecernos un bruto porque confía en la acción física , en el espacio abierto e imaginado antes que en un discurso teórico . Aparte hace algo muy importante que es llevar un cine personal a un público masivo que jamás verá a los Dardenne y hay que ponerse en la piel y los ojos de ese publico adolescente sin adoptar una postura culterana.

    y te dejo con http://www.theauteurs.com/notebook/posts/1382

  90. lalectoraprovisoria Dice:

    Efectivamente. Eso pasa con Titanic. Envejeció sin necesidad de volver a verla. Uno piensa se pregunta retorspectivamente: “¿tanto lío hicieron por eso?”.

    Huston hizo tres películas buenas y cien malas.

    Q

  91. Mishíguene kop Dice:

    Una película como El niño de los Dardenne es apropiada para cualquier clase de público, incluso adolescente. Los mismos que disfrutan de El polaquito (vaya a saber por qué), disfrutan y comprenden a los Dardenne. No es lo mismo acceder a los Dardenne que al Bach de Straub-Huillet o al mismo Eric Rohmer. Los Dardenne representan un cine sin énfasis pero accesible temática e idiosincráticamente para buena parte de la población. Si no se acercan a su cine es por prejuicio, que lo hay.

  92. Mishíguene kop Dice:

    La de Huston con guión de Sartre era un biopic sobre Sigmund Freud. Era un tanto académica, pero pasable. Tenía algunas escenas oníricas medio bergmanianas, si no recuerdo mal.

  93. lalectoraprovisoria Dice:

    Creo que quedó muy poco de Sartre en la versión final. Película irrelevate si las hay.

    Sebastián. Estoy totalmente de acuerdo con lo de Cantet. Esa película y su éxito me deprimen.

    Q

  94. boudu Dice:

    a ver… The Dead, Fat City, The Man who would be King, The Misfits, The Asphalt Jungle… 5 de muy buenas a execelentes

    El tesoro de Sierra Madre y La Reina Africana son buenas.

    A Walk with Love and Death, Roy Bean y Reflections in a Golden Eye son al menos curiosidades.

    Sobre 57 no esta tan mal. tendria que rever el Halcon Maltes y Prizzi’s Honor. No vi ni Bajo el Volcan, ni The Red Badge of Courage, ni Beat the Devil.

  95. boudu Dice:

    De acuerdo con lo de Cantet. No es mala, pero en general, no son las peliculas que apenas se elevan sobre la mediocridad las mas celebradas?

  96. Camilo Dice:

    Muy buen post, descomunal el debate posterior -portazos incluidos-.

    Por lo pronto, me generó mucha curiosidad por ver algo de Rohmer (Por donde puedo empezar?).

    Me divierten mucho esas pequeñas afirmaciones -”del mismo modo en que creemos que Dylan es un poeta”- que aparecen en la mayor parte de tus escritos. Esa forma de salirte un segundo de la ruta, apalear distraidamente a alguna vaca (sagrada) y seguir con la línea principal como si nada. Esos comentarios ilustran algún punto, sí, pero también -y sobre todo- molestan a los muchos simpatizantes del personaje en cuestión, incluyéndome en este caso :). Dylan es disperso, pero tiene momentos inspiradísimos -lo mismo puede decirse de los beat, de quienes su escritura bebe mucho-. Además de las canonizadas letras de lsus canciones, ha creado melodías que son una perla. Salvando las distancias, ahí también podría hablarse de bondad sin didactismos.

    Saludos y gracias por el artículo.

  97. Mulder Dice:

    ¿Alguien puede explicarme a qué se llama “política de los autores” y cuál es la diferencia entre ésta y la “teoría del autor”? Gracias desde ya.

  98. Juan Bautista Echegaray Dice:

    Dylan tiene (qué estoy diciendo?!) varios momentos inspiradísimos, se entienda o no lo que dice cuando canta. Viva la dispersión, una madre de la poesía.

  99. Juan Bautista Echegaray Dice:

    Poesía: hasta hoy no había visto/ encarnizada en un ser tan angelical y maternal como Hilda Molina/ a una mujer tan hija de re mil

    (Don Nelson Castro: esa pose reflexiva es de Mariano Grondona (o de Neudstadt) y les sale/salía mucho mejor a ellos que a Ud.)

  100. NP Dice:

    Q:

    No insulte a nadie. No puedo decir lo mismo de algunos participantes. (Por lo demás, no contesto “anónimos”, y menos que menos si atacan o dicen pavadas -confundir películas con ravioles y prontuario con ideología, por ejemplo-: en ese sentido, vos -que te molestás en explicarles la diferencia sos mucho más “didáctico” que yo…, aunque no por eso más “bondadoso”!)

    “Seguís tropezando una y otra vez con la misma piedra: confundir posición estética con posición política”. Lo mismo digo: tu piedra es pensar que en la estética no hay una posición política, o en la política una posición estética. Pero no es privativo tuyo, por supuesto: es parte de ese platonismo antimoderno neoliberal que cree que hay una división entre el mundo celeste de la estética y el mundo terrestre de la política.

    Por lo demás, me la pasé hablando de la estética de Rohmer (y puse un link a una larga nota de Walsh, que -claro- sostiene la misma piedra que yo…).

    Yo cito de vez en cuando a Duhalde, a Macri y Carrió -en chiste, porque no se los puede tomar de otra manera, sin que dejen de ser peligrosos-, pero vos citás a Kirchner en todos los post… Y en serio!

    Pero todavía podemos discutir de “estética”, al menos. Salvo cuando caigo en mi obstinado error de politizarla , claro… Porque eso está fuera de discusión: en LLP se ha decretado que posición estética y política no se tocan!. Falta el DNU, nomás…

  101. NP Dice:

    Mi conclusión a esta (reiterada) discusión es que es muy difícil discutir cuando no se es claro en dos cuestiones básicas y relacionadas:

    -En que principios o premisas basás tu juicio, Q? Por más que lo separes de un juicio “moral”, evidentemente algún juicio hacés –aunque solo sea “estético”-: si no, no podrías decir que tal película es “buena” y cual “mala”… (Supongo que vas a responder que sobre elementos “inmanentes” a la obra… Así que me adelanto y replico: es imposible juzgar sobre lo puramente “inmanente”, porque toda lectura está situada en un contexto –histórico, social, personal- particular. Es lo que solemos llamar “ideología”. Lo único que podemos hacer es aceptarla… u ocultarla.

    -Pero es evidente que la “belleza” platónica no existe, y el gusto cambia según el contexto… Por suerte, porque sino estaríamos en el fijo mundo medieval (ese que añoran lo antimodernos). Entonces: qué es para vos ser “moderno”, o “clásico”? Cómo caracterizás o periodizás? Pareciera que usás esos términos a piacere, sin hacerte cargo de las contradicciones. Porque no se entiende que critiques a Martel y a la vez defiendas el cine clásico (basado en un riguroso sistema de planos) o o que critiques el “didactismo” y a la vez acuerdes en que Godard es el gran cineasta moderno (cuando no hay cineasta más “didáctico” que Godard, que no hubiera existido sin tu despreciado Brecht…)

    En fin: se pueden tener posiciones enfrentadas, obviamente (como es nuestro caso) y no es necesario llegar a un acuerdo absoluto. Pero tampoco a una descalificación absoluta basada en premisas tan bondadosamente relativas (nada descalifica más a los “bondadosos rohmerianos” que esa entrega al fundamentalismo relativista…). Ahí es donde se ve la contradicción “posmoderna”: su pasión muestra que el neoliberalismo (tan alejado del original) es en realidad puro antimodernismo.

  102. Boris K Dice:

    Si, NP, yo estaba por comentar lo mismo. Ademas eso que dice Rohmer sobre que él “solo filma gente que habla y camina” es una falacia que no resiste el menor análisis, porque más allá de lo que “dice”su estética, sus extensas escenas de dialogos siempre le sirvieron para exponer inquietudes estéticas, morales y filosóficas. A veces un poco maquilladas o de manera dialéctica, buscando la sintesis entre dos personajes antagónicos. Como hacía un gran director latinoamericano, Tomás Gutierrez Alea, que no es más ni menos político.

  103. Quequi Losada Dice:

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1238787

    miren esto que apareció hoy en la nación

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