Caravana y sus excentricidades cosmopolitas
por Quintín
Termino de leer el cuento “Bandera ajena” y reconozco que nuestra escritora misteriosa ha subido puntos, más allá de que se aproveche de nuestra credulidad como su protagonista abusa de la de los ingleses. Pero lo que en algún momento parece reafirmación nacional sudaca, hacia el final del relato se revierte con una frase inspirada. Cuento el cuento: Ella (la sin nombre, la doble de la autora) llega a un pueblo llamado Cowfold Market para alojarse en una habitación que le ha alquilado el vicario, el reverendo Henry Warlock. El reverendo no está en ese momento, por lo que Mrs. Broom (la señora escoba, obviamente una bruja) no la deja pasar a la residencia por miedo a que se robe algo. Ella emprende entonces un paseo hacia la iglesia de Saint Peter (en el Cowfold real de East Sussex hay efectivamente una iglesia con ese nombre). A la vuelta, Warlock le muestra su habitación y se revela como un tipo conservador, que lee un libro llamado Sobrevivieron al comunismo y se apresta a hacer un viaje por Bulgaria en bicicleta para visitar iglesias que han sufrido saqueos. Todo ocurre, aparentemente, entre la caída del muro (1989) y la firma del Tratado de Maastricht (1992), cuya inminencia se menciona. La protagonista se quedará una semana en Cowfold Market y asistirá a un almuerzo en lo de Walrock gracias al cual el lector se enterará de que el vicario tuvo una mujer negra y tiene una hija negra que está en la cárcel y dos hijas blancas (bastante infelices, como Barry y Keith) cuyas personalidades son opuestas.
Todos estos personajes resultan bastante opacos y también algo triviales. Pero cada uno es a su modo un poco excéntrico. Y uno empieza a pensar que el mayor interés de Martoccia como escritora (tanto en el sentido de lo que le interesa a ella como de lo que le puede interesar al lector de su obra) es la excentricidad de la gente, cualidad que (me parece) encuentra repartida a lo largo y a lo ancho del mundo. Y eso se nota muy bien en el personaje que vuelve el cuento más ostensiblemente interesante, que lo aparta definitivamente de la medianía. Se trata de Desmond Peacock (curioso nombre), el empleado del correo al que Ella sorprende en Saint Peter cortándole unos jirones a la bandera inglesa. A la salida, Peacock le explicará que los roba para introducirlos clandestinamente en el féretro de su padre cuando este muera, como homenaje por haber sido el único habitante del pueblo en participar de la segunda guerra, más precisamente en Birmania contra los japoneses. Peacock cuenta que solo roba esos pedazos de tela cuando algún forastero entra a la iglesia (la idea se enlaza con los temores de Mrs Broom ante la llegada de una extranjera), pero cuando Ella le pregunta si no teme que los turistas que entran con él a la iglesia lo denuncien, da una respuesta extraordinaria:
–Es curioso que lo mencione. Ninguno hasta ahora me llevó el apunte. Creerán que es una excentricidad inglesa.
No solo es una observación brillante, sino que cierra el círculo de un relato que comienza hablando —desde el punto de vista de los nativos— de lo raro que resulta un estudiante tunecino que admira las rosas de la Isla. Ahora viene la segunda parte de Caravana, que se titula “Fuera de Inglaterra”. Todo hace suponer que habrá más excentricidades y más cruces cosmopolitas.
Me olvidaba. Durante nuestra estadía en Buenos Aires compré en Corrientes (11 pesos) Sierra Padre, la novela que me faltaba de Martoccia. Esto amenaza con convertirse en una pesadilla más larga que la del Torneo Apertura.
Foto: Flavia de la Fuente

diciembre 26, 2009 a las 12:17 am
Sigamos con Martoccia en navidades…
La cholulez por Noriega, saber que vive en Marcos Sierra, leer en la encuesta horrible de Ñ que admira a Sara Gallardo y encontrar “Sierra Padre” en la calle Corrientes a 11 y pico de pesos hizo que me evada de este día navideño leyendo a doña Martoccia, en pocas horas entré en su mundo. Impecable, seco. Lean a Sara Gallardo, ella vivió en La cumbre tambien. Lean “Eseijuaz” de Sara Gallardo (en oferta en la ultima feria del libro), un Rulfo mejorado.
Encontré algo de Sara Gallardo en la escritura de Maria Martoccia. Pero de literatura no sé