Publicado en Perfil el 28/11/09
por Quintín
Hace unos meses, durante una entrevista para Perfil, Guillermo O’Donnell hizo esta declaración estremecedora: “En esta Argentina nuestra el riesgo de que la democracia muera lentamente es muy fuerte. Un día uno se despierta y se da cuenta de que la democracia ya no está.” Es cierto que un día uno se despierta y se da cuenta de que se quedó pelado o de que perdió interés en su trabajo, aunque esos procesos hayan durado mucho más que la noche anterior. Pero no estoy seguro de que con la democracia ocurra lo mismo, es decir, de que la certeza inequívoca de la desaparición sea tan contundente y, mucho menos, aceptada por todos. Después de todo, ningún dictador moderno se describió a sí mismo con esa palabra y hay demasiadas voces dispuestas a sostener el carácter democrático de regímenes abiertamente totalitarios como para creer ingenuamente que ese despertar pesadillesco al que se refiere O’Donnell será compartido por todos.
Pero hay una duda aun más acuciante. ¿No será que ese día ya llegó? ¿No es posible que la Argentina esté viviendo bajo una dictadura sin que todavía nos hayamos dado cuenta cabalmente? ¿No estaremos como el calvo que aún no se miró al espejo con suficiente atención? Para abonar esta sospecha hacen falta, en verdad, unos pocos argumentos, apenas una serie de preguntas. ¿En qué país democrático un gobernador electo por la oposición se pasa al partido de gobierno antes de asumir? ¿En qué país democrático los jueces dependen de un consejo controlado por el ejecutivo que prefiere mantener en su lugar a los magistrados más impresentables para condicionar así sus fallos? ¿En qué país democrático los mecanismos de control de las acciones del gobierno están completamente desactivados? ¿En qué país democrático un funcionario trampea por años las estadísticas públicas al mismo tiempo que fija los precios de los bienes y servicios a su arbitrio, interviene en las empresas privadas y amenaza de muerte (incluso en público) a los funcionarios que se le resisten? ¿En qué país democrático las derrotas parlamentarias o electorales del gobierno son irrelevantes a la hora de evitar que este imponga sus decisiones en todos los terrenos?
El otro día hablaba con un kirchnerista que me exponía las dos objeciones básicas a mi teoría. Una es que, después de todo, es muy probable que los Kirchner pierdan el gobierno en las elecciones del 2011. Por supuesto, una gran mayoría de los argentinos desea que eso ocurra, pero cada día está más claro que perder el poder no está en los planes de los Kirchner y que, hasta ahora, vienen logrando su objetivo a pesar de las escasas simpatías que despiertan. Nadie sabe qué consecuencias tendrá la reforma electoral que impulsan, ni si los candidatos opositores serán impugnados, procesados o víctimas de cualquier artilugio disponible, del tipo de los que hoy utiliza el gobierno para apoderarse de Papel Prensa. Desde ya, no pocos kirchneristas tienen diferencias con sus jefes y piensan secretamente que no estaría tan mal dejar el poder. A los que andan por la calle les resulta difícil no reconocer el mal humor colectivo hacia el matrimonio presidencial y, por otra parte, empiezan a advertir que el único lugar posible en el dispositivo oficial será cada vez más claramente el de la obediencia ciega. Desde allí se aferran al último argumento disponible frente a la evidencia del avasallamiento progresivo de las instituciones y la evolución hacia un sistema no solo cada día menos republicano, sino más plagado de incompetencia, corrupción e injusticia. Dicen los kirchneristas que nadie puede decir que vivimos en una dictadura, dado que no hay presos políticos, muertos por la represión ni casos de censura lo suficientemente flagrantes como para inclinar la balanza en ese aspecto. Efectivamente, allí tienen un punto. Pero entonces se llega al meollo de esta discusión: si los Kirchner están crecientemente dispuestos a domesticar la prensa y a pasar por encima a la división de poderes, el federalismo y los controles institucionales, ¿qué es lo que va a impedir que en algún momento avancen también contra las libertades personales y que este artículo, para poner un ejemplo, se convierta en delito?
Foto: Flavia de la Fuente

noviembre 28, 2009 a las 2:30 pm
No es una dictadura, pero sí una democracia delegativa, en términos de O’Donnell, en la que el gobernante, una vez en su puesto, hace lo que le da la gana.
Dictadura habría si hubiera que sojuzgar rebeldes u opositores, pero ni eso.
La debilidad de la sociedad civil argentina en cuestiones de organización política es alarmante.
Saludos
noviembre 28, 2009 a las 3:33 pm
Cabría preguntarse de qué hablamos cunado hablamos de democracia.
Si hablamos de las formas institucionales que la definen o hablamos de las beneficiosas consecuencias que para cualquier sociedad debería significar vivir bajo ese régimen.
Yo tengo la penosa impresión de que si bien, desde 1983 se han guardado las formas institucionales democráticas que, según algunos, están tan firmes como para haber sorteado el abismo del 2001, el país sigue sufriendo un lenta y contínua involución.
Cada vez menos acceso a la salud, menos acceso a la educación, menos acceso al trabajo, más miseria, más marginalidad, más exclusión, y más injusticia deberían hacernos pensar si la democracia, más allá de las formas, más allá de la cáscara, ha nacido de verdad alguna vez en nuestra tierra como para que ahora temamos su muerte.
noviembre 28, 2009 a las 6:35 pm
Alguien que alguna vez fue amigo mío definió a la democracia como el sistema según el cual “si 10 tipos se juntan a comer un asado y a la hora de elegir la bebida 6 quieren tomar cerveza y 4 quieren tomar vino, los 10 tienen que tomar cerveza porque así lo quiso la mayoría”
Partiendo de esto no sería errado decir que la democracia es también una dictadura: la dictadura de la mayoría. Y valdría aclarar también que “mayoría” y “razón” no son sinónimos.
A diferencia de Carlos G, yo no dudo que la democracia haya nacido en este país. Y creo que todos aquellos problemas por él enumerados son la lógica consecuencia de un sistema que desde el vamos nos niega cualquier forma participativa colocándonos en el papel de meros espectadores (a la postre… víctimas). Un sistema en el que “no decidimos ni deliberamos” sino a través de nuestros(?) representantes. En el que el Estado tiene absoluto control sobre nuestras vidas, porque es el que define las reglas del juego con las que nosotros tendremos que lidiar. En el que estamos absolutamente indefensos ante el accionar de los grupos de poder político y económico porque, en definitiva, ellos son -de forma directa o indirecta- los que están en el poder.
Es una discusión muy larga. Solo me basta decir que no me pondría nada triste que la Democracia muera. A lo mejor si eso sucede, no nos va a quedar más remedio que empezar a decidir como generamos nuevas formas de relación social inclusivas, participativas, en donde los aciertos y los errores sean las consecuencias de nuestras decisiones. Y no de las decisiones de aquellos que se benefician con nuestr desgracia.
noviembre 28, 2009 a las 7:04 pm
María O Donell qué es de Don Guillermo? porque a la hija o sobrina -no sé…- que es periodista, le pareció muy cool que Jorge Coscia “coleccione motos y autos antigüos…” -muchos de los cuales se los compró durante y tras su paso por la titularidad del INCAA. Época, aparte, en el que obtuvieron créditos, películas indigeribles… o sea… :-O
noviembre 28, 2009 a las 8:25 pm
Gabriel, es interesante tu tesis, pero tiene algunas fallas lógicas. En primer lugar “dictadura de mayoría” es una contradicción en sus términos; entiendo que es una figura retórica, pero me refiero a lo conceptual; en segundo lugar, si alguien está indefenso en la democracia es porque no funcionan los organismos de la república, no pertenece a la raíz de la democracia y mucho menos de la república, que alguien esté indefenso en el sistema; finalmente, antes de matar la democracia, me gustaría saber que existen al menos como germen nuevas formas de relación social inclusivas fuera de la democracia, porque de otra forma la tesis se convierte en una mera postura anárquica vacía de contenido real.
noviembre 28, 2009 a las 9:05 pm
Dale Cholo contános que hacés vos -y todos los que declaman como vos…- por fortalecer a la sociedad… ¡Vamos!
Mucho piripipí pero te movés espamódicamente cuando te tocan el bolsillo, nada más…
Y si no te parece que sojuzgar a los opositores -que para los Kás son los medios no los políticos de enfrente- es apretarlos física y económicamente, no sé que país estás viendo. Eso ocurre todos los días.
Como cuándo Perón le preguntó a Félix Luna de dónde había sacado eso de que en su Gobierno se detenía genete y se la torturaba y el historiador le dijo “a mí me pasó eso, general, a mi…”.
Es un Dictadura democrática, con un Parlamento de cartón… como el de Fujimori…
noviembre 28, 2009 a las 10:53 pm
Janfiloso: no encuentro contradicción entre dictadura y mayoría, en tanto una mayoría carece de derecho alguno a imponer a otros lo que sea, solo basado en su superioridad numérica. De hecho hay algo llamado concenso, en donde las partes enfrentadas buscan acuerdos que satisfagan a ambas sin que ninguno tenga que renunciar a todo y aceptar las imposiciones del otro.
Con respecto a que la indefensión es producto de que las instituciones no funcionan, creo que pasas por alto una pregunta fundamental. Y esa es ¿están realmente las instituciones para cuidar a los “ciudadanos” o, por el contrario, están para cuidar al sistema y, en consecuencia, a los sectores de Poder?. O mejor aún: cuando las instituciones se nutren de hombres surgidos de o apoyados por los sectores de Poder Político y/o económico ¿pueden defender al hombre de a pie? Digo… vos y yo sabemos que los jueces (al igual que los ministros, secretarios de estado, etc) no nacen en las villas. Y que las campañas no se sotienen con el aporte sacrificado de la militancia. Y que ocupar un puesto de poder (el que sea) es la consecuencia de años y años de negociar y rosquear en esos “oscuros pasillos”. Y nadie “sponsorea” a un presidente (o un ministro, o un juez, o lo que sea) para después ver que pasa.
Y esto no es un problema argentino exclusivamente. No pequemos de ingenuos tampoco. ¿Dónde estaban las instituciones yanquis durante Vietnam, JFK, Luther King, el 11 de septiembre, Irak, etc? ¿O las instituciones italianas durante el caso Moro (dejándolo morir por conveniencia), la “mani pulite” o Berlusconi y sus leyes de ajuste y de criminalización de los inmigrantes? ¿O las españolas en Atocha o en la invasión de Irak?. Pongo solo lo primero que se me viene a la cabeza.
Discutir esto implica un análisis mucho más a fondo del sentido político de la democracia. Un sentido que se aplica hasta en el uso de las palabras. Por ejemplo “ciudadano”. La palabra ciudadano es la negación de toda conflictividad social. Ahí ya no somos ricos o pobres, obreros o empresarios, hombres o mujeres, etc, etc. Somo “ciudadanos”. Ahí todos somos iguales. Entonces, creo, apenas con esto podemos empezar a darnos cuenta del cinismo del sistema.
Y con respecto tu última pregunta no tengo respuesta. Pero mientras sigamos pensando que la salida es esperar que el próximo gobernante sea bueno vamos a seguir sin respuesta. Y vamos a seguir en la posición del avestruz: cabeza segura bajo tierra pero el culo al aire y expuesto.
Un abrazo.
noviembre 29, 2009 a las 5:36 am
Siempre es maravilloso tomarle el pulso a las palabras y sentir como son soltadas en el discurso. Leo “EL PODER” ( “Desde ya, no pocos kirchneristas tienen diferencias con sus jefes y piensan secretamente que no estaría tan mal dejar el poder”) y la siento asociada a la figura de un presidente, un gobernador, intendente o cualquier otra figura-jerarquica que ocupe una posicion dentro de la palestra de los tres “poderes” clasicos o esos otros que requieren de una fuerza apabullante en su exposicion; pero olvidan el poder individual transformador en el juego dialectico social. NO HAY NI “EL PODER”, NI TRES PODERES O CUATRO, HAY TANTO PODERES COMO PERSONAS RESPIRANDO. DEBEMOS DEJAR DE ESPERAR LA REDENCION DEL ESTADO Y DESLIGAR A ESTE DE SU FIGURA DEIFICADA. Es hora de asumir que la democracia es una metafora que han literalizado, en todo caso hay practicas democraticas, en la misma medida que no hay capitalismo sino relaciones capitalistas de distinto orden. Por ultimo es edificante saber que este tema se insufla en medio del futbol, el cine y todo condimento existencial; dejemos las fronteras para los “estados” e intentemos vivir con la fuerza del mas sublime principio anarquista: EL YO ES LA FUENTE DE LA MORAL. Sobre este punto, reflexiones, palusibilidades y fantasia para otra ocasion.
noviembre 29, 2009 a las 10:51 am
La respuesta es sencilla, porque las dictaduras se sostienen no solo con violencia, sino con consenso. Y este gobierno evidentemente no lo tiene. Por el contrario, lo que sí tiene naturalizado consenso es la visión (como mínimo tremendista) que se sostiene en este artículo (repetida hasta el hartazgo por todos los medios que luego dicen que no hay libertad de prensa: esa que nunca extrañaron en los ’70, sin ir más lejos…). Y ese es el otro facismo que se le escapa al articulista (y al que termina contribuyendo): el que sostiene que como este gobierno es una “dictadura” -o va hacia eso (!!!)-, hay que… (bueno, ya saben).
Porque el consenso que avala los golpes (de estado, mercado, o “institucionales”) no se construye de un día para otro, sino que se alimenta de paranoía, miedo, y la voluntad de hallar un chivo emisario (esa “inseguridad” -hace tres décadas política y ahora “policial”- que un gobierno “cómplice” no quiere controlar…). O´Donnell, que estudió los procesos que llevaron a las dictaduras de los ’70, lo sabe bien. Otros parecen no haber aprendido nada de la historia.
noviembre 29, 2009 a las 10:51 am
Para variar todo se torna un problema semántico.
De nuevo, ¿a qué llamamos democracia? ¿al funcionamiento formal de las instituciones o a un sistema en el que se estimule y se facilite y se procure como objetivo principal el bienestar y la igualdad de oportunidades de la población en su conjunto?
¿Descarta a la democracia como sistema el hecho de sus instituciones sean retorcidas y vaciadas de contenido por la práctica política corrupta?
¿Quién nos asegura que los regímenes alternativos conocidos que tienden a la concentración del poder en pocas manos tendrán resultados mejores?
¿Hay algún sistema que nos libre de las consecuencias naturales de la “condición humana”?
Claro que no es cuestón de sentarse a esperar; posiblemente sea tiempo de participar y ver si somos capaces de hacer nacer la democracia en nuestro país.
noviembre 29, 2009 a las 11:29 am
No encuentro contradicción entre dictadura y mayoria; los regímenes nazi en Alemania y facista en Italia fueron, durante mucho tiempo regímenes con una base de apoyo popular mayoritario.
Sí encuentro contradicción entre dictadura y democracia, la cual, a mi entender se caracteriza por el respeto a la existencia y derechos de las minorías.
En relación a si las instituciones democráticas están, o no, para defender al hombre común, podemos mirar a varios países nórdicos y contestarnos esa pregunta.
Ningún sistema nos garantiza nada por sí mismo, sólo nos da más o menos oportunidades.
Que saquemos provecho de ellas depende de nosotros.
noviembre 29, 2009 a las 11:55 am
Bueno Carlos, estamos efectivamente ante un problema semántico; la democracia es el sistema de las mayorías y para estos efectos se utilizaron como casi sinónimos; si hay contradicción entre dictadura y democracia, la hay también con la mayoría, no hay alternativa.
El ejemplo de Hitler supone afirmar que eso era una democracia y eso es un error evidente. Que una persona pueda adueñarse de la democracia y usarla para fines propios es un defecto que los sistemas republicanos deberían tender a impedir, aunque nunca hay garantías de ello.
noviembre 29, 2009 a las 1:15 pm
Creo que nos equivocamos en dirimir el tema en el campo de la semántica, cuando la discusión es política. De hecho, cierto marxismo sostiene la idea de “dictadura del proletariado”. Y nadie puede negar que el proletariado (si es que aún hoy existe) siempre ha sido numericamente mayor que las otras clases sociales. De ser así, “dictadura del proletariado” sería de por sí un oxímoron.
La imposición de los intereses de un sector social por sobre los otros no es una cuestión de número sino de forma.
Carlos G presunta si descarta a la democracia como sistema el hecho de sus instituciones sean retorcidas y vaciadas de contenido por la práctica política corrupta. Creo que lo que habría que preguntarse es si la democracia, por su propia forma y concepción de “lo político”, no puede sino generar instituciones corruptas y retorcidas. Y esto no es un problema de los últimos 25 años. ¿Dónde estaban las instituciones durante la Semana Trágica o los fusilamientos de la Patagonia? ¿O cuando Frondizi entregaba el petroleo a los privados transnacionales?. Y pongo estos ejemplos porque se trata de dos tipos (Irigoyen y Frondizi) que no pueden ser acusados de ladrones o corruptos (como Menem o Kirchner).
Con respecto a los países nórdicos es un tema complejo. Hoy Suecia, por ejemplo, abandona la idea de vivienda social (una característica de su sistema) para dar lugar a los negocios inmobiliarios: de ahora en más el Estado no alquila casas. El que quiera que la compre. Del mismo modo que privatiza todo lo que en medicina se conoce como aparatología. Vale también preguntarse por que en un país tan “transparente y correcto” a 30 años de el asesinatode Olof Palme (primer ministro) no se sabe quien lo mató.
Suiza tiene un sistema complejísimo para la sanción de leyes. Un sistema de idas y vueltas, de varios pasos, en donde no solo participan los parlamentarios (que no definen). También participan los Empresarios, Sindicatos, Asociaciones, etc, y si al final no hay CONSENSO, se puede dirimir en una consulta popular. Algo que acá no sucede ni en una reunión de consorcio. Por lo que comparar un sistema participativo como el helvético con la basura presidencialista y representativa nuestra es un disparate.
En todo caso la discusión no pasa por si dictadura y mayoría son o no un contrasentido. Lo concreto es que democracia significa que la soberanía reside en el pueblo. Pero acá reside en “nuestros representantes”.
En ese punto, lo único contradictorio es el concepto de “democracia representativa”.
Pero eso no es semántica. Es política.
noviembre 29, 2009 a las 1:59 pm
Buen comment de Gabriel. En todo caso pone las cosas en un lugar similar; si denostamos la democracia representativa, tenemos que proponer la forma en la cual el pueblo, que es en quien reside el poder, puede ejercerlo, pero sin apelar a meras fórmulas o peticiones de principios, porque el poder al pueblo no quiere decir nada, en cambio la descripción del sistema helvético es un comienzo mucho más concreto.
Tal vez el avance de la tecnología nos dé la respuesta en un futuro no tan lejano respecto de la eventual compatibilidad entre la democracia representativa y el pueblo expresando su voluntad.
noviembre 29, 2009 a las 2:13 pm
No puedo agregar nada más claro que lo ya dicho.
Precisamente la circunstancia que menciona Gabriel respecto de Suecia abandonando algunas políticas que caracterizaron su sistema no habla mal del sistema en sí, ya que esas políticas sí fueron posibles durante mucho tiempo, sino de la forma en que éste es administrado y de la permanente, y nunca resuelta para siempre, lucha entre los intereses encontrados entre la sociedad en su conjunto y las corporaciones o factores de poder político y económico.
No tengo nada en contra de la democracia participativa sólo me parece que corresponde a un estadío de sociedad con un grado de información y conocimiento mayor al nuestro.
Quizás sí sea un tema que el avance de la tecnología en cuanto a poner información al alcance de la mayor cantidad de gente posible pueda encaminar alguna solución al respecto.
noviembre 29, 2009 a las 3:11 pm
Notable que en un post sobre una falsa “dictadura” se terminen discutiendo los verdaderos valores de la democracia… Eso lo dice todo. Y explica perfectamente por qué fueron (y serán) posibles nuestras dictaduras. Las de verdad, claro: las que no dejan dudas, salvo en los que nunca entenderán o sufrirán la diferencia.
noviembre 29, 2009 a las 4:20 pm
Vos seguí burlándote de quienes discuten los verdaderos valores de la democracia y cuando te quieras acordar estarás en carta abierta con una camisa negra (y no de armani).
Seguí comparando las verdaderas dictaduras con estas modalidades de hegemonías personalistas para justificarlas y cuando quieras contar los muertos por la pobreza, la indigencia y el paco verás que hay varias maneras de torturar.
noviembre 29, 2009 a las 4:42 pm
Este gobierno no es violento ? remitamonos a lo que paso en la marcha del campo, donde mandaron un grupo piquetero para terminar o impedir dicha protesta, hoy por hoy todas las marchas y piquetes son manejadas por los politicos que tanto se escudan detras de esta democracia, politicos que se supone tendrian que controlar el pais y dia a dia se encargan de descontrolarlo a esto le sumamos una sociedad resignada que no tiene mas remedio que mirar como el latigo le pega en la espalda.
Y no veo porque no se puede terminar discutiendo sobre los valores de la democracia, ya que el post trata sobre una supuesta dictadura y una comprobada falsa democracia que nos venden dia a dia.
noviembre 29, 2009 a las 4:44 pm
Sería interesante que esa diferencia se la expliques a los millones que no comen, que no tienen educación, que no acceden a la salud, que no tienen (ni tendrán) futuro. Que ven morir a sus hijos por el paco o por el gatillo fácil. Que cartonean bajo la lluvia y el frío para ver si esa noche comen algo. Que viven en medio de basurales o junto a desperdicios contaminados. A los pibes de la calle que viven su vida ante la total indiferencia de todos. Indiferencia que solo desaparece para dar paso al temor y los pedidos de “baja de la imputabilidad”.
Explicáselo a los que se ven obligados a pagar un alquiler usurario porque no pueden acceder a su propia vivienda. A los que viajan como animales en los trenes que subsidia el Estado. A los que trabajan 14 horas diarias para, apenas, subsistir hasta el mes siguiente.
Explicáselo a los 200 muertos en Cromañon. A los muertos en los “accidentes” de LAPA o Fray Bentos.
A Miguel Bru, a Luciano Arruga y a Julio López.
A Petete Almirón, Gastón Riva, Gustavo Benedetto, Pocho Lepratti y el resto de los asesinados durante la represión “democrática” del 20 de diciembre.
A Víctor Choque, en Ushuaia.
A los muertos por el Dengue. A los evacuados de Tartagal.
A los padres de los cientos de niños que mueren al año por desnutrición.
También explicáselo a los millones de boludos que votaron a una oposición que, como ya advirtió Rossi, cada ley que sancione se la va a vetar el Ejecutivo porque es SU derecho constitucional.
Explicales esa diferencia a los 32 presos muertos en el incendio del Penal de Magdalena o los 30 del Penal de Sgo. Del Estero. También a las decenas de miles de presos hacinados en las mazmorras del Estado -muchos de ellos sin proceso o condena firme- obligados a vivir en un sistema salvaje que solo los animaliza cada vez más y en el que día a día tienen que pelear –literalmente- para seguir vivos.
Andá a CORREPI y pedí la lista de denuncias de apremios y crímenes cometidos por la Policía. Y después acercate a la casa de cada uno a explicarles que en democracia no se tortura ni se asesina. Que eso solo sucede en las dictaduras militares.
Explicáselo a todos y cada uno de ellos, mientras ven en los diarios de hoy la foto de Carlotto y Moyano flanqueando a LA SEÑORA en su viajecito por el Vaticano.
Y explicales también por que la democracia tuvo como Mtro. De Economía a un ex funcionario de la Dictadura que estatizó la deuda privada. Por que le pagó al FMI una deuda contraída por la dictadura mientras no hay plata para la salud y la educación pública. Por que habla de desapariciones mientras negocia con Grondona, quien llegó a la AFA bajo el manto protector de Lacoste y Massera.
Y tantas, pero tantas cosas más que sería imposible enumerar.
Explicale a todos ellos que tiene que estar tranquilos y contentos porque vivimos en un Estado de Derecho.
Y entonces si, después de eso, explicanos a nosotros por que somos el fermento del que surgirán los futuros golpes.
noviembre 29, 2009 a las 5:19 pm
La represión ilegal y la censura ya no son necesarias. Para lo primero, basta avalar políticas de concentración de poder y que cunda e hambre. Para lo segundo, basta desarticular la educación y la cultura como intereses del Estado. Es decir, en este país, desde Menem en adelante y con profundización en estos años de los K (pero como lógica continuación de la Dictadura) se privatizaron las tareas sucias de las dictaduras. Admás, resulta más barato y limpio en términos electorales.
Tenemos que redefinir el término “dictadura” para que el vestido democrático no nos encegezca.
noviembre 29, 2009 a las 6:20 pm
Sigan mezclando, muchachos. Los que identifican al “enemigo” con esa claridad facista son ustedes (“carta abierta” homologable a los “camisas negras”???). O bien mezclan los tantos (cuando no) y le cobran a la “democracia” lo que el liberalismo hizo de ella (al separar economía de política).
“Los muertos por la pobreza, la indigencia, y el paco” son herencia de por lo menos los últimos treinta años de historia negra de este país, empezando por la dictadura genocida que apoyaron muchos de los que ahora se llenan la boca (hablando de la “republica” perdida). Adjudicarle los males a la “democracia” (y no a esa historia de autoritarismo) es un cretinismo, como si hubiera sido consecuencia del “con la democracia se come se cura y se educa de Alfonsín” y no de la doblegación de esa democracia ante el establishment: esa es la continuidad de la dictadura, si. Lo fue desde el ’83, sin que nunca se hubiera discutido como ahora…
Porque la diferencia esencial es que habíamos dejado de discutirlo (y de hablar en general de política, no digamos ya de inclusión social). Aquí y en otros países de América Latina. Hasta que vinieron estos gobiernos “populistas” a traer de nuevo esa vieja discusión. Con contradicciones, claro. Pero son preferibles las contradicciones del progresismo a la certezas de la reacción.
Lo que no significa que este gobierno sea progresista. No. Pero significa algo peor: porque fuera de la izquierda testimonial y los partidos nuevos que se están abriendo paso (Solanas, Sabbatella), a la izquierda de este gobierno no hay nada. Y enfrente hay más de lo mismo: noventistas reciclados y las recetas neoliberales de siempre. O sea: la profundización del modelo que llevó a este “descrédito” de la democracia, a esta antipolítica que solo le sirve a la derecha.
Entonces: con ser “antikirchnerista” no alcanza. La cuestión no es contra quien se está, sino a favor de qué. En Argentina hay demasiado faci(li)smo en el aire (y un establishment procesista) como para andar hablando graciosamente de que esta es una “parodia de democracia” (sobre todo cuando sabemos perfectamente -al menos algunos de nosotros- lo que es una dictadura, y como se llega a ella…). Hay cosas con las que no se jode.
noviembre 29, 2009 a las 8:33 pm
“con ser “antikirchnerista” no alcanza. La cuestión no es contra quien se está, sino a favor de qué”
Para decir a favor de “qué” se está, hay que poner nombres y apellidos, porque si seguimos sosteniendo que estamos a favor de meras etiquetas, dogmas o peticiones de principio, entonces lo único cierto es que se termina siendo funcional a los K.
noviembre 29, 2009 a las 9:30 pm
Vamos por parte:
Decís: “Los muertos por la pobreza, la indigencia, y el paco” son herencia de por lo menos los últimos treinta años de historia negra de este país”. Hasta ahí estamos de acuerdo. El problema es que de los últimos 33 años (del 76 a la fecha) la dictadura solo estuvo 7 años. Hubo 26 años de democracia para corregir aquello que la dictadura empezó. Por el contrario, solo se lo profundizó y consolidó. Sospecho que seguir poniendo el foco en la dictadura es, en el mejor de los casos, funcional a que nada cambie.
Hablas de la “doblegación de la democracia ante el stablishment” como si la democracia tuviera alguna entidad posible por fuera de aquellos que la materializan, en tanto forma de organización social. ¿No son acaso los “hombres de la democracia” parte del stablishment? ¿No es acaso el stablishment (me gusta más “grupos de poder político y económico”) quien aporta ministros, funcionarios de toda clase y recursos económicos a esta democracia? ¿No es el establishment quien construye candidatos y cuando estos llegan al poder define políticas de Estado?. ¿Se puede llegar “al poder” sin ser o negociar con el stablishment?
¿Hay posibilidades, en una sociedad basada en relaciones capitalistas, de que este sistema -que la izquierda siempre definió como “democracia burguesa” y que Francis Fukuyama en los 90 definió como “democracia capitalista”- pueda funcionar por fuera de los alcances e intereses del Stablishment? ¿Acaso la reforma política kirchnerista (claramente orientada a la profundización del bi-partidismo, es decir a una mayor concentración en los sectores de acceso al Poder) puede ayudar a eso?
¿En nombre de qué no es lícito cuestionar la democracia?
Decís que no hay nada a la izquierda del gobierno, lo que es una verdad a medias. Porque dentro del juego del poder es cierto que no lo hay. Ni siquiera creo que aquellos que nombraste lo estén (Solanas o Sabatella, de la izquierda testimonial prefiero no hablar). Y digo esto porque no hay nadie que hoy se anime EN SERIO a tocar los resortes del sistema neoliberal en que vivimos. Ni hablar de poner en duda la cuestión de la propiedad privada. Sin embargo te pregunto: ¿no existen sectores dentro de la sociedad que intentan (aunque no terminen de encontrarle la vuelta) otras formas de relación por fuera de los parámetros capitalistas que merezcan ser estudiados, apoyados y potenciados?. Me refiero a las fábricas recuperadas u organizaciones sociales y barriales, cooperativas, etc, muchas de las cuales –y frente al aislamiento al que suelen quedar expuestas por el grueso de la sociedad que ningunea estas experiencias mientras sigue buscando “candidato”- terminan ahogadas y siendo cooptadas por el gobierno. ¿Acaso los distintos cuerpos de delegados que en muchos gremios luchan por romper con la burocracia traidora cegetista para vos no existen solo porque la democracia reconoce a la CGT como central única o porque es impulsada por partidos que no tienen representación en el congreso? Falta que los definas como “Guerrilla Fabril”.
Culpas al neoliberalismo de la antipolítica que es funcional a la derecha. Creo, por el contrario, que lo que es hoy funcional a la derecha son estos falsos gobiernos de izquierda que llevan a amplios sectores de la sociedad, después del desastre que dejan, a buscar salidas reaccionarias. Así es como llegan los Macri, los De Narváez. Porque, es justo decirlo, en un mundo tan corrido a la derecha y con una sociedad autoritaria como la nuestra, sobran los tarados que acusan a kirchner de “zurdo” y creen que la salida es Gabriela Michetti.
Desde tu posición enfrentas a la democracia con la dictadura, haciendo gala del viejo axioma “conmigo o contra mí” para, de manera perversa, colocar a todo aquel que cuestione al sistema (y con ello al gobierno el cual, según vos, hoy es lo único posible) pase a engrosar la lista de los “golpistas”. Eso no es justo. Y aunque no hay mala intención, tampoco es honesto.
Por supuesto que no alcanza con ser antikirchnerista. Pero tampoco pasa por ahí la cosa. Hoy es Kirchner como antes fue De La Rua, o Menem o Alfonsín. Ellos pasan. El Sistema queda. Es ahí donde hay que apuntar. Pero no se puede en nombre de viejos fantasmas defender a los nuevos monstruos.
Un abrazo
noviembre 29, 2009 a las 11:26 pm
Cagarse en la democracia “burguesa” costó demasiada sangre. Así que deberíamos haber aprendido que aun una democracia “formal” es mejor que una dictadura… Entre otras cosas, porque nos permite pelear porque sea menos formal (o sea, que le sume la siempre postergada igualdad a la siempre declamada libertad). Batalla compleja, porque la herencia de la dictadura persiste en el sistema que anudó (a sangre y fuego). Y en ese capitalismo globalizado en el que vivimos. “El sistema queda”, sí. Y por el momento no hay nada que pueda subvertirlo. Así que reformarlo no estaría nada mal, para empezar… Ya bastante cuesta ese módico objetivo, como es público y notorio. A quien no le gustaría que se pudiera trascender el bipartidismo, y -ante todo- la comunión peronismo-establishment que viene anundando el moño desde los ’90 (o desde el ’45)? Pero dudo que lo veamos en esta vida… Lo que significa que hay que pelear con lo que hay. No es realpolitik, es realismo. Mucho más productivo que el “desencanto” (con la democracia, la modernidad, etc.) que solo beneficia a ese sistema que se dice odiar. Pero para eso (para no ser funcional al sistema) hay que empezar por ver los grises, las contradicciones. En la actual coyuntura, plantear por izquierda que el kirchnerismo es la pura continuidad del modelo noventista es tan falso como el planteo derechista de “confundirlo” con una dictadura… De todos modos, esta discusión es una perdida de tiempo, porque en el mejor de los casos este gobierno cumplirá su mandato y le dejará el sitio a otro peronista, aunque con el inevitable giro pendular hacia la derecha. Y ahí seguramente escucharemos menos llanto por la república (y el histérico pedido de mano dura será oido y atendido, sin que nadie hable de “dictadura”…) porque ya no habrá “crispación”. Clarín volverá a ser un diario anodino, Carrió una eterna candidata al martirio, Q un crítico de cine, y Janfiloso un módico humorista… Un mundo casi perfecto.
noviembre 30, 2009 a las 12:28 am
Puede que una democracia “formal” sea mejor para vos o para mi que podemos a esta hora estar en nuestras PC´s discutiendo esto, calentitos y cómodos después de haber cenado. No se si acordaría con vos quien ahora se caga de hambre u hoy se le inundó “el rancho”. O los tranquilizara a Maxi Kosteki y a Darío santillán para así “poder vivir su muerte” en paz.
La democracia, que para vos es “lo que hay”, y que hace que no valga la pena pelear por otra cosa, también cuesta demasiada sangre. DEMASIADA. Solo que como en ella “pareciera” que vos y yo no la ponemos podemos esperar 4 años para votar en contra. Eso es cínico, aunque no sea tu intención serlo.
Y sí, es muy posible que no lo veamos cambios sustanciales en esta vida. Pero eso no nos quita la obligación, en términos éticos, de hacer algo para que esto deje de ser la mierda que es. Y no solo a conformarnos con hacer de esto una mierda más simpática.
A diferencia tuya, no puedo (aunque lo intenté, lo juro) no dejar de ver en este gobierno más de lo mismo. Será que veo que cada día los que tienen más tiene más y los que tienen menos tienen menos. O que veo demasiado cartonero por la calle. O que sigo viendo a empresas privadas lucrando con los servicios esenciales. O que veo que las 8 horas de trabajo son solo un recuerdo. O que veo a la Barrick Gold logrando que LA SEÑORA vete la Ley de Glaciares. O que sigo viendo que una casa no es una vivienda sino un negocio inmobiliario. O que veo a Aníbal Fernández (Sec. De la presidencia cuando la masacre de Avellaneda) como Jefe de Gabinete. O que… tantas cosas.
Pero bueno, vos bien decís que esta discusión es una pérdida de tiempo. Y seguramente lo es si, para vos, solo resta esperar a más peronistas (¿de derecha?) que sucedan a estos y el mundo siga andando.
Yo, mientras tanto, trataré de hacer lo posible (dentro de lo que puedo) para que esto deje de ser lo que es.
Todo bien y un abrazo.
noviembre 30, 2009 a las 11:00 am
…uh, no hay peor astilla que la del mismo palo…
(el módico humorista)
noviembre 30, 2009 a las 11:35 am
Si, quizás no sea más que la manifestación de la permanente y duradera incapacidad que tenemos aquellos que pretendemos no conformarnos con “lo posible” para construir una alternativa viable.
noviembre 30, 2009 a las 12:22 pm
Sigo antentamente los comentarios de Gabriel.
noviembre 30, 2009 a las 5:30 pm
Gabriel, avisame cuando viene la revolución, que me prendo… Lo notable es que al final coincidas con Q, que no es precisamente un maximalista! O sera por eso de que los extremos terminan confluyendo? Es lo que pasa cuando se confunde la “democracia formal” con una parodia… Pero los derechos siempre son formales, en principio: hay que tratar de que se cumplan, no de negarlos… Costó muchasangre esta “pobre” democracia como para darse el lujo de no defenderla.
noviembre 30, 2009 a las 7:59 pm
Dale, quedamos así. Ni bien se pudra te aviso en seguida.
Ahora te dejo porque me voy con Q a preparar un número de magia para los festejos del bicentenario.
Un abrazo.
noviembre 30, 2009 a las 9:56 pm
No “cierto marxismo”, sino todo el marxismo cree en la de “dictadura del proletariado” como una “superación” de la “democracia formal” (burguesa). Ese desprecio a la democracia liberal también es compartido por el pensamiento “populista” (de derecha) que propone una democracia “verdadera” mediante el establecimiento de un nexo entre lider/pueblo sin mediaciones: la democracia plesbiscitaria del lider, de Hitler a Peron… Los peronistas siguen descreyendo de las instituciones “liberales”, eso es lo que la Ciencia Politica llama “populismo”.
Es cierto que Suiza es una democracia semidirecta e incluso algunos cantones mantienen mecanismos de democracia directa, pero funciona sobre acuerdos históricos básicos que vienen de siglos atrás. Se desconfía de los políticos profesionales, los ciudadanos mantienen mayor poder decisorio. Nuestra cultura política está a años luz lamentablemente.
noviembre 30, 2009 a las 10:05 pm
En cualquier momento alguien va a hablar de la partidocracia y chau! Vuelve la hora de la espada
noviembre 30, 2009 a las 10:19 pm
Por supuesto que sí, de hecho en el discurso dominante, “neoliberalismo” es un eufemismo para el liberalismo político que la inteligenzia K (“antiliberal”) desprecia (en el sentido “conservador” schmittiano). Este es un gobierno institucionalmente de derecha, todo su “izquierdismo” se agota en la política de derechos humanos (hacia el pasado), y de reivindicación de los 70, ahora que están lejos.
noviembre 30, 2009 a las 10:38 pm
Perdón. El maxismo (todo) no cree. Es esencialmente ateo.
Las creencias se las dejamos a las admiradoras de sor Juana, que dios la tenga en su santa gloria.
Mientras ellas dicen estupideces y se regodean con su petulancia vacía, nosotros hacemos política.
noviembre 30, 2009 a las 10:41 pm
Mientras dichas estúpidas estaban bajo la cama, o leyendo a sor juana, miembros de mi partido, junto a organizaciones de derechos humanos, luchaban por las libertades democráticas que esas mismas estúpidas, dicen que los marxistas despreciamos.
¡Qué estulticia incurable, mamma mía!
noviembre 30, 2009 a las 10:52 pm
REDONDILLAS
Sor Juana Inés de la Cruz
Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
(…)
(perdón, no pude resisitirlo)
noviembre 30, 2009 a las 11:02 pm
El marxismo es una filosofía social y política (o un sistema de creencias filosóficas sobre lo social y lo político, para ser más precisa) y eso no tiene nada de malo. Las creencias pueden ser de cualquier naturaleza (no solo religiosas). El marxismo, el liberalismo, el conservadurismo, etc. son creencias políticas.
Yo no había nacido en el 76, pero dudo que los troskos hayan sido grandes grandes luchadores contra la dictadura (no hubieran sobrevivido).
noviembre 30, 2009 a las 11:08 pm
Mi partido sacaba una prensa clandestina y se reunía con madres y familiares. Lo podés consultar con cualquier integrante de las organizaciones de derechos humanos, que aunque sean adversarios políticos nos respetan por nuestra conducta en esos años, a diferencia de varios partidos de la izquierda argentina.
También fuimos uno de los pocos grupos políticos que fue a las primeras rondas.
Y tu última frase te pinta como lo que sos, una canalla. Tenemos compañeros desaparecidos y otros asesinados por la triple A.
Si ‘sobrevivimos’ no fue precisamente por gente como vos.
noviembre 30, 2009 a las 11:18 pm
Por eso lo digo, porque la izquierda partidaria se comportó de un modo cobarde y quienes resistieron (como los familiares) fue por razones de proximidad afectiva con los desaparecidos (más que cuestiones de ideología política).
Si sobrevivieron fue porque la oposición que encarnaron fue clandestina (o de muy bajo perfil), a quienes se oposieron de modo contundente o abiertamente no los dejaron sobrevivir.
noviembre 30, 2009 a las 11:18 pm
opusieron
noviembre 30, 2009 a las 11:42 pm
Caramba!!!. De repente esto se llenó de gente. Solo quiero aclarar que cuando dije “cierto marxismo” es porque hay sectores que, aún reivindicándose marxistas en su forma de análisis, no adhieren a la idea de toma del poder y, por consiguiente, no aspiran a la “dictadura del propletariado”. Me refiero concretamente a los sectores autonomistas o marxistas libertarios que eligen una lectura de su obra, digamos, menos economicista. Y por supuesto pasan del Leninismo. Si está bien o mal, si tienen o no razón, ese ya es otro tema. Yo simplemente dije eso para evitar que alguno me putee por no aclararlo. Ahora resulta que me putean por haberlo aclarado…
Por las dudas les pido perdón a tod@s (como se pone ahora), no se sientan ofendidos, los quiero, que los suizos se arreglen como puedan y mientras pierda Velez para mi está todo bien.
diciembre 1, 2009 a las 12:15 am
Gabriel: en ningún momento me ofendiste ni me sentí aludido por nada de lo que dijiste. Y te aclaro que comento en este blog desde hace casi 3 años y todos (o casi) los que lo leen seguido saben mi postura política, así que no es de repente que intervengo en estas discusiones. Pero además, los comentarios que escribí fueron por los de Laura.
Laura, si te parece que ir a las marchas bajo una dictadura que secuestraba gente a plena luz del día y sacar una prensa que se distribuía en mano (todos los ejemplares) es una conducta de cobardes, o en el caso de familiares por una proximidad afectiva y no también por otras razones, me parece que sos una descerebrada absoluta. ¿Para vos qué sería oponerse contundentemente? ¿Ir a los cuarteles a tirar molotovs? Sos más estúpida de lo que pensé.
Y encima decís que no habías nacido, por lo que habás absolutamente por boca de ganso.
Bueno, no sólo por boca…
diciembre 1, 2009 a las 12:18 am
Y repito: el respeto que nos tienen todos los organismos que lucharon bajo la dictadura por nuestro comportamiento en esos días, no tiene ni punto de comparación con las pavadas que podés escribir por desconocimiento o simplemente porque sos una canalla.
diciembre 1, 2009 a las 12:24 am
Janfiloso: No había leído tu comentario. Ahora que sí lo leí, confirmo lo que siempre sospeché: sos capaz de hacer chistecitos y salir en defensa de una antisemita miserable y cobarde con tal de romperme las bolas.
Te lo digo con una sonrisa en los labios: andá a cagar. :-)
diciembre 2, 2009 a las 4:44 pm
Galois, al menos respecto de mi, sos muy paranoico.
Nunca le respondí un mail a Laura.
Como vos dijiste una vez, sólo hago comentarios a la gente que creo que vale la pena y le tengo un cierto afecto o al menos respeto intelectual.
No puedo concebir que supongas que estoy a sueldo de alguien (o lo hago ad honorem) para perjudicarte a vos.
Me acordé de la poesía de Sor Juana, me causó gracia la situación y la puse. Punto.
Esta es la clave de los blogs, la impronta; si tengo que pensar mucho, entonces escribo una novela y te la mando a tu casa.
diciembre 2, 2009 a las 4:49 pm
Flavia, no sólo la vi a Beatriz Sarlo, si no que me comí el contraluz con Coscia. Sarlo es un bálsamo y Coscia me dejó con palpitaciones, es como una mente brillante puesta al servicio de cualquier cosa. Me impresionó la intervención de Leuco y la del otro panelista que ahora no me sale el nombre; Pepe Eliaschev estaba mudo, como shockeado por la andanada de párrafos de Coscia. ¡Qué decir de lo que dijo Juez despuès! Juro que quedé con palpitaciones y dormí mal.
diciembre 2, 2009 a las 4:50 pm
Galois, donde dice mail, léase comment.
diciembre 2, 2009 a las 5:47 pm
Janfi, Q y yo también vimos a Coscia. No comments. Creo que muchos nos quedamos histéricos como Juez, Leuco, Eliaschev y vos después de escuchar hablar al Ministro de Cultura de la Nación. Fue un espectáculo de terror.
F
diciembre 8, 2009 a las 7:26 pm
http://periodistas.blog.arnet.com.ar/archive/2009/12/08/temen.html