Política y aventura (1)

La democracia y sus intérpretes

por Carlos Cossi

Uno. Recuerdo un chiste en La guerra de los Roses, la película de DeVito, en donde el personaje encarnado por el director preguntaba algo así: “¿Qué significa un montón de abogados en el fondo del mar? La demoledora respuesta era “Un buen comienzo”.

 

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Los chistes de abogados son moneda corriente en Estados Unidos, país que, al mismo tiempo, presenta una cultura jurídica densa, ha inventado la película de juicios (casi un género cinematográfico) y sus ciudadanos suelen desafiarse fácilmente con potenciales demandas judiciales o recurren a los jueces para denunciar asuntos vecinales muy menores (el perrito del vecino que te rompe la flores del jardín).

Lo interesante es que el chiste de DeVito lo hace un abogado y uno de los personajes más sanos y confiables de la película. Y si bien la broma se la hace a un potencial cliente, es una broma en privado, una crítica que no forma parte del discurso público de los abogados. El chiste se hace público a través de otros discursos, en este caso, el del cine. Los abogados, por el contrario, buscan, por lo general y inevitablemente, referencias que realcen su profesión (¿quién se pondría en manos de un abogado que considerara a la abogacía nefasta y sin remedio?).

Algo parecido pasa con el malestar en la política contemporánea. Incorpora el desdén, aunque de manera distinta, y le suma la negativa a seguir explorando, reinterpretando sus fundamentos. Nunca hubo tantos sistemas democráticos como ahora, nunca hubo tanta política como ahora y, sin embargo, cada vez se debilita más su actualización, su exploración conceptual seria, su reconocimiento como una actividad reformuladora del destino común. Casi como si la cultura política se apropiara lentamente de la política transformándola en un rasgo idiosincrásico más, en parte del folclore, un folclore con reflejos y aristas autocríticas poco exigentes. Es un ejemplo más en contra de las interpretaciones iluministas acerca del progreso como algo lineal.

Pero hay algo que separa decisivamente la crítica a los abogados de la crítica a los políticos. Esta última muestra una dinámica más ambigua, ya que tiene lugar en el discurso público de sus protagonistas más notorios y visibles. La política tiende a resistirse a su cooptación cultural y genera espacios para su propio escarnio. De alguna manera, hay cierta nobleza en una actividad que termina transparentando su propia negación.

Dos. Lo mejor es no desesperarse y evitar las tentaciones del formulismo y el tarot social.

Despistes y derrapes sobran. Desde adjudicar las desventuras políticas a identidades nacionales inconmovibles e irracionales (el chanta argentino, el quedado uruguayo, la cultura consumista) hasta reducir todo a prédicas morales fundamentalistas para las que el mundo se divide entre corruptos y no corruptos, pasando por las clásicas acusaciones de servilismo a clases sociales dominantes o de instrumental de un estado con pretensiones de omnipresencia y asfixia de la sociedad. Todas estas concepciones terminan enredadas en sus propias madejas tautológicas —hay corrupción porque somos corruptos—, quitándole al pensamiento político toda posibilidad de relevancia y construyendo alternativas generalmente estériles, cuando no totalitarias.

A veces me asombra la creatividad de la opinión pública y de la academia para encontrar claves ocultas, factores únicos, detalles decisivos que esconden la solución a todos los dilemas. Si el puritanismo del discurso antipolítico está localizado paradójicamente en lo políticamente correcto, el sensacionalismo está en estos atajos perezosos.

Tal vez las cosas sean más simples, tal vez la complejidad requiera de cierta simpleza y sentido común. ¿Por qué no pensar las frustraciones y problemas de la política y la democracia como un testimonio más de sus dilemas genuinos?

La política construye un escenario complicado y cambiante, en donde aparecen nuevos públicos y nuevos actores y se ponen a prueban recurrentemente sus cimientos. Más adelante les contaré la historia de un nuevo sector político uruguayo, el Movimiento Plancha, uno de los últimos ejemplos de reformulación del mundo social aparecidos en este lado del charco. El escenario político se distingue claramente de otro tipo tipos de escenarios en donde se organiza la convivencia humana.

En la sociedad rigen otro tipo de parámetros, desde vínculos articulados en lógicas jerárquicas o excluyentes, muchas veces apoyadas en lazos de sangre y particularismos basados en preferencias. Instituciones como la familia, el ejército, las corporaciones, la amistad, poseen cada una alguno de estos atributos.

El escenario político abre una nueva modalidad para relacionarnos que no destruye los otros vínculos pero genera exigencias que terminan estableciendo una dialéctica con la sociedad en donde nada será igual. No es igual la vida en familia en una tiranía que en una democracia, no es lo mismo un ejército que reconoce la autoridad civil que uno que se considera iluminado para determinar el destino común, no se disfruta igual la amistad en libertad que a escondidas, no es lo mismo ser empresario en China que en Estados Unidos.

La política democrática nos otorga un título —la ciudadanía y los derechos que esta supone— y se nos exige como contrapartida comprometernos con determinadas obligaciones. Lo interesante e inédito es que en este escenario quedan, en principio, suspendidas todas las otras acreditaciones previas. Sin embargo, la política no puede operar en el vacío y para evitar un jacobinismo salvaje y renovar sus insumos necesita tener un diálogo con la sociedad. Parece un callejón sin salida, pero es una dinámica apasionante inédita en la historia del hombre. El filósofo uruguayo Carlos Pareja es uno de los que ha explorado mejor las características y problemas de esta dinámica. Pareja llama la atención sobre la solución ateniense a este problema. Los tipos tenían un principio llamado isegoría, esto es, el derecho a participar de la elaboración y discusiones de la asociación política. La isegoría no solo era un derecho sino que transformaba a la política en un experimento colectivo, en su propia plataforma de proyección, dejando la puerta abierta para la investigación de las mejores condiciones y principios de la convivencia. Es así que la política sale del encierro jacobino y se coteja consigo misma y con la sociedad, se reencuentra con sus raíces para tomar distancia. Las tradiciones y acumulaciones no políticas pueden terminar así enriqueciendo la política que le pide, entre otros requisitos, que encuentren traducciones públicas y estén dispuestas a contrastarse. Un empresario puede argumentar que sus capacidades de innovación y liderazgo adquiridas fuera de la política serían provechosas para el país y contrapesarían la lentitud y chatura a la que tienden las burocracias. La política le demanda que es se las ingenie para respetar los pactos y garantías básicas, que actúe dentro de las instancias institucionales y que rinda cuentas. Y especialmente lo obliga a hacer el esfuerzo de persuadir a la ciudadanía de que vale la pena darle un crédito, hacerse cargo de las sospechas acerca de su condición de outsider político, y que sea capaz de presentar una programa integral que no solo incluya asuntos cercanos a sus intereses y saberes inmediatos. Básicamente, la política exige la legitimación del otro.

Al final, en el mejor de los casos, es decir en donde la política es fuerte y confiable, en donde existen partidos e instituciones consolidados, el empresario deja de serlo y pasa a ser un político. En el peor de los casos, termina primando la lógica prepolítica, el empresario se come al político y la política pasa a ser un mero sucedáneo de sus parcelas de poder social, un envase de sus conocimientos ensimismados.

Tres. La ontología descentralizada y abierta de la política genera una orfandad teórica casi inevitable. Otras tradiciones ideológicas, religiosas y morales tiene sus escuelas y doctrinas, sus santos y demonios, sus militantes y traidores a la causa.

En cambio la política es prácticamente huérfana. Si se le pudiera hacer un examen de adn a sus hijos y productos pueden salir muchos progenitores y, sobre todo hoy, muy pocos que reconozcan su paternidad. La política no tiene un Marx o un Adam Smith.

Esta orfandad relativa acompaña a la política desde su nacimiento en la antigua Atenas.

Todo el mundo se acuerda de Platón y Aristóteles, pocos de Protágoras. No es que Protágoras no tuviera la estatura intelectual de los dos primeros —difícil saberlo debido a que no queda ninguna obra suya, ni siquiera escrita por otros, salvo el Protágoras, el diálogo con Sócrates escrito por Platón—, pero sin duda fue uno de los que creía en la democracia, fue asesor de Pericles y contribuyó a explorar sus fundamentos. Después están Solón y Clístenes dos legisladores geniales, pero ninguno de ellos filósofo o teórico. Sin embargo, el legado político devino en prácticas e instituciones que sobreviven más de 2000 años después y que probablemente hayan tenido mucho que ver con la supervivencia de la filosofía como actividad relativamente libre entre libres.

Pero veamos cómo se vive esa orfandad relativa en el siglo XXI.

En el mundo de la sociabilidad casi nade defiende la política. Le propongo al lector un test casi infalible: pruebe afirmar su amor por ella y seguramente le pondrán caras raras, pensarán que se trata de un provocador cínico o que se trata de una broma de esas que se constituyen en deporte popular. Peor será la reacción si con aliento whitmaniano usted afirma que ama a los políticos, que los quiere a todos, que sin políticos no hay democracia y que, en definitiva, somos todos responsables de los políticos que tenemos. Usted será tratado de ingenuo, con algo de razón por cierto, y es lo mejor que le pueden decir.

Sin embargo, como señalé al principio, esas mismas personas que suelen escandalizarse frente al elogio a la política, seguramente transpiran cultura democrática y la primer gota es esa naturalidad con que se concibe la crítica a los políticos. Recuerdo que en el momento más duro de la última dictadura uruguaya uno se cuidaba bastante antes de emitir opiniones políticas contra el gobierno, sobre todo si no conocía a sus interlocutores. De todas formas, no pretendo consolarme, creo efectivamente que la descalificación radical de la política (que se vayan todos!) es peligrosa, sobre todo si nadie les sale al cruce y especialmente si los propios políticos la suscriben diariamente y de múltiples maneras.

El actual presidente uruguayo Vázquez forjó buena parte de su imagen pública negando su condición de político. El no estaba contaminado, era distinto de esa raza inmoral y acomodaticia que gobernó el país por más de un siglo. Y así, llegó a ser el político más votado. Los politólogos denominan a estos políticos outsiders, pero no me parece lo más justo con los verdaderos outsiders. El verdadero outsider tiene un pie en el sistema y otro en el margen, pero nunca por cálculo estratégico. Su no pertenencia es la consecuencia de su principismo, de su compromiso con una moral, no disfrutan el margen, no lo aprovechan para victimizarse. Y generalmente, como Ethan Edwards en The searchers termina sacrificándose por el cambio, rescatando lo mejor de él, no, como Vázquez, formando parte de la autoridad que contribuyó a desbancar y repitiendo muchas de las fórmulas que antes denostó con un discurso fácil. Vázquez es un caso moderado debido a su adscripción partidaria —algo difícil de eludir si se quiere tener éxito político en Uruguay— y a sus instintos democráticos que lo llevan hoy a renunciar a la reelección (aunque figuras del gobierno lamentablemente insisten).

Tal vez Fujimori fuera el representante más temible de este tipo de políticos no políticos. Generalmente suelen fundar nuevos partidos y a regañadientes, ya que no creen en ellos. Son partidos pantalla que rápidamente mutan en otros partidos y movimientos sin organización alguna ni democracia interna genuina, son una mera plataforma ocasional. Se apoyan, al principio, en sectores marginales para después liberarse raudamente de los compromisos adquiridos, aislándose cada vez más y buscando con manotazos de ahogado a los socios más oportunistas. Lo mismo hacen con otros partidos con los que se juntan solo para ganar elecciones. En esto, la responsabilidad no corresponde solo a los outsiders, también hay un autosabotaje de los partidos políticos democráticos que apoyan sistemas y fórmulas electorales promotoras de estas dinámicas perversas y oportunistas. El ballottage es un ejemplo de estas reglas electorales funestas. Los falsos políticos, por último, buscan sustraer la gestión a los límites constitucionales, fuerzan la constitución para duplicar y triplicar sus mandatos, controlan la prensa o la amedrentan y suelen rehuir las instancias públicas de rendición de cuentas.

En fin, con suerte, terminan en el autoritarismo cuando no en un régimen dictatorial. No hay que olvidar que Juan María Bordaberry el último presidente uruguayo electo democráticamente antes de la dictadura, tenía escasas raíces partidarias y terminó admitiendo públicamente sus convicciones fascistas. De hecho, estuvo hasta el año 1976 al frente de la dictadura militar y fue destituido por los militares por ser más papista que el papa, más concretamente por su propuesta extrema de liquidar definitivamente a los partidos e iniciar un régimen corporativista. Los militares, en cambio, imaginaban una dictadura provisoria como transición hacia una democracia tutelada y sometida. Para tener noción de la gravedad del fenómeno del falso outsider basta tener presente que Hitler también fue electo democráticamente.

Otras formas de debilitar a la democracia y a la política es defenderla con fundamentos equivocados. Es el caso del nuevo progresismo (aunque hay excepciones). Políticos como el ex presidente Kirchner reivindican la política pero la terminan dinamitando cuando le quitan legitimidad a la discrepancia y el disenso, cuando la reducen a obstáculos malintencionados. Casi como defender la abogacía en contra de los juicios.

La política y la democracia son concebidas así como la arena en donde tiene lugar la batalla por la justicia social. Según esta interpretación el golpe militar y Menem son los culpables exclusivos de todas las desventuras y desgracias de la república y para reconstruirla solo basta con extirpar sus partes enfermas (hoy Macri, Carrió, y todos los que no estén con ellos.). Las dos enfermedades principales de este esquema serían la corrupción y la explotación económica (¡neoliberal!) de los más débiles y vulnerables.

El nuevo progresismo no es totalmente antidemocrático y se diferencia del falso outsider al otorgarle relevancia central a la política aunque sea como escenario. Pero esa sumisión de la democracia a determinados principios estáticos sumada a la adjudicación de títulos de propiedad sobre esos principios, termina generando dinámicas antidemocráticas y autoritarias. Uno tiene la impresión de que para el nuevo progresismo, las conquistas democráticas y los frenos constitucionales son obstáculos en el camino de la justicia social.

Pero las modalidades de autosabotaje no se agotan en los ejemplos anteriores. Existen políticos como Bordaberry hijo, Macri y Sarkozy que conciben la política como instrumento e interpretan sus falencias como problemas de eficiencia bajo una lógica contractual empobrecida en sus aspectos más enriquecedores. Más que la política aman lo que la política les permite y consideran los debates e intercambios públicos y parlamentarios una pérdida de tiempo, estrategias de inmovilismo y peajes sin sentido.

A diferencia del progresismo, se preocupan por otro tipo de asuntos asociados a una concepción de la ciudadanía automática. Existen ciertas expectativas, ciertas reglas que regulan los comportamientos y hay que hacer que se cumplan. Como cuando uno va a un bar y le sirven mal, la política tiene que servir bien. Es el contractualismo desprovisto de vuelo, rebajado a la lógica del consumidor y de los servicios. La gente demanda determinadas cosas y hay que dárselas dentro de ciertos límites, por supuesto.

Son demócratas contenidos, políticos que intentan conectar con el ciudadadano sin intermediarios. Desconfían de los partidos y rechazan el totalitarismo pero no se animan a explorar las posibilidades reformuladoras de la democracia y en su ansiedad preformativa y sintáctica son proclives a considerar la exclusión social como un mal menor.

Foto: Mariana Ventureira

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39 comentarios para “Política y aventura (1)”

  1. janfiloso Dice:

    Juraría que el chiste de abogados es de Filadelfia y se lo hace Tom Hanks a Denzel Washington; en culquiera caso no daría mi vida por esa afirmación.

  2. janfiloso Dice:

    (cont.) y de cualquier manera, no afecta en nada el ensayo.

  3. Ernesto B Dice:

    De ningún modo la política comenzó en Atenas, sólo le dio el nombre, Polis para el futuro. Donde hubo sociedades humanas hubo política y a la política también le cabe el principio de Clausewitz para las relaciones exteriores: la guerra es la continuación de la diplomacia por otros medios. La democracia, ovbiamente no es la toda la política, las tiranías son la continuacioón de la política por otros medios. El ciudadano que reniega de la política hace política, por omisión. En suma, la política, fue, es y será la forma de relacionarse de los seres humanos.

  4. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    Janfiloso, el chiste es de la “Guerra de los Roses”, está al final de la película si no me equivoco, cuando el personaje de Devito atiende a un cliente que quiere divorciarse y el trata de convencerlo de que no lo haga. Pero perfectamente podría haberlo hecho el personaje de Tom Hanks, dado que ningún abogado quería tomar su caso (o capaz que efectivamente también lo hace, no lo sé).

    Ya que estoy quería agregar al perfil del mejor outsider a Tom Doniphon, el personaje de Wayne en “The man who shot Liberty Valance”. El se sacrifica por la modernidad de forma más directa y política, si se quiere, que Ethan Edwards en “The searchers”. Edwards contribuye más a rescatar la civilización en el medio de la nada que a un cambio político.

  5. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    Blacquier, lo que decís acerca de el origen de la política es histórica y conceptualmente equivocado. Los Atenienses explícitamente consideraban su gobierno de la polis como una novedad, los dos princípios básicos (isegoría -derecho a incidir e isonomía -igualdad en y por la ley) y el vínculo entre ellos no tiene antecedentes. Las últimas investigaciones sostienen que en Esparta -la ciudad militarista rival de Atenas- también había ciertos mecanismos democráticos. Sin embargo, nunca alcanzaron la profundidad institucional de los Atenienses. Históricamente no se conocen otros antecedentes, por lo menos claros, y sin embargo siempre hubo quienes detentaron el poder. Los Romanos se reconocían continuadores de los Atenienses no sólo en materia política, también científica y cultural (y por supuesto, en algunos aspectos, llegaron a cimas que los Atenienses no lograron).

    Lo que hubo antes, durante y todavía existe (y lo seguirá haciendo lamentablemente) es el poder asociado a la tierra, la tradición, la fuerza, o la religión. Tribus, clanes, omunidades, sociedades, civilizaciones, imperios, hubo muchísimos. Política y democracia hubo muy poco en comparación , a pesar de que nos parezca tan natural y obvio que existan.

  6. Ernesto B Dice:

    Carlos Cossi: Lo que dije no es “histórico ni conceptualmente equivocado” desde el momento que aclaré que los griegos le dieron el nombre -derivado de polis:ciudad- a lo que hoy se conoce como política. Pero en un sentido mas amplio y tomando el nombre de origen griego la política existió siempre, aún en los orígenes tribales de la sociedad. Por lo demás también dije que la política no es precisamente la democracia sino que ésta es producto de ella, tal como las tiranías, la monarquías y lo q ue fuere, y el caso de Pericles lo demuestra ya que claramente fue un dictador. Si vos creés que Ming o Ghengis Khan o Luis XIV o Stalin o Hitler no hacían política estás muy acotado porque tenés una visión corcunscrita excesivamente a los griegos y a la democracia como si el antes, el después y el exterior no existieran. Ahora si querés cambiarle la denominación al accionar del rey sumerio o el faraón hacelo pero en el resto del mundo se le seguirá denominando política. Por eso mencionés a Clausewitz, para hacer una comparación, quien acertó acabadamente cuando dijo que la guerra es la diplomacia de otra manera.

  7. janfiloso Dice:

    Zapata : si no la gana la empata.
    (este hombre tiene una notable habilidad para jugar con las palabras, dar vuelta los conceptos y torcer las conversaciones hacia el lado que a él le da la gana)
    Es absolutamente exasperante.

  8. Ernesto B Dice:

    Janfi: eso que acabo de escribir es una reiteración, ampliada, de lo que había escrito antes y motivó la respuesta de Carlos, a mi juicio equivocada. Por lo que no se entiende tu comentario a menos que, y probablemente, no hayas leído todo o simplemente tengas ganas de chicanear. Yo creo que así como cada cosa o hito humano, así sea una primitiva arma de piedra, es cultura, también cada acto social o tribal es política. Es más pienso que en la manada de lobos, con su estricto mecanismo de relación y jerarquías, se hace política. De modo que lo de Zapata y y la gana o la empata guardátela para tus charlas de café.

  9. janfiloso Dice:

    No tomo café, me da acidez. Lo que decís es banal. “Todo acto social es política.” La verdad, no quiere decir nada. Al menos nada en el sentido (único) que tiene este post : la política como la conocemos hoy nace en Atenas; cualquier otro comentario sobra, es estúpido, banal e inútil.
    Los actos sociales (políticos) de las tribus nómades de cromagnon no vienen a cuento, salvo para alimentar tu ego y desarrollar tu narcisismo.

  10. Ernesto B Dice:

    Bueno Janfiloso: renuncio a ilustrarte o debatir. Dedicate al fútbol que parece ser lo tuyo.

  11. janfiloso Dice:

    ¿ Ah no ? Preguntale al Cholo Simeone si no.

  12. Ernesto B Dice:

    Janfi: comprendo tu estado histérico permanente. La acidez convierte a las personas en viejos griñones. Te recomiendo ranitidina en cantiades industriales.

  13. Ernesto B Dice:

    Era”gruñones”.

  14. santiago Dice:

    B., me da un poco de cosa pensar como vos, pero creo que la política existe desde que apareció el primer tipo en el mundo, sea un viejo todo peludo golpeando con un garrote a otro, o Adán, mordiéndole las manzanitas a Eva.

  15. janfiloso Dice:

    Lo mío es el Pepsamar (Hidróxido de Aluminio) y por supuesto, descansar de ciertos blogistas.

  16. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    Blacquier, esto ya los discutimos antes, pero vale la pena es un tema fundamental. Justamente el planteo que iguala política con ejericicio del poder es probablemente uno de los problemas más importantes que aquejan a la cultura política actual.
    Los Atenienses, no los griegos, hicieron mucho más que poner un nombre y esta discusión es algo más que terminológica. Subyace en ella un disenso fuerte en torno a lo que es la organización de la autoridad. Pero si querés discutir el término política y sus alcances, el mismo tiene que ver, con el gobierno de la polis en la que habitaban los ciudadanos. El gobierno por primera vez, lo llevan a adelanto los ciudadanos (que era un grupo restringido, es cierto).
    Con Pericles te pido que no macanées Blacquier. Era considerado el primer ciudadano, no un rey, un tirano o un emperador, era considerado un igual. Su poder provenía de mandatos de los ciudadanos reunidos en la Asamblea, no de su linaje, de su sabiduría académica o de su fuerza.
    Pericles fue uno de los primeros politicos, muy hábil en la persuación y sugún algunos con un perfil populista, pero nada de dictador.
    Pericles ocupó el cargo de estratego, cargos que eran electos anualmente por la Asamblea popular. Se elegían anualmente para evitar la acumulación de poder y el caso de Pericles, que fue reelecto varias veces, es un caso excepcional.
    Pero había otras instituciones y un funcionamiento inédito en la historia de la humanidad. Entre ellas estaba el Consejo de los 500 que intentaba contrapesar el poder de la Asamblea y contaba con capacidad de propuesta. Sus miemboros, mayores de 30 años, eran elegidos anualmente por sorteo, algo inédito también, para evitar la influencia de la riqueza y la astucia persuasiva.
    Loa atenienses no solo inventaron la democracia, inventaron la política, es decir se preocuparon por pensar la democracia y crear instituciones acordes.

  17. Ernesto B Dice:

    Carlos: la política es inherente al ser humano. Y punto.

  18. Ernesto B Dice:

    Janfiloso, estás mal medicado. La acidez es lo mismo que la gastritis y la úlcera, en menor escala. Cuando sentís acidez es que el jugo gástrico (ácido) causa escozor en pequeñas ulceraciones (que después desembocarán en úlceras) en las paredes del estómago. Eso hay que atacarlo con (me salía estricnina…) ranitidina (Taural) una a la mañana y otra al acostarse. El Taural restringe la producción de ácido y eso va curando todas las pequeñas (o grandes) ulceraciones. En un mes o dos estás curado. Luego tenés que tomar ranitidina, una cada noche, durante seis meses. Nunca más sentirás acidez.

  19. Ernesto B Dice:

    Carlos: Pericles limitó la ciudadanía ateniense a quienes fueran hijos de atenienses de padre y madre a fines de manejar la ciudad que a la sazón contaba con una enorme inmigración. Condenó al ostracismo a su principal opositor, del que no recuerdo su nombre, vos lo debés recordar. Por lo demás se manejó con dádivas al pueblo bajo para tener mas poder y se cree que desató la guerra del Peloponeso para afianzarse definitivamente. Se mantuvo en el poder hasta su muerte y creó una casta de “periclistas” ayudado por su esposa.

  20. janfiloso Dice:

    blackie : la ignorancia es inherente al ser humano. Punto.
    (no se empieza una frase con una una cópula tipo “y”)

  21. janfiloso Dice:

    blackie, cuando tengas mi edad tomarás pepsamar;
    blackie, cuando tenía tu edad también me automedicaba.

  22. Ernesto B Dice:

    Carlos: está claro que para vos política es sinónimo de democracia. Y mientras estés emp’errado en eso no hay mas nada que discutir. Saludos.

  23. Ernesto B Dice:

    Janfi: yo no tengo acidez, ese tratamiento lo hizo un amigo que tenía acidez y al parecer se curó. Él lo tomó de su madre que tenía gastritis. Justamente ayer estábamos hablando de eso, por eso lo recordé.

  24. Mariangeles Dice:

    Esta vez Blaquier no se equivoca:

    y conj. copul. [...] Suele emplearse al principio de la
    oración para dar énfasis a lo que se dice (¿Y me lo preguntas ahora?). Zorrilla y Olsen: Diccionario de los usos correctos del español.

    y (del lat. «et») conj. [...] Notas de uso: A veces, se pone «y» al principio de una expresión, de modo que, aparentemente, no enlaza ésta con nada. Se puede suponer que el
    enlace se realiza mentalmente con algo pensado o dicho antes o por
    otra persona: ‘Y no tardes. ¡Y no me habías dicho nada!’. A veces,
    no es tan fácil suponer un antecedente tácito y la «y» debe considerarse como una partícula expletiva; como en ‘¿y todavía no ves la torre del pueblo?’ o en ‘¿y dejas, pastor santo,…?’.
    Moliner: Diccionario de uso del español.

    Dos errores para Janfi:

    1. «cópula» como término que une el predicado con el sujeto es un uso correcto en Filosofía. Para la Gramática y es una conjunción copulativa.

    2. «tipo y», no es correcto hacer concordar el adjetivo con el sustantivo que precede a toda la construcción: (incorrecto)«La situación puede obedecer a una razón de tipo estratégica» (NProvincia [Arg.] 13.4.97).
    Sí está aceptada la construcción de tipo o de carácter + adjetivo. Estas construcciones se posponen a un sustantivo para asignarle, de manera indirecta, una determinada característica. El adjetivo que expresa dicha característica ha de ir en masculino singular, pues debe concordar con las palabras tipo o carácter: «Con tal de no tener mayores discusiones de tipo económico» (Esquivel Deseo [Méx. 2001]); «Es una pintura de carácter simbólico» (Leguineche Tierra [Esp. 2000]).
    Asociación de Academias de la Lengua Española: Diccionario Panhispánico de Dudas.

  25. febrero Dice:

    “Y punto.” : típica expresión con la que generalmente terminan sus frases los individuos cerrados, prepotentes y autoritarios, como blacquier.

  26. Ernesto B Dice:

    Mariángeles: no me defiendas mas. Otros dos renglones y cualquiera se declararía enemigo mortal del idioma castellano.

  27. Ernesto B Dice:

    Febrero: no te permito que trates de prepotente y autoritario. Y punto.

  28. janfiloso Dice:

    Bueno, bueno. Esta bastante claro que Mariangeles domina la gramática castellana mejor que yo. Me rindo. Evidentemente cité algo aprendido hace muchos (demasiados) años.
    Blackie, parece que me equivoqué y podés empezar una oración con una conjunción copulativa de tipo “y”. … y bueno …

  29. emeygriega Dice:

    Carlos Cossi:
    En relación a tu test: ama Ud, la política? mi respuesta sería SI !!!!!!!
    Me viene a la memoria la deliciosa sentencia de Jorge Asís en Hora Clave enfrentando a Gerardo Romano:¨ vos sos un transgresor módico¨. Genial.

    Creo que entre los políticos hay amantes módicos y amantes definitivos, y son pocos :en todos los órdenes de la vida abunda la gente módica, una verdadera penita. Yo prefiero discutir con el energúmeno mas repelente, si es definitivo, aún con un nazi, que con un político módico, digamos….un Anibal Ibarra.

    Si tu pregunta fuese :ama ud. a la abogacía? la respuesta sería SI !!!!!
    De hecho mañana tengo mi audiencia en el juicio a Romi (no la que le gusta a Janfiloso, Dios la tenga en la gloria) y les pido que me deseen suerte.
    Mi abogado es un León nada módico.

  30. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    Blacquier, vas a juzgar a Pericles exclusivamente con criterios actuales? A mi me gustaba mucho más Clístenes -inventor del primer sistema electoral democrático- que Pericles, pero Clístenes fue más un legislador y Pericles un lider político nato con gran capacidad de persuación. Es cierto que Pericles gobernó Atenas durante un período prolongado, pero todos los años era electo por la Asamblea Popular, y gobernó rindiendo cuentas a la Asamblea y junto con el Consejo de los 500. Para la época era revolucionario que un tipo se mantuviera en el poder reconquistando todos los años el voto de los ciudadanos. Ya era revolucionario que fuera elegido, más que tuviera que someterse al juicio de la ciudadanía cada año. Y además los atenienses sabían de los peligros del carisma y las habilidades argumentativas, por lo que muchos cargos, como ya expliqué eran elegidos por sorteo para que todos tuvieran una oportunidad.

    Una razón importante para que Pericles se mantuviera en el poder fue la vocación universalista de Atenas que se tradujo en expansionismo imperialista (el lado más oscuro y jodido de la democracia ateniense). Aunque, y esto no es una justificación sino una contextualización, cabe decir que por esos tiempos casi todos eran expansionistas. Tanto Atenas como Esparta y el Imperio Persa que, con Jerjes a la cabeza, ya había intentado connquistar a los griegos, fueron los Espartanos los que los contuvieron en la famosa batalla de las Termópilas (480 A.C.) dándole tiempo a los Atenienses para preparase. Juntos lograron mandar a Jerjes para su casa.
    Después se agudizó la rivalidad entre Espartanos y Atenienses. Esparta era una ciudad estado con vocación igualitarista (las mujeres tenían un rol nada menor) pero militarista, abocada a la supervivencia como factor principal. Se deshacían de los niños deformes o considerados débiles y no aptos para defender a la ciudad y trataban a los atenienses de flojos e intelectualoides. Y no tenían nada de eso, los atenienses no tenían miedo de justificar y discutir sus acciones antes de emprenderlas y tenían uno de los mejores ejércitos, o sea que también contribuyeron a desalentar la leyenda de que los bravos no piensan.

    Esparta y Atenas (liderando sus respectivas ligas, la de Atenas estaba compuesta por ciudades democraticas) chocaron en la guerra del Peloponeso y Pericles adquiere durante esa guerra un papel fundamental de liderazgo con más verdes que maduras. Muere por una peste que hasta el día de hoy no se sabe bien cuál fue.
    Gran parte de su prolongada estadía en el cargo de estratego se debío a esta guerra, los atenienses confiaban en él, probablemente demasiado al punto tal que terminaron practicamente Pericles dependientes. Y los atenienses perdieron esa guerra a pesar de tener una armada fantástica en gran parte por mérito de Pericles.

    No permitir la reeleción. Blacquier, tiene que ver con esto, que deberíamos haberlo aprendido hace más de 2000 años.
    Pero te parece que fue poco lo de los Atenienses? Rodeados de ciudades militaristas y de imperios en expansión, se animaron a probar otra cosa y aquí estamos tratando de mejorar su legado, no el de Esparta o el del Imperio Persa. Tampoco el de las democracias imperialistas. Es increíble que EEUU cometa desvaríos parecidos (y más graves dado que hoy tenemos el conocimiento de la historia) luego de 2000 años, algún desafió para la democracia hay ahí, parece que llegó la hora de pensar instituciones democráticas y sistemas de garantías a escala mundial.
    Me voy a dormir, no doy más.

  31. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    “contribuyeron a desalentar la leyenda de que los bravos no piensan”.
    Me gusta más, “contribuyeron a desalentar la leyenda de que la bravura es contraria a la inteligencia”. La otra frase parece que dijera que el mundo se divide entre bravos y débiles. La bravura como la inteligencia no son patrimonio de nadie.

    Emmygriega, de acuerdo con lo decís y me levanta el ánimo que contestes un Si!! al “test”. Suerte en el juicio.

  32. saneduardoclon Dice:

    CARLOS: 1) Excelente comienzo. Quizás en próximas entregas puedas profundizar los tiempos políticos y sociales que nos tocan vivir en los próximos años: Modelo K./ modelo Macri / Modelo Binner/ otros. Sería bueno, una sinópsis comparativa de las diferencias y similitudes de sus acciones concretas de gobierno y repercusión puntillosa de las mismas en los distintos estratos sociales. 2) No me quedó claro para entender la teoría política introductoria que esbozaste, si K. es como decís: “neoprogresista/ nuevo progresista”. Amigos mios (coincido con ellos) lo ubican en un “neopopulismo oportunista postcrisis 80-90-00″. Dicen que hay que respetar más el término: “progresismo” , desvirtuado aquí y en Latinoamérica en los ultimos años. 3) La incógnita es Cristina. Si se anima a mover y cambiar el tablero, recién lo va a hacer en el 2009. Antes ni lo esperes. Las mujeres tienen tiempos distintos y lo que seguramente esta pensando intimamente, es si va a ser un apéndice gangrenosa de lo hecho por su marido, o se corta sola mas adelante,con parte del aparato. 4) Los analistas que respeto, dicen que es lo mismo: que va a profundizar la crisis de la clase media urbana no atada; al carro del Estado benefactor o a la comercialización de insumos básicos para pobres y ricos.Tal vez, aumentar más aún su patrimonio ( multiplicado en ocho en los últimos cinco años) a travez de testaferros etc. Tal vez, ya no tiene retorno de las prácticas de usura patagónica; que está pegada a este macromodelo porque lo diseñó con su marido y que el círculo de poder temporal de punteros variopintos es el mismo para sostenerla…. 5) Pero, igual no me cierra . Me parece que no es previsible como otros presidentes anteriores. Que realmente nadie conoce lo que piensa hacer en el 2009/2010. 6) Se está tomando su tiempo?…..¿todavia no se largó en su búsqueda desesperada del bronce, porque de última no sabe si seguir con lo mismo, que en el fondo sospecha que la hunde? ¿Como hacer para no mandar después de estos años, a su familia, amigos y testaferros a declarar ante la Justicia ? 7) Presupongo politicamente lo peor. Mayor crísis, más de la misma sopa. Aunque todavia honestamente, estoy en duda. Las mujeres son muy conservadoras del terruño que han conseguido. Pero despechadas, traicionadas o en casa hóstil, nadie las para. Esa es la consigna subyacente para los que detentan algun privilegio actual….no contradecirla/ involucrarla mucho…..y eso es lo que debe trabajar la oposición en reversa. Vigilando y difundiendo sus actos/ decretos y el de todos sus ministros y funcionarios. 8) No se puede confiar en el Parlamento: vetusto, inútil, cautivo, “opositor/ futuro-aliado” , hace la plancha o grita en minoria. 9) La Oposición: perdió su oportunidad, por no saber o querer resignar egos. Paga su inoperancia de no saber que esto es bipartidista, y debían hacer una alianza estratégica coyuntural. Maltrecha, se está recomponiendo.Algunos se preguntan si quieren llegar al poder o los venció la máquina creada por Perón y perfeccionada a travéz de 40 o más años. 10) La prensa, radios y TV ni hablar. Con tal de conseguir publicidad oficial hacen silencio , desinforman o tinellizan sutil o abiertamente sepultando el debate político. Los noticieros, todos uniformes: Solo pasan robos y violencia urbana= miedo + futbol pasatista como expresión boba para la descarga pulsional + no existe la información detallada del resto del mundo. 11) en este panorama, quedan pocos canales de expresión. Hay un objetivo silente. Acallar las voces útiles, los medios independientes, africanizar a la clase media, la pensante y que sufre en silencio su terrible deterioro. Por eso celebro que se abran mas diarios y maldigo que se monopolice los audiovisuales, muchos de ellos en manos de multinacionales que les interesa un pito la política doméstica y sí , el rating pelotudo. Desgraciadamente hay toda una generación de tipos jovenes en los medios televisivos que no leen, brutisimos,cero politica, irónicos sin fundamentos, pasados de videojuegos y de series USA, cool berretas, chusmeros, descalificantes de su competencia. Con tal de tener un puestito fijo en la TV, sus productos son cada vez mas deplorables porque apelan a movilizar solamente las emociones e instintos primarios elementales. 12) Finalmente, no entiendo mucho tu frase: ” demócratas contenidos que no se animan a reformular la democracia” y que “toman la exclusión social como un mal menor”… ¿ conocés algún político demócrata “no contenido” o aparato afín, con posibilidades REALES de gobernar Argentina, y que nos pueda dar esta sorpresa de cambio, a corto o mediano plazo, por el voto de las urnas ? saludos

  33. pABLO Dice:

    Carlos: ¿Los espartanos tendían a la igualdad? Que yo sepa, las mujeres espartanas debían engendrar hijos vigorosos, nada más.

    Y eso del “lado jodido imperialista de Atenas”. ¿ es un chiste? Porque podemos hablar sino del lado jodidísimo del Imperio Romano no?

  34. boudu Dice:

    Muy buena nota, pero quiero decir que estoy completamente en contra de la siguiente afirmación: “somos todos responsables de los políticos que tenemos”.

    El discurso de la culpa colectiva es un lugar común que me resulta francamente desagradable. Por ejemplo, cuando se habla de política, mucha gente dice que la culpa por el mal gobierno y las crisis “la tenemos todos” por no reaccionar, no marchar, aceptar el estado de las cosas, que el gobierno es un reflejo de la sociedad, etcetera. Se culpa a la gente, un poco de autoflagelamiento verbal y listo a otra cosa y votar a los mismos cretinos otra vez. Con los resultados que como muestra esta nota(http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-97098-2008-01-06.html), el discurso da sus frutos y si la culpa la tenemos todos, nadie es responsable de nada.

    Otro ejemplo típico es el tránsito. Cuando renovamos el registro de conducir en la Ciudad de Buenos Aires, tenemos que soportar una charla dada por “Luchemos por la Vida” en la que todos los presentes concuerdan que el tránsito es un desastre y “la culpa de esto la tenemos todos”. Dan ganas de decirle: “Pará, ¿Así que yo tengo la culpa que la Panamericana tenga mas autos de los que aguanta, que vayan a 200 por hora, que los choferes de ómnibus esten sobreexplotados, de la desinversión que hubo en transporte publico, etcetera?… ¿No es el culpable el secretario de Transporte? ¿No será que culpable sos vos y no te haces cargo?”, pero como quiero mi registro, pongo mi mejor carita de sumiso y me callo.

    Tampoco es cuestión de organizar linchamientos públicos, pero esto de la culpa colectiva es más búsqueda de complices y estafa a crédulos que otra cosa.

    Chabán mismo dijo algo parecido acerca de Cromañon: “Yo no sé por qué el público está exonerado de esta situación y yo soy el culpable”. O la gente judicialmente envuelta por la guerra sucia, diciendo que el culpable es el ejército como institución. La responsabilidad colectiva es el último refugio del oportunista. Hay que reclamar que las personas asuman sus responsabilidades.

  35. pikulin Dice:

    Baryshnikov le decía a Stallone en una del 11, el nacionalismo es el ùltimo refugio de los truanes.

  36. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    Saneduardoclon, gracias por tus palabras y coincido con muchas de las cosas que decís.
    Tus amigos que proponen denominar a los kirchner como neopopulstas no están errados. Si un progresista de la década del 60 viera esta mutación en populismo se cae sentado. Estoy de acuerdo en proteger y rescatar el término “progresismo” de las fauces de esta pseudo izquierda. Lo que pasa es que es una mutación del progresismo y tiene un discurso que apela a él, de ahí mi calificación, pero me parece que tiene poco de lo mejor de la izquierda este neopopuprogresismo.
    En Uruguay pasó lo mismo pero con menor intensidad y permeado por una cultura política liberal que contrapesa. Vázquez es un líder con visos populistas también.
    Con Cristina no sé que va a pasar, nada bueno me parece, se la ve como una variante de lo de su marido, habrá que ver que énfasis y perfiles adopta y si se anima a otras cosas. Me parece más autoritaria y rígida, no sé. Lo que no estoy de acuerdo es que las mujeres sean “muy conservadoras del terruño que han conseguido. Pero despechadas, traicionadas o en casa hóstil, nadie las para.” Al menos no tienen el monopolio, y la política ha sido históricamente cosa de hombres bastante caprichosos.
    De acuerdo con el panorama desolador que ofrecen los medios de comunicación y sobre tu última pregunta, lamentablemente la respuesta es no, no conozco. Es una de las razones que me llevan a defender la política y lo que asombra es que hay que defenderla de algunos políticos también.

    Pablo, tal vez me expresé mal. Los historiadores hablan de un estilo de vida austero que era compartido por la clase de los iguales, los Homoioi(los nacidos en Esparta y no débiles) y en determinado momento, gracias a la Eunomia (buena ley) las tierras y posesiones de la aristocracia se “estatizan” y se reparten por igual entre los ciudadanos. Muchos ven a Esparta como un antecedente del comunismo ya que eran igualitaristas pero sus sistemas de rendición de cuentas y de deliberación eran pobres y primitivos. No eran nada “liberales”. Los atenienses eran mucho más avanzados y educaban a sus niños en las humanidades, no para la guerra. Esparta era una sociedad militarista que veía la discusión como una distracción inútil. La batalla de las Termópilas fue su punto más alto y emocionante.
    Las mujeres en Esparta tenían roles limitados, pero algunas fuentes (ver un excelente documental histórico sobre la vida en Esparta en los extras de la película “300″) sostienen que tenían una incidencia inusual para le época y accedían a otras posibilidades. Por ejemplo, accedían una educación física/deportiva (además de lucha, disco y jabalina) exigente parecida a la de los hombre aunque, es cierto que el fin único era que sus hijos salieran más sanos y fuertes. Pero esa educación física les permitió generar los primeros avances en la moda de la época y cierta liberalidad, vestían pocas ropas y faldas cortas, y solían ejercitarse desnudas a la par de los hombres también desnudos, lo que escandalizaba a los Atenienses. Cabe aclarar que en Esparta la educación era obligatoria para todos, incluidas las mujeres.
    Las espartanas si bien no peleaban incitaban a sus esposos a que volvieran de la batalla o sobre su escudo (muertos) o quedaran sus cuerpos en el campo de batalla. También parece que eran bastante dominantes en su vínculo con los hombres. Y las que formaban parte de la aristocracia previa a la eunomia tenían independencia para manejar su dinero, incluso se opusieron a la “estatización” de los bienes.

    En fin, no quise decir que había iguales derechos para todos, solo que las mujeres participaban activamente de las finalidades de esa ciudad y que para la época resultaba medio escandaloso.

    Lo del imperialismo de Atenas no es un chiste lamentablemente, está documentado. Y si, si querés hablamos del imperialismo romano, no pretendí negarlo.

  37. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    boudu, estoy de acuerdo con lo que decís, no quise diluir responsabilidades. Me indigna igual que a vos, esa onda colectivista por la cuál alguien siempre termina lavándose las manos. Pero la contraria es también equivocada, la ciudadanía tiene grados de responsabalidad también. La nota viene hablando de la situación actual por la cuál los políticos parecen seres de otro planeta, desligados de vínculos con la ciudadanía y por lo tanto exclusivos responsables. Los discursos que utilizamos para encuadrar nuestras opiniónes deberían reconocer ese grado. Si la ciudadanía se deja seducir por falsos outsiders por ejemplo, para la próxima tiene que haber algún aprendizaje.
    Dicho esto, aclaro que no caigo en la dilución, ni tampoco en adjudicarle el mayor grado de responsabilidad a la ciudadadanía que, mál o bién, tiene pocos elementos para hacerse valer, generalmente indirectos en las democracias representativas que tenemos y le resulta difícil articularse sobre todo si hay un sistema de partidos oligárquico en el sentido de Michaels. Además de el resto de las trabas y exclusiones asociadas al status y a las posibilidades económicas de cada uno.

  38. boudu Dice:

    De la nota lo que me pareció un acierto es la categoría de falso outsider, muy bien desarrollada y fundamentada. Y no niega la existencia de outsiders. Pero no son los políticos los que le dieron ese espacio, al darles la espalda a la gente?

  39. Carlos Cossi (ex-Carlos) Dice:

    Gracias Boudu.
    Lo que preguntás es, para mí, una de las preguntas políticas mas importantes que se pueden hacer hoy. Sin duda que los políticos tienen responsabilidad cuando dejan vacíos (cuando no canalizan o resuleven asuntos), se niegan o son reluctantes a reconocerse como políticos, y no ensayan ofensivas bien fundamentadas contra los falsos outsiders. Tiendo a pensar que al falso outsider le resulta más fácil aprovechar los vacíos que confrontar públicamente con soluciones serias y argumentos.

    Pero más que de los políticos la responsabilidad fundamental es de la asociación política y sus instituciones. La democracia es un sistema vulnerable a la opinión y, por lo tanto, con grados naturales de inestabilidad altos. La Dem. tiene sus límites y no hay más remedio que estar constantemente adelantándose a los problemas, discutiendo alternativas, tomándosela en serio. Más concretamente y sin orden, me parece que habría que ver, por ejemplo,

    1) Que mecanismos se interponen para desalentar a los oportunistas. Un buen sistema electoral que evite mayorías artificiales, proporcional, hace muchísimo contra lo que podría pensarse. Uruguay es un ejemplo en ese sentido. Un buen sistema de checks and balances también.

    2)Partidos consolidados y democráticos vulnerbles a las desconfianzas y apatías ciudadanas y capaces de canalizarla en propuestas. Y también partidos que tengan una cultura e instancias internas que oblilgen a los candidatos a tener que mostrarse, acercarse a la ciudadanía, explicar sus propuestas y pasar por elecciones internas limpias y con garantías.

    3)En general, instituciones y políticas públicas/sociales abiertas que vayan en busca de los descontentos, las exclusiones y no subestimen a la gente tratándola de ignorante, no educada, sumisa o vaga.

    4)una vida política y social densa y rica, que no desdeña la deliberación, con amplia libertad para expresarse, criticar y proponer y con outputs que no caen en el vacío o en la indiferencia.

    Se me ocurren esos factores pero no se puede garantizar nada tampoco. Después hay una cantidad de factores incontrolables que provienen del entorno ya sea de inestabilidades en los países vecinos, craks económicos, guerras, innovaciones tecnológicas que generan reacomodamientos en el mercado laboral creando nuevas fuentes de trabajo pero también dejando obsoletas otras.

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