Una muerte anunciada
Bobby Fischer (1943 – 200
por Quintín
Hace exactamente dos meses leí con tristeza una excelente nota de Ezequiel Fernández Moores sobre Bobby Fischer. Fernández Moores había viajado a Islandia por un congreso y se le ocurrió averiguar el paradero del segundo habitante más célebre de la capital Reykjavik (tal vez Björk sea más famosa). El resultado de la búsqueda no fue muy alentador, no sólo porque no lo encontró, sino porque las noticias que le llegaron indirectamente no eran nada buenas. Sumergido en la paranoia, desconectado del mundo, más parecido a un homeless que a un campeón, Fischer estaba gravemente enfermo. La información no era errónea. Bobby Fischer acaba de morir a los 64 años de causas que no trascendieron. Acaso se haya suicidado.

El destino de Fischer, su fulgurante gloria y su caída, su final precedido por largos años de ostracismo, de locura y de imbecilidad racista fue de una extraordinaria sordidez. Fue uno de los grandes personajes del siglo XX. Había en él algo que trascendía su genio deportivo y se manifestaba en la rebeldía, en la terquedad de su individualismo, en la obstinación que lo llevó a enfrentarse solo contra la maquinaria de propaganda soviética. Así fue como ganó por su cuenta una de las grandes batallas de la Guerra Fría: no solo derrotó a todos los maestros rusos (a algunos les pegó memorables palizas ajedrecísticas) sino que obligó a modificar el sistema de disputa del Campeonato Mundial en el que los soviéticos arreglaban las partidas entre ellos para quedarse con los torneos.
Como suele ocurrir, la batalla contra ese aparato colosal tuvo secuelas y el reinado oficial de Fischer fue breve (apenas tres años) y terminó en 1975. Pero antes, Fischer había hecho del ajedrez un mito, aun para los que no lo jugaban. Recuerdo la semifinal del torneo que lo llevó al título, contra Petrosian en Buenos Aires, en el invierno de 1971. Es decir, recuerdo la conmoción que un match de ajedrez causó en la ciudad. Fischer siempre fue un genio, un loco, un niño huérfano, ingenuo, caprichoso, autodidacta y prodigio que nunca entendió el mundo. Y el mundo fue finalmente muy cruel con su persona. Durante treinta años, fuera de las competencias oficiales, vivió en una especie de limbo con grandes desequilibrios económicos y afectivos. De ser el gran enemigo de la KGB pasó a ser víctima del FBI. Su última década fue terrible, privado de la ciudadanía americana, preso durante siete meses en Japón, refugiado en Islandia como último recurso, sospechando de sus amigos, acusando a los judíos y los negros por su suerte.
Uno desea otro final para los héroes, para los revolucionarios. Queremos para ellos una vejez serena y feliz. Pero acaso su restringida formación intelectual, más que su compleja personalidad, le impidió a Fischer encontrar el camino en la selva de la civilización de la que era uno de los exponentes más notables. Revolucionó el ajedrez cuando a este le quedaba poca vida (hoy es poco más que un juego fantasma), pero su guerra privada fue más un espectáculo que un ejemplo.
Antes de pasar al segundo plano que hoy ocupa, el ajedrez dio otro fenómeno: Garry Kasparov, que también tuvo que enfrentar al régimen soviético (en este caso, en su propio país) para llegar a ser campeón del mundo. Otro individualista que buscó imponer su voluntad contra los burócratas del ajedrez y hoy es un disidente político, que en nombre de la democracia se opone a los abusos totalitarios y criminales del gobierno de Vladimir Putin. Kasparov es un hombre articulado, de una cultura y una dimensión intelectual superiores a la de Fischer. Pero está en una situación parecida. La de quien pelea contra un enemigo poderoso mientras quienes lo rodean están tentados de acusarlo de loco o de mandarlo a la cárcel, como ya le ocurrió en estos días.
Cuando Fischer tenía razón, antes de que comenzara a perderla, hubo muchos que se negaban a dársela en nombre del pragmatismo y para no ofender a sus poderosos enemigos. Hoy, en otro contexto, pasa lo mismo con Kasparov: esta solo frente a las fieras y hay demasiados interesados en pretender que en Rusia no pasa nada grave. Pero sería interesante creerles a los paranoicos antes de que sea demasiado tarde.
Hoy es un día de duelo. Adiós Bobby.
Foto: Flavia de la Fuente
Enero 19, 2008 a las 3:22 pm
¡Cuidado! Te comiste la j de Björk.
Tremendo post (el de Rosenbaum ni te cuento), hermosa foto.
Enero 19, 2008 a las 3:50 pm
Observación estúpida: Bobby Fischer canoso y con barba cimarrona - Q canoso y con barba cimarrona: !pero si son iguales!
Hablando en serio (?), sobre la condición fantasmal del ajedrez contemporáneo, ¿qué querés decir? Me llama la atención, porque pinta hablar en ese tono últimamente. Quinteros también hablaba de una presunta edad de oro en esa época (digo, en el 72) en una de esas entrevistas que le hizo Clarín en condición de “amigo argentino” del genio. Estoy bastante alejado del ambiente. Zarnicki machaca con la situación del ajedrez acá en la periferia… pero un “deporte fantasmal”… ¿por qué? Hay como una patencia de entropía (”patencia de entropía”, jujá), más consciencia de la finitud del juego desde lo de Deep Blue, decadencia reflejada en controles de tiempo más acotados en torneos serios, pero ¿un deporte fantasmal? Resuelto no está, el ajedrez… qué sé yo, ¿qué? ¿hay que dedicarse al go antes de que las computadoras cuánticas nos vengan a cagar el último reducto de “dignidad humana”?
Enero 19, 2008 a las 4:06 pm
No entiendo casi nada de ajedrez, y no puedo evaluar su alcance como juego. Es como deporte que se ha caído bastante. Por lo menos, desde afuera, uno advierte que no tiene un gran esponsoreo y no concita una gran entusiasmo. Durante el siglo XX fue distinto. Las razones pueden ser espurias (el fin de la URSS, Deep Blue) pero la caída de la popularidad parece indudable (y se siente mucho en la Argentina, donde el gran público no sabe siquiera los nombres de los maestros actuales). Vos mencionaste el go. No sé ni las reglas, pero no es un deporte en el sentido que solía serlo el ajedrez. De todos modos, admito que toco de oído en este asunto.
Q
Enero 19, 2008 a las 4:15 pm
Un profesor de mi colegio sostenía que quien dominara el ajedrez dominaría la vida, porque sería capaz de planear, de preveer, de improvisar. En el caso de Fischer, como dice Q, la vida le ganó.
Enero 19, 2008 a las 4:35 pm
Si no me equivoco, Fischer fue el único que superó a Albert Einstein en su coeficiente intelectual.
Creo que esa genialidad es la que lo volvió alienado, lo aisló del mundo y lo volvió paranoico. (más allá de los vaivenes políticos)
Enero 19, 2008 a las 4:39 pm
Muy emocionante la nota Q.
Yo era un niño y mi vieja me regaló un libro sobre el duelo con Spassky y nadie en casa era fanático del ajedrez. Pero en esa época el ajedrez tenía una popularidad muy grande. Con mis amigos niños jugabamos con juegos de plástico y juro que ninguno tenía ningún fanatismo especial ni padres jugadores o seguidores. Era un deporte de relevancia pública, había algo interesante en él no solo para los entendidos.
Algo parecido pasó con la fórmula uno. Antes estaba la revista Corsa que era como el Gráfico de F1. Y los corredores eran mucho más interesantes que los de ahora que parecen emplados corporativos. A mi me encantaba James Hunt, un tipo libre y un corredor sin manual.
Volviendo al ajedrez, coincido en que ha perdido relevancia. Gasparov tal vez sea el último jugador interesante. Como vos, se muy poco de ajedrez pero, buscando info sobre la muerte de Fisher, encontré algo interesante. Hay un nuevo ajedrecista joven y precoz al que comparan con Fisher. Se llama Magnus Carlsen y parece que juega de una manera totalmente nueva.
Lástima que esta patrocinado por Microsoft. Esperemos que no se transforme en funcionario.
este es el link sobre Carlsen
http://www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=14937&id_edicion=1947
Enero 19, 2008 a las 5:01 pm
Acá una nota de El País sobre el tema:
http://www.elpais.com/articulo/deportes/rebelde/jaque/perpetuo/elpepidep/20080119elpepidep_2/Tes
Según parece, tenia una enfermedad renal grave.
Q: el Go es fantástico. Pero mi primer amor fue el ajedrez. Y son deportes ambos, al menos en un sentido amplio.
Hubo todo un debate hace unos años alrededor de esto y su relación con los Juegos Olímpicos.
Sobre el gran Bobby, recuerdo que un aspecto de su vida (oscurecido por su creciente paranoia), fue rescatado por un maestro argentino, en tiempos de Humo(r): el FBI lo secuestró y lo mantuvo en cautiverio un tiempo.
Luego lo soltó, sosteniendo que todo había sido un error y que lo habían confundido con otro (risas).
Inventada por Bobby o no, la “anécdota” habla muy bien de la democracia de EE.UU.
Y explica también la posterior persecusión de la que fue objeto, ésta sí, real.
Enero 19, 2008 a las 5:03 pm
Como aficionado a este juego debo decir que no me parece que el ajedrez de hoy sea inferior al que se jugaba en la década del 70 o en los 80 (década del clásico Karpov vs. Kasparov). Más aún, el ajedrez es un juego que por sus características hace que esté siempre en “progreso” (acaso éste sea el punto en que es dable compararlo con el conocimiento científico, como tantas veces se hizo). Es decir, a nivel Grandes Maestros el conocimiento ajedrecístico se construye siempre y necesariamente a partir de su historia. Así, y al igual que en la ciencia, se producen de tanto en tanto revoluciones que cambian radicalmente algún elemento de la teoría y hacen que ya no pueda volverse atrás. Fischer y Deep Blue - acaso Kasparov - fueron las últimas revoluciones en este juego, pero siempre es esperable que su evolución continúe. Saludos. Excelente blog.
Enero 19, 2008 a las 5:07 pm
“Como suele ocurrir, la batalla contra ese aparato colosal tuvo secuelas”
Esa batalla se dio en las partidas de ajedrez o se refiere a algo mas?
es decir, los rusos lo saboteaban, lo difamaban, lo perseguian?
El no contaba con el apoyo de Estados Unidos en esa epoca?
Por otro lado veo que las secuelas mas grandes las tuvo al enfrentarse con el gobierno de su pais y no con el de Rusia, verdad?
Saludos.
Enero 19, 2008 a las 5:57 pm
Quedan las transcripciones de sus partidas. Muchas de ellas verdaderas obras de arte del ajedrez. En breve, todo lo demás será un rumor.
Saludos,
Ana.
Enero 19, 2008 a las 5:59 pm
En cuanto a la nota de EFM debo decir que es un ejemplo de producción periodística. No la había leído. Gracias por revelarme su existencia.
Saludos,
Ana
Enero 19, 2008 a las 6:13 pm
Conmovedor, Q.
De ajedrez debo admitir que sólo conozco las reglas y soy un pésimo jugador. Pero siempre estuve al tanto de las peripecias por las que pasaba Bobby Fischer y hasta había empezado a admirarlo. Su pérdida me lleno de tristeza.
En cuanto a Kasparov, también despierta mi interés por su situación. Putin parece haber heredado lo peor del aparato Soviético y este hombrecillo, un genio, parece ser el único que lo enfrenta.
PD: tal vez sólo sea un detalle, pero he visto que en las marchas encabezadas por Kasparov las banderas que aparecen son las de la URSS, no las rusas. No voy a ocultar que me interesa tu opinión al respecto.
Saludos y muy bueno el post.
Enero 19, 2008 a las 6:37 pm
El factor común de los genios es que padecen negativamente el sentido mundo; son perlas no halladas, seres herméticos e ininteligibles para la época, tesoros no advertido en medio de nuestra inerradicable decadencia. Los genios suelen llevar una vida aún menos serena y feliz que la vida de los héroes. Y paradójicamente la historia los convierte hipócritamente en héroes póstumos.
Enero 19, 2008 a las 6:40 pm
Ah, pará la mano viejo. Ahora Kasparov, el hombre que sole se libera de las cadenas rousseaunianas y se enfrenta al sistema, y que en su épica lucha se enfrenta con tiranos en pos de una causa justa. Lo que pasa es que sin Estado soviético perdió la seguridad que le prodigaba la burocracia, y ahora embanderado con los ideales burgueses de la democracia y las libertades individuales jode un rato con Putin que tranquilito el muy hgijo de puta le manda sus matones, lo caga un poco a palos a lo Stalin y sigue con su verdadera ocupación, perseguir oligarcas.
Enero 19, 2008 a las 7:10 pm
Si una computadora lo hace mejor que el mejor de los hombres, estamos hablando de algo que nunca tuvo mucho sentido. Cuestion de rapidez mental, no de inteligencia. Fue una asociación que lo persigue desde siempre. Antiguamente, se podrían haber hecho competencias de cavadores de pozos, hoy tenemos la pala neumatica y eso ya no tiene mucha gracia. Por suerte siempre va a haber cosas que las maquinas no puedan hacer… o si?
Enero 19, 2008 a las 7:11 pm
Fischer, como dice Charlie sobre su oìdo musical, fue un genio absoluto. Del ajedrez. Analizando sus partidas se observan cosas (uno las ve sólo en los resultados, 20 jugadas después) que apabullan. Yo creo que Deep Blue sería derrotada por Fischer. Por lo demás, lamentablemente estaba loco (era judío y antisemita) y eso es todo el drama.
Enero 19, 2008 a las 8:15 pm
era una rata asquerosa y filonazi
Enero 19, 2008 a las 8:29 pm
Eamonn se te salió la cadena; hablamos del ajedrecista, y con respecto al hombre, se trata de entender las causas que lo llevaron al oscurantismo que también fue señalado. Sólo eso.
Enero 19, 2008 a las 11:42 pm
Fischer dijo que podrían conectar todas las computadoras que quisieran para enfrentarlo, igual siempre les iba a faltar lo que sí tiene el hombre: imaginación.
Leí hoy que tenía 186 de coeficiente intelectual, y que se alegró por el atentado a las torres gemelas. Tipo raro, y muy bueno el post.
Enero 20, 2008 a las 11:38 am
Siempre pensé que el ajedrez de Fischer podría usarse no en ajedrez precisamente, sino en la vida misma:
http://criticacreacion.wordpress.com/2008/01/20/solo-di-no/
Saludos.
Enero 20, 2008 a las 11:45 am
Comenzaré a leer producciones literarias para comentar con fundamento las obras publicadas , o talvez también debo tener un poco de imaginación para volar con mis sentimientos y no aislarme del mundo .
EXCELENTE PRODUCCIÓN
Enero 20, 2008 a las 6:57 pm
Perdón, pero ésta no es la verdadera vida de Fischer, es una película de Hollywood protagonizada por Robert Redford. ¿Fischer, un revolucionario solitario que le ganó solo a la KGB? Justo él, que recibía llamadas de Henry Kissinger…La batalla Spassky-Ficher, fue, como la carrera espacial, un episodio de la guerra fría propagandística donde los dos bandos pusieron todas sus fichas. De ahí el sponsoreo, la leyenda, etc. Q,. menos películas y más historia.
Enero 20, 2008 a las 10:03 pm
Maia: es demasiado. Fischer fue el Julio César del ajedrez, era sencillamente invencible. Todo lo demás ¿a quien le importa? Total la URSS era cartón pintado y EEUU, El Jinete Escarlata.
Enero 20, 2008 a las 10:26 pm
Pilar Rahola escribió “El genio roto”, en La Vanguardia, de España. Excelente nota:
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080120/53428612682.html
Enero 21, 2008 a las 11:04 am
Mirá loco, yo no soy prosoviético ni aficionado al ajedrez, lo que si es una verdad a voces, por más que lo desmientan las superproducciones hollywoodenses a lo Rocky, es que la URSS mantuvo el récord de ser durante tres cuartos de siglo de manera ininterrumpida, en medio de la guerra fría y todo, el país campeón en todos los certámenes internacionales de ajedrez. Los yanquis no existían, no se podían comparar al lado de ellos (y en muchos otros deportes, incluido el básket).
Enero 31, 2008 a las 2:46 pm
Che, Blaquier, qué impresionante lo tuyo. Sos un fordista, pero no de Henry, sino de John. “Impriman la leyenda”, total el verdadero cartón pintado es la historia…
Enero 31, 2008 a las 2:56 pm
Y basta de hablar del CI de Einstein y de Fischer, muchachos, parecen Selecciones del Reader´s Digest. Einstein con sus 160 puntos craneó la teoría de la relatividad. Bobby con sus 186 movía piecitas sobre un tablero. Lo único interesante que tiene es la combinación de judaísmo y antisemitismo, lo que por lo menos es una rareza de verdad.
Enero 31, 2008 a las 3:14 pm
En cambio Maia, con sus 130, aprendió a tipear sin errores.
Fenómeno de la natura.
Perdón, no me pude resistir.
Enero 31, 2008 a las 3:26 pm
“Lo único interesante que tiene es la combinación de judaísmo y antisemitismo, lo que por lo menos es una rareza de verdad.”
Roy Cohn, asistente del senador McCarthy, judío y homosexual, perseguidor de judíos y homosexuales.
Q
Febrero 4, 2008 a las 10:13 am
Citizen Cohn: película con James Woods que solían pasar en HBO, ¿no?
Febrero 4, 2008 a las 11:33 am
Bien Maiakovski. Ahí escuché hablar de Cohn por primera vez.
Pero, hablando de cine, se puede ver al personaje real (y a McCarthy) en un documental extraordinario, Point of order de Emile de Antonio, sobre las audiencias del senado que terminaron con la cáida del senador a partir de la presión del ejército. Todo empezó con una denuncia contra Cohn por querer acomodar a un novio marinero que tenía. Aunque es posible que el Cohn que hacía Woods fuera un personaje más interesante.
Q
Febrero 4, 2008 a las 12:07 pm
James Woods… ¿por qué no trabaja más? Qué bueno es.
Febrero 4, 2008 a las 2:32 pm
Sí trabaja. Desde hace 2 años lo hace en la serie Shark.
Su última peli es de 2006, si no contamos su voz en 2 del 2007.
http://www.imdb.com/title/tt0805666/
En varias pelis tira a la mierda al protagonista.
Se me ocurre por ejemplo, Once Upon a Time in America.
Febrero 4, 2008 a las 3:14 pm
Cierto, Galois, está en Shark, que no veo.
¿Por qué no trabaja tanto? sería entonces la pregunta.
Gracias por el link.
Febrero 6, 2008 a las 3:04 pm
Y, Woods no trabaja tanto porque está viejo , así que no le queda más recurso que ir a la televisión, donde les rompe el culo a todos pero nadie se da por aludido. Qué lástima que me perdí ese documental sobre las audiencias que bajaron al ingenuo McCarthy, sólo conozco el apure que le hizo el representante de Eisenhower. Pero porbablemente, como dice el idealizante Q., el personaje sea más interesante en la ficción protagonizada por Woods: el cine siempre es como la vida real, pero un poco mejor.
Marzo 8, 2008 a las 11:57 pm
“Lo único interesante que tiene es la combinación de judaísmo y antisemitismo, lo que por lo menos es una rareza de verdad.”
Roy Cohn, asistente del senador McCarthy, judío y homosexual, perseguidor de judíos y homosexuales.”
Por qué están tan seguros de que Fischer era judío?
Solo su madre era “etnicamente” judia, pero su padre (sobre el que se sabe poco) se cree que era “gentil”. Lo màs importante: la madre tenia simpatias comunistas y no educò a Fischer en el judaismo (ni en la religion ni en la cultura judia “laica”). Por lo tanto fisher nunca tuvo nada que ver con el judaismo… excepto para los fanaticos y los supersticiosos que creen que el judaismo se hereda biológicamente o que está en los genes…
En todo caso, por herencia biologica, era tan judio como no judio. Por que “judaizarlo” si el tipo no se identificaba en ningun aspecto con el judaismo (o los judios)??