La suma de las partes

By lalectoraprovisoria

Sobre cinco notas de literatura en Ñ

por Juan Villegas

Esta nota llegó como comentario a “Señales de humo”, una página de este blog poco apta para los temas de actualidad. Nos pareció que quedaba mejor aquí y supusimos que el autor no tendría inconvenientes en que así fuera. De lo contrario, que chifle.

La Ñ de hoy incluye cinco artículos que hablan de literatura argentina, como si conversaran entre sí. Lo curioso es que esta coincidencia puede ser producto de la decisión del editor solo en tres de las cinco notas, justamente las que hablan de literatura argentina sin nombrarla. Las otras dos, que sí se refieren explícitamente a lo que se escribe en la Argentina, parecen estar ahí como por casualidad. Sin embargo, se suman, tal vez sin querer, al debate.

Enumero:

1. Entrevista a Josefina Ludmer
2. El “Decálogo para la supervivencia de la novela” de Vicente Verdú
3. La respuesta de De Santis a ese decálogo.
4. La columna de Gonzalo Garcés.
5. La columna de Jorge Aulicino, también respondiendo a Verdú.

Lo de Verdú es lamentable. Lo que podría haber sido un buen disparador (como todo manifiesto) para la discusión, se queda en un montón de ideas mal planteadas, poco consistentes y muy mal escritas. Es increíble, porque insiste con la idea de que lo que debe predominar es la belleza de la escritura y es uno de los artículos más feos que leí últimamente. La respuesta de De Santis es correcta y bien argumentada. Defiende la narración contra toda falsa modernidad con claridad y gracia. Le recrimino solo dos cosas. Por un lado, entiendo que su acusación a Verdú de que todo no es más que una operación en contra de la edición y premiación de novelas latinoamericanas en España puede estar justificada, pero no era pertinente en este debate. Por otra parte, su cerrada defensa del clasicismo narrativo puede dar a entender que ese es el único (o mejor) camino para la literatura de hoy. No creo que De Santis piense así, pero debería haber sido más generoso con los que escriben buscando otros rumbos. Lo de Aulicino no suma mucho. Podría haberse evitado este artículo, ya que estaba la defensa de De Santis.

 

apple_3488.jpg

 

Garcés, por su lado, hace una crítica a los dos bandos que parecieran oponerse en la literatura argentina de hoy: los que defienden el trabajo del escritor como un oficio, en el que hace falta aprender a manejar las herramientas con el objetivo último de la eficacia (Soriano, Andahazi, etc); y los que postulan la importancia del lenguaje como construcción personal, por el camino de la excentricidad (Aira, Tabarovsky, etc). El texto es liviano, ameno y parece querer fijar una tercera posición, que supere a las ya nombradas. No sé si lo logra. Creo que no alcanza con nombrar a Bolaño. Hacía falta algo más.

El quinto artículo es la entrevista a Ludmer, quien, entre otras cosas, hace una defensa de las nuevas formas narrativas en la literatura argentina, que incluyen (y mezclan) el diario personal, la autobiografía, la crónica y elementos de la modernidad tecnológica y cotidiana (el chat, los blogs, etc). La entrevista está bien, aunque me quedó una sensación rara, como de escasez. Todo lo que dice es interesante y complejo (sin ser solemne ni caer en demasiados términos académicos), pero a la vez no hay mucha profundidad y solo nos confirma cosas que ya sospechábamos y que otros ya habían pensado antes y mejor.

La suma de los artículos, sin embargo, es mejor que las partes. La conclusión puede ser que el debate, aún cuando no sea del mejor nivel, siempre es bueno y luminoso.

Foto: Flavia de la Fuente

121 comentarios para “La suma de las partes”

  1. nicolas Dice:

    “¿Soriano, Andahazi?”
    ¿Así nomás la serie?

  2. Juan Villegas Dice:

    No se puede ser exhaustivo. Solo quise dar un par de nombres, para que quede claro la idea.

  3. Gonzalo Garcés Dice:

    Juan, LLP puede ser un buen lugar para seguir la discusión. No puedo decir nada de los textos de Verdú, De Santis y Aulicino porque no los leí (la Ñ me llega a Chile con una semana de retraso). Pero me interesa tu comentario a mi columna. No basta con citar a Bolaño, decís. No, claro que no basta. Yo lo cité como el ejemplo más a mano de una novela que rompe los parámetros, pero no quedándose más acá de la representación sino yendo más allá. Se podrían citar otros casos (Fernando Vallejo, Javier Marías, Belén Gopegui o Rafael Gumucio, por ejemplo) y sobre todo argumentar de manera más general qué se entiende por realismo, representación, etcétera.
    Pero ya que decís que “hace falta algo más”, pregunto (sin chicanas, de buena fe): ¿qué sería, según vos?

  4. estrella Dice:

    Juan, te había contestado en Señales de Humo.

  5. lalectoraprovisoria Dice:

    Garcés. Para empezar por algún lado, me parece que Bolaño y Vallejo tienen “algo más” que Marías y Gopegui (no leí a Gumucio). Digamos, un plus de intensidad, de clarividencia, de tragedia que los deja fuera de la mera “eficacia literaria”, sea eso lo que fuera. La lista, creo, no es homogénea en ese sentido. Por otro lado, es muy dudoso que la literatura de Aira renuncie a la relación con la verdad, si es que entendí bien que decías eso en Ñ.

    Q

  6. Gonzalo Garcés Dice:

    Antes de contestar, Quintín, me gustaría saber cuál es para vos la relación de la literatura de Aira con la verdad. Cosa de no empezar uno de esos debates cacofónicos donde todos defienden o atacan conceptos sin saber qué significan para el otro.

  7. lalectoraprovisoria Dice:

    Definir con precisión la relación entre literatura y verdad (aunque sea de un solo escritor) supera mi capacidad. Pero intentaré con un par de ejemplos.

    Cuando Vallejo habla de la muerte de los sicarios o Aira de la publicación diferida de su primera novela, hay un referente con el que la escritura se relaciona de algún modo ambiguo: lo que cuentan no es “verdadero” en el sentido de literalmente cierto, más allá de que uno incursione en el fantástico y el otro sea más ortodoxametne “realista”.

    Por otro lado, la idea de que la literatura de Aira es algo asì como ociosa y arbitraria me parece errada. Al contrario, creo que obedece a una fuerte exigencia de verdad interna, de coherencia y de rigor. No muy diferente, insisto, a la de Vallejo.

    Q

  8. estrella Dice:

    COpio acá mi respuesta a Juan en Señales de humo, para no quedar perdida en el ciberespacio:

    Juan, leí la Ñ de punta a punta y coincido con vos; intresante como para ponerse a pensar. Mucho de lo que dice Ludmer está muy bien, es lo que viene diciendo (y escribiendo) Vila-Matas hace un tiempo.
    En estos días leí los últimos libros de Pauls, Guebel y Casas; y estoy por empezar el de Forn: ahí está ese mestizaje, que a mí me resulta más que intresante.
    La nota de Garcés también me gustó, mueve un poco las aguas, lo que siempre es bueno, sin descalificar ni patotear.
    La Adn también tiene lo suyo, aún no la leí, pero vi buenos títulos y una entrevista al desquiciado Houllebecq, donde se muestra tan amargo como en sus varias novelas

  9. alberto Dice:

    “obedece a una fuerte exigencia de verdad interna, de coherencia y de rigor.”

    ¿eso se refiere a una exigencia interna del autor o de la obra?

  10. Gonzalo Garcés Dice:

    Q: No dije que la literatura de Aira fuera arbitraria ni ociosa. Sí diría que es rutinaria, en la medida en que responde siempre a un mismo esquema, al menos la docena y media de novelas de Aira que me tocó leer.

    Justamente, antes de leer tu último comentario estaba pensando que las novelitas de Aira son tantas que es muy difícil establecer una relación única entre su ficción y la verdad. Pero Aira teoriza profusamente sobre literatura, así que no hay nada disparatado en tomarlo por ese lado. Y en ese sentido su relación con la verdad queda bastante bien resumida en dos ideas suyas. La primera la saca de Macedonio Fernández (o de Raymond Roussel o de otros vanguardistas similares) y es que no importa la obra literaria sino el procedimiento. Ahí cualquier idea de verdad está ausente. Si lo único que importa es el procedimiento (por ejemplo escribir sin usar la letra E, o escribir sin corregir ni releerse nunca), entonces a él remite la obra únicamente; la obra, vista así, no tiene relación con ningún objeto, ninguna emoción, ninguna idea exterior. Es un postulado circular, que si se aplica de verdad (aunque en honor de Aira hay que decir que a veces viola sus propios preceptos) excluye toda posibilidad de crítica.

    La otra idea está en “Cumpleaños”. Ahí Aira escribe: “Una cultura, así sea la de unos indios desnudos en la selva, tiene y tuvo siempre todo el saber que tuvo y tendrá cualquier otra.” Más adelante desarrolla la idea: no existe el error; lo que llamamos error es un problema de traducción. Si tradujéramos correctamente, lo que parece un error se revelaría como verdad. Pero la “traducción” para Aira es un acto puramente subjetivo. Es decir que no se trata de descubrir ninguna verdad preexistente sino de leer, como se lee en la borra del café, lo que a nosotros nos da la gana llamar la verdad. Vale decir que la verdad -y esto incluye las muy diversos sentidos en que puede tomarse la palabra “verdad” – no existe.

    A eso me refería.

  11. Juan Villegas Dice:

    Gonzalo,
    mi pedido de “algo más” podés tomarlo como una crítica, pero también como un desafío para seguir la discusión. Me parecía que tu texto, el cual, insisto, me pareció bueno e interesante, dedica más espacio e ideas a observar las limitaciones de las dos posturas contrarias que a proponer una tercera que sea superadora.
    En el mejor momento de la selección argentina de fútbol bajo la conducción de Bielsa, yo propuse que el “bielsismo” podría ser una opción que supere al “blardismo” y al “menottismo”, a los que veía agotados, pero que seguían dividiendo aguas y pidiendo tomas de posición.

  12. lalectoraprovisoria Dice:

    Yo también creo que la nota está bien, sobre todo porque hace notar que no hay una gran diferencia entre, digamos, Alan Pauls y Javier Marías.

    Pero volviendo a Aira, creo que uno termina siempre discutiendo sus boutades y no su obra. Lo del procedimiento, por ejemplo, citado en cada parcial de los alumnos de Letras (invento, no tengo idea de qué son los parciales en Letras), no da para mucho más. Yo prefiero no creerle a Aira (es decir, creerle en que la verdad no existe) cuando da esas definiciones globales sobre la literatura que son en todo caso aproximaciones provocadoras a un territorio mucho más complejo.

    Justamente, ese gusto por la paradoja en el interior de la literatura lo acerca a Borges, que es el escritor argentino al que más se parece, precisamente por sus procedimientos y su relación con la verdad, más allá de sus “zonas Roussel”.

    Pero me parece que entre el bando populista de los Asís o los Guillermo Martínez y la vanguardia practicada o declamada de los babélicos o los aireanos, no hay una posible síntesis o término medio entre un grupo y otro que Villegas ejemplifica futbolísiticamente o vos con la lista de la que hablábamos antes.

    Los escritores como Borges o Aira, pero también como Vallejo o Bolaño no son solo un poco más comerciales que Joyce pero más vanguardistas que Corín Tellado. Son los que obligan a redefinir esas fronteras y esas categorías y ponen en un aprieto nuestros esquemas y nuestras clasificaciones.

    Q

  13. Gonzalo Garcés Dice:

    Juan, te agradezco las amabilidades. Pero la “tercera posición” no estoy tratando de inventarla yo, está inventada, y siguiendo tu símil vendría a ser algo como esto: no jugar conservadoramente como Asís ni agarrar la pelota con la mano como Aira, sino intentar superar el mejor gol de Pelé, aunque hasta tu mamá se ría de vos, porque otra cosa no tiene gracia.

  14. dasbald Dice:

    Tal vez en Aira el sometimiento al procedimiento sea una búsqueda de dejar de aceptar como dado lo interno del autor, de poner en manifiesto que es una construcción, desplazándolo así hacia un lugar en el que este, el autor, es observado por la obra, así como En la vida nueva, un especie de reescritura del Wakefield de Hawthorne, un escritor observa la obra que no tuvo pero que le devuelve en espejo la vida que sí tuvo.(Habría que decir tanto de este libro que tiene la perfección del Cuento de navidad de Dickens, su llegar hacia un despojo casi absoluto) Entonces en Aira, un pequeño proyector, pequeñísimo diríamos, un procedimiento de miniaturización se podría decir, arroja una sucesión de fotogramas que construyen al autor en el cruce de todos los discursos literarios, fagocitándolos indiscriminadamente , siendo otro cada vez, destruyendo el sentido común.
    A veces tengo la sensación de que Aira actúa sobre la literatura y sus géneros como un travesti o un transexual actúa sobre los géneros, muchas veces sin darse cuenta, si bien muchas tal vez se vea la búsqueda, en los travestis y en Aira, de una validación que contradiga dichos cruces e indefiniciones y que intente anclarlos en la trasparencia, de ahí cierta melancolís, en los travestis como en Aira. Ya no podríamos entonces hablar de géneros sino de pasos, de devenires, casi como si Aira fuera un queer de la literatura. Hacen faltas verbos activos que hablen de ese cuerpo en transformación, de esos géneros y narradores provisionales, y no géneros o estilos, de la transparencia de los géneros y estilos que siempre pareciera ser ocultan algo más en su distinción. Por ejemplo en La cena no solo los registros cambian constantemente sino que además un narrador en primera persona termina de pronto casi volviéndose en narrador omnisciente, como si entráramos en un registro onírico, para luego volver a la melancolía de la primera persona.
    Creo que la relación de Aira con la verdad es más bien descriptiva que normativa, como diría Judith Butler sobre otros y mismos temas, es decir no es como el detective o el policía que llega tarde a la escena del crimen, esta en la escena del crimen, en su contradicción, busca sus procesos, la viavilidad de su pasión, y no lo que es aceptable o normativo dentro de la literatura, y que coloca al procedimiento como horizonte, siempre dispuesto para recordarnos que la relación con la verdad es arbitraria, o como muy bien dice Garcés de otra manera más arriba, de traducción.

    Ludmer me parece brillante, desde siempre ha buscado a su manera este tipo de migraciones dentro del cuerpo literario, por algo prefería a Puig antes de Saer en el cual no veía una verdadera ruptura por más que se alejara del sentido común, de las expresiones comunes, y se alambicara en una qualité proustiana.
    El caso de de Santis sigue pareciéndome ejemplificador cuando hay que hablar de cómo el sentido común rastrilla la literatura con su lenguaje sencillo, acrítico.

  15. Gonzalo Garcés Dice:

    Quintín: nadie pidió algo tan burdo como “una síntesis o término medio.” Estamos hablando de otra cosa: de las categorías que se suelen manejar en Argentina cuando se discute de literatura, categorías que sirven para justificar a escritores mediocres como Saer o para endiosar al peor Aira, pero no para entender a Vallejo o a Bolaño.

    Por otro lado, no entiendo muy bien qué parecido podés encontrar entre Borges y Aira, salvo justamente en sus boutades teóricas, ésas que decís desestimar.

    Y ya que estamos: ¿por qué no hay que “creerle” a Aira? Es raro: cada vez que un admirador de Aira se entusiasma, cita la cuestión del procedimiento, el proyecto, la fuga hacia adelante, etcétera. Todavía estoy esperando que alguien diga algo sobre una novela de Aira. Pero cuando se lo critica, la defensa siempre es que no hay que ser ingenuo, que las teorías van y vienen, que no hay que creerle porque ésas son boutades.

    Razón por la cual la conclusión siempre viene a ser: Aira es bueno porque es Aira. Postulado muy airano, por otra parte.

  16. Gonzalo Garcés Dice:

    Una cosa más sobre Borges y Aira. Hay un lugar donde Aira sí es borgiano, y borgiano casi hasta el pastiche: en el “Diccionario de autores latinoamericanos.” Que, entre paréntesis, me parece lo mejor que escribió. Ahí hay un texto sobre Sabato que no tiene desperdicio. Copio un par de frases por puro placer:

    “Sobre su robusto sentido común, sobre sus ideas convencionales y políticamente correctas (que lo hicieron en su vejez un favorito de los medios) era imposible ajustar pretensiones de escritor maldito o endemoniado, o tan siquiera angustiado; no tuvo más remedio que crear un personaje que se dice malo, atormentado y sombrío, con una insistencia francamente infantil.”

    La palabra “robusto”, que es lo más asesino del texto, tiene sabor borgiano.

  17. lalectoraprovisoria Dice:

    Es tan vacío decir que Aira es bueno porque es bueno como decir que es malo porque es malo. En este sitio he intentado decir algo sobre las dos últimas novelas de Aira (genial la última, a mi juicio) y también algo de su relación con Borges. Bien o mal lo he intentado. A mí, en particular, lo del procedimiento no me entusiasma ni poco ni mucho y lo de creerle es una boutade pero mía: vos decís que a Aira no le importa la verdad, entonces digamos que no le importa cuando habla de los procedimientos.

    Por otro lado, lo que suena a boutade es decir que Saer era un escritor mediocre sin demasiadas explicaciones. No se lógico reclamar precisiones sin darlas.

    Y otra cosa. Es una pregunta sin mala fe. ¿Qué diferencia hay entre la tercera posición que le explicabas a Villegas con otra metáfora futbolística y el término medio que rechazás más arriba?

    Q

  18. Gonzalo Garcés Dice:

    La diferencia es ésta: que jugar un juego estrictamente según las reglas y renunciar a las reglas por completo son, ambas, opciones donde las reglas quedan intactas. O las tomás o las dejás. Ésa viene a ser la encrucijada cuando hablamos en términos de “realismo versus vanguardia”. La otra opción, la opción Bolaño o Proust o Joyce o Pynchon, es estirar las reglas hasta convertirlas en otra cosa. ¿Se entiende?

    A ver si se puede resumir lo de Saer. Tomo como ejemplo “El entenado”. Ahí Saer narra el viaje de un tipo a América en la época de la conquista. Lo que se cuenta del viaje, para el narrador, es la experiencia pura, la “vida verdadera.” Pero en realidad es un lugar común atrás de otro: grumetes sodomizados, salvajes ladinos, un capitán febril tipo Ahab, una revelación que se trunca porque justo una flecha mata al que iba a decirla… Después, el viajero vuelve a Europa y cuando intenta narrar los prodigios que vivió sólo le salen frases convencionales. Eso motiva reflexiones sobre la cortedad del lenguaje para narrar la experiencia, la imposibilidad de la representación. Pero ¿dónde está el contraste entre la “experiencia” y la “representación”, si en la novela ambos están mostrados del mismo modo convencional, prefabricado, de pacotilla?

    Los clichés involuntarios de Saer, sus reflexiones manidas: a esa mediocridad me refiero.

  19. lalectoraprovisoria Dice:

    Lo de Saer está bueno, pero hay un poco de trampa en traer a colación a Proust, Joyce o Pynchon. Es una trampa que yo también estuve haciendo, ya que todo el mundo coincidiría en que los grandes escritores cambian la literatura. La pregunta sería ¿estamos discutiendo si Aira o Mengano son más o menos buenos o contraponiendo dos definiciones encontradas de la literatura?

    Q

  20. Gonzalo Garcés Dice:

    No sé. Cuando uno discute hace esos deslizamientos, si no lo hace resulta más honesto pero también más aburrido. ¿No? Hablando de lo cual, me están dando ganas de irme al cine. Si hay ganas, otro día la seguimos. Saludos.

  21. Gonzalo Garcés Dice:

    Q, me quedé con una curiosidad: ¿tan malo te parece Marías? Para mí “Mañana en la batalla piensa en mí” es una novela muy buena.

  22. lalectoraprovisoria Dice:

    No, no me parece malo Marías. Creo que no leí esa novela, pero en general lo encuentro un tipo con oficio plus (cultivado, inteligente). Pero justamente es la clase de escritor que me deja esa sensación de que falta algo, de que la literatura tiene que ser algo más que una escritura correcta y entretenida. Entonces de Marías salto, no sé, a algún gran escritor (no quiero hacer nombres en este punto) y me parece que efectivamente sería bueno que hubiera algo en el medio. Es decir, una literatura que no sea genial pero que sea algo más que meramente “eficaz”.
    Saludos
    Q

  23. Top Posts « WordPress.com Dice:

    [...] La suma de las partes Sobre cinco notas de literatura en Ñ por Juan Villegas Esta nota llegó como comentario a “Señales de […] [...]

  24. maiakovski Dice:

    La lectura de Garcés de Saer es un ejemplo de mal entendido a propósito: primero, toma como muestra una novela menor de Saer, porqwue no se le ocurre nada que decir de El limonero real y Cicatrices, y segundo, malinterpeta un fragmento como si havblara de la toralidad de la novela. Ningún lector del entenado, hasta edl iluminado Garcés, ha pensado que el fragmento que cita fuera un ejemplo de lo nque para Saer era ñla “excperiencia pura”. Más bien el fragmento en cuestión es una introducción, hecha sin demasiado énfasis, a lo que para Saer sí es la “experiencia pura”: la orgía de los colastiné.
    Pero Garcés es milagrposo: logra entender a Aira peor aúin que a Saer. La discusión sobre la verdad es menor en relación a Aira, es sólo una idea que tiene Quintín, epro si Aira fuera un defensor de la inmanencia absoluta del texto literario, de su independencia de todo referente externo, bueno, se revelaría como el mejor alumno de Borges. Borges defendió el procedimiento y la introducción de ideas teóricas y la ironía en la ficción por todas partes. Pero como Aura no escribe “atroz” a cada ratoi y detesta las novelas policiales, se suele creer que no es borgeano. Borgeano es Guillermo Martínez. TYambién, la idea de Garcés de que la novbela debe reflejar una verdad “preexistente”, ése es el término que utiliza, pertence a una idea de la verdad que se solía calificar como porpia del realismo metafísico ingenuo. Hay mucvha gente que habla, incluso, de porcedeminetos de verdad. La verdad no es algo que está antes y más allá del sujeto, es un producto de éste. Etcétera. Pero la verdad, que haya gente que todavía piense que Ñ puede aportar algho interesante al debate sobre literatura, habla mejhor que nada del estado de la literatura argentina.

  25. Galois Dice:

    Maiakovski: corregí un poco los comments antes de enviarlos, por favor. Cuesta leer éste, se esté de acuerdo o no con los argumentos.
    No deja de ser curioso en un post (interesantísimo, además) sobre temas de escrituras/lecturas.

  26. Gonzalo Garcés Dice:

    Maiacovsky, puede ser interesante bajar un poco los decibeles y ver si podemos llegar a algún lado. Me metí a comentar en LLP porque estaba podrido justamente de la mecánica de los debates en la prensa escrita, donde el formato te impide, por ejemplo, preguntar algo tan simple cómo “qué quisiste decir” o “qué entendés por esto y aquello”, de manera que siempre hay que tirar a matar o callarse.

    Lo que cité de Saer no fue un fragmento, sino elementos que se encuentran en diferentes lugares del libro. O sea que no es ninguna introducción, como decís, sino una tonalidad general. Y podría agregar otro ejemplo: la escena de la paja grupal, que tiene esta frase: “Aquí y allá, algunos solitarios, echados boca arriba o con la espalda apoyada contra un árbol, se abandonaban, recomenzando una y otra vez, al placer de Onán”

    Tratá de imaginarte esa frase en un libro de Andahazi y decime cómo te suena. Para mí es el colmo de la boludez, de la falsa elegancia y del error (No me creo a esos tipos, que se supone que están reventados, pajeándose “una y otra vez”.) Ahora, si hay por ahí un libro de Saer que valga la pena, yo encantado de descubrirlo. No tengo problema en reconocer que no leí Cicatrices. Sí El limonero real, que tampoco me gustó, lo mismo que La Pesquisa, La ocasión, Nadie nada nunca y Las nubes. Suficiente para tener una opinión sobre un escritor.

    En cuanto a Borges y Aira: sí, se puede decir que Borges defendió la ironía y la introducción de ideas teóricas, aunque esto lo podés aplicar a tantos escritores diferentes que tampoco significa mucho. En todo caso, no creo que la única diferencia entre Borges y Aira sea que el segundo no escribe la palabra “atroz” ni le gustan los policiales. Hay una relación totalmente diferente con las ideas y también con la representación. Para Aira, tanto las ideas como el relato mismo son elementos gratuitos e intercambiables. Para Borges no, para Borges sí había diferencia entre una idea verdadera y una falsa, y también había diferencia entre decir (ponele) que los compadritos tiraban la cuchillada de abajo hacia arriba y decir lo contrario, porque entendía que una de las proposiciones era falsa.

    No, no es ingenuo hablar de representación o del referente real. Lo ingenuo es creer que la independencia de la literatura pasa por la no-representación.

  27. maiakovski Dice:

    Lo haré con el siguiente.

  28. Juan Villegas Dice:

    Una novela como “La liebre”, de Aira, tiene claramente una impronta borgeana. El estilo clásico para narrar eventos fantásticos o inverosímiles, el recurso de hacer filosofar a los indios, los juegos con los géneros y la escritura como el espacio de la felicidad, entre otras cosas, remiten a Borges. Y para seguir con metáforas futboleras, yo digo que si Borges era Maradona, Aira es Borghi. Borges (como M.) era el que hacía todo perfecto, el que llegó más lejos, el mejor; Aira (como Borghi) es el que brilla, el que puede ser dicontinuo pero genial, el que sorprende con su habilidad.

  29. Juan Dice:

    Si Garcés siguiera sus propios consejos, estaría más cerca de Bolaño que de Andahazi. Pero lamentetablemente está más ceraca de este último, y no sólo por arreglar premios, sino por kitch y aguachento. Sería Bueno que Garcés nos comentara cómo se digitan los premios en España. ¿O se lo preguntamos a Schavelzon, Planeta, Hrerrralde, Alfaguara y la mar en coche? Obvio que el crítico español ese, Verdú, no lo va a decir, porque no le publican la nota, que por otra parte es de una liviandad preocupante, como todo en los suplementos. A mí me parece que no hay dos grupos. Es más simple, están los escritores que tienen talento y los que no lo tienen. Faulkner y Hemingway a su manera son genios. Vieja cuestión, la del genio, que tantos dilema crea en los mediocres columnistas de Ñ.

  30. lalectoraprovisoria Dice:

    En este caso me parece que Garcés tiene razón. Es decir que un blog debería servir como lugar de discusión. Pero siempre aparece un Juan, que te dice (en nombre de lo excelso de la literatura, de los grandes genios, etc.) algo así como “Qué hablás, si todos sabemos que sos un chorro, que te afanaste los premios”, etc., etc. Y todo en nombre de una concepción tan pedestre como “en literatura están los genios y los tarados”. Es obvio que no se puede contestar un comment como este que corta toda discusión posible. Es el problema de los blogs: democracia y diálogo aparentes negados en los hechos por la intemperancia de un patotero.

    Q

  31. Gonzalo Garcés Dice:

    Sí, está bueno “La liebre”. Igual te insisto, lo realmente borgeano de Aira creo que es el Diccionario. Me acuerdo que Aira habla de las fantasías y alienaciones que forman “La traición de Rita Hayworth” y dice algo así como que de ellas surge, “con una magia aterradora, el destino del protagonista.” ¿No parece dicho por Borges?

  32. santiago Dice:

    Solo para decir que soy muy fan de ‘responso’. la 1era de Saer, aunque no puedo precisar por qué ( me ‘creo’ la trama, me ‘creo’ los personajes, tal vez sea eso). Cada tanto la releo, y sigue resonando en mí. Lo de Verdú suena a esas bravuconadas típicas del tipo que se pone en ‘pose’, no hay que darle mayor bola. Me gustó el comment de Maiacovsky (1era vez que me sucede).

  33. La suma de las partes « Top posts en wordpress Dice:

    [...] Continuar leyendo… [...]

  34. Adriana Scaglione Dice:

    Aunque muchas cosas del debate se me escapan, me parece super entusiasmante discutir y hablar de literatura argentina y de estos autores.

    Sé que no es lo más representativo de Bolaño, pero leí: “Amuleto”, “Nocturno de Chile” y “El gaucho insufrible”, y me cuesta encontrar la genialidad de la que tanto todos hablan. Me gusta, pero normal.

    También confieso que “Todas las almas”, de Javier Marías me parece una obra maestra. Estos comentarios los hago desde mi humilde lugar de lectora, sin analizar tal vez la innovación en el lenguaje o en las formas, blabla.

    Un abrazo ciber a Estrella, que seguramente se enganchará con este debate…No?

  35. Adriana Scaglione Dice:

    PD: Qué lujo que Gonzalo Garcés comente literatura en este espacio.

  36. lalectoraprovisoria Dice:

    Lujo sería si comentara Borges, pero va a ser difícil. En todo caso, nos sentimos honrados por la presencia de Garcés, de Maiakovski, de Dasbald, de Villegas y de todos los demás.

    Hablando de Dasbald, Muy buena la idea de que La vida nueva de Aira es una versión de Wakefield de Hawthorne. Ahora, lo de los travestis te lo debo. Y lo de que Ludmer es brillante, será, pero no por lo que dice en esa entrevista.

    Q

  37. Eamonn Dice:

    Adriana,
    El Gaucho Insufrible me parece uno de los libros de Bolaño más flojos y sin haber leído Los Detectives Salvajes es muy difícil apreciar Amuleto. Probá con La Literatura Nazi en América. Fue el primero que leí, y terminé devorando toda su obra.
    Otro tema: la influencia sobre nuestra percepción de un autor a partir del primer libro de él que leemos

  38. Gonzalo Garcés Dice:

    Tal vez al entrar a comentar me faltó una mínima cortesía, que es decir que LLP es lejos lo más estimulante que conozco para leer entre los blogs argentinos. Cuando Q hace un tiempo comentó extensamente ‘La joven guardia’ pensé (muchos pensamos) que más valía alguien que hiciera crítica de esa manera minuciosa y sin tics académicos, aunque le tirara mierda a uno -y aunque uno esté convencido de que en eso y en muchas otras cosas se equivoca-, que una crítica benévola y vacía. Lástima la partida de Abraham.

  39. Aira, Borges, Bolaño, Marías y etc. « tomashotel Dice:

    [...] Diciembre 3, 2007 · No Comments Un improvisado e interesante debate sobre literatura contemporánea, en LLP. [...]

  40. cristian de flores Dice:

    Garcés:
    debés estar exaltado, armás un andamiaje bastante sólido (verdad, procedimiento, demás) y lo dejás caer con la insistencia pueril sobre un pasaje de el entenado. huele a “me gusta la teoría sólo como subterfugio”, para después mandarte una propia de los colastiné. sin embargo, reconocés no haber leído cicatrices, no mencionás glosa ni los primeros libros de cuentos de saer. y te referís en cambio a la pesquisa y la ocasión. eso es, para recuperar el último comment de eamonn, como hablar de bolaño a partir del gaucho insufrible.
    brindo de todos modos por tu aparición en este blog y por tu paciencia para con la crítica de estirpe airiana.

  41. estrella Dice:

    Hola Adri! Qué hacemos acá, en medio de esta conversación?
    Yo, como vos, opino sólo como lectora: Cicatrices y Narraciones I y II es lo mejor de Saer. Javier Marías tiene una prosa apabullante: Todas las almas, Mañana en la batalla piensa en mí y Corazón tan blanco. No he leído aún esta última trilogía, ¿alquien la leyó?
    Con Bolaño me pasa lo mismo que a vos; leí Monsieur Pain y Nocturno de Chile; pero no Los detectives salvajes o 2666, que me parece que son los mejores.
    Tanto a Villegas como a Garcés, los sigo por donde vayan. De Garcés leí Dicimbre, Los Impacientes y ¿El futuro?; y me gustan sus columnas, no me importa si salen en Ñ o en cualquier otro lugar. Dasbald siempre interesa. De Maia sólo leía algunas cosas sueltas, me encantaría conocerlo más como poeta.
    Para mí es también un lujo esta conversación. Atenta, sigo escuchando.

  42. maiakovski Dice:

    Garcés, insisto: yo te puedo citar pasajes enteros de Bporges que también parecen de Andahazi. O de Borges en estado de pelotudez. El Entenado, te lo reconozco es un libro flojo, igual que La Pesquisa, La ocasión y Glosa. No te gustó El limonero real, seguramente que por otras razones que El entenado, porque si no no se entiende nada. Tu idea de que la relación con la representación en Aira y en Borges es distinta porque Borge sería más fiel a lo que realmente pasa (citás la famosa idea de que es importante saber si un cuchillero hiera de arriba o abajo o de abajo arriba) no admite la confrontación con la realidad de los textos. Para Aira también es importante describir exactamente, por ejemplo, cuál es la mecánica del trabajo de los quioskeros en una novela “delirante” como El sueño. Leela, preguntale a un quioskero cómo labura, y vas a ver que Aira se preocupó como documentarse. El sarcasmo de Aira consiste, precisamente, en sugerir que si el trabajo del escritor se agota en saber cómo laburan los quioskeros o cómo usan el cuchillo los malevos, bueno, el trabajo del escritor es una pelotudez. El naturalismo es necesario, pero no es la parte principal del trabajo de un novelista, como tampoco lo es construir como un esclavo egipcio, piedra por piedra, la coherencia argumental de la trama. En esto es que es borgeano. Discuto también que a Borges le pareciera importante la distinción entre una idea cierta y una falsa. Más bien trabajó incansablemente la intuición de la relatividad de la verdad y su radical ajenidad con el sentido común. Thomas Mann y Oscar Wilde, es cierto, para nombrar sólo dos, tambíén trabajaron las ideas y la ironía en la ficción. Pero la impronta de estos elementos en el trabajo de Aira es más bien borgeana. Para mí, lo que hace Aira se puede resumir así: para no quedar pegado a Borges y a la vez recuperarlo, lee todo lo que a Borges le parecía horrible del siglo XX, notoriamente el surrealismo, a través de la lupa de las grandes ideas sobre la forma literaria del mismo Borges. De ahí la impresión de familiaridad y al mismo tiempo que provbocan ciertos libros de Aira. Pero el problema, me parece, no es Aira, que puede ser un genio o simplemente un escritor inteligente y humorístico, sino los airanos. Los airanos son los que creen que el modelo Aira pasa por armar tramas disparatadas, donde nada tenga que ver con nada, o por escribir “mal”. Lo mismo pasa con los incontables solenmes que creen que aprender de Borges significa imitar su régimen del adjetivo o hablar boludeces todo el tiempo sobre el tiempo, la eternidad, los tigres, las espadas, etc. De todos modos te invito a exponer en detalle tu teoría sobre la representación realista, ya que no te gustan las de los demás.

  43. lilia muñoz Dice:

    Yo también escucho encantada esta discusión y no sé bien qué hago aquí. Pero quiero preguntar otra vez por eso de ‘la verdad y la literatura’ (no entendía y algo se me clarificó con lo dicho por Maiakovski -2 dic. a las 9 p.m.). Estarían hablando de verosimilitud más bien que de ‘verdad’ ¿no? (por los ejemplos que se han dado). Y de ahí me voy a que la ‘verdad’ de un escritor o de su escritura está en otro plano.
    Me jugaría con un ejemplito grueso para saber si los voy siguiendo. Joyce sería ‘el rey de los procedimientos o de los juegos del estilo… [no conozco na-da de lo que dice la crítica sobre el Ulyses, mis luces llegan a haberlo leído mal y pronto]. La ‘verosimilitud’ en el Ulyses, maravillosa, aún en los capítulos más oníricos, aparte de la maravilla de su empleo del lenguaje, no hay nada que le sea ajeno. Pero ¿la ‘verdad’ de su escritura? En mi opinión, muy amarga: se ríe socarronamente de todo el sufrido género humano. Todavía no sé si eso es muy cruel o muy genial y en el fondo, algo así como tierno y compasivo.

  44. Gonzalo Garcés Dice:

    Maiakovsky: estoy de acuerdo con varias cosas que decís. Que el problema son los airanos. Es cierto, y puede que los airanos tengan mucho que ver con mi hostilidad hacia Aira, aunque creo que no es un tema desechable así como así, porque el efecto que tiene el ‘airanismo’ en la recepción de la literatura argentina actual (hablo por supuesto de cómo se lee, no de cuánto se compra) es enorme. Y preciso: lo que me parece nefasto de la crítica airana es que instaura una especie de zona de exclusión, dentro de la cual un escritor está a salvo de toda crítica. Esa zona es la excentricidad. Un escritor que adopta los gestos o la sintaxis del excéntrico, aunque en realidad sea un prolijo chico universitario que ha leído a Deleuze, automáticamente queda bajo el paraguas de Aira. Y no creo que deba haber esas zonas en la crítica literaria. Me parece tan infame leer en un suplemento que fulano será convencional “pero nadie podrá negar que ha logrado un público muy amplio”, es decir que vendió cualquier cantidad, como leer que mengano “plantea su estrategia textual desde una radical excentricidad”, sin decir nada más. Aunque más no sea por curiosidad, para no respetar cotos privados, me parece interesante intentar una crítica de la excentricidad. Yo tengo una idea al respecto, que es la excentricidad airana como privación o ascetismo, pero ésa es otra historia.

    En cuanto a Borges, Aira, los cuchillos y los kioskeros, creo que tenemos un malentendido. Yo no digo que prefiero a Borges porque se documenta bien o que la literatura pasa por la fidelidad a determinados hechos comprobables, sería un idiota si dijera eso. Cualquiera que se sienta delante de una hoja o una pantalla siente automáticamente la relación de tensión entre al menos tres fuerzas: la forma, la experiencia personal y el sentido común. Una tensión que no se resuelve nunca. Y sí, en eso Borges y Aira coinciden, y también en otras cosas que mencionás.

    Pero insisto en que hay una relación diferente de Aira, no con lo documental, sino más generalmente con la representación. Vos das el ejemplo del kiosquero. Bueno, Aira toma los datos sobre el oficio de kioskero y los planta en la narración de manera acrítica. No le interesa investigar o cuestionar esos datos, del mismo modo que no le importa trabajar el idioma para salir de la frase hecha: su interés es otro, es jugar con esa información superficial o con los lugares comunes como si fueran máscaras. Ese baile de máscaras que Aira arma con el saber superficial (por ejemplo en Las noches de Flores, en La mendiga o en Canto castrato) es lo que llamamos ironía airana.

    Borges, en comparación, es casi un iluminista del siglo XVIII. Todo en Borges está pasado por una crítica feroz, y crítica en el sentido clásico de búsqueda de la verdad, signifique eso lo que signifique. En Aira no hay tensión entre un mundo dado (el mundo de la literatura, el mundo del sentido común) y su versión personal de las cosas. En Borges, esa tensión es todo su arte. Hay una voluntad intransigente de dar vuelta los postulados comunes, desde la moralina triunfalista de los aliados después de la Segunda Guerra en ‘Deutsches requiem’ hasta la noción de identidad personal en ‘Los Teólogos’, pasando por la imagen de Martín Fierro o por el uso de los adverbios en castellano.

    O sea que Borges enemigo del sentido común: sí, seguro. Pero para un racionalista -y yo creo que Borges es un desarrollo inesperado y extremo, pero todavía reconocible, del racionalismo- la verdad nunca es el sentido común. Así que deducir, de su rechazo al saber convencional, que Borges era el relativista radical que describís me parece abusivo.

    Ahora, ¿hay alguna razón argumentable para preferir a Borges contra Aira? Al margen del gusto, para mí hay una razón de orden casi epistemológico, y es que la ironía de Aira demasiadas veces deja intacto el lenguaje y las ideas convencionales que usa en forma burlesca. La ironía pasa por ahí y deja todo igual, un poco como un reportero de Caiga quien caiga.

    PD: lillia, no sé si me corresponde contestar lo que decís sobre verdad y verosimilitud, pero traté de hacerlo al pasar.
    PPD: Cristian de Flores, no estoy en una cruzada contra Saer. Simplemente no me gusta y digo por qué. Lo interesante, de parte de un admirador suyo, se me ocurre que sería hablar directamente de su experiencia de lector con él.

  45. juan manuel Dice:

    Garcés: No te gusta Saer,perfecto, pero de ahí a llamarlo mediocre… ¿Por qué, porque escribió una frase que te pareció “pelotuda”? Tu comentario me hacer acordar a algo que dijo Nabokov con respecto a Dostoievsky: que Crimen y castigo se le había caído a pedazos cuando, al releerla, se encontró con esta frase: “La prosituta y el asesino leyendo juntos el Libro Sagrado”.
    Enseguida fundamenta por qué la frase le había parecido estúpida. No viene el caso comentar su análisis; al que le interese que consiga Lecciones sobre literatura rusa. Lo que sí hay que mencionar es que en su caso se toma la molestia de argumentar, lo que creo que vos no hacés. Por otra parte, descontextualizar así una frase…no sé, no quiero exagerar, pero no me parece muy honesto que digamos, artísticamente honesto. Además, me parece que si vamos a criticar a un escritor por alguna que otra frase que juzgamos imbécil no se salva ni Joyce. Con respecto a lo que decís del viaje, esos lugares comúnes. No sé, leí la novela hace mucho y por lo tanto no sé si lo que digo puede ser así o no, pero, ¿no se te ocurrió pensar que eso podía ser una parodia lisa y llana? Un toque de humor saeriano,que se puede compartir o no, claro. Por otra parte, la novela empieza como un relato clásico, y poco a poco ese rumbo se va torciendo. Después está lo que muchos le critican a Saer: la minucia con que narra cosas que otros habrían despachado en 1 oración. Para eso hay explicaciones de índole acaso filosóficas, la verdad no lo sé, no me ha interesado como lector pero sé que lo que digo no es del todo equivocado.
    Lo que no entiendo es en nombre de qué capilla intocable se le critican a un escritor sus elecciones estéticas, sobre todo cuando esas elecciones no son una pose o un capricho sino el resultado de alguien que se ha tomado el trabajo de reflexionar sobre lo que ha elegido hacer. Lo que no sabía era que una ficción tuviera que ser “verdadera” o “falsa”. ¿El realismo es verdadero? ¿Una novela de Aira con diarieros que hablan de Kant sería falsa?

  46. maiakovski Dice:

    La cosa se està poniendo interesante. Sí, Borges puede ser leído como lo leés: como crítico racionalista del sentido común. Pero el arma de su crítica es la paradoja y la ironía. En lo que se une con Aira, otra vez, perdoname que insista, a pesar de que ya acordamos en esto. Lo que yo creo que piensa Aira, como escritor que empieza a escribir después de Borges, es que esa crítica ya está hecha y no hay nada que agregarle. Lo que hace Aira es demnostrar la falacia radical de ese mundo del sentido común prolongándolo hacia un mundo de ficción desatada. Creo que eso es lo que me gusta de Aira. Y lo interesante de Aira es que utiliza un montónm de motivos y recursos tomados de la cultura popular y alta, sin prejuicios, para lograr esa ficción desatada: el humor absurdo, el solapamiento de la representación sobre la presentación, los lugares comunes del cine y del comic, el surrealismo y otros que se me escapan en este momento. Por eso me parfece interesante y por eso me partece que un escritor que se preocupe por la verdad, un escritor realista argentino, haría mal en prescindir de Aira, de la misma manera que Aira no prescindió de Borges. Después , loq ue decís sobre la excentricidad como salvoconducto para pasar la crítica sertia, puede ser, pero no me parece lo prerdominante en la crítica que se lee en la mayoría de los medios nacionales. Me parece que simplemnte hay mucha pereza e incuria y muy pocas ganas de hablar mal de nadie, llámese Aira, Coelho, Cohen o quien sea. Entonces, con cada uno de estos autores hay acuñada una fórmula periodistica que se aplica a cada novedad sin más. En verdad, tengo la impresión de que gneralmente no se toman el trabajo de leer el libro, ni en sentido fuerte ni en sentido débil. Algho de eso dice Tabarovsky en la última contratapa de Perfil. Lo aburridas que se hasn vbuelto las reseñas de literatura implica un descenso en la literatura actual, porque, si no hay discusión sobre nada, si la mayor sanción es simplemnte el silencio, cada joven con ganas de ser escritor se desalienta desde el vamoys, quedándole dos opciones: o abandona o busca anhelosamente que se acuñe la fórmula sobre él.

  47. lilia muñoz Dice:

    gracias, Garcés.

  48. estrella Dice:

    Estoy leyendo Ensayos Bonsai, de Casas, donde habla un poco de todo esto: ahí están Saer y demases. También lo nombra a Maia, así que ando a la pesca de alguno de sus libros.

  49. Gonzalo Garcés Dice:

    En efecto, se está poniendo interesante. Me interesan especialmente dos cosas que decís. La primera: Aira piensa que la crítica de lo real “ya está hecha y no hay nada que agregarle.” Es verdad: en Aira siempre hay algo blasé, algo de fatiga finisecular, aunque su tono ligero le superponga un perfil juguetón. En alguna parte dice algo así como que la “obra literaria”, como entidad, es algo ya hecho. Después de Proust no se puede ir más lejos, dice Aira, porque “actúa la ley de rendimientos decrecientes” y cuesta cada vez más trabajo para obtener resultados menores.

    Yo no creo que Aira se tome en serio esta idea. No creo que alguien con dos dedos de frente pueda seriamente hablar de “la literatura” como si fuera un objeto definido, una especie de queso gruyere que se toma o se deja, y encima después adornarlo con fraseología pseudomarxista barata. Pero sí creo que es una forma de ropaje teórico, digamos, para expresar un sentimiento personal de Aira: que la literatura realmente es Proust, y que esa clase de proyecto está fuera de su alcance. Es decir: la literatura sería el análisis psicológico de la era positivista, sería la bella frase compleja, sería el ritmo, el personaje, la luminosidad proustiana. Y como no es posible ni deseable seguir por ese camino, entonces invirtamos la estrategia. En vez de la crítica, la parodia; en vez del análisis, el desbocamiento del saber convencional, etcétera.

    Pero todos sabemos que la literatura no es sólo Proust. Ni sólo Borges. Ni tampoco la inversión de Proust o Borges. Y acá, una vez más, el caso Bolaño viene a cuento, y por eso lo estamos citando siempre.

    Lo interesante es que si uno lee a Bolaño pensando en la ironía de Aira, bueno, la encuentra a raudales. Todo lo que dice Bolaño está un poco entre comillas. A veces es más evidente, como en las cursilerías desaforadas de Urrutia Lacroix en “Nocturno de Chile”, a veces menos, como en los monólogos de “Los Detectives salvajes.” Pero siempre está. Hay algo como irisado o titilante en la frase de Bolaño, un estar y no estar, un significar una cosa pero también lo contrario o nada. También hay situaciones y lugares comunes, parches de vulgaridad, cascotes de cultura popular o de alta literatura. Pero a Bolaño estas cosas nunca lo arrastran con su peso muerto; a Aira creo que sí. Aira, para mí, termina por ser indistinguible de los materiales prefabricados que usa; Bolaño nunca. Bolaño usa todo eso para construir algo, que no se sabe bien qué es, pero vos cuando lo leés tenés la sensación casi física de lo construido, de lo catedralicio.

    Pienso en “Estrella distante”, en la escena del principio, cuando el narrador está en el patio de la cárcel y aparece el avión de Wieder y empieza a escribir mensajes en el cielo. Frases del Génesis en latín. En ese punto Bolaño tiene armado un clima ominoso, hecho en parte de la historia del golpe en Chile tal como la conocemos y en parte de las resonancias apocalípticas que tiene siempre un mensaje escrito en el cielo, con el agregado irónico de que se trata del principio en vez del final de la Biblia. De ahí en más empieza a sumar capítulos que tienen una afinidad metafórica, no argumental, con el principio, como los juegos de guerra que le gustaban a Stein o las traducciones literarias de Soto. Esta manera de estructurar en realidad la inventó Javier Marías, en’ Todas las almas’ y sobre todo en ‘Corazón tan blanco’ y ‘Mañana en la batalla piensa en mí’. Son mundos en trance de estallar, pero, como pasa en la realidad, la gravedad sigue actuando (y estructurando) los fragmentos del estallido.

    Te soy sincero: me acuerdo de estos libros y me dan ganas de escribir. O de salir a correr, o algo. No entiendo siquiera cómo uno puede pasar por estos lugares y después excitarse con Aira. Me queda el otro punto tuyo que me interesa, pero la corto por ahora para no ser kilométrico.

  50. Enrique Jontef Dice:

    De lo que viene diciendo Estrella, Gonzalo ¿leiste lo que escribiò Fabiàn Casas sobre Aira y Cortàzar en los ensayos bonsai? es algo que se està debatiendo en muchos blogs.

  51. Gonzalo Garcés Dice:

    No. Ya encargué el libro, pero todavía no me llegó, estoy en Chile. Si pueden cuenten algo.

  52. gabys Dice:

    guau!!
    si me ponía contenta volver a leer este blog al revisitarlo últimamente y pispear la movida sanclementina de F y Q, ahora sí que estoy chocha!!
    ahora estoy dando clase y no pueod detenerme mucho, solo quer´ñia comentarle al amado Dasbald que no coincido con su mirada sobre la escritura de De Santis.
    Y me quedo pensando qué catzos es eso de la “verdad” en la literatura, mientras trato de explicarle eso mismo a mis alumnos!!

  53. Eamonn McDonagh Dice:

    “Bolaño usa todo eso para construir algo, que no se sabe bien qué es, pero vos cuando lo leés tenés la sensación casi física de lo construido, de lo catedralicio.”

    Buenísimo.

    ¿Alguien leyo el nuevo libro de pauls? hay una reseña interesante acá

    http://tinyurl.com/28ps7f

  54. Enrique Jontef Dice:

    Gonzalo, te agrego esto de los bosai de casas: http://www.perfil.com/contenidos/2007/12/02/noticia_0026.html

  55. estrella Dice:

    Eamonn, yo lo leí. Le escritura de Pauls es impecable, da placer leerlo. Pero, salvo una parte en que se la agarra con Piero (sí, el que cantaba “Llegando, llegaste, te miré de frente, después puse un nombre, te llamé ternura…”) que me entretuvo mucho, entre otras cosas, porque me dio curiosidad saber de dónde salía ese rencorcito hacia el cantante, el resto, no sé… no me atrapó como lo hizo El Pasado. Creo que algo tiene que ver lo que estuvieron hablando en el otro post: muy bien escrito, con esas oraciones en zigzag, plagadas de proposiciones que se van hilvanando unas con otras. Quizás me quedé con la imagen del escritor rumiando sus palabras, y no me enganché con la historia, de la manera que esperaba. Pero el libro está muy bien. También creo que no se puede esperar que todos los libros de un escritor sean un 10. El Pasado fue un 10; Pauls se puede permitir no llegar al 10 con esta novela.

  56. maiakovski Dice:

    Sí, Garcés, puede ser que la pulsión catedralicia de construcción de Bolaño sea más excitante que Aira. A mí también me excitó. De alguna manera, creo que Bolaño es la alternativa, al menos en Latianomérica, de aquellos quer aún creen, debería decir creemos, en un tono expansivo, balzaciano, de la novela. Es interesante pensar como queda Aira en relación a esto. Tal vez para poder comparar a Aira con Bolaño no habría que tomar la mejor novela de Aira y compararla con la mejor novela de Bolaño. Habría que comparar toda la carrera de escritor, sumadas sus opiniones y ensayos, de Aira, y compararla con los Detectives Salvajes. No leí 2666 porque está muy caro, así que no hablo de ella. pero me parece que sus cuentos no están a la altura de esa novela. Creo que si comparáramos Aira y Bolaño de la manera que indico, la cosa quedaría así: Bolaño es un novelista esencial, un escritor que encuentra en ese género no sólo los recursos, sino la respiración que lo expresa por entero. Dudo que Aira lo sea. La formación de Aira le impide acercarse a la novela sin sospechas y reservas. Su maestr fue Osvaldo >Lamborghini, considerado un escritor de corto aliento. Lo que hace Aira es limar a Lamborghini de su espectacularidad monstruosa, del sadismo, y tomar esa idea de que en los epsacios cortos se juega la destreza de un escritor. Pero hace como que escribe una novela de extensión convencional. ¿Cómo hace para conciliar las dfos cosas? Sencillo: divide las novelas en dos partes. En una trabaja según el tempo de una novela convencional, preparando climas, desarrollando personajes, exponiendo a veces un enigma. En la segunda parte, el desenlace, revienta la pelota a la tribuna: la coherencia argumental se rompe, los personajes pierden toda la lógica psicológica que habían construido, las promesas del clima y el enigma son abandonadas. ¿Por qué? Puede ser el desaliento del escritor postrero, como vos decís. Pero también ese desaliento es atendible para nosotros, si lo que nos importa es menos la catedral novelística que pensar sobre el lugar de la novela en la cultura actual. Bolaño piensa lo mismo, aunque lo resuelve de una manera en apariencia optimista, aunque yo vreo que es más pesimista que Aira y pasó a explicarlo. En vez de hablar de novela, Bolaño habla de poesía. Los detectives salvajes dice: es imposible escribir poesía porque ya a nadie le importa, ni a poetas ni a lectores. pero Bolaño se calificaba a sí mismo de poeta trunco. Entonces, la arquietectura, punch y éxito de sus novela no ers un triunfgo, es una fuga, porque aunque la novela sea éxito, lo importante sigue siendfo escribir poesía. En eso Bolaño piensa como Borges. Por esa vía, llegamos a la conclusión de que el éxito de las novelas de Biolaño y su fama y predicamento actuales son, de algún modo, un malentendido: si la poesía está en crisis, la novela no puede estarlo menos, y una gran novela, en esta época, es en el mejor de los casos un resplandfor crepuscular, no uina aurora. No es muy estimulante que digamos, Bolaño.

  57. quielo Dice:

    si no entendí mal, lo que gonzalo garcés le critica a aira es que su literatura sólo se juega en el terreno de la literatura, que es “pura literatura” (de la misma forma que para godard el cine de ray era “puro cine”), no le debe nada al mundo que está por fuera de la literatura. o: no refiere a nada exterior a la literatura. y quizás la queja de gonzalo pase por ese lado: la literatura es más que pura literatura. no sé.

    con borges a veces uno también tiene esa sensación. la de que su literatura no refiere al mundo exterior. en realidad lo que pasa con borges es que lo que escribe prácticamente no refiere al mundo material. por ejemplo, no suelen haber descrpciones de cosas físicas. pero esto es porque la suya es una literatura más cercana a las ideas que a la materia.

    ¿Y aira? es como si aira no estuviera comprometido con la materia ni con las ideas; sólo con la literatura.

    pero en borges hay algo más. está bien, su literatura está más cercana a las ideas que a la materia, eso es obvio; sin embargo, una de las cosas que más me gustan de “el aleph” es que, dentro de un cuento que tiene en su título y en su centro a un concepto puro y duro (el aleph), una idea que ni siquiera es concebible -un juego, una divagación metafísica-, también aparecen sentimientos muy sencillos y representaciones materiales de esos sentimeintos. a ver si esto último queda claro: los sentimientos son el amor no correspondido que siente el borges personaje por beatriz y la mezcla de celos y desprecio que siente por su primo. y la materialización del sentimiento del amor (qué feo sonó esto último) aparece en la primera escena del cuento, en la que a al borges personaje le duele que un cartel de una plaza cambie, porque quiere decir que el universo sigue su curso, ajeno al dolor de la muerte de beatriz. quiero decir que dentro de la divagación metafísica que representa el objeto aleph, aparecen sentimientos muy definidos. o “verdaderos”, si se quiere. yo siento que borges se expone. que está ahí. en la idea del alpeh y en los sentimientos sencillos. y que además baja al mundo material, que no es donde más cómodo se mueve.

    puede ser que en aira eso no pase. que uno no sienta que aira “esté ahí” o que se exponga o que se anime a ir a donde no se siente cómodo. también puede ser que en ese sentido haya “más verdad” en borges, aunque no sé si verdad es la palabra. tampoco sé hasta qué punto todo lo dicho impugna a aira. en todo caso lo hace un escritor más frío, menos arriesgado y menos expuesto. o ni siquiera.

    por último, quizás los dos escritores se toquen (porque son medio putos) en el aspecto más juguetón de la obra. por ejemplo, el pierre menard de borges tiene algo del parménides de aira. ¿no?

    ojalá se haya entendido lo que quise decir.

  58. Hipólita Dice:

    pena que a maiakovsky
    le guste bolaño que es piglia
    porque a mi me gusta aira y me gusta él

  59. maiakovski Dice:

    Sí Hipólita pudiera abandonar el estilo haiku, le preguntaría qué tiene que ver Bolaño con Piglia, narrador que hoy es tan subestimado como ayer fue sobreestimado.

  60. Gonzalo Garcés Dice:

    Maiakovsky, ¿se podrá continuar esta charla mañana? Tengo una nota que entregar, pero esto me interesa cada vez más. Saludos.

  61. desde el exterior Dice:

    Gonzalo,

    Que bueno el debate con Maikovsky. Voy a ser breve porque creo que lo que ustedes estan discutiendo es de lo mas serio e interesante que he leido en este blog, al menos desde que se fue Abraham. Dos puntos nomas:

    1) Mi canon Saeriano: La Vuelta Completa, El Limonero Real, Cicatrices, “La Mayor”, “A medio borrar”, Nadie Nada Nunca, Glosa, La Grande. Creo (esto no es una chicana sino una conviccion critica) que es imposible hablar de Saer tomando como muestra El Entenado, La Pesquisa, Lo Imborrable, Las Nubes, Lugar, y casi toda la mierda que escribio despues de Glosa y antes de La Grande. Quiero decir en terminos de elaborar un discurso critico fuerte sobre un autor seria lo mismo que juzgar (para citar a dos autores que Maikovski y vos estan discutiendo) la calidad de la escritura de Pauls en funcion de El Pudor del Pornografo (pesimo) o El Coloquio (interesante como ejercicio de taller, pero insoportable); o a Aira, luego de haber leido solo una novela (digamos, La Guerra de los Gimnasios o El Congreso de Literatura o…). Creo que son pocas las novelas de Aira que resisten una lectura “en si mismas” desguarnecidas del cielo protector de “la operacion Aira”, el “sentido Aira” que se despliega solamente en la relacion sintagmatica que produce la aparicion consecutiva de 3 novelas al anho, a lo largo de los anhos (excepciones, es decir, novelas que resisten una lectura fuerte en si mismas: Moreira, Ema la cautiva, La luz argentina, Una novela china y La liebre, al menos hasta donde me acuerdo). Recomiendo especialmente, “A medio borrar”. La mejor nouvelle de la literatura argentina (lista que incluye “Las ratas” y “Sombras suele vestir”). Quiero decir (y odio extenderme y faltar a mi palabra de ser breve), Saer se propone un proyecto balzaciano, o mejor de reescritura, y reactualizacion de un proyecto balzaciano en funcion de la conciencia de su imposibilidad, y entonces, como en la Comedie Humaine, escribe novelas indispensables, y otras cuya valor residen en darle extension, cobertura, al sentido al mural, a la totalidad novelistica, en funcion de la reaparicion de los Tomatis, los Gato y Picho Garays, los Letos, los Washingtons Noriegas, los Barcos, etc. Me parece que vos estas leyendo en Saer las novelas que, digamos, hacen bulto, y estas eludiendo aquellas instancias del mural que le dan su densidad de sentido.

    2) Mencionaron a Proust, y justamente quien, para mi, produce la intervencion mas fuerte, en relacion a lo que se puede escribir y lo que no se puede escribir despues de Proust (en terminos de una posibilidad/imposibilidad temporal, historica), y lo que se puede escribir desde Proust desde una cultura marginal como la argentina o la latinoamericana (posibilidad/imposibilidad geopolitica) es Saer en “La Mayor”. Recuerdan el comienzo de “La Mayor”, no?:

    “Otros, ellos, antes, podian. Mojaban, despacio, en la cocina, en el atardecer, en invierno, la galletita, sopando, y subian, despues, la mano, de un solo movimiento, a la boca, mordian y dejaban, durante un momento, la pasta azucarada sobre la punta de la lengua, para que subiese el recuerdo, masticaban despacio y estaban, de golpe ahora, fuera de si, en otro lugar, conservando mientras hubiese, en primer lugar, la lengua, la galletita, el te que humea, los anhos: mojaban, en la cocina, en invierno, la galletita en la taza de te, y sabian, inmediatamente, al probar, que estaban llenos, dentro de algo y trayendo, dentro, algo, que habian, en otros anhos, porque habia anhos, dejado, fuera, en el mundo, algo, que se podia, de una u otra manera, por decir asi, recuperar, y que habia, por lo tanto, en alguna parte, lo que llamaban o lo que creian que debia ser, no es cierto?, un mundo.

    Saludos
    desde el exterior

  62. janfiloso Dice:

    Insisto en que este post debería ser tomado de ejemplo acerca de brillantes participaciones de blogistas y de un debate muy interesante y de muy buen nivel.
    Otras veces no es así y algunos blogistas nos ponemos (o somos) estúpidos al punto de hacer dudar de la esencia misma del ·coment” como entidad propia.
    Por suerte otras veces algunos blogistas nos recuerdan la función positiva de la interacción blogera.

  63. lalectoraprovisoria Dice:

    Janfi. Algunos bloguistas, junto con la exhibición de su erudición nos recuerdan también el lado oscuro de este medio. Sin ir más lejos, el comentario que precede al tuyo, incluye esta frase:

    “Voy a ser breve porque creo que lo que ustedes estan discutiendo es de lo mas serio e interesante que he leido en este blog, al menos desde que se fue Abraham”

    Donde el hombre de NYU (es el dominio de su correo electrónico) cree necesario ejercer también el trabajo de policía del lugar al que envía su comentario. Es como si invitado a participar en un panel de la alta casa de estudios dijera, “esta es la mesa redonda más seria e interesante de esta universidad”.

    A veces prefiero más onda y menos pertinencia.

    Saludos
    Q

  64. estrella Dice:

    Seguimos acá, como Miranda la lechuza y Mirón el lechuzón, atentos a este juego de ping pong. Que está buenísimo.

  65. Hipólita Dice:

    no puedo soy breve
    bolaño es como piglia
    fritanga de Literatura

  66. Hipólita Dice:

    nada en saer ni en aira hace bulto
    hay que admirarlos en bloque

  67. Gonzalo Garcés Dice:

    Desde el exterior: Sería saludable que los piropos no fueran a costa de la casa que amablemente nos están prestando para charlar. En cuanto a Saer, lo que decís suena interesante. Y sí, cuando uno entra a un escritor por sus zonas bajas se pierde algo, en especial si eso le impide apreciar después la obra mayor. Pero igual ese desencuentro puede tener su interés. No hablo de mi lectura de Saer. Pienso en el caso Nabokov. A mí que me gusta mucho Faulkner me producía angustia que N se la agarrara contra su primitivismo cerealero, sus cursivas, su sentimentalismo, sus personajes lacrimógenos tipo Jean Valjean disimulados detrás de la pirotecnia modernista. Pero es un hecho que todo esto también es Faulkner, aunque Nabokov no sepa ver todo lo otro que es también. Y lo interesante sobre todo es la lectura que te permite de los epígonos de Faulkner. Por ejemplo, cuando uno ve lo cursi y lo palurdo que puede llegar a ser Vargas Llosa cuando vuela bajo, es difícil no sentir que lo que lo atrajo de Faulkner fue la posibilidad de ser a la vez empalagoso y moderno. De hecho yo creo que involuntariamente Nabokov hace una crítica durísima de todo el Boom.

    Maiakovski: de tu último comentario lo único que no me convence es esa idea de un Bolaño crepuscular llorando la desaparición de la poesía. Cierto que en algún lado dice, citando a no sé quién, que la mejor poesía del siglo XX se escribió en prosa. Pero ahí está su propia poesía para desmentirlo. La poesía de Bolaño está cortada de la misma tela que sus novelas y es buenísima.

    En cambio me interesa mucho eso de que Aira no está cómodo con la novela, que la aborda desde la desconfianza. Sí, y de ahí la idea tan extendida de que Aira, con sus novelas, hace esencialmente crítica, una crítica, se sobreentiende, de la novela argentina. También se da por sentado que por novela argentina hay que entender: el equilibrio, la primacía de la trama, el estilo pulcro, la figura del escritor como artesano paciente y eficaz. Ésa es la lectura que hacen Tabarovsky o Guebel. Yo no entiendo: ¿de qué novela están hablando? Porque los buenos novelistas argentinos, Arlt, Puig, Di Benedetto, Piglia, Lamborghini si querés ponerlo, Fogwill, el mismo Saer, si algo no son es apolíneos. Bioy puede serlo en La invención de Morel, pero si uno lee sin prejuicios El sueño de los héroes o Dormir al sol, encuentra un desorden brutal, muy señorial, sí, muy planchado frase por frase, pero a nivel construcción un chiquero. Estructurar mal es casi una cocarda distintiva de los novelistas de acá. Y si están hablando de los escritores menores, ¿cuál es el interés? Capdevila o Mallea o Pla no necesitan a Aira para seguir ausentes en las librerías. ¡Extra, extra, Barco de Centenera sigue olvidado!

    Me parece que están usando a Aira como martillo contra algo que no existe: un supuesto clasicismo argentino que les resulta útil, porque contra él sus propias novelas adquieren la prestancia de lo emancipador.

  68. desde el exterior Dice:

    (mensaje con onda, y cosas algo de impertinencia)

    Quintin,

    “Trabajo de policia”? En serio? En serio te parece que mi comentario inmediatamente anterior ademas de erudicion representa “el lado oscuro oscuro de este medio? En serio?

    Tu estilo de moderacion (es tu blog, podes hacer lo que quieras desde luego) es horrible, macho, en serio, de onda, impertinentemente.

    No entiendo como mi comentario (ostensiblemente marginal en el contexto de una intervencion laboriosa sobre el lugar de Saer en la literatura argentina contemporanea) sobre el intercambio entre Garces y Maicovsky (”es de lo mas serio e interesante que he leido en este blog, al menos desde que se fue Abraham”) pudo haberte molestado, mas aun, pudo haberte llevado a adjetivarlo como “policial”.

    LLP anterior a la partida de Abraham me encantaba. LLP posterior a la partida de Abraham se esta re-armando , y entonces tiene cosas muy buenas y cosas que no me interesan tanto. Pero lo increible es que pareciera que estas celoso de la version A.P.A. (”Antes de la Partida de Abraham”) de LLP, lo que me resulta increible porque esa LLP LA HACIAS en buena medida VOS! No la hacia solo Abraham, sino, en buena medida VOS! Es un elolgio al trabajo que VOS (y Flavia, claro) estuviste haciendo intensamente (mucho mas intensamente que Abraham) durante los ultimos 10 meses or so. Se trata de una opinion con algo de nostalgia por el pasado de LLP y con muy poco de impugnacion sobre el presente de LLP. Todo esto es equivalente a enojarte porque alguien te dice (yo te lo diria por ejemplo) que me gustan mucho mas tus notas sobre literatura que tus notas sobre politica o sobre viajes y festivales. El autor de todas esas notas SOS VOS! Y los lectores tienen el derecho de tener preferencias respecto de “Quintin Lit Crit” o “Quintin Traveler”, asi como vos sos autor de LLP (con Flavia ahora, con Abraham y Flavia antes).

    En fin, la corto aca. La verdad es que me siento un pelotudo escribiendo sobre esto a partir de tu ataque gratuito porque me aburren los posts y comments que reflexionan sobre “que somos sin Abraham?” “Que piensan de nosotros ahora que nos divorciamos?”, “Antes nos querian solo porque estaba Tomas y ahora ya no nos quieren mas?”. Lo mio era, te repito, un comentario marginal en un comment que apuntaba a intervenir en una discusion sobre literatura.

    Necesito terminar repudiando tu propia practica policial de “sacar del closet” a aquellos nicks que percibis como criticos o amenazantes. Alguien firma con un nick algo que vos sentis es una chicana dirigida hacia vos, y te pones loco. Entras a buscar datos cifrados, “googleas” los pocos datos sueltos que tenes, y publicas tus hallazgos para “desenmascarar” al cobarde que firma con un nick una intervencion que vos imaginas “de la contra”, “chicanera”. Si me permitis el comentario impertinente, pero con onda: creo que eso que funciona tan bien y hace entretenidas tus criticas de libros (buscar al autor cifrado en la novela)–porque creas un estilo critico diferente (”critica de libros y autores”)–, cuando lo aplicas a los lectores de tu blog, te vuelve increiblemente antipatico y, si me permites, policial.

    Por ultimo, tu antiacademicismo es muy chocante. En mi opinion, esa intolerancia respecto de discursos que suenan, que huelen, a academicos, ese, creo, es “el lado oscuro de este medio”.

    De onda, impertinentemente: sos un patotero y sos hipersensible: una combinacion letal.

    Soy lector de este blog desde que empezo (antes era lector asiduo y, para mas informacion, colaborador esporadico de TP). Obviamente, voy a seguir leyendo, pero con tu estilo de moderacion, prefiero seguir leyendo en silencio.

    Saludos
    desde el exterior

  69. anónimo total Dice:

    si, es verdad lo que dice este muchacho desde el exterior, hay que aflojar un cacho con la hipersensibilidad.
    y ni hablar de lo paradójico que resulta denunciar a alguien por ser “policial”.

  70. anónimo total Dice:

    Quintín es el John McEnroe de la crítica.
    Que temperamento.

  71. lalectoraprovisoria Dice:

    Veamos.

    Lo de policial está referido simplemnte a la costumbre de inspeccionar el blog. ¿Por qué la última nota de fútbol sería menos seria que la polémica sobre Saer? Repito: vos que defendés la academia contra supuestos ataques míos (¿alguna prueba?), ¿dirías eso de una mesa redonda en la universidad?

    No, evidentemente. Es tu falta de cortesía lo que te critico, aunque tal vez el adjetivo fue exagerado (inspector de blogs hubiera sido mejor). Que sea antes de la ida de TA o después me tiene absolutamente sin cuidado. No veo por qué relacionás ambas cosas ( y de paso, seguís calificando esto y aquello del blog).

    Por último. Sobre: “Necesito terminar repudiando tu propia practica policial de “sacar del closet” a aquellos nicks que percibis como criticos o amenazantes. Alguien firma con un nick algo que vos sentis es una chicana dirigida hacia vos, y te pones loco. Entras a buscar datos cifrados, “googleas” los pocos datos sueltos que tenes, y publicas tus hallazgos para “desenmascarar” al cobarde que firma con un nick una intervencion que vos imaginas “de la contra”, “chicanera”.

    Me gustaría saber cuándo hice eso. Nunca. Jamás googlé a nadie sobre los nicks. No tengo nada contra los nicks y no me interesa en lo más mínimo averiguar tu identidad o la de nadie. Tu mail puede ser tan falso como tu apodo y no es obligatorio dejarlo, pero el dominio me resultó importante para hacer la comparación con tu conducta (presunta) en uno u otro ámbito.

    Creo que es todo un malentendido. Como en el medio viajamos a BA, tardé demasiado en contestarte. Saludos.

    Q

  72. AnÓnimo Dice:

    http://ghfilo2007.blogspot.com/

    A ver si se ríen un rato, para variar.

  73. Darío P. Dice:

    Qué buena discusión. Pero bueno, eso sí, es medio flojo venir leyendo y, de una, así, darse cuenta con lo que salta Q. Así que aplausos para Desde el exterior. Y bueno, Q, sí, aflojále un cacho.
    Para mí Andrés Rivera está quizá más arriba de Aira. Aunque sea radicalmente distinto el estilo y todo lo que conlleva. Pero me sorprende no encontrar su nombre por ningún lado. Como siempre, el viejo es medio marginado.

  74. Demodé Dice:

    Excelente discusión. A propósito, ¿alguien puede definir lo “provocador” y “polémico” en lo que dice Josefina Ludmer, que hasta salió en tapa de Ñ? Si hay alguien de Ñ por ahí, justo sería publicar toda esta sección completa del blog pues aquí hay un par de litros de verdadero trinitrotolueno para el mundito literario de congrasados -perdón, con sagrados- y mucha carne fresca para la perrada. Sería bueno que se expanda y disemine hasta donde no llega internet pero sí llegan la coca cola y el clarín… Saludos y que siga.

  75. Gonzalo Garcés Dice:

    Dario P: Rivera me parece muy bueno, sobre todo El Farmer y El amigo de Baudelaire. No creo que sea marginado, salvo en el sentido en que todos somos marginados en algún barrio y nos festejan en otros.

    Demodé: yo tengo una columna en Ñ, pero ¿por qué se vería mejor la discusión ahí o en otro lugar que acá donde está?

  76. lalectoraprovisoria Dice:

    Está bien, está bien, me arrepiento de mis pecados, de los ataques de mal humor y de inmoderación en la moderación. Pero solo soy culpable del 3 % de los delitos que se me imputan.

    Q

  77. estrella Dice:

    Esta conversación, de principio a fin, está para imprimir y guardar.
    Sigan nomás…

  78. maiakovski Dice:

    Garcés: a mí los poemas de Bolaño me parecen flojísimos, por la misma razón que los de otro gran narrador latinoamericano, reynaldo Arenas: no tienen ningún concepto del verso. Son relatos cortados antes de que termine la línea de Word. Quiero, antes que nada, precisar lo que quería decir con la relación entre Bolaño y poesía. Bolaño no es un llorón, eso es obvio. Pero es un pesimista. En él la “muerte de la poesía”, entrecomillo porque me tienen podriudo las etiquetas que cominezan con muerte, no es una catástrofe espiritual vagarosa causada por el materialismo filisteo del mundo posmoderno. Es un resultado de un sistema literario particular, situado en tiempo y lugar, que premia a los mediocres y castiga a los talentosos. Si no se lee Los detectivbes salvajes bajo ese prisma, no sé qué se lee.
    Sobre Aira y la novela: nos vamos alejando de Aira y saer y llegando a lo que realmente queremos discutir, o al menos vos querés disuctir y yo me prendo por deporte, que es el sistema literario argentino. El sistema de la literatura argentina se basa en una mentira esencial: que existe la literatura argentina de la misma manera que existe una literatura inglesa o francesa. A partir el juego bélico político de máscaras, imposturas, ataques y atajes se prolonga hasta el infinito, La literatura argentina no es una literatura nacional como la europea porque es una literatura dependiente, que toma prestados los duros modelos y teorías de Europa para fabricarse una identidad pasible de ser vendida en el mercado, cuando en realidad estamos asentados sobre un pantano. desde ahí se pueden disparar polémicas, cualquier polémica: Tabarovsky reflotó la polémica de los 90 entre Babel y V de Vian-Página 12 con excelentes resultados mediáticos. También se pueden inventar escriores con modesto destino comercial, como la joven guardia. Da lo mismo, porque hay poca obra, pocos autores de verdad, que se ahogan en el agua turbia de la polémica y los polemistas. A mí me parece que Aira y Saer son de esos pocos autores, salvando todos sus problemas, debidos a deficiencias personales, pero aún más a sus situación histórica.

  79. Demodé Dice:

    Garcés: sigo tu columna en Ñ, también la de birmajer, y a los demás por arriba nomás (tizón, viñas…) Pero la última me pareció muy buena y bien por apuntarte aquí y darle cuerda La respuesta a tu pregunta está en el mismo post: para diseminar la discusión por todos los medios posibles (tal vez lo más viable sea reenviar desde Ñ a la lectora) Parece que la pregunta sobre Ludmer no concita el interés… Bueno, siga el baile que a ésa canción ya la escuchamos.
    Quiero dejar asentada mi conformidad con la atención prestada a Fernando Vallejo por Quintín -meses atrás- y la referencia a él por parte de Garcés en su columna y aquí. En verdad es Vallejo el único al que le presté atención por estos tiempos.-

  80. janfiloso Dice:

    Para una persona que reconoce un 3% de culpa, una “probation” puede ser suficiente; se lo condena a ver la saga completa de Sisi Emperatriz con Romi Schneider de la mano de su mujer (sin comer pochoclos) y sin emitir comentario alguno desde el principio de la primer película hasta el final de la última; y si en el medio hay futbol : agua y ajo (a aguantarse y a joderse).
    SERA JUSTICIA

  81. carlos Dice:

    Yo no puedo pensar en Aira sin recordar a Copi.

    Otra cosa: ¿adónde entra en los conceptos vertidos sobre su manera de ejercer la literatura esa novela del “otro” Aira; Emma la cautiva?

    A propósito, un poema que escribí hace tiempo:

    ¿Cesaría de leer a César Aira
    de saberlo un heroico impostor de sí mismo?
    el desparpajo pringlense
    en su escalera cacatúa de marfil
    se ríe sin cesar de los ogros
    fósiles circunspectos guardianes
    de la alta literaltura
    enanitos de jardín del palacio del presipucio
    del poder
    coger de vez en cuando
    unas monedas de oro en el culo.

  82. Gonzalo Garcés Dice:

    Maiakovski, entiendo adónde vas, pero no estoy de acuerdo en que la literatura argentina sólo se defina a partir de juegos de guerra prestados. Lo que es prestado es algo muy puntual: la crítica barthesiana-deleuziana que tiene siempre en la boca la ‘estrategia’, el ‘lenguaje cautivo’, el ‘punto de fuga’, la ‘territorialidad’, etcétera. En cualquier país ese lenguaje es ridículo, en Argentina tiene el agravante de que se usa para falsear el debate, para simular que la literatura argentina es un salón donde Madame de Staël sirve té y donde ellos van a entrar a saco para acabar con las pelucas. Pero no hay salón, no hay pelucas, no hay nada. Molesta un poco tanto hacerse los duros por enfrentar peligros imaginarios, sobre todo cuando hay peligros bastante reales. Mi problema con el ’sistema literario’ argentino no va más allá.

    Pero al margen de los juegos de guerra, claro que hay una literatura argentina. ¿De verdad estás diciendo lo contrario o entendí mal? Hay rasgos, hay defectos crónicos, hay casi podría decirse obsesiones que vuelven por lo menos desde Lugones en adelante. La realidad como mascarada o como puesta en escena, por nombrar una sola. La repugnancia a tomar parte en la acción, a ser algo más que un testigo burlón de las cosas, por nombrar otra. La desconfianza en la identidad personal, para nombrar una más. Ahí hay una tradición con la que para mí sí vale la pena dialogar o pelearse.

    A mí me parece estimulante preguntarse por cosas que le faltan, que nunca se dieron, y tratar de averiguar por qué. Demodé habla de Vallejo. Bueno, yo cuando leí a Vallejo no pude evitar pensar: ¿cómo sería un Vallejo argentino? ¿Por qué es tan difícil imaginar a un escritor argentino tan autoafirmativo, tan exagerado, tan adánico, una especie de Whitman enojado que no está dispuesto a hacerle caso a nada ni nadie salvo su propio enojo y su razón? Qué bueno que es Vallejo. Qué cabeza dura. Capaz de ponerse a estudiar biología para refutar a Darwin. Es un self made man intelectual, por momentos se parece a Sarmiento, por ese vozarrón de azote de Dios y por el castellano medio arcaico que usa. Creo que me fui del tema. Pero si otros usan a Aira para tirar abajo puertas, imaginarias o no, a mí me encantaría que Vallejo nos diera un poco de vergüenza de ser tan tenues y afrancesados y nos animara a probar recursos de otra especie.

  83. Demodé Dice:

    Y dice que, para él, el mejor prosista en castellano es Manuel Mujica Láinez. Para “procurar esa difícil felicidad que buscamos con ansia, agotando seres y lugares, los desesperadamente sensibles.”

  84. saneduardoclon Dice:

    1) yo no leo a muchos criticos,ni tampoco se nada de muchos de estos tipos opinólogos con chapa de guardianes de las letras.Concretamente cuano se refieren a :” escritores argentinos contemporáneos”. 2) para mi,la gran mayoria DE LOS CRÍTICOS son resentidos sociales,fracasos de escritor o periodista, docentes en letras y afines etc:3) por su gran memoria, se la dan de erudítos. 4) interpretan el decir de los grandes creativos, pero su opinión no importa ya a la mayoria de la gente joven 5) de chiquitos ordenaban los juguetes y contaban las piezas, se perdian de jugar con sus amiguitos,eran ermitaños,buchones de la maestra o se peleaba por recitar una poesia de un grande, en la fiesta de fin de año. 6) se pasaron años de vagos improductivos (pregunten a sus padres al respecto) estudiando a otros,solo para despues denostarlos,ensalsarlos o compararlos graciosamente. 7) el mundo literario se divide en bueno, regular o malo, segun su ideologia,la bajada de linea de los de arriba, porque no pueden dominar sus celos,encantamiento intrapsíquico o remoción displacentera de viejas huellas mnémicas no resueltas. 8) si son amigotes del escritor,hacen la plancha 9) si no lo conocen,averiguan si está palanqueado por alguna pesada mano editorial que pueda poner en peligro su subsistencia dentro del mundillo. 10) hacen cada tanto “una catársis al reverso”,y mandan a un creativo grande a la mierda (teniendo bien controlada las variables) Está de onda, apartarse del rebaño y jugarla como un maldito adelantado o visionario,y asì descolocar o aplastar otro crítico amigo o enemigo. 8) generar quilombo a lo GEROGLIFICO VERBAL dentro del patio del conventillo, para que todos se asomen a ver que pasa, “ergo más me conocen y mejora el rating del show”,despues todo se diluye.No se entiende que la crítica así, esta muerta.Los pibes piden otras cosas. 9) pese a todo esto sigo en LLP, cuyo formato es desastroso y los contenidos poco surtidos,pero la gente de acá son personajes increibles,incluso sus crìticos 10) si no piden colaboración a los lectores de relatos,crónicas,novedades,críticas etc….y abren un email para remitir archivos adjuntos,Q y F.van a terminar del tomate y los lúcidos van a migrar,NO por disgusto,sino por MONOTONÍA DEL DISCURSO REITERATIVO. Saludos saneduardoclon.

  85. estrella Dice:

    saneduardoclon: shhh, escuchá que esto está muy bueno, te va a gustar.

  86. Gonzalo Garcés Dice:

    Estrella, tu comentario me hace pensar en una frase de Houellebecq: “Las mujeres, a veces, eran tan gentiles; respondían a la agresividad con comprensión, al cinismo con dulzura. ¿Qué hombre se habría comportado así?”

  87. estrella Dice:

    Gracias, Gonzalo; gracias Houellebecq. Qué buen piropo.

  88. janfiloso Dice:

    Gonzalo es que los varoncitos tenemos en nuestros genes el combate y la lucha; queremos sangre, decile a estrella que se corra que no me deja ver la pelea.

  89. Eamonn Dice:

    Siempre me ha costado reflexionar sobre mi poesía o sobre el oficio de poeta. Las pocas veces que lo intenté, al leerme, me sentí como un tipo ridículo que mete la pata hasta el cogote, nunca dije lo que de verdad quería decir. Pequé por exceso o por mesura. Tal vez eso sea lo que el espejo nos devuelve –acierto más, acierto menos- de nuestro trabajo: jóvenes ridículos y mal vestidos, poetas mendicantes, viejos detectives latinoamericanos que se pierden en una investigación vana y peligrosa. El oficio carece de consuelo, como no sea el que malignamente nos ofrece Boecio. Lo sabía Garcilaso, que escribió: “La mar en medio y tierras he dejado/de cuanto bien, cuitado, yo tenía; yéndome alejando cada día, /gentes, costumbres, lenguas he pasado”. Garcilaso muerto a los treinta y tres años de una herida en la cabeza. La mujer que amaba, doña Isabel Freyre fue más lista: se casó con un comerciante rico, Fonseca, llamado “el Gordo”. Y la lista es interminable. Además, según me dicen, cada día se lee menos poesía. Como en los tiempos antiguos en que a los poetas sólo los leían los poetas. Así pues, no es que optemos por la humildad sino que no nos queda otro remedio.
    ————-
    Roberto Bolaño, en la solapa posterior de Los Perros Románticos, Fundación Social y Cultural Kutxa, 1993

  90. saneduardoclon Dice:

    1) Michel Houellebecq, en “Ampliación del campo de batalla”,pag.56-ANAGRAMA,dice: ” El hastío prolongado,no es una posición sostenible:antes o después, se transforma en percepciones claramente mas dolorosas, de un dolor positivo; es exactamente lo que me está pasando ” 2) comprendo la interposición de estrella, mandarme a callar. No soy crítico de profesión, acepto la sugerencia; voy a seguir leyendo que dicen de AIRA y SAER, para mí dos grandes, en distintos mundos. 3) me reconforta este dolor positivo. El transitivo de Garcés es conmovedor; quizás yo, sea cínico y agresivo. No puedo saberlo si no me lo dicen. Disculpen si destapé alguna huella mnémica. No confronto. Lo de arriba, no iba dirigido a Gonzalo. 4) la comprensión y la dulzura no solo es privativa de mujeres, a veces tambien la siento. A veces, en el hastio. Saludos, saneduardoclon.

  91. maiakovski Dice:

    Garcés, menos mirar la paja en el ojo ajeno y más la viga en el propio. No creo que se pueda cargar las tintas sólo en el sector “afrancesado” del mundillo literario. A mí me parece igual de ridícula la defensa que hace la parte contraria de la narración “pura” y de cierta virilidad del escritor que se demostraría en un estilo directo, cortante, sin vueltas. Me parece tan chota una cosa como la otra. Ni Saccomano ni Coelho.
    Y sí, reafirmo, no existe la literatura argentina, salvo para los argentinos. Cosa que no pasa con la literatujra francesa, rusa o norteamericana. Los rasgos identitarios que exponés son los de toda una sociedad. A una literatura habría que definirla por otros rasgos, un poco más formales, un poco más filosóficos, no por rasgos entresacados de una psicología social al paso. Lugones es un invento del sistema literario argentino para no admitir que el poeta realmente influyente en nuestra literatura no es él, sino Rubén Darío. Pero como Darío era un obeso nicaragüense ebrio y mestizo, le ponemos la tragedia de Lugones encima para rumiar ad infinitum los dilemas trágicos del intelectual argentino. Después, nuestra vanguardia, lo que ponemos al lado del surrealismo, del dadaísmo, del futurismo, de Huidobro y César Vallejo (el único Vallejo que vale la pena leer), es ni más ni menos que el insoportable oligarcón pelotudo de Oliverio Girondo: también, sesenta años de dar vuelta sobre la modernización de la literatura argentina en consonancia con la modernizxación de Buenos y las costumbres, el anticlericalismo, la liberalización sexual, etc. Doscientas toneladas de papers y artículos periodísticos alrededor de ese odre inflado de aire. Sur, Cortázar, la inmarcesible tradición de nuestro cuentística nacional…¿quérés que siga? No sólo comparado con Europa, sino con figuras descollantes del siglo XX en Latinoamérica, nuestra literatura es un actor de reparto que se empeña en robar cámara con escaso éxito. Si vos querés ser un escritor de verdad, no podés “dialogar” o “discutir” con esa supuesta tradición que es sólo el nombre sublime de una conspiración de mediocres que se ocultan mutuamente sus evidentes deficiencias. Tenés que romper con todo eso sin más.

  92. lalectoraprovisoria Dice:

    Propongo borrar los últimos tres mails de esta tira. ¿Están de acuerdo los autores?
    Q

  93. Gonzalo Garcés Dice:

    La verdad, Maiakovski, no pensé que íbamos a terminar discutiendo si la literatura argentina existe o no. Me parece un tanto bizantino como tema. Para refutar tu aserción de que todo lo escrito en este país es mierda alcanzaría con citar un par de títulos. Pero sería demasiado fácil. Más bien prefiero situar tu diatriba dentro de una buena tradición argentina, justamente. Más o menos cerca de los treinta años, a los intelectuales argentinos parece bajarles una necesidad de basurear a la tradición local. De escribir el Yo Acuso definitivo, el panfleto flamígero que reduzca a la cultura argentina a polvo. Lo hizo Borges en “Nuestras imposibilidades”, donde, después de afirmar la total intrascendencia de todo lo que ocurra dentro de nuestras fronteras, llega a decir que en Argentina y sólo en Argentina los machos se burlan más del tipo que se deja coger por el culo que del que se la pone. No sé a qué obedecen estos arrebatos. Necesidad de afirmarse contra el entorno, frustración por sentirse un genio en el exilio tercermundista, autodesprecio proyectado hacia afuera: algo de esto debe haber.

    Pero Borges no tenía razón, y vos tampoco. Ni siquiera en lo referido al presente: puede que ahora no haya en Argentina una figura comparable a Bolaño o Vallejo (aunque a vos no te guste). Pero es evidente que hay algo fuera de lo común en el campo literario argentino. Un refinamiento, una exigencia, una conciencia de las cosas en juego, que no se da en otras partes. Yo me puedo reír de los amaneramientos posmodernos de algunos, pero peor es estar recién descubriendo todo eso y traerlo como la Buena Nueva, según muestra el patético artículo del tal Vicente Verdú. Cualquier crítico de cabotaje que escribe a 100 pesos la reseña en La Nación sabe más (y escribe mejor prosa) que el crítico estrella de Babelia o de Ajoblanco. No hablo por complacencia. Me parece que hay propensiones en la cultura argentina que uno absorbe por ósmosis y que son nefastas para la ficción: por ejemplo, cierta tendencia a ver a la humanidad en términos de arquetipos y no de individuos. Que para existir literariamente hay que tomar cierta distancia de la propia cultura es obvio. Pero desechar la literatura argentina en conjunto me parece un gesto adolescente que, por generalizador y vago, te deja en el mismo pantano del que querías salir.

    Y hablando de vaguedades: ¿me podés decir qué rasgos “un poco más formales, un poco más filosóficos” definen la literatura francesa?

  94. maiakovski Dice:

    Sí, Garcés, tenemos un nivel bárbaro. Eso se debe a que tenemos la facultad de Letras con el mejor chamuyo derl mundo. Lo que me sorprende es que empieces con un ánimo iconoclasta y termines con otro, digamos, conciliador, como diciendo “bueno, salvo algunos fanáticos de Aira que hay que tirar por la ventana, todo está bien en la literatura argentina”. Citame el par de títulos que quieras y yo te los hago mierda sin vacilar, y con argumentos.
    En respuesta a tu pregunta, te diría que la literatura francesa, formalmente, está definida por una voluntad racionalista que informa y emana del idioma. Los gramáticos de Port Royal lo definieron así. La proporción, el orden, uun clasicismo depurado de todo rasgo de mal gusto se va afianzando desde el renacimiento hasta el siglo XIX. Eso en una primera parte. Luego, los franceses le dan basamento ideolígoco al realismo de inspiración festiva de los novelistas ingleses del siglo XVIII. Luego, la poesía toma la posta en un momento crítico e inica la deconstrucción de todo eso, deconstrucción que llega a su término con las novelas en francés de Beckett. Después de erso, la literatura francesa no tiene más que hacer. Compará a esto a tus juicios sobre las constantes de la “literatura argentina” y decime qué es más interesante.

  95. Gonzalo Garcés Dice:

    Maiakovski, lo que me acabás de recitar es lo que aprenden los niños franceses en la escuela primaria. Es la historia normativa de la literatura francesa, pero eso no es lo mismo que la literatura francesa. Si vos pretendés definir a las literaturas en esos términos, también yo te puedo recitar las prescripciones de Sarmiento y de Groussac, o las jerarquías establecidas por Lugones. Pero para eso no hace falta pensar, sólo memorizar. Y no, lo siento, pero no me parece muy interesante. Sí me interesa tratar de distinguir líneas temáticas, arquetipos, propensiones, mitos. ¿Por qué? Aunque más no sea porque estos elementos surgen de las obras mismas. Y porque están ocultos y hace falta desenterrarlos: no están en los libros de texto.

    Antes dijiste que los rasgos que veo en la literatura argentina son “los de toda una sociedad”. ¿De verdad? ¿La sociedad argentina en conjunto repugna, según vos, a tomar parte en una acción cualquiera? ¿La sociedad argentina en conjunto cree vivir en una realidad artificial? ¿La sociedad argentina descree de la identidad personal? ¿De dónde sacás eso, de conversaciones con tus amigos, de los diarios, de la televisión? No creo. El único lugar de donde podés haber sacado eso es, justamente, la literatura. Y si la literatura argentina te impone esa visión de la sociedad, creo que ya es prueba suficiente de su entidad y su potencia.

    Lo de conciliador es interpretación tuya. Trato de ser realista y de no caer en ese chauvinismo al revés que consiste en negar todo lo que está cerca. Llevo años recibiendo cartas de insultos por haber escrito con poco respeto sobre Aira, sobre Saer, sobre Cortázar, sobre las cortedades de la novela argentina, sobre el género cuento o sobre la Universidad de Buenos Aires. Me parece que puedo reconocer (y tratar de usar en mi trabajo) lo que hay de interesante en la literatura de este país sin temor a ser complaciente.

  96. Gonzalo Garcés Dice:

    Ah, y en cuanto a hacer mierda cualquier título que te cite, es un juego un poco tosco, pero juguemos. Haceme mierda “Ficciones”, “La invención de Morel” y “La traición de Rita Hayworth”.

  97. estrella Dice:

    Sigo imprimiendo esta conversación.

  98. lilia muñoz Dice:

    Yo estoy rezando por el destino de “Ficciones”, “La invención de Morel” y “La traición de Rita Hayworth”.

  99. ezekiel Dice:

    Garcés, creo que tendrías que explicar un poco a que te referís cuando hablas de esos tópicos comunes, de esas obsesiones recurrentes en la literatura argentina: “la realidad como mascarada o como puesta en escena”, eso de “vivir en una realidad artificial”; “la repugnancia a tomar parte en la acción, a ser algo más que un testigo burlón de las cosas”; y “la desconfianza en la identidad personal”

    ¿Vos crees que es ahí donde hay que buscar lo que hace a la “literatura argentina”? Porque no creo que sea buena idea, tal vez esas cuestiones a las que te referís están presentes en algunas obras, en algunos autores.. pero no sé si se puede ir más allá…
    Y no entiendo que decís con “cierta tendencia a ver a la humanidad en términos de arquetipos y no de individuos” que existe en la sociedad argentina.

  100. maiakovski Dice:

    Gonzalo, dudo que a los niños de la escuela primaria francesa les enseñen que después de Beckett la literatura francesa se terminó. Igual, en un comment no se pueden rastrear en treinta líneas mitos y arquetipos De todos modos, yo defiendo los amnuales de literatura de escuela primaria, sea cuales fueren. Proveen una visiòn sintética que ayuida a guiarse en el caos y no mienten demasiado. De Ronsard y Montaigne a Flaubert y Zola, esdos rasgos pueden aparecer. Tu idea de la literatura argentina, sin ir más lejos, se eleva apenas por encima de un manual de literatura del secundario, lo que ya es un avance. Porque falta totalmente lo que un manual de literatura no puede decirt: el espeso fondo político que subtiende toda la literatura argentina, desde el Martín Fierro a Osvaldo Lamborghini. El descreimineto de la acciòn y de la identidad personal no son, y eso quería decir, más que mitos que cierto gusto les cuenta a la literatura nacional y a la sociedad. >La sociedad y la literatura se los creen. Vos estás en esta discusión más atrás de Literatura argentina y realidad política, lo mío, creo humildemente, va más lejos.
    Después, si para vos lo interesante de la literatura argentina son los textos que citás, se te puede declarar tranquilamente como un prudente conservador. Pasra mí, los textos que salvan la literatura argentina de su general mediocridad e impericia son El Gualeguay, el Martín Fierro, Las condiciones de la época, La urna, La musa de la mala pata, Los siete locos, La piel del caballo, El fiord y el poryecto general de Aira y los texctos de Saer hasta el 83.
    Te acepto el desafío. Ficciones: para empezar un libro de cuentos en la època donde todo nartrador sabía, en el mundo entero, que la posta pasaba por la novela. Como arte narrativbo y creación de mundos, bastante más débil que Horacio Quiroga. Personajes de cartón piedra, puros arquetipos platónicos. La supresión del contexto llega a tal punto que, de hecho, da lo mismo que el escritor sea argentino o esloveno. Poco apto como ejemplo de literatura nacional, a decir verdad.”La invención de Morel”: al pedo, una novela. La idea tendría mucho más punch si fuera un cuento, en cuyo caso sería un cuento menor de Borges. En cuanto a la idea en sí misma: su racionalismo está viciado de un romanticismo amoroso, que es lo que explica el invento de Morel, que a culquier tipo que se haya casado alguna vez le parecería ridículo. En general, vale lo mismo que para Ficciones: el escritor se hace el sueco, elude su contexto, etc. El nivel de lengua pertenece a un castellano universal deudor de las traducciones de literatura inglesa de la época y el estilo es esquemático. El autor tiene miedo a poner más de diez palabras en una frase, no seas cosa que se enrede. La traición de Rita Hayworth: leí diez páginas y lo tiré a la mierda. En general, el llanto retrospectivo del niño gay disfrazado de sofisticación novelística. Te diría que El entenado, con todo lo mersa que es, es mejor texto, mucho más rico, que cualquiera de estos tres.

  101. Gonzalo Garcés Dice:

    Ezequiel, yo no digo que la tendencia a ver arquetipos y no individuos es de la sociedad argentina. No sé cómo es la sociedad argentina o cuáles serían sus tendencias, suponiendo que las tenga. Me refería a la literatura. En cuanto a las otras recurrencias, sería largo y aburrido señalar todos los casos, pero va un ejemplo: la realidad como puesta en escena es un tema que está en Arlt (el mesías artificial del Astrólogo, la falsa muerte de Barsut, la falsa conspiración); en Borges (’Tema del traidor y del héroe’, ‘Tlön, Uqbar, Orbis Tertius’), en Bioy (La invención de Morel, ‘En memoria de Paulina’), en Puig (los sentimientos y fantasías prefabricados de La traición de Rita Hayworth, Boquitas pintadas y Pubis angelical) y en Piglia (Respiración artificial). Está con menos claridad, pero está, en el Cortázar de Los Premios, el Mujica Lainez de La Casa y el Saer de El entenado. ¿Cómo puede ser que el tema aparezca en tantos? ¿Y por qué cuando vino Bruce Chatwin por primera vez a Buenos Aires lo primero que se le ocurrió decir fue que era “nada más que un gran teatro”?

    Ahora, no digo tampoco que estos temas sean o deban ser la literatura argentina, nadie está haciendo prescriptiva acá. Que son parte de una tradición, en cambio, me parece claro, lo mismo que el ridículo es un tema que atraviesa toda la literatura francesa, desde Chrétien de Troyes hasta Proust y más allá.

  102. Ángel eléctrico Dice:

    Gonzalo, Maia y editores. Se podrá buscar la forma de “formalizar” este debate. Simplemente a los efectos de leer mejor estas letritas liliputienses que me están matando… ¿O tendré que imprimir al estilo Estrella? Ahí está:

    Estrella: ¿no te tomarías el trabajo de editar esto y pasarlo por mail?…

    Y, por favor, no se pongan tan sanguíneos, esto termina en sendas puteadas (seguramente de genealogía auténticamente argentina, no como su pretendida literatura…)

    Gracias

  103. maiakovski Dice:

    Par leer esa representaciòn dentro de la representación que recurre en la literatura argentina, Martínez Estrada da pistas, pistas no encontradas en la literatura, sino en la sociedad argentina. En efecto, la Argentina tal como la creó la generación del ochenta es una representación de Europa. De una Europa mitad real, concreta, y mitad idealizada. Entonces, dada esta tendencia general de la sociedad argentina, existen dos alternativas: o tensar la representación de la representación hasta revelar su lado siniestro y cruel ( Arlt, Discépolo, Leónidas Lamborghini) o sublimar esa representación hasta extraerle un ideario metafísicvo (Mujica Lainez, Cortázar, Borges). Tal vez eso es lo que me repugna en la literatura argentina: en ella nunca te enfrentás a la cosa, siempre a una imagen de la cosa. Esto influye también en el tyenor de nuestreos debates políticos. Pero ése es otro tema.

  104. Gonzalo Garcés Dice:

    Maiakovski, en un sentido me saco el sombrero: te animás a meterte con gente más fuerte que vos (me refiero por supuesto a Bioy, Borges y Puig). Eso siempre merece respeto. No voy a discutir tus argumentos contra ellos, porque se me ocurre, y no lo tomes a mal, que los tres van a seguir gozando de buena salud después de tu intervención. Además, al contrario de algunos fans de Saer, yo no me siento agraviado cuando se critica a escritores que me gustan. En todo caso, como gesto me parece admirable.

    También me parece bien que estés tan adelantado. Pero si me permitís, yo desde acá atrás te voy a hacer notar algo: lo que decís sobre la ausencia de la política en Borges es un rancio lugar común. Si en vez de acatarlo acríticamente leyeras a Borges con calma, podrías ver que está lleno de política hasta el cuello. Antes discutíamos el tema de la realidad artificial. Bueno, leé “Tema del traidor y del héroe” y vas a encontrar la crítica de Borges a la política argentina de la primera mitad del siglo XX.

    Ya desde la introducción Borges deja entrever un tono de relato ejemplar o parábola (”La acción transcurre en un país oprimido y tenaz [...], algún estado sudamericano o balcánico.”) La historia de este hijo de puta, Kilpatrick, convertido en héroe mediante una serie de puestas en escena, en las que todo el pueblo es a la vez actor y público, y donde además el libreto está hecho de materiales preexistentes, de segunda mano, remite a lo que Borges había visto hasta entonces en el país: la máscara solemne de Irigoyen, que posiblemente estaba vacía; los gestos de Uriburu copiados a Mussolini; el filonazismo de Castillo, tan de cartón piedra. Y aunque el cuento es de 1944, esa idea de la política se afianzó más todavía en Borges con la teatralidad del peronismo, las masas en la plaza (que a Borges debían parecerle comediantes alienados); los noticiosos que pasaban en el cine con un Perón gardeliano subido al “justicialista del aire” y la voz en off festejando: “¡Qué bien, mi general!”, y el funeral multitudinario de Evita…

    La perspectiva política en “Tema del traidor…”, una perspectiva que desdeña lo económico, que cree que los movimientos y las turbulencias sociales son mascaradas o simulaciones y que supone siempre que el sujeto de la Historia es una élite de conspiradores, es una perspectiva conservadora, qué duda cabe. Pero ésa es otra historia. La política que uno detesta sigue siendo política.

  105. estrella Dice:

    Ángel, te lo mando en unos días.

    Me animo a agregar:
    Echeverría y El Matadero.
    Sarmiento y el Facundo.

  106. Ángel eléctrico Dice:

    Gracias estrella. Van a ser unos cuantos días porque la discusión (positivamente) parece no tener fin. Y vos, para colmo, le seguís tirando puntas!

  107. maiakovski Dice:

    Gonzalo, disculpame, pero creo que hay una confusión. Yo no dije que en Borges faltaba política. Dije que en tu lectura de la literatura argentina, tal como la enunciaste, faltaba la política. Por otra parte, claro que Borges, Bioy y Puig van a seguir gozando de buena salud. Dedicaron sus vidas a un marketing más allá de la muerte. ¿Y?

  108. maiakovski Dice:

    Releyendo, me di cuenta de que la confusión tal venga de que dije que en Borges el contexto estaba abstraído. Y tu análisis de “tema del traidor y del héroe” lo confirma. En efecto, es muy fácil, elude toda confrontación con el referente -cosa que vos tanto defendés- aludir a la política argentina en una parábola abstracta con conspiradores de apellido irlandés situados en algún país sudamericano o balcánico. A eso llamo “abstracción del contexto”. Comparar con el Matadero, con Facundo, con Los 7 locos: si van a hablar de la realidad política argentina, sitúan su texto en la Argentina, no en los Balcanes.

  109. lilia muñoz Dice:

    No sé si viene a cuento, pero recuerdo estas palabras de Borges:
    «Es curioso -no creo que esto haya sido observado hasta ahora- que los países hayan elegido individuos que no se parecen demasiado a ellos. Uno piensa, por ejemplo, que Inglaterra hubiera elegido al Dr. Johnson como representante; pero no, Inglaterra ha elegido a Shakespeare, y Shakespeare es -digámoslo así- el menos inglés de los escritores ingleses. Lo típico de Inglaterra es el understatement, el decir un poco menos de las cosas. En cambio, Shakespeare tendía a la hipérbole en la metáfora, y no nos sorprendería nada que Shakespeare hubiera sido italiano o judío, por ejemplo.
    Otro caso es el de Alemania: un país admirable, tan fácilmente fanático, elige precisamente a un hombre tolerante, que no es fanático, y a quien no le importa demasiado el concepto de patria; elige a Goethe. Alemania está representada por Goethe.
    En Francia no se ha elegido a un autor, pero se tiende a Hugo. Desde luego, siento una gran admiración por Hugo, pero Hugo no es típicamente francés. Hugo es extranjero en Francia; Hugo, con esas grandes decoraciones, con esas vastas metáforas, no es típico de Francia.
    Otro caso aún más curioso es el de España. España podría haber sido representada por Lope, por Calderón, por Quevedo. Pues no, España está representada por Miguel de Cervantes. Cervantes es un hombre contemporáneo de la Inquisición, pero es tolerante, es un hombre que no tiene ni las virtudes ni los vicios españoles.
    Es como si cada país pensara que tiene que ser representado por alguien distinto, por alguien que puede ser, un poco, una suerte de remedio, una suerte de triaca, una suerte de contraveneno de sus defectos. Nosotros podríamos haber podido elegir el Facundo de Sarmiento, que es nuestro libro, pero no; nosotros, con nuestra historia militar, nuestra historia de espada, hemos elegido como libro la crónica de un desertor, hemos elegido el Martín Fierro, que si bien merece ser elegido como libro, ¿cómo pensar que nuestra historia está representada por un desertor de la conquista del desierto? Sin embargo, es así; como si cada país sintiera esa necesidad.» (Borges oral Emecé/Editorial de Belgrano, 1979)
    Tal vez “la representatividad” aquí tiene otro sentido. Este diálogo es mucho más minucioso.
    Qué buena la celebración de la crítica de Maiakovski por Garcés!

    [Ángel Eléctrico: van 45 páginas en A4 y letras Trebuchet MS que son las que me gustan, también lo puedo enviar. ¿Pediremos permiso a LLP?]
    Perdonen la interrupción!

  110. Gonzalo Garcés Dice:

    Maiakovski, está bien, pero entonces ¿qué mérito le encontrás a Arlt, que ponés en la lista de argentinos a los que le perdonás la vida? Los siete locos, estamos de acuerdo, es una novela profundamente política. Pero, aunque suceda en la Argentina, la anécdota es una pura fantasía conspirativa, para colmo afanada de Dostoievski. O sea, otra parábola.

  111. Gonzalo Garcés Dice:

    Antes que me contestes, aviso que por unos días no puedo seguir la charla por razones de trabajo. Sos un buen contrincante. Ya que los dos tenemos claramente ganas de romper algunos platos en el bazar, y ya que no estamos de acuerdo en casi nada, ¿te parece terminar, por esta vez, en la más flamígera tradición vanguardista, con un manifiesto conjunto? Cada uno pone una cláusula y puede contradecir explícitamente la cláusula del otro. El primer grupúsculo extremista que se escinde y queda peleado ya desde el manifiesto. ¿Te prendés?

  112. janfiloso Dice:

    ! Este post no tiene desperdicio, ahora un final a toda orquesta ¡

  113. lalectoraprovisoria Dice:

    Me gustaría publicar en un post aparte el diálogo entre Maia y Garcés. Solola discusión entre ellos. Pero para hacerlo, me gustaría corregir los errores tipográficos para que la lectura sea más placentera. Eso va a dar un poco de trabajo, pero si alguien se anima a seleccionar y pulir (es decir ir copiando la discusión en un archivo que contenga el texto y la fecha de cada intervención y luego corregirlo) después lo publicamos.

    Q

  114. santiago Dice:

    Exactas las palabras de Maia sobre ‘La Invención de Morel’…no concuerdo en lo demás, pero no tengo el nivel como para meterme en tal confrontación…¡pero a la novela de Bioy alguien tenía que pegarle!

  115. lilia muñoz Dice:

    Yo puedo intentarlo, Q, después te cuento si me da el tiempo. saludos

  116. AnÓnimo Dice:

    Morel y Faustine no estaban casados, si es que eso es lo que se sugiere.

  117. Ángel eléctrico Dice:

    Buena idea Q!
    Esperaremos (y agradeceremos) el trabajo de lilia (no se olviden de estrella que seguro algo está haciendo al respecto).

  118. maiakovski Dice:

    Gonzalo, no entiendo muy bien lo del manifiesto. Te contesto lo de Arlt: más allá de la anécdota, en la novela de Arlt hay la invención de un mundo, hecho de muchos personajes, muchas instrospecciones, muchos perceptos y alucinaciones, muchas acciones que enriquecen la anécdota central que, sí, es una conspiración alegórica. No sólo están los siete locos, está la Bizca, están la mujer y la suegra de Erdosain, está Hipólita, está el monólogo del Rufián. Digo: me parece criticable una lectura que sólo atiende en un texto literario lo que se narra en la trama principal, que en algunos casos es lo màs remarcado -aunque para que la novela funcione no puede ser lo único, sino la gente sólo leería sinopsis o a Pablo De Santis- y en otros es un elemento más. En algunos casos es directamente despreciable o no existe.

  119. Gonzalo Garcés Dice:

    Bueno, lo del manifiesto era una broma para cerrar el capítulo, parodiando los manifiestos vanguardistas pero con preceptos contradictorios que reflejaran la discusión. Pero ya fue, ahora tengo un laburo y recién el viernes la puedo seguir, si te interesa. Hay muchísimo que discutir sobre literatura argentina y política, así que si querés el viernes te espero en la esquina.

    Quintín: por mí no hay problema que se traslade todo esto a un post aparte, lo único que pido por mi parte es mantener la onda improvisada y al paso, es decir, que no lleve ningún título o a lo sumo ‘discusión entre M y G’, o algo así. De nuevo, gracias por el espacio.

  120. ezekiel Dice:

    Si es por eso, maiakovski, las novelas de Gabriel García Márquez te tienen que encantar ¿no?

  121. El marce Dice:

    Este debate es sin duda lo mejor de LLP. Gracias.

Escribe un comentario