Diario de Bolivia (VIII)

De Santa Cruz de la Sierra a Tarija, septiembre de 2007

por Eduardo Montes-Bradley

Arde Santa Cruz. El humo lo cubre todo. El sol es apenas un asomo desdibujado en niebla. Nada más, poca cosa. Cruzo la plaza como prófugo de Scotland Yard. No doy con mis compañeros de viaje. El Negro Ramírez y Guille podrían estar a la vuelta de la esquina o a pocos pasos, no hay forma de saberlo. Esto es absurdo. De repente un kiosco.

 

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“Es el humo.”

La verborrea del fulano me deja en tinieblas. Literalmente. Más tarde dirían que la humareda responde a incendios en Colinas de Urubó.
Ardió-Urubó, se quemó.

La culpa es de los ganaderos que queman sembradíos de soja para volver a plantar. La culpa es de los ganaderos, la culpa es de los granaderos. La izquierda dice que la culpa es de los ricos que queman terrenos para levantar casas lujosas, la derecha dice que son los kollas y los sin-tierra, los sin-tierra dicen que fue Mandinga y Mandinga dice que fue la CIA que quiere quedarse con la alcancía. Nadie sabe explicar por qué hace horas que amanece. El sol no acaba de hacer lo suyo, el sol no sale. El tiempo se detuvo en Santa Cruz. No se me había ocurrido hasta que lo escuché de una maestra de cuarto grado en un billar del centro de la ciudad: “La culpa es de las políticas neoliberales”. La imbecilidad es sorprendente.

Dentro de dos días, en vuelo a Tarija, veré el valle de noche en llamas. Son innumerables los focos de incendio y el humo cubriéndolo todo. Hay pocas imágenes así. Quizá por eso ni me molesté. Lo siento,

no pictures.

 

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Hablan de chaqueo, de la piromanía agroindustrial cruceña. El argumento me fue revelado por una azafata: Jannine. Jannine tiene 23 años, dice ser blanca pero me engaña. Por sus venas corre sangre de conquistadores pero también de la otra, de la buena. Hay negros en Santa Cruz. Los negros fueron primero a Potosí pero no duraron mucho en Potosí y acabaron recuperando el verde. Bien por ellos. Hay algo de ellos en Jannine que tiene 23 años y que cree que es blanca.

Jannine me cuenta que Santa Cruz es el motor de la economía y el gran contaminador de Bolivia. Suele suceder (can’t have your cake and eat it too). Para Jannine la cosa pasa por la codicia: “La culpa la tiene la soja”, dice. Digo: “¿Qué culpa tiene el tomate?”, Jannine se ríe. Digo: “El chancho no es chancho sino el que quema la paja para que haya más soja”, Jannine se ríe y me muestra los dientes. Las mulatas son el único mamífero que puede mostrarme sus dientes y hacer que me acerque. La mulata es mía, la tengo en la palma de las manos.

No solo soja dice Jannine, también girasol y caña. Azúcar, Sucre… Estoy a punto de traicionar la memoria de Marina.

 

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“Ramiro, lo siento: Atte: EMB”.

Jannine dice que según informan las autoridades, y ella de autoridades sabe porque su padre es funcionario, que desde la última cosecha se han detectado quince mil focos de incendio tan solo en Aguaragüe y Porongo. No puedo evitarlo: Estoy a punto de perderme una buena oportunidad de cerrar el pico. Pierdo la oportunidad. Digo:

 

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“¿Jannine?”
“Dígame.”
“¿Porongo está en llamas?”
“Así como le digo: Porongo y Aguaragüe.”

Cuando creí que tenía la masa en el horno suena la campanilla que advierte el inminente mensaje de la comisario de abordo:

“Se ruega a los señores pasajeros tengan a bien ajustarse el cinturón de seguridad…”

Nada justificaba en ese momento un llamado para recordarnos la importancia de ajustarse el cinturón de seguridad. No hubo turbulencia, no estábamos por aterrizar, nada. Simplemente yo estaba por morderle los labios a Jannine y eso fue más de lo que alguien pudo tolerar.

Los celos son peor que el socialismo. El socialismo son los celos de la clase media. La clase media es el cebo del socialismo. Jannine es un avión.

Qué más remedio. Encuentro un diario. No tengo nada que envolver y leo:
“Embajada de Bolivia en Argentina protesta ante publicación que mancilla al pueblo boliviano.” Interesante…

 

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La cosa es así. La Agencia Boliviana de Información (ABI), algo así como Télam, Tass, Prensa Latina o símil-monkey lame-glúteos del régimen de turno, creyó o estimó ofensiva una historieta publicada en Clarín. La historieta vuelve a repetirse. Tengo el cinturón de seguridad puesto. Arde Porongo y ya no me importa. Ahmed Salman Rushdie mediante, leo:

“La Embajada de Bolivia en Argentina envió este miércoles una carta de protesta al editor del diario Clarín, Ricardo Kirschbaum, por la publicación de una ‘tira cómica’ que denigra a los residentes bolivianos en Buenos Aires, al país y al gobierno democrática y legítimamente elegido.”

¿Si Bolivia no tuviera un gobierno democrática y legítimamente “elegido” estaría bien denigrar a los residentes bolivianos en Argentina? Más de doscientos golpes de Estado en menos de doscientos años y todavía no entienden. No entiendo. Leo: Aparentemente uno de los consejeros de la embajada se rayó y pide castigo para los infieles que osaron reírse de lo sagrado. Muy iraní. Reproduzco el texto de la nota porque no tiene desperdicio. Warning: Acaba de pasar Jannine llevando una bandeja de café con dirección a la cabina de mando. Esto huele mal.

“La Embajada de Bolivia en la Argentina le hace conocer que las historietas cómicas bajo el nombre de La Nelly, cuyo autor es Langer y Rubén Mira, han generado una profunda molestia en la colectividad boliviana residente en Argentina, en el pueblo boliviano y en el gobierno de mi país.”

No recuerdo que la Embajada de Bolivia reaccionaria cuando a Beimar Mamani le abrieron el cráneo con un palo de amasar en una bailanta de Once. Aquí hay gato encerrado. Jannine desapareció con la bandeja. Por otra parte, ¿no debería decir “cuyos autores son” ya que se trataba de dos? Creo que el piloto abusa de su rango.

“En dichas tiras cómicas se dice que Bolivia es ‘capital’ de Irán. Y esto no lo aceptamos. Bolivia es un país soberano, digno, libre y democrático, que tiene un presidente indígena, que llegó al gobierno con el 54% del respaldo popular, votación que nunca fue lograda por otro partido político en los 25 años de recuperada la democracia.”

Me parece bien que Bolivia no acepte ser la capital de Irán. Así se ahorra una fortuna en viáticos para los legisladores y gana tiempo para decidir cuál será finalmente la capital de Bolivia: ¿Sucre o La Paz?

“El caricaturista de La Nelly tiene la libertad para emitir una visión sobre las relaciones internacionales de los países. Pero debe saber que Bolivia es un país libre para firmar acuerdos con cualquier nación buscando la paz y el desarrollo.”

Del mismo modo, digo, Sergio Langer y Rubén Mira de Clarín son libres de escribir lo que se les dé la gana mientras no vivan en Bolivia. El resto del texto resulta igualmente insoportable: “El Presidente Morales está en contra del uso de la tecnología que acaba con la vida”. No se entiende. “En Bolivia se está trabajando por la vida y no por la muerte.” Bien por Bolivia. En otro párrafo pareciera que uno no puede hacer chistes con la falta de salida al mar, cosa que yo ya hice y por lo cual seré apedreado en Ramadán que este año se celebra simultáneamente en Teherán y La Paz. Veamos:

“‘Les bloquearemos sus puertos’, es otra de las frases que aparecen en las caricaturas. Se da a entender que Bolivia tiene mar. Usted sabe que mi país no cuenta con una costa marítima desde hace más de un siglo y que hoy tiene la esperanza de volver a los puertos, a través del diálogo pacífico y diplomático. Burlarse de un tema sensible y patriótico como la mediterraneidad, es inaceptable.”

¿Por qué acaso resulta correcto burlarse del café que consumen los norteamericanos, del olor de los franceses en el Metro, de la arrogancia de los argentinos, de la incapacidad de los japoneses de metabolizar el alcohol, del tamaño del pene de los chinos, del mal gusto de los rusos, de la haraganería de los brasileños, del servilismo de los mexicanos, de la relación entre colombianos y el narcotráfico, de la tecnocracia de los alemanes, de la brutalidad de los calabreses, del fanatismo religioso de los fundamentalistas islámicos, de la hipocondría de los judíos, de la modestia exasperante de los uruguayos, de la fanfarronería de los cubanos, de lo mucho que se emborrachan los irlandeses, de la intolerancia a la exposición al sol de los ingleses, de las torpezas de los gallegos, de la avaricia de los catalanes, de la ignorancia de los del Epe, de la lentitud de los santiagueños, del acento a curry de los indios de Bombay, de las polleras de los escoceses, del mal aliento de los suizos, de la supuesta promiscuidad de los suecos, pero no se puede joder con la no-salida al mar de los bolivianos porque es un tema sensible para su gente?

La visita del sátrapa de Ahmadinejad convirtió a Bolivia en una sucursal de la cueva de Alibabá y los cuarenta censores.

Y sigue el artículo. ¿Se puede saber qué mierda está haciendo Jannine en la cabina con el piloto, o con el copiloto, o con los dos? Ya pasaron más de veinte minutos desde que entró con la bandeja. Convengamos que tiempo tuvo como para dejarle un café a un tipo que se supone debería estar con las manos en el volante. Para dejárselo y ponerle azúcar. Para dejárselo, ponerle azúcar y revolvérselo. Esto es una tortura. Sigo:

“…el caricaturista utiliza la palabra ‘chola’ que en Bolivia tiene una connotación racista, despectiva y humillante. ¿No será que más allá del significado semántico de dicha palabra, el humorista tiene una intencionalidad xenófoba? Cuando el humorista dibuja a mujeres bolivianas desnudas y un militar desde un barco les dice: ‘Sal de ahí chola’ o ‘Dale, loca, afloja’, se entiende como un desprecio a los inmigrantes indígenas. En muchas culturas, mostrar a una persona desnuda es sinónimo de castigo, es una humillación.”

El argumento es idéntico al que utilizan los persas fundamentalistas y los ayatomátelas para condenar a intelectuales en todas partes del mundo. Quizá no esté tan errada la posibilidad de pensar en Bolivia como futura capital de Irán. Si siguen así, se lo habrán ganado. Honestamente no tengo ni la menor idea de quién es el idiota que escribió la carta pero seguramente no voy a permitir que se interponga entre mis pretensiones y Jannine. Dejo el diario y aprieto el botón que sirve para llamar a las azafatas. Se acerca una morocha que no le llega ni a los tobillos a mi Jannine.

 

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“Lo puedo ayudar en algo.”
“¿Falta mucho para que aterricemos en Tarija?”, pregunto disimuladamente mientras pretendo ver por la ventanilla que los incendios continúan, que el humo los descubre y los oculta, que la noche es estrellada pero que los que viven ahí abajo ni se enteran. Supongo que la falta de libertad debe ser un poco así.
“Unos treinta minutos”, me dice la que no le llega ni hasta los tobillos.
“¿Usted cree que Jannine ya inició el descenso por su cuenta en la cabina?”

Está claro que la turra me engaña con el comandante y yo –como el idiota que soy– entretenido con un diario de morondanga y la carta de un perejil. Para eso sirve el oficialismo, para distraerte mientras te birlan los recursos naturales.

Son todas iguales son…

Fotos: Montes-Bradley

8 comentarios para “Diario de Bolivia (VIII)”

  1. Pablop Dice:

    ¿Que hace el pelado Cordera en Bolivia? no entiendo

  2. Pablo E. Chacón Dice:

    es la misma pregunta que se te podría hacer a vos sobre tu estancia en este blog … quién entendería?

  3. La mamá de Bradley Dice:

    ¿Quién es Cordera?

  4. Pía Dice:

    Cordera es el cantante de una banda de rock que se llama Bersuit Vergarabat, doña. Y fue compañero mío en la secundaria. En esa época, tenía rulos rubios (Cordera, digo, los míos son castaños)

  5. La mamá de Bradley Dice:

    Y seguro que conlahumedá los rulos se le ponen pior….

  6. Pía Dice:

    No, a mí no, doña. En cuanto a Cordera, bueno…es calvo…re-clavo

  7. Pía Dice:

    Errata: re-calvo

  8. Pía Dice:

    Errata:”re-calvo”

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