Anticipo de una masacre
por Tomás Abraham
El título es estrambótico. El Diario de la guerra del cerdo es una anticipación bien lograda por Bioy Casares. No es una historieta. Se trata de un problema político y técnico. Se lo plantea a varios niveles del management corporativo y en las más altas esferas gubernamentales. Es materia de periodistas de prestigio.
La salud mejora y los viejos duran más. Se jubilan a los sesenta y cinco y viven gratis hasta los noventa. El sistema jubilatorio depende de la recaudación de los que trabajan. Los impuestos se van a las nubes, los laburantes se enojan. Un retirado de setenta tomando gin tonic en la playa con su nueva novia de veinticinco no da tanta pena. Ni siquiera es un caso límite ni un privilegiado. En los EE.UU. en donde la pobreza no ha desaparecido, hay 77 millones de personas de la generación de la posguerra que en el 2011 tendrán 65 años. El 42% tiene bienes en casas, acciones y efectivo por valor de más de 250 mil dólares. El 23% ingresos por más de 69 mil.
La nota de Robert Samuelson en el número del 14 de abril de la revista Fortuna es… humorística, pero no porque sea un chiste, sino porque la realidad se torna fantástica a la vez que inclemente. La racionalidad puede llegar a la bufonería, y la bufonería a la eutanasia.

El periodista del Washington Post comenta una reciente novela en la que el personaje, una blogger, propone el suicidio inducido y premiado. Todo viejo que se mate antes de los setenta, se podrá jubilar con anticipación, tener un premio en metálico, además de exenciones impositivas a los dichosos herederos.
Dice la tal blogger llamada Cassandra que si sólo el 20% de los viejos acepta la invitación, se soluciona la crisis financiera de Medicare y Medicaid en los EE.UU.
Es un tema candente que obliga al presidente Bush a achicar el presupuesto de la salud en 36 billones de dólares, cifra importante pero no definitoria si se toma en cuenta el gasto total de 2,7 trillones.
Lo que son los números, nos llevan a lo sublime según Kant. La inmensidad metafísica nos pierde. Después de todo si se matan unos quince millones de jubilados y se termina con la crisis para la que no alcanzan casi tres trillones, y se reducen en cientos de billones los impuestos de la generación que verdaderamente juega su vida en el capitalismo salvaje, a ver, a ver, una calculadora por favor, veamos, sí, si sumo los suicidios del 2007, y le resto los jubilados del año pasado, divido por lo que me queda del fin de los tratamientos para los enfermos terminales, sumo otra vez, multiplico por…. sí me da, está bien, no hay déficit. ¡Genial!
Suicidio inducido fue el de Sócrates, hasta el de Séneca –el hombre más rico de Roma– pero no nos vamos a poner a llorar por si en estos millones hay filósofos virtuosos que pueden legar algún tesoro a la humanidad. No estamos en la Acrópolis, aquel que a los cuarenta no dio de sí lo mejor, que lo dé con el arpa en el limbo.
Pero no nos dejaremos matar así nomás. Van a tener que sudar un poco, pendejos. Memoricen bien esta sigla: AARP (Asociación Americana de Personas Jubiladas- Retired Persons), desde hoy ya tiene sucursal en la Argentina. En el norte agrupa a 38 millones de viejos y ha gastado en los últimos cuatro años 88 millones de dólares en lobbys. No nos dejaremos carnear. Golf, más Befeater con tónica y limón, sabroso mojito, rubias, porro, merca, viagra, caribe, plasma, venus, fiesta, fiesta, y a pagar, colaboren hasta reventar el chanchito de la ANSES, que para eso son jóvenes.
Foto: Cora Burgin (Serie Buenos Aires)
Abril 24, 2007 a las 8:51 pm |
por favor anotame en la sucursal argentina de AARP; ¿ cuál es la cuota y cómo pago ?
Abril 24, 2007 a las 10:27 pm |
Y pensar que mi vieja se queja de que la guita de la jubilación no le alcanza nunca. Ahora me vengo a enterar que se la patina en merca y plasmas. Propongo una quita del 50% en la mínima, como para empezar a poner las cosas en su lugar.
Abril 25, 2007 a las 12:38 am |
Destructiva nota -y de las mejores-.
El próximo paso será poner de moda la muerte, exaltar las bondades del “cadáver bonito”, el incordio de ser “un viejo”, la prohibición de entrar en lugares pasada cierta edad, los jóvenes y su cansancio, los movimientos laborales que imposibiliten su cuidado, el amor por la muerte prematura.
Existe la figura del enfermo terminal que vende su seguro de vida de la siguiente manera: un grupo inversor le paga cierta cantidad mientras viva y éstos se quedan con el seguro una vez éste fenezca.
Tomás: el Limbo ya no existe -y la moral se acomoda: esperá a ver a Hollywood hablando del heroico viejo muerto, de los hijos llorando y viviendo más cómodos, de un mundo de números que agotan-.
Dan ganas de balearse en un rincón.
Abril 25, 2007 a las 11:18 am |
A mi no me dan ganas de balearme en un rincón. Me dan ganas de ver como proseguir y adaptarme, como adaptarnos. Más tarde o más temprano, con Beefeater o Bombay, todos estiramos la pata. Es todo un problema de escalas. En el gran sistema enorme, el viejo perenne es un estorbo. En la tribu es un sabio y ojalá que viva más para acompañarnos en el misterio que es vivir.
Abril 25, 2007 a las 11:30 am |
¿y qué tal que a la vejez promedio, colectiva, se la siga llamando “esperanza de vida”? ¿se vería venir la aarp?
Abril 25, 2007 a las 11:33 am |
Tomàs ¿vos te sentìs dentro de los jubilados de La guerra del cerdo? Para mì, te ves joven.
Me gustò la cita a Sòcrates y Sèneca.
Mi mamà tambièn se quiere jubilar y no le alcanzan los años de aportes.
Abril 25, 2007 a las 11:38 am |
Guarda con la merca que mezclada con viagra y con gin tonic … no vamos a tener que sudar tanto.
Abril 25, 2007 a las 11:38 am |
Hace poco que entro al blog y este me parece uno de los mejores comentarios de T A
Abril 25, 2007 a las 12:57 pm |
no en todos los sistemas el viejo es un estorbo; en japón no; en la Iglesia tampoco lo ERA, ahora con la jubilación a los 75 (salvo para el Papa) le han puesto un límite, alto, pero límite al fin; menciono la iglesia porque es una de las estructuras que como hecho objetivo, tiene 2.000 años de superviviencia.
Abril 25, 2007 a las 2:07 pm |
El último párrafo de la nota de T es de lo más cómico que leí en los últimos tiempos ( “¡no nos dejemos carnear!”). Ja.
Crotti, me gustó tu comentario. Será porque me asusta mucho la vejez.
Abril 26, 2007 a las 1:44 pm |
A los viejos hay que matarlos cuando nacen.
Abril 26, 2007 a las 3:46 pm |
y a los padres
Abril 26, 2007 a las 4:52 pm |
Tengo la solución,se llama
omingo Felipe Cavallo.